LOS BANDIDOS DE RÍO
FRÍO Y SU CONTEXTO ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL
José Edgar
Morales ChávezÛ
La novela de Payno, "los
bandidos de Río frío" se desarrolla en un escenario
posterior a la independencia, en el ínter, entre ésta y el
Porfiriato. Podemos recordar a grandes rasgos los acontecimientos
que se sucedieron durante este periodo en el esquema económico
político y social de México. Para empezar poco antes de la
etapa en la que se desarrolla la novela de Payno. Específicamente
entre 1790 y 1810, se dio el auge de la ilustración, en estas
dos décadas la difusión de las ideas y la efervescencia social
son más intensas que nunca en la nueva España.
La época que Payno nos describe en
su novela, está precedida por tres procesos perfectamente
definidos; un rapidísimo crecimiento económico que destruye
todas las estructuras sociales forjados a través de un siglo de
lento reacomodo y hace más evidentes las desigualdades
existentes; una inflexibilidad casi total de la fábrica política
y social para dar cabida a los nuevos grupos y absorber las
contradicciones y expectativas creadas por el proceso anterior; y
una difusión también acelerada de las ideas de la modernidad
que le dará fundamento a los grupos marginados para proyectar y
racionalizar sus reivindicaciones. Estos procesos son la antesala
de la revolución de independencia.
Conocemos los procesos que
desembocaron en la independencia de México, sobresaliente entre
estos el antagonismo entre criollos quienes nunca corrieron con
suerte entre las familias privilegiadas. La creación de los
letrados de las clases medias que se harán los voceros de los
intereses americanos. La clase media mejor que ninguna otra, tenía
conciencia de no poder realizar en la sociedad la función a la
que su preparación y su vocación la orientada. Su falta de un
puesto adecuado en el mundo real los obligará a evadirse hacia
el reino ideal de las artes y del saber.
Esta sociedad formaba una elite
intelectual unida por la insatisfacción común. Económicamente
improductivo esta gente acaparaba una arma terrible: La ilustración,
depositada casi toda ella en sus manos. El aumento de la riqueza
a fines del siglo XVII había beneficiado a la oligarquía económica
y a la vez agudizado los contrastes sociales. En comparación con
los peones rurales, los obreros de minas, aunque trabajaban en
condiciones sumamente duras, estaban mejor pagados. Con todo, su
condición había empeorado a finales de siglo pero el problema más
grave a principios del siglo XIX era el crecimiento desmesurado
de la plebe en las ciudades. Esta plebe era caldo de un chivo
para cualquier explosión violenta.
Con el levantamiento de Dolores el
movimiento a favor de la independencia se transforma. Las grandes
masas trabajadoras entran en escena. En San Miguel el grande, las
tropas que comanda Allende se unen a las de Hidalgo.
Al carecer de pertrechos, después
de derrotar a las tropas Españolas, Hidalgo por temor a que la
turba saquee la ciudad, y por que del norte él ejercito de Félix
María Calleja, que podría atacarlos en unos días, decide
regresar a Celaya. El ejercito se divide, Allende marcha a
Guanajuato con el grueso de las tropas. José María Morelos
comienza a levantar gente en el sur.
La revolución de 1810 es diferente
a las anteriores, es un movimiento campesino. Hidalgo es de la
idea de su clase, guardar el trono para Fernando VII, mientras
tanto formar un congreso con representantes de todas las villas y
las ciudades. Sin embrago al solicitar la ayuda del pueblo. Además,
llegan noticias inquietantes, las tropas francesas han ocupado
casi la totalidad del territorio Español, y varias colonias del
sur y del caribe ya están gestando movimientos similares,
apoyados en los ayuntamientos. Sin embrago la clase hegemonica,
sostiene un férreo control de la situación y si los criollos
quieren triunfar, tendrán que apoyarse en los campesinos.
Las grandes masas promulgan a
Hidalgo "Generalísimo" y la rebelión toma un giro de
apoyo hacia las clases populares; Hidalgo, al legislar en su
nombre (Del pueblo), de hecho lo pone como soberano sin distinción
de clase social. Hidalgo abroga los tributos, suprime la distinción
de castas y por primera vez en toda América, declara abolida la
esclavitud.
Ante la rebelión popular la clase
criolla acomodada, que no había tomado partido, se opone
abiertamente a la rebelión, sobre todo el alto clero.
Hidalgo y Allende, camino a
Monclova, son emboscados y capturados. Aun así, en Zitácuaro se
forma una "Suprema junta gubernativa de América", y
Morelos se vuelve el dirigente popular que la rebelión requería.
A la sombra de Rayón y de Morelos,
divulgan ideas ilustradas de la revolución. Algunos letrados
como Joaquín Fernández de Lizardi y fray Servando Teresa de
Mier, apoyan con sus escritos la rebelión insurgente.
El único vinculo entre América y
España es el soberano. Sin embargo estas garantías fueron
alienadas por los sucesivos virreyes que pasaron por alto este
pacto social. El movimiento insurgente inicia el rescate de ese
origen perdido.
Estas ideas eran de la clase
ilustrada que no podía adoptarlas hasta que el movimiento
popular sea derrotado.
Morelos, por su parte, no se limita
a reivindicaciones políticas. En un plan abandonado en Cuautla,
seguramente redactado por los seguidores de Morelos, se observa
el rechazo del régimen colonial, ya que se observa un
Igualitarismo nacido de la revolución, así, el régimen
considerado es como modelo de opresión. Las tropas de Morelos
emprenden una nueva campaña en el sur después de la evacuación
de Cuautla. Toman Tehucán, dominan los actuales estados de
Oaxaca y Morelos, y gran parte de los de Puebla y Veracruz.
