Banderas
En el exterior de la Santa Capilla y a ambos lados del Coreto se encuentran las banderas de las Repúblicas Hispanoamericanas, sujetas en cuatro trofeos con cinco banderas cada uno. Fueron traídas a Zaragoza desde Roma tras ser bendecidas por el Papa S. Pío X. Fueron depositadas en la Basílica por Mons. Jara, Obispo de San Carlos de Ancud en Chile y después Obispo de La Serena, el 9 de noviembre de 1909. El 20 de mayo del mismo año se añadió una bandera de España, ofrecida por suscripción popular de los zaragozanos. Junto con la bandera de España cuelga también la bandera Pontificia, regalo del Papa Pío XII; finalmente se ha añadido la bandera de las barras de Aragón. Hasta hace no demasiados años, se encontraban en la Santa Capilla numerosas banderas de los voluntarios y tropas regulares que defendieron la ciudad en los asedios de la francesada. Estas banderas, hechas girones fueron retiradas de la Santa Capilla y almacenadas en una dependencia de la Basílica donde esperan la hora de su restauración. Estas banderas, fueron ofrendadas a la Virgen del Pilar como ex-voto después de la francesada. Según
Luis Sorando las más importantes fueron estas: "Una
Bandera Coronela del regimiento, después batallón, de
los fieles zaragozanos desde 1808 hasta 1811, Bandera
Coronela de una unidad de voluntarios de infantería. En
el Museo del Ejército de Madrid se conserva el fragmento
central de la bandera del 22 Batallón ligero de
"Voluntarios de Aragón" que tiene como motivo
principal la efigie bordada de la Virgen del Pilar. Fue
encargada por Palafox en los talleres textiles de Miguel
Salamero. Al capitular la inmortal ciudad fue llevada
como trofeo a Napoleón y depositada luego en los
Inválidos de París. En 1851 un incendio dió al traste
con 80 de las 121 banderas que se conservaban. De la
bandera zaragozano sólo quedó el bordado central con la
imagen de la Virgen del Pilar. En 1941 fue devuelta a
España junto con "otras por el Mariscal
Petain" (Ct. Luis Sorando. El Pilar n.2 4747, p.8).
Todas estas reliquias, como decimos, se conservan en uno
de los almacenes situados encima del Museo Pilarista y
aguardan la hora de una restauración que debería estar
hecha para el año 2008, bicentenario de los Sitios de
Zaragoza. |