La decoración pictórica
Las pechinas están decoradas también por González Velázquez con algunas mujeres del Antiguo Testamento que son prefiguración de la Santísima Virgen, como: Ester, Judit, Jael y Devora. Esta pintura de la Santa Capilla, es una muestra de los últimos pintores del barroco; además del fresco "La Adoración del Nombre de Dios" ejecutado por Goya, en el techo del coreto tienen decoración pictórica según el programa iconográfico ideado por D. Carlos Salas las siguiente cúpulas: Dos bóvedas rectangulares situadas delante y detras de la Santa Capilla pintados por D. Francisco Bayeu con los temas "Regina Sanctorum Omnium" y "la Coronación de la Virgen o Regina Angelorum". De Francisco Bayeu son los platillos de ambos lados de la Santa Capilla con los temas "Regina Prophetarum" y "Regina Apostolorum" decoradas en 1781. D. Francisco de Goya y Lucientes pintó en 1781 la Cúpula de media naranja, situada delante de la Capilla de San Joaquín, con el tema "Regina Martyrum", llamada por muchos la Capilla Sixtina de la Religiosidad Popular". De Goya son también los 4 pechinas de la bóveda: Fe, Esperanza, Caridad y Religión de gran belleza. Las otras 3 medias naranjas fueron pintadas por el hermano de Bayeu, Ramón son los siguientes: "Regina Virginum", junto a la cúpula Goyesca y "Regina Patriarcharum", junto al cancel de la puerta baja de entrada al templo por la plaza y la cúpula frente a la capilla de San José, con el lema "Regina Confesorum". Notablemente influenciado por su hermano Bayeu y por el mismo Goya, Ramón Bayeu es un magnífico pintor capaz de pintar también los bellísimos pechines triangulares de solas bovedas, con los temas de las virtudes alegóricas,como la "Virginidad", "Modestia", "Castidad", "Humildad", "Fortaleza", "Prudencia" "Obediencia". Hasta el año 1869 no se volvió a reanudar las obras dedecoración pictorica. La razón de ello fué la terminación de la cúpula central que había constituido la idea obsesiva de los arzobispos de Zaragoza y de su Cabildo. El Cabildo aceptó el proyecto de D. Bernardino Montañés con el tema de la Coronación. Para su ejecución. Montañés buscó la colaboración de los mejores pintoreszaragozanos del momento: Marcelino de Unceta, Fran-isco Lana, León Abadias y Mariano Pescador quienes a excepción de Unceta no hicieron otra cosa, que llevar a la cúpula los bocetos de Montañes. En 1941 el cabildo encargó nueva obra pictórica al profesor de San Fernando, Ramón Stoiz Viciano, quien en 1941 pintó el fresco de la cúpula sobre el Coro Mayor con su "Alegoría de la música". Stoiz decoró al fresco, la cúpula elíptica, situada ante el coro mayor con el tema Regina Sanctis-simi Rosariü, plagado de dificultades técnicas. Salvo las cúpulas Regina Martyrurn y Adoración de Nombre de Dios de Goya todas las demás cúpulas delos Bayeu y de Stoiz, necesitan una limpieza general y una restauración a fondo por lo que se refiere sobre todoa la Cúpula Reina del Santísimo Rosario de Stolz Viciano. Cuando
se escriben estas líneas del Diccionario Pilarista el
Instituto de Conservación y Restauraciones Artísticas
del Ministerio de Cultura de Madrid, lleva a cabo una
magnífica restauración de la bóveda de D. Antonio
González Velázquez, utilizando un andamiaje ideado y
construido por el arquitecto del Pilar D. Teodoro Rios
Solá, que es de por sí una auténtica obra de arte.
Esta restauraciónde la bóveda de la Santa Capilla está
financiada en casi su totalidad por la Caja de Ahorros de
la lnmaculada deAragón. También colabora la Diputación
General de Aragón y el Ministerio de Cultura. Cúpula
REGINA MARTYRUM Pero la pintura de Francisco de Goya, efectivamente, merece un comentario especial, tanto por su sobresaliente categoría como por lo emblemático de su Regina Martyrum. La cúpula Regina Martyrum fue pintada en 1781 por Francisco de Goya a quien una vez más contrató el Cabildo, convencido de su valía. A última hora de su ejecución surgieron disputas del pintor, que estuvo a punto de dejar la obra empezada. Mucho se ha dicho de su falta de entendimiento con el canónigo Matías Allué, encargado de la fábrica del Pilar y de su ornato. Pero con quien de verdad no se entendía era con su cuñado Bayeu, dueño y señor del arte oficial. Es verdad que su pintura no era entendida y chocaba con los gustos academicistas del momento, pero ¿quién comprendió a Goya en su tiempo?. El hecho innegable es que el Cabildo lo contrató dos veces en 1771 para decorar el techo del Coreto y en 1780 para decorar la Regina Martyrum. Goya marchó enseguida de Zaragoza a Madrid y allí se quedó. No hay duda de que Matías Allué un hombre joven y moderno, -tenía entonces 36 años- le hubiera encargado si no la decoración de todas las bóvedas, sí algunas más. Sobre unos bocetos maravillosos, que se exhiben en el Museo Pilarista, Goya realizó la pintura colorista y bellísima de la Regina Martyrum, repleta de santos aragoneses, mártires, obispos, los santos guerreros San Jorge -patrono de Aragón- y San Frontonio y el grupo de ángeles, verdadero torbellino de ángeles concebidos como arquetipo de dinamicidad frente a una figura de María menos inspirada que, por ejemplo la figura de Santo Dominguito de Val cuya sotanilla es la mancha de color más encarnada y más bella de la pintura pilarista, y su roquete, el blanco más blanco y rutilante de la cúpula. Todas las figuras que entran en la composición nos están hablando de seres reales de la vida zaragozano, que en actitudes nobles pero cotidianas sirven para vestir el cuadro más representativo -junto a la cúpula de San Antonio de la Florida de Madrid- de lo que ahora llamamos Religiosidad Popular, de la que fue Goya sin lugar a dudas, protagonista en su vida y en su obra pictorica.
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