Mientras la revolución en la Nueva
España estallaba, en la isla de León, cerca de Cádiz, se reunían
los españoles en ausencia del rey. Declararon que la soberanía
residía en la cámara única, representante del pueblo. Los
diputados americanos hablaron a favor de los derechos de las
colonias, y asimilaron prontamente la ideología dominante, la
gran revolución francesa. Los diputados europeos se negaban a
aplicar estas doctrinas en las colonias. Con todo la lucha de los
representantes de América fue un factor decisivo en la liberación
del régimen colonial.
Mientras tanto, los insurgentes
necesitaban establecer un cuerpo que tomara medidas urgentes de
gobierno, y permanencia del movimiento. Por iniciativa de Morelos
el 15 de septiembre de 1813, se reunió, en la ciudad de
Chilpancingo, el congreso representante de las regiones liberadas.
Desde sus inicios el congreso quedo casi dominado por la clase
media. El 6 de noviembre el consejo de Chilpancingo rechazo la
monarquía y estableció la república. La constitución de
Apatzingán, fruto del congreso, se inspiraba, al igual que la de
Cádiz, en las constituciones francesas de 1793 y 1795. Establecía
el sistema representativo nacional, la separación de tres
poderes, los derechos del ciudadano y la libertad de expresión.
En los meses siguientes son derrotados Mariano Matamoros y
Hermenegildo Galeana.
Félix María Calleja virrey desde
el 4 de mayo de 1813, en sustitución de Venegas, suprime la
nunca aplicada constitución de Cádiz y restablece la inquisición.
Ofrece indultos a los insurgentes e
inicia una campaña militar decisiva. Ya solo quedan grupos
aislados al mando de Guadalupe Victoria en Veracruz, y las
guerrillas encabezadas por Vicente Guerrero.
Para 1820 la insatisfacción era
general. El ejercito controlaba el comercio interior al mayoreo.
La situación para la iglesia
novohispana era particularmente grave.
Muchos funcionarios europeos
empezaron a temer un movimiento encabezado por la iglesia. El
plan de Iguala logra unificar a toda la oligarquía criolla. El
proyecto de independencia aparecía fuertemente ligado a otras
dos garantías: el mantenimiento de la religión y
del orden social, en la unión de todas las clases.
El 3 de agosto desembarca en
Veracruz Juan de ODonojú, nombrado jefe político de Nueva
España. Queda sitiado en la ciudad por las tropas de Iturbide.
En Córdoba, se reconoce la independencia, pero quedan a salvo
los derechos de la casa reinante española.
Agustín de Iturbide al frente del
ejercito trigarante, entra en la ciudad de México el día 27 de
septiembre. Sin embargo las pretensiones de Iturbide eran ser
soberano único, apertrechandose en el plan de Iguala decía que
al ser el portador de la voz del pueblo el debía ser el
representante de la soberanía. Se abre una pelea entre el
congreso e Iturbide, la cual culmina con la elevación de
Iturbide al trono y la instauración de una monarquía. El
congreso queda disuelto el 31 de octubre. Iturbide justifica la
institución de la monarquía, alegando que el proyecto del
congreso era inaplicable para la realidad de la nación. Esta
posición despótica le granjea a Iturbide la enemistad de los
liberales dispuestos a luchar por la república, y la de los
antiguos borbonistas que deseaban la restauración de la dinastía
Española.
Se unen a él, antiguos insurgentes
como Guadalupe Victoria, Guerrero y Nicolas Bravo. El 29 de Marzo
1823, acaba el efímero imperio; Iturbide abdica de la corona y
parte poco después al exilio. El congreso restablecido, proclamó
el derecho de constituir la nación en la forma que más le
conviniera.
Mientras se establecía la
constitución adecuada, el gobierno quedo confiado a un
triunvirato, formado por Guadalupe Victoria, Nicolas Bravo y el
general Pedro Celestino Negrete.
Del 24 de febrero al 27 de
septiembre de 1821, todo parecía favorecer las aspiraciones de
independencia y de paz.
Las cortes declaraban que el 12 de
febrero que el convenio celebrado con ODonojú era "ilegitimo
y nulo en sus efectos para el gobierno español y sus súbditos".
Chile, Colombia y Perú fueron, por
encontrarse en las mismas circunstancias, los primeros en
reconocer la independencia de México; sin embargo Estados Unidos,
no quiso adoptar una posición diferente a la europea.
En el congreso de Verona, reunidos
en octubre de 1822, la Santa Alianza decidió ayudar a Fernando
VII a restablecer su poder absoluto en España.
En 1823 se llego a temer que la
Santa Alianza apoyara a España en la reconquista de sus colonias
americanas, hasta que los primeros ministros de la Gran Bretaña
y Francia acordaron que solo a España correspondía intentarlo.
Estados unidos parecía desear
reclamar de nuevo Texas como parte de la Luisiana. Rusia
reclamaba la propiedad de California y el reino de Guatemala había
decidido independizarse al desaparecer el imperio mexicano.
El gobierno de México decidió
entonces enviar como ministro plenipotenciario en la Gran Bretaña
a Mariano Michelena. El tratado de amistad y comercio se firma el
6 de abril de 1825, después de resolver el problema de la
libertad de cultos para los ingleses en México, los impuestos de
importación y la definición de lo que se consideraría como
barco Mexicano.
*El bloqueo de San Juan de Ulúa a
manos de Españoles, capitulo en 1825.
Los tratos con Francia, uno de los
países que mas intereses comerciales tenia con México, había
empezado de 1824 sin mayores resultados dados sus lazos con la
Santa Alianza.
Los dos reconocimientos de
independencia que desde el comienzo mas interesaban a México, el
del Vaticano y el de España, fueron los mas tardíos. Fue una de
las preocupaciones del gobierno republicano. Desde 1824 se envío
al canónigo Francisco Pablo Vázquez como enviado ante la Santa
Sede.
