Tras preguntar a la gente experta del lugar, nos recomiendan raquetas para poder subir arriba, tras lo cual alquilamos raquetas y bastones, dejando los crampones a un lado, ya que las condiciones meteorológicas no recomiendan el uso de los mismos.
Tras tomar un "cafetico", nos vamos a Hospital de Benasque, que es la partida de nuestra marcha hacia el Refugio de la Renclusa, que servirá de base para el día siguiente partir.
Son las 18:00 y partimos hacia el refugio. Pronto vemos la necesidad de utilizar las raquetas, así que nos las ponemos y comenzamos a caminar hacia el refugio. La nieve está en buenas condiciones para el uso de las raquetas.
A las 20:00 llegamos al refugio de la Renclusa y allí nos recibe el "colega del gorro del Barcardí". Las comodidades no son muchas, ¡para eso es un refugio de montaña!. Como nos dice este colega: "Tranquilos, que estamos de vacaciones". Esta será nuestra consigna para el resto de las vacaciones.
Nos cambiamos de calzado y de ropa y nos bajamos a cenar: el vaso de caldo caliente que nos dan sienta bastante bien al cuerpo. Después, unos espagueti y carne con puré de patata.
Pronto nos vamos a la cama en el piso de arriba,
pero hoy no hay quien duerma, unos cuantos roncan, otro habla, otro se
levanta a mear a media noche... en fin que no pegamos mucho ojo y a las
5:30 tocan diana......
Arriba
Ya está todo el mundo en pie, incluso hay gente que ya ha partido para la cima. Nosotros esperamos a desayunar en condiciones para emprender la ascensión.
Son las 7:00, ya se ve. Nos abrigamos bien y partimos para arriba. Parte con nosotros un "colega" que lo intenta por tercera vez. Ya hay huellas en la nieve y vamos siguiéndolas. A los pocos metros, ya tenemos que quitar el forro polar.
Las primeras rampas son duras, pero con las raquetas vamos subiendo poco a poco. Al realizar la primera parada, el bote de agua de Ramón se cae ladera abajo, "parecía un Sputnik!" nos comentó otro compañero de subida.
Hay gente que va con raquetas como nosotros y otra mucha gente que va con esquís. Es un poco más incómodo al principio, pero al volver se agradece porque no haces apenas esfuerzo.
A las 9:30 llegamos al Portillón Superior (2.905 metros), donde almorzamos nuestro sandwich de queso (muy seco) que nos dieron en el Refugio y nos avituallamos un poco.
A las 10:00 partimos del Portillón hacia el
glaciar del Aneto. La niebla aparece y ya no se ven las cumbres. Mucha
gente no avanza, pero nosotros seguimos a lo largo del glaciar, nos acompañamos
de otros dos montañeros. Seguimos las huellas que apenas se ven
en el glaciar, pero la senda no es complicada y llegamos con ellos al Collado
de Coronas (3.173 metros) donde, tras girar a la izquierda, comienza la
última ascensión y quizás la más dura. Ramón
no se aguanta y tira para arriba.
Arriba
A las 11:30 llegamos a la cima del Aneto, sólo nos queda pasar
el Paso de Mahoma, que es un paso aéreo en el que hay que sortear
bloques de piedra y nieve. Después de esto, llegamos a la cima del
Aneto, donde hay una gran cruz y la Pilarica.
Después de descansar un poco, a las 12:00 la bajada. En ella nos encontramos mucha gente y, entre ellos, nuestro colega del tercer intento: le hemos sacado más de una hora de ventaja....
El descenso no fue fácil, ya que la nieve estaba en peores condiciones que por la mañana y nos hundimos bastante, con lo que se hace un poco duro, pero a las 13:30 llegamos al Portillón Superior, comemos y a las 15:00 ya estamos en el Refugio. Descansamos un poco y descendemos al Hospital de Benasque, donde habíamos dejado los coches.
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