El retablo del Altar Mayor
El Retablo se construyó según el esquema del fastuoso Retablo de la Catedral de La Seo intentando incluso superarlo. Consta de banco, sotabanco y cuerpo del retablo que tiene pulsera o guardapolvo en todo su perímetro. El Sotabanco está pensado para ser soporte de todo el retablo y excusa para exhibir la rica, bella y variadísima ornamentación renacentista; el sotabanco se realzó con los retratos de Damián Forment y de su esposa Jerónima Alboreda, ambos de perfil, al gusto romano imperial; El banco, bellísimo, y el cuerpo con su pulsera están inspirados y realizados según el gótico flamígero. Sintetizando se podía afirmar que el escultor hizo un retablo de masonería gótica con esculturas renacientes, algunas de ellas fiel trasunto de su maestro Donatello de Florencia. El banco consta de siete espléndidas escenas en relieve coronados por crestería gótica, pináculos, tracerias, etc. De izquierda a derecha "El Encuentro de Joaquín y Ana en la Puerta Dorada", según el grabado de Alberto Durero y la narración del famoso libro de "La Leyenda Aurea", de Jacobo de Voragine. La "Anunciacíón a María", es la segunda escena, plena de misticismo y de detalles domésticos... En tercer lugar la "Visitación de Nuestra Señora", en Ain Karem a su prima Santa ¡sabe¡, madre de Bautista. La cuarta escena corresponde al nacimiento de Jesús en Selen, realizado con enormes dosis de ternura y delicadeza. Junto a él la Adoración de los Magos, El Llanto ante Cristo muerto, con todos los personajes que citan los relatos evangélicos y finalmente "Cristo Resucitado". Todas estas escenas están separadas por pilares góticos dotados de doseletes sobre los que se cobijan 8 figuras de Santos "stantes"; Santa Ana, San Braulio, Santiago, San Pedro, San Pablo, San Valero, San Bernardo y San Jerónimo penitente; todos originales excepto la de San Jerónimo que es mucho más moderna. En los dos extremos del pie del retablo -banco y sotabanco- dos esculturas espléndidas, de Santiago Peregrino y del Obispo San Braulio, con ornamentos episcopáles. Ambas imponentes esculturas están situadas dentro de hornacinas coronadas con gabletes góticos. A lo largo del arco de medio punto de estas hornacinas hay un número de esculturas en cada lado, a saber: San Domingo de Guzmán, San Juan Bautista, el rey David y un Santo Obispo. En la hornacina de San Braulio, siguiendo una misma disposición San Pedro Arbués, Santo Dominguito de Val, Santo Tomás de Aquino, San Lorenzo y San Vicente. El cuerpo del retablo tiene tres grandes escenas: La Presentación del Señor en el templo y la Natividad de María, a izquierda y derecha del gran relieve de la Asunción de María a los cielos con la Trinidad en lo alto dispuesta a recibir a la Virgen asunta. Todo ello coronado con todo el repertorio ornamental del gótico brillante. En el cuerpo del retablo, pequeñas pero excepcionales esculturas de profetas, los 4 evangelistas, y Santos relacionados con Aragón, varias de ellas muy posteriores a la época del retablo. El retablo se protege con una pulsera de madera, con rica ornamentación vegetal sobredorada. En el centro y ante el retablo se encuentra el Sagrario para guardar las especies eucarísticas, que se ajusta a una hermosa mesa de alabastro de estilo renaciente, procedente de las canteras de Quinto de Ebro y realizado en los talleres de Mazaleón, donación de D. Pedro Mata Castillón y de su esposa Doña Marisa Martínez García, ilustres zaragozanos y amigos del Pilar. Ante esta mesa del sagrario y retablo, se encuentra el altar, también de alabastro, abierto en sus dos extremos por dos óculos, provistos de rejería a través de los cua les se divisa el sepulcro de San Braulio, Obispo de Zaragoza y amante como pocos de la Virgen Santa María del Pilar.
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