Guadalupe Victoria dio un paso mas
para acercarse al Papa al asumir la presidencia y le escribió
una carta en la que anunciaba la paz reinante en México, la
buena nueva que la constitución consagraba a la católica como
la religión única, su reciente elección y sus deseos de
entablar relaciones. El Papa contesta a Victoria en 1825; lo
felicitaba por la paz y concordia que decía existían en el país
y expresaba satisfacción por el deseo de la nación mexicana de
seguir siendo católica. El Vaticano sorpresivamente reconoció
la independencia de México el 29 de noviembre de 1836.
El tratado de paz y amistad entre México
y España fue firmado con toda solemnidad por Miguel Santa María
en nombre de la República Mexicana y por José María Calatrava
en el de España, el 28 de diciembre de 1836.
Por si no fuera suficiente esa
sangría económica, la revolución de independencia había
reducido la agricultura a la mitad, la minería a una tercera
parte y había dañado severamente la naciente industria y el
comercio.
Y si se toma en cuenta que el
gobierno había empezado a tener déficits además de deudas, se
comprenderá la situación tan apurada del nuevo país.
La constitución de 1812 contribuyo
mucho a la transformación, ya que significo un autentico
enfrentamiento de los españoles con las realidades de su propio
país.
La desconfianza del centro privaba
entre los diputados. Por eso no es de extrañar que se
aprovechara cualquier ocasión para debilitar la antigua
provincia de Nueva España, que ahora constituía el Estado de México.
La oportunidad se presentó con la necesidad de erigir un
Distrito Federal, para lo cual se considero necesario usar la
ciudad de México. La república federal estaba constituida por
19 estados y 4 territorios, el 4 de octubre, se firma la
constitución.
La actitud ante la iglesia se
convirtió en uno de los problemas que dividirían la opinión de
los mexicanos, que eran y querían continuar siendo católicos.
El resentimiento antiespañol tenia aún mas tradición en el
suelo mexicano que el anticlericalismo, pero la independencia lo
había avivado al despertar la ilusión de que la independencia
solucionaría viejos problemas, entre ellos la desaparición de
los españoles de los puestos importantes.
Se comienzan a formar los
precursores de los partidos políticos ya que existía la logia
de los masones escoceses, o novenarios, y los yorquinos, o
guadalupanos.
El gobierno estableció el
centralismo como un decreto provisional y se enfrascó en
elaborar otra constitución. La primera república central duró
seis años, y un solo periodo constitucional. Por diversos
motivos, en 1840, algunos dudaron que el régimen centralista
fuera una buena solución. Por primera vez se oyó una voz que
claramente abocaba a una monarquía con un príncipe extranjero;
Gutiérrez de Estrada lo proponía en una carta a Bustamante.
Los últimos dos gobiernos
centralistas estuvieron ensombrecidos por la inminente guerra con
Estados Unidos. José Joaquín Herrera, un moderado, trato de
conciliar los diversos partidos y evitar la guerra con el
reconocimiento de la independencia de Texas.
Después de once años de intentos
frustrados, el federalismo volvió al poder. Yucatán volvía a
unirse al pacto federal con la ayuda que le prestaba el centro
para enfrentarse a la guerra de castas que lo aquejaba.
No se logro, implantar un sistema
fiscal eficiente, tanto por manejarlo con personal inexperto como
por el obstáculo de la soberanía estatal. Sin duda uno de los
factores decisivos fue la fuga constante d capital que precedió
a la consumación de la independencia.
Iturbide aprovecho el entusiasmo
causado por la independencia para solicitar contribuciones
voluntarias con que equipar al ejercito. El advenimiento de la
república se recibió como un respiro, sobre todo por los
cambios políticos inmediatos. Se suprimieron los prestamos
forzosos, se detuvo la emisión de papel moneda y se hicieron
esfuerzos por economizar.
Se comenzaron a pedir créditos a
otras naciones, como Inglaterra. Como México no pudo pagar ni
siquiera el primer crédito, la deuda se siguió acumulando,
complicándose con los intentos del representante financiero en
Londres, F. de Lizardi Co. , Por cobrase intereses emitiendo
bonos no autorizados.
A partir de 1835 se entraba en el
imperio del agio y del total caos financiero. Entre 1835 y 1840
hubo 20 secretarios de hacienda.
La república también había visto
en la minería la esperanza de volver a la opulencia del siglo
XVII. En 1824 sustituyó las cargas fiscales que pesaban obre
ella por un impuesto del 3% sobre el valor del metal, y autorizo
la libre importación de azogue.
La publicación del libro de
Humboldt había despertado ya el apetito Europeo por las riquezas
de las colonias españolas. Alemanes y franceses no quisieron
quedarse atrás, y formaron la compañía Alemana de Indias.
Zacatecas fue el estado que
continuo explotando sus minas con mayor éxito. Alaman fue un
importante promotor de la minería, como también de la industria.
No solo logro atraer el capital, sino que derogara la prohibición
de que los extranjeros explotaran las minas.
La industrialización fue el sueño
de algunos visionarios de aquel tiempo. Alaman se percato con
claridad de los problemas que suponía el desarrollo industrial,
la necesidad de capital, de mecanizar las manufacturas existentes,
eximir de impuestos la importación de maquinaria y decretar
tarifas protectoras. El entusiasmo fabril fue tal, que no se
desanimó con los obstáculos, ni con los impuestos que
aparecieron con el tiempo, ni siquiera con la extinción del
Banco de Avío en 1842.
La agricultura cuya producción se
redujo a la mitad con las guerras de independencia, tardó
bastante en recuperarse de la pérdida de tantos brazos que
trabajaban. A diez años de la consumación de la independencia,
los campos de México aún tenían un aspecto desolado, la
inseguridad había dejado los poblados casi abandonados. Hasta
los años treinta no se estabilizó el precio de la tierra.
A pesar de todo, los peones
siguieron trabajando y las haciendas comenzaron a mejorar.
Michoacán solucionó el problema con la repartición de tierras
de la comunidad el 18 de enero de 1827, dando a cada familia
posesión y propiedad exclusiva de su porción correspondiente.
