Iniciamos
la ruta al pie de Zuheros, bonito pueblo cordobés situado
en la falda de la montaña y cuya "Zuhayra" (el
castillo, del cual procede el nombre de pueblo) nos vigilará
durante todo el primer tramo de la vía. Merece la pena
dedicar un tiempo a recorrer su entramado de calles tremendamente
verticales, lo que nos hará entrar en calor rápidamente
a costa de subir grandes pendientes. El inicio de la vía
verde a esta altura tiene lugar en la carretera que da acceso
a la población, junto a una gran cruz blanca medieval que
encontraremos a la izquierda, mientras que a la derecha disponemos
de paneles de información de todo tipo.
El
primer punto interesante lo encontramos al poco tiempo de rodar,
atravesando un viaducto de cierta altura y unos 80 m de longitud.
De forma casi paralela, aunque a bastante distancia, discurre
la carretera A-316 a nuestra derecha. Tras atravesar el viaducto
damos vista al Cañón del río Bailón,
que se halla a nuestra izquierda y casi desemboca en el pueblo.
Este primer tramo tiene cierta inclinación que nos lleva
sin prisas al punto más alto del recorrido, encontrándose
en sus alrededores la población de Doña Mencía,
de mayor extensión que la que hemos dejado atrás.
Desde
este punto la imperceptible inclinación se invierte para
dar paso a una bajada que atravesando túneles, dehesas,
zonas encajonadas, arcos y viaductos nos lleva hasta el final
del recorrido realizado, recorriendo el perímetro de Cabra
y habiendo pasado por la antigua estación, actualmente
en remodelación.
Pero como
la mejor forma de ilustrarlo es con fotos, pinchad en el enlace
siguiente y accederéis a unas cuantas panorámicas
del recorrido.
Sugerencia:
podemos aprovechar nuestra estancia por esta tierra
para visitar la Cueva de los Murciélagos, situada en la
cima de la montaña que se encuentra a la espalda de Zuheros,
donde podremos disfrutar de un increíble viaje a la edad
prehistórica, cuyas pinturas rupestres, grabados, estalactitas
y estalagmitas son los protagonistas indiscutibles; admirar las
tierras circundantes desde los diversos miradores y apreciar el
paisaje calizo que origina formaciones tan increíbles como
la cueva y el cañón del río. Nuestra estancia
se verá completa con la visita al castillo y una parada
gastronómica en los restaurantes del pueblo, de los que
seguro que guardaréis buen recuerdo para una visita posterior.
Asimismo, nuestra visita no podrá
dejar pasar a Baena, pueblo cuyo aceite de oliva tiene denominación
de origen y hará las delicias de un buen desayuno a base
de este líquido elemento. Citaremos también la cruz
que forma parte del escudo de la ciudad y su casco antiguo y plaza
nueva entre otros lugares de interés.