Al igual que al comercio, la
inseguridad afectó a la agricultura. Los hacendados se vieron
obligados a organizar su propia defensa mediante piquetes de
rancheros contra indios salvajes en el norte o contra los
bandidos de otras regiones. Los bandidos trataban con consideración
a los propietarios para obligarlos a entregar el dinero a cambio
de dejárseles en paz.
El comercio que había alcanzado un
cierto desarrollo en el siglo XVIII se benefició, con la
apertura de los puertos mexicanos a todas las naciones en 1821 y
la sustitución de los múltiples impuestos por uno de 25% sobre
el valor del artículo.
Desde 1824 se empezó a acuñar el
peso de plata con el águila, así como usar la letra de cambio.
Pero no existía un sistema monetario en la república. Entre
1825 y 1842 cerca de 60 millones de pesos de oro y plata, fueron
acuñados.
Así pues, a pesar de que el
gobierno nacional estuvo en quiebra durante estas primeras décadas
de vida independiente y del constante caos en la vida política
del país, la nación continuo avanzando.
La sociedad que entro gozosa en la
vida independiente significaba el más grande obstáculo para
poner en practica la retórica de los políticos. De cada 100
habitantes, 18 eran blancos, 22 castas y 60 indios. El buen
numero de criollos pobres constituirían el germen de los grupos
extremistas que ambicionaban un cambio radical. Todos aquellos
que solo tenían acceso a puestos menores en la administración
en la iglesia o el ejercito.
Las circunstancias impulsaron
ciertos cambios de actitudes en las clases sociales que permiten
agruparlas, después de 1821, en empresarial, eclesiástica,
oficialista y popular.
La empresarial estaba constituida
por comerciantes, industriales, mineros y grandes hacendados.
La clase eclesiástica tuvo algunos
cambios, como el predominio criollo y la radicalización de ideas
entre algunos de sus miembros.
La clase oficialista estaba formada
por oficiales del ejercito y por la burocracia.
La república iba a tener el ideal
liberal de lograr un ejercito profesional pequeño, respaldado
por la gran milicia.
La clase popular estaba constituida
por todos los que no formaban parte de las clases mencionadas es
decir, la mayor parte de la población: rancheros, indios, peones,
trabajadores de las minas, obreros, sirvientes, vendedores
ambulantes, dulceros, voceadores de periódicos, eloteros,
lecheros, pepenadores, aguadores, etc. Como sociedad de una época
de transición de ideas y actitudes cambiantes, parece difícil
de expresar.
La ciudad, como todo el país, era
de contrastes. Para las décadas de 1830 a 1840se habían
construido suntuosos palacios, sus almacenes ostentaban artículos
de lujo, sedas, encajes, vinos, alhajas pero las calles tenían
un empedrado que apenas permitió rodar a los soberbios carruajes
y estaban llenas de inmundicias que despedían un olor
irrespirable.
Entre toda aquella gente tan
heterogénea había un poco de todo, ricos y pobres, cultos e
ignorantes, progresistas y tradicionalistas, racionales y
supersticiosos.
Los ideales educativos mexicanos
estaban ya expresados en las memorias presentadas por los discípulos
novohispanos a las cortés de Cádiz. La constitución de 1812
ordenaba que "en todos los pueblos de la monarquía se
establecerán escuelas de primeras letras".
Por lo general los niños de
familias ricas estudiaban en su propio hogar con tutores
especiales. También había algunos maestros renombrados que enseñaban
por una cuota mas o menos razonable. Los niños de familias
pobres asistían a escuelas parroquiales, donde aprendían a leer
y contar, así como el catecismo. Las niñas asistían a las
Amigas donde les enseñaban a leer también, la doctrina y las
labores propias de su sexo. En México, la compañía
Lancasteriana se fundo en 1822 con la apertura de las escuelas.
Pronto se extendieron escuelas mutuas por todo el país, y el método
fue declarado oficial para las escuelas gratuitas municipales.
Las mesas tenían unas cajillas llenas de arena donde los niños
escribían un con un palito, y solo hasta que habían aprendido
bien se le permitía usar tinta y papel, materiales muy caros.
En otros niveles educativos los
mejores colegios coloniales siguieron siendo el núcleo principal
de la enseñanza media, como el de San Juan de Letrán, donde se
formaron jóvenes inquietos que ocuparían puestos importantes en
la vida del país hacia mediados de siglo.
Muchos de los viejos colegios
coloniales, secularizados en parte, se convirtieron en lo que
serian los colegios nacionales e institutos científicos y
literarios de los estados, que habían de influir en la formación
de la primera generación republicana.
El panorama nacional no solo se
nubló, según se ha visto, con los problemas internos, sino que
en las tres primeras décadas de la nación tuvo que hacer frente
a las amenazas externas; las de España que se materializaron en
intentos de invasión en 1829; la guerra de independencia de
Texas que no puede considerarse un problema interno, por el apoyo
abierto que recibió de Estados Unidos, la guerra con Francia de
1938.
El problema de Texas y la invasión
norteamericana parecen, vistos a distancia, inevitables. La
colonización anglosajona iniciada para proporcionar u refugio a
los disidentes calvinistas ingleses, seguros de la corrupción de
la vida inglesa y del peligro que corrían en Inglaterra. Como
fervorosos creyentes, buscaban fundar la ciudad de Dios en la
Tierra, considerándose pueblo elegido. Los antecedentes directos
se remontan a los tratados diplomáticos entre el gobierno Español
y el Norteamericano.
Algunos mexicanos con visión, como
Ramos Arizpe y Lorenzo Zavala, se aseguraron concesiones entierra
texana. Texas se convirtió en palabra mágica en Estados Unidos,
y una compañía y un banco vendían los permisos otorgados en
forma gratuita por los mexicanos.
Muchos mexicanos se preocupaban por
el estado de las cosas en Texas, en especial cuando los primeros
ministros de Estados Unidos, Poinsett y Butler, expresaron el
deseo de comprar Texas, pretensión que ofendió a los mexicanos,
pero que tenia tradición entre los norteamericanos, que ya habían
comprado tierras a las compañías inglesas, a los indios a los
franceses (Luisiana) y a los españoles (las Floridas). La prensa
norteamericana comenzó a hablar de la pronta compra de Texas,
cosa que aumento la preocupación del gobierno que para entonces
recibió el informe del general Mier y Terán en que se pintaba
una situación perdida.
El gobierno promulgó una nueva ley
el 6 de abril de 1830 por la cual Texas pasaba a depender de la
federación en cuanto a asuntos de colonización, además de
prohibir la entrada de nuevos norteamericanos al estado.
Mientras tanto, la nueva ley de
abril de 1835 que prohibía la venta de tierras para evitar la
especulación, había caldeado los ánimos de Texas.
Santa Anna tomado prisionero firma
los tratados de Velasco, y ordeno a los mexicanos retirarse, más,
esta retirada no obedeció a las ordenes del prisionero, sino a
la falta de elementos para enfrentarse al enemigo.
Francia declara la guerra a México,
pide el pago inmediato de las reclamaciones más doscientos mil
pesos por gastos de guerra.
Mientras tanto el comercio de Santa
Fe había familiarizado a los norteamericanos con regiones del
oeste de Texas, y los ojos empezaron a fijarse en California. A
pesar de los esfuerzos de México por impedir que se repitiera la
historia de Texas, California se fue llenando de norteamericanos.
Una escuadra norteamericana apareció desde 1840 frente a las
costas del pacifico. Los mormones se asentaron en Utah y miles de
norteamericanos entraron al Oregon.
El primer intento de anexión fue
rechazado por el congreso y, para evitar un segundo tropiezo, se
ideo pedir una resolución conjunta de las dos cámaras, que podía
pasar por simple mayoría. Los norteamericanos no entendían la
tozudez mexicana, pues a pesar de necesitar dinero, se negaban a
vender tierras deshabitadas.
El cónsul norteamericano en
California tenia instrucciones de repetir el episodio texano.
Estados Unidos invade México,
donde a pesar de la popularidad de la guerra no fue posible
organizar la defensa. Se carecía de un verdadero ejercito, de
armas y de dinero. El 13 de enero de 1847, toda la alta
California quedó ocupada. México se rehusaba a negociar la paz.
Santa Anna se multiplico tratando de conseguir fondos, reunir
hombres y comprar armas. Estuvieron a punto de obtener la
victoria en San Luis Potosí.
Gómez Farias, expidió un decreto
el 11 de enero de 1847 que ordenaba la ocupación de bienes
eclesiásticos hasta por quince millones de pesos. Mientras el
ejercito de Santa Anna se retiraba, después del fracaso de
Angostura y se iniciaba el asedio de Veracruz. Santa Anna regreso
el 21 de marzo, se hizo cargo del ejecutivo y restableció la paz.
Al final se vio obligado a derogar el decreto a cambio de 10000
pesos para organizar la defensa.
La guerra había costado a Estados
Unidos 25400 soldados de los 104284 movilizados para hacer la
guerra. Frente a la penuria de la hacienda mexicana, Estados
Unidos gastaron 122 051 040 dólares. Los grandes territorios
obtenidos valían, sin duda, el esfuerzo y el gasto, y permitían
a Estados Unidos convertirse en potencia continental. Los meses
de ocupación norteamericana servirían para los sueños
mexicanas de grandeza de 1821 se esfumaran por completo. A pesar
de la costosa perdida, el país superaría el peligro de
desintegración, y el pesimismo profundo y la experiencia traumática
despertarían la conciencia nacional.
En Guadalupe Hidalgo se firmo el 2
de Febrero de 1848 un tratado de paz, amistad y limites entre México
y Estados Unidos. Firmada la paz con Estados Unidos, el congreso
de México se ocupo de la elección de un presidente
constitucional.
El elegido fue el general José
Joaquín Herrera, los primeros pasos de su gobierno se
encaminaron a crear el clima de seguridad y orden. Redujo los
gastos públicos suprimiendo empleos inútiles y reduciendo el
ejercito. Pero la crisis económica se imponía; los ingresos no
bastaban para cubrir las obligaciones. A principios de 1850 el
gobierno recibió la noticia de que los indios bárbaros habían
penetrado por territorios de Durango, asesinado a varias familias,
talado los campos, quemado las casas, apoderándose del ganado y
llevando cautivos a considerable numero de personas.
A mediados de 1850 los partidos políticos
comenzaron a prepararse para la sucesión presidencial. Arista,
fue electo presidente de la república.
El presidente invitaría a Santa
Anna. El plan triunfante en varios estados acabo por precipitar
la caída de Arista.
Un día antes de la renuncia de
Arista, el 5 de enero de 1853, el coronel José Manuel Escobar,
agente de los conservadores, fue enviado a Turbaco, Colombia, a
entrevistarse con Santa Anna y ofrecerle la presidencia. Lucas
Alaman le expuso los principios que profesaban los conservadores:
primero conservar la religión católica, la abolición completa
del sistema federal y todo cuanto se llamara elección popular, y
la organización de un ejercito competente.
Antonio López de Santa Anna llegó
a México el 20 de Abril, día mismo en que recibió a manos de
Lombardini el poder presidencial. Para deshacerse de sus enemigos
políticos, Santa Anna comenzó por desterrar a Arista y después
a la mayoría de los hombres de importancia del partido liberal.
El presidente pretendió, traer
soldados extranjeros que vinieran a protegerle. En agosto se
expidió una ley que se llamo de conspiradores, según la cual
los reos de este delito debían ser sumariamente juzgados en
consejo de guerra y fusilados enseguida.
A fines de año, surgió un nuevo
problema con estados unidos, el gobernador de Nuevo México
declaro que el territorio de la Mesilla pertenecía a los Estados
Unidos, quien indemnizó a México con 10 millones de pesos.
El 16 de Diciembre se expidió un
decreto por el cual declaro que el presidente continuaría con
sus facultades omnimodas por todo el tiempo que juzgara necesario,
escogería sucesor; en fin, que su tratamiento seria el de Alteza
Serenísima. Santa Anna no ignoraba los planes que se fermentaban
en el sur y desconfiaba profundamente de Álvarez. A fin de
reprimir cualquier movimiento en esta región, Santa Anna empezó
a remover a los empleados civiles y militares, sustituyéndolos
por adictos al gobierno, y con cualquier pretexto, envío dos
batallones a proteger el departamento.
Álvarez comunico a los habitantes
de Guerrero las verdaderas intenciones del gobierno, hizo saber
que la invasión de los soldados del ejercito era con la intención
de hacerlos caer en una tiranía. El grupo de desterrados por
Santa Anna, al saber de la rebelión de Álvarez, envío un
emisario a hablar con él. Una vez dispuesta la lucha, se
reunieron con éste Ignacio Comonfort y un grupo de opositores al
régimen santannista. Comonfort hizo algunas reformas al plan
original y diez días después proclamo el plan de Ayutla. Santa
Anna tomó severas disposiciones, como la de amenazar a muerte a
quienes poseyeran un ejemplar del plan y no lo entregaran a la
autoridad. Santa Anna patrio para Acapulco para controlar la
rebelión. La revolución se propagó después de la expedición
de Santa Anna y para contenerla el gobierno apeló al terror. El
gobierno multiplicaba las disposiciones tiránicas y el espionaje
hacia diariamente víctimas que eran desterradas.
A principios de 1855 nuevos
caudillos se unieron a la causa, Santa Anna hizo otra expedición
al sur a finales de febrero y un mes después otra a Michoacán,
sin lograr sofocar la insurrección. A su regreso a México en
junio, temiendo que la rebelión le cortara la retirada, decidió
abandonar la presidencia de la república, el 9 de agosto salió
de la capital rumbo al puerto de Veracruz.
Finalmente, los rebeldes firmaron
con Comonfort, en Lagos una convención por la cual aceptaron que
sus propios planes no se oponían con el de Ayutla, y
reconocieron como general en jefe de la revolución a Juan Álvarez
y a Comonfort como su representante. Enseguida se nombro la junta
de representantes que habría de elegir presidente interino. La
mayoría se inclino por Juan Álvarez, quien estableció su
gobierno en Cuernavaca y dispuso que Comonfort fuera a la capital
para iniciar las reformas que exigía la revolución.
Juárez tenia preparado un proyecto
de ley, que vino a ser la primera de las cinco medidas
reformistas dictadas por el gobierno interino. La ley de la
administración de justicia y orgánica de los tribunales de la
Nación del Distrito y Territorios, mas conocida como la ley
Juárez, suprimía los tribunales especiales, con excepción
de los eclesiásticos y militares. Meses después de publicada la
ley Juárez, se dio la del 25 de julio, que desamortizaba los
bienes del clero.
El presidente de la cámara
convocada por el presidente Álvarez, Ponciano Arriga, expresó
con gran vehemencia las ideas de reforma y libertad. El articulo
5° del plan de Ayutla, dispuso que el congreso extraordinario se
ocuparía de constituir a la nación en forma de república
representativa popular. La ley Juárez, así como la ley Lerdo,
fueron ratificadas en todas sus partes. Una conquista del
movimiento reformista, fue incluir un capitulo de garantías
individuales o derechos del hombre y un sistema jurídico
protector de dichas garantías. Varios diputados intentaron la
reforma del sistema de propiedad. Tras largos debates de un año,
el 5 de Febrero de 1857 se proclamaba la constitución acompañándola
de un breve manifiesto. Las demás garantías y libertades
consignadas en esta nueva constitución existían ya en la
constitución de 1824 y en las leyes orgánicas.
Al día siguiente de poner en
libertad a Juárez, este patrio hacia Guanajuato; el día 19 de
Enero de 1858 declaro establecido allí su gobierno. Los bandos
políticos se definieron en forma terminante: de un lado los
conservadores, con el programa de Zuloaga; del otro los liberales
con el principio de legalidad proclamado en Guanajuato. A
mediados de Febrero, Juárez estableció su gobierno en
Guadalajara. El 13 de marzo una parte de la guarnición de
Guadalajara se pronuncio por el plan de Tacubaya y Juárez fue
hecho prisionero. En abril Juárez y su gabinete se embarcaron en
Manzanillo rumbo a Panamá, donde siguieron la vía de Estados
Unidos hasta desembarcar en Veracruz.
Durante el primer año de la guerra,
los generales Miramón y Márquez obtuvieron brillantes victorias
sobre las tropas liberales. A fines de Diciembre en Ayotla, se
pronuncio con su brigada el general Miguel María Echegaray con
el plan de Navidad, formando así un tercer partido que no estaba
ni con Juárez, ni con Zuloaga.
Por su parte, los conservadores
consideraron ventajoso al reanudación de relaciones con España
mediante el tratado celebrado en París el 26 de diciembre de
1859, entre Juan N. Almonte, y Alejandro Mon.
Entretanto, la guerra continuaba en
todo territorio nacional, Miramón, deseoso de imprimir a su política
una marcha más fija y determinada, cambio su ministerio y
publico un manifiesto en el que exponía el programa político
que se proponía seguir. Juárez, días antes publico otro en que
quedo definido el programa de la revolución liberal, las leyes
llamadas de reforma, basadas en la separación de la iglesia y el
estado. Miramón sufrió una completa derrota, que trajo consigo
la ocupación de Guanajuato y de todo el Bajío por las fuerzas
liberales. Miramón, regresó a la capital y reorganizo su
ministerio.
Días después apareció González
Ortega en las inmediaciones del valle de México, con 16 000
hombres. Miramón salió a su encuentro y el 22 de diciembre
comenzó el combate en las lomas de San Miguel Calpulalpan. Las
tropas conservadoras fueron completamente derrotadas. Miramón
con unos cuentos jefes, se volvió a la capital llevando la
noticia de su fracaso.
El 25 de diciembre por la mañana
entraron a la capital las primeras tropas de González Ortega y
el 1° de enero hizo su entrada triunfal el ejercito liberal. La
causa constitucionalista había conseguido la victoria después
de tres años de lucha. La separación entre la iglesia y el
estado ponía termino a los conflictos entre ambas instituciones.
En la capital se esperaba con ansia
la llegada del presidente Juárez para conocer la marcha que
proponía seguir. Al día siguiente de la llegada de Juárez a México
el ministro de relaciones, Melchor Ocampo, dirigió a los
representantes de España, del Vaticano, de Guatemala y de
Ecuador, sus correspondientes comunicados mandándoles salir de
la república.
A la caída de Miramón, Zuloaga se
proclamo presidente de la república y todos los generales y
jefes del partido conservador lo reconocieron. La lucha en los
campos de batalla seguía causando víctimas y en la capital se
conspiraba contra el gobierno. Los partidos políticos estaban más
divididos que nunca y trabajaban con empeño para hacer triunfar
sus ideas, unos pedían la dictadura de Juárez o la de González
Ortega, seguir sus preferencias, otros que el consejo se erigiera
en convención nacional y se adueñara de todos los poderes.
El congreso de la unión se instalo
en el mes de mayo. Las sesiones fueron tormentosas. La asamblea
autorizó al gobierno contratar un empréstito de un millón de
pesos y a suspender las garantías individuales y todas las
libertades, inclusive la de prensa. En la asamblea del 4 de junio
se aprobaron dos decretos, el primero, autorizaba al gobierno
para proporcionarse recursos de cualquier manera; con el fin de
destruir la reacción. En el segundo, quedaron fuera de la ley y
de sus garantías y de sus propiedades, los asesinos de Melchor
Ocampo, todos del partido conservador. Tres días después, se
expidió un decreto suspendiendo por seis meses varias de las más
importantes garantías otorgadas por la constitución.
La asamblea declaró a Juárez
presidente constitucional de la república y el 15 de este mes,
presento el juramento de ley. El 2 de julio, González Ortega fue
nombrado presidente de la Suprema Corte de Justicia, cargo que
tenia implícito el de Vicepresidente.
El mes de julio concluyo sin que se
hubiera llegado a nada efectivo en el terreno de las operaciones
militares, lo que producía desaliento en la administración. En
la capital el gobierno dictaba las disposiciones necesarias para
los preparativos de la guerra en caso de que se rompieran las
hostilidades con las potencias extranjeras invasoras.
Los monarquistas mexicanos,
residentes en Europa, al tener noticias de la ruptura de las
relaciones diplomáticas de Francia e Inglaterra, aprovecharon
esta coyuntura para intentar una vez más establecer la monarquía.
El hecho de que en México
coexistieran dos gobiernos estimulaba a los monarquistas. En
estas cuitas, surgió el nombre de Fernando Maximiliano, que había
adquirido cierta popularidad en Europa por sus ideas progresistas
al gobernar Lombardia. Hidalgo comunicó a Gutiérrez, que por
entonces se encontraba en París, que tendría que marchar a
Viena para hacer las gestiones necesarias. En Viena el ministro
conde de Lechberg, participo al emperador Francisco José los
proyectos de los monarquistas mexicanos, que Napoleón III
apoyaba, y ambos decidieron plantear el asunto al principal
interesado, el archiduque Fernando Maximiliano.
Por esta época llego Miramón a
Europa; cuando se entero de los planes monárquicos dijo
encolerizado que en México no existía ningún partido monárquico;
por el contrario, Santa Anna, en una carta dirigida al archiduque,
declaro que no un partido, sino la inmensa mayoría de la nación
anhelaba la restauración del imperio de Moctezuma. Maximiliano,
a pesar de las advertencias, deslumbrado por las declaraciones
favorables, acepto la corona de México.
Entre tanto, Juan Antonio de la
Fuente, enviado en 1861 como representante de México en
Inglaterra y Francia, vio que las disposiciones adoptadas por
estos gobiernos a consecuencia de la ley expedida el 17 de julio
eran completamente hostiles para nuestro país. Después de
discutir varios proyectos, se firmo en Londres el 31 de octubre
la convención, por la cual la reina de España, el emperador de
los franceses y la reina de Inglaterra, se comprometían a
adoptar las mediadas necesarias para enviar a la costa de México
fuerzas de mar y tierra combinadas, en numero suficiente para
tomar y ocupar las diferentes posiciones del litoral mexicano.
Terminados los preparativos para la expedición a México, las
tres potencias enviaron sus instrucciones oficiales a los
comisionados designados.
Las noticias que llegaban del
exterior eran cada vez mas graves; el gobierno, consciente del
gran peligro que amenazaba a la república y de la necesidad de
tomar las medidas necesarias para impedirlo, desplegó gran
actividad para fortalecer su resistencia, el 29 de noviembre
expidió una amplia ley de amnistía por todos los delitos políticos
que se hubieran cometido desde el 17 de diciembre de 1857 hasta
la fecha.
El gobierno fue facultado omnímodamente
para cuantas providencias juzgare convenientes, sin mas
restricciones que salvar la independencia e integridad del
territorio, la forma de gobierno establecida por la constitución
y los principios y leyes de Reforma, autorizándolo además. Para
firmar tratados y convenciones y ponerlos en vía de ejecución
sin necesitar la aprobación del congreso.
Al recibir la noticia de la ocupación
de Veracruz, el gobierno expidió un decreto, cerrado el puerto
al comercio de altura y cabotaje, declarando traidores a los
mexicanos que se uniesen a los Españoles o de cualquier manera
favoreciesen su causa. La escuadra francesa ancló en Sacrificios
al día siguiente y el 8 desembarco en Veracruz el general Primm,
y tomo el mando de las fuerzas españolas. Los aliados acordaron
enviar una nota colectiva al presidente de la república, en la
cual exponían las deudas no pagadas y la falta de seguridad de
sus compatriotas. A este efecto invitaba (el gobierno de México)
a los plenipotenciarios que pasaran a Orizaba a discutir y
concluir con los comisionados mexicanos los convenios que
aseguraran a las potencias aliadas la satisfacción de sus
reclamaciones.
Se reunieron y firmaron el 19 de
febrero los preliminares de la Soledad. Ratificados por el
presidente y los representantes ingleses y franceses, los
preliminares de la Soledad, quedaron elevados a la categoría de
una solemne convención entre el gobierno mexicano y los
plenipotenciarios extranjeros.
Casi al mismo tiempo, miembros
influyentes del partido conservador, proclamaron abiertamente, en
el puerto de Veracruz, su propósito de cambiar la forma de
gobierno en México y el general Juan N. Almonte, se declaro
depositario de la confianza del emperador. Protegido por las
armas francesas, partieron de Veracruz rumbo a Córdoba a donde
llegaron el 25 del mismo mes.
Los comisarios, después de una
acalorada discusión, rompieron la alianza firmada en Londres. El
mismo día, se informo al gobierno de Juárez de la ruptura de la
alianza, del reembarco de las fuerzas españolas e inglesas y del
retroceso de los franceses a Palo Ancho, conforme a lo pactado en
los preliminares de la Soledad. El gobierno, el 12 de abril
expide un decreto, declarando traidores a los mexicanos que
permanecieran en los lugares ocupados por los franceses, llamando
a las armas a todos los mexicanos. Rotos los preliminares de la
Soledad, se estableció en Orizaba un simulacro de gobierno a
cuyo frente estaba Almonte; reconocido como jefe supremo de la
república, organizo su gabinete con miembros del partido
conservador.
Los franceses no respetaron lo
pactado en los preliminares de la Soledad y avanzaron hacia Córdoba
y Orizaba. El ejercito mexicano, al mando de Zaragoza, se sitúo
en las cumbres de Acutzingo para impedirles el paso. Después de
algunos fracasos, Zaragoza renunció a atacar Orizaba y se retiro
al otro lado de las cumbres para rehacer su ejercito. Un decreto
de Juárez fechado en septiembre ordenaba que, la población
masculina entre 16 y 60 años debía trabajar un día a la semana
en las fortificaciones que se levantaban para resistir el ataque
de las tropas invasoras.
El general Forey publico en febrero
una proclama asegurando una vez más a los mexicanos que las
miras de Francia eran nobles y generosas. González Ortega declaró
el 10 de marzo el sitio de Puebla y de las poblaciones situadas
en un radio de 8 leguas.
El 10 de junio hizo su entrada a la
capital él ejercito frances-mexicano, al día siguiente Forey
dio una proclama a los mexicanos en la que aconsejaba la
fraternidad, la concordia, y el verdadero patriotismo; que
dejaran de ser liberales y reaccionarios, que fueran únicamente,
mexicanos.
Se formo la asamblea de notables,
que presento su dictamen con las proposiciones siguientes: 1°.
Que la nación adoptaba la monarquía moderada, hereditaria con
un príncipe católico. 2°. Que el soberano tomaría el titulo
de emperador de México. 3°. Que la corona imperial se ofrecería
al príncipe Fernando Maximiliano, archiduque de Austria, para si,
y sus descendientes. 4°. Que en el caso de que por
circunstancias imposibles de prever no llegase a tomar posesión
del trono, la nación mexicana se remitiría a la benevolencia
del emperador de los franceses para que le indicase un príncipe
católico.
Los generales Doblado y González
Ortega enviaron en enero una comisión a Saltillo para pedir a Juárez
que se separa de la presidencia, como medio para negociar con la
intervención un arreglo que pusiese termino a esta. Juárez se
negó diciendo que no era su persona la atacada por la intervención
y los conservadores, sino la forma republicana de gobierno y que
el estaba resuelto a permanecer en el cargo mientras se hallaran
en peligro las instituciones, combatiendo para defenderlas y
conservarlas. Juárez situó la capital de la república en
Monterrey.
Se sucedieron batallas entre los ejércitos
mexicano-franceses y los juaristas. Apenas evacuaban los unos un
lugar, cuando era ocupado por otros, la lucha era una guerra sin
fin.
Tal era la situación militar en
ele mes de mayo de 1864 en vísperas de la llegada de a México
de Maximiliano y Carlota.
Decidida la aceptación de la
corona de México por el archiduque Fernando Maximiliano de
Habsburgo. En París celebró con Napoleón III dos acuerdos, un
público y otro secreto, que sería firmados después de que
fuera proclamado oficialmente emperador de México. La primera
parte del pacto establecía el número de soldados franceses y el
tiempo que estarían en México.
De capital importancia fueron las
condiciones económicas impuestas a Maximiliano, pues firmó
obligaciones que representaba una carga imposible para un estado
abrumado económicamente como México.
El 10 de abril de 1864 Maximiliano
fue proclamado en el castillo de Miramar emperador de México.
El emperador quería demostrar en
los mercados financieros de Europa que el país estaba tranquilo
y que podría recorrido sin peligro. En el mes de diciembre
Maximiliano, siguiendo a las influencias de sus ministros y del
general Bazaine, se deshizo igualmente del general Márquez, a
Miramón lo envió a Berlín, con el cargo de ministro
plenipotenciario.
El Nuncio apóstol pico, Pedro
Francisco Meglia, en quien Maximiliano cifraba las esperanzas de
solucionar el conflicto religioso llego a la capital en el mes de
diciembre. Maximiliano promulgo en febrero del decreto que
establecía la libertad de cultos y disponía la revisión de las
ventas de los bienes de clero. El rompimiento entre Maximiliano y
la iglesia quedó consumado.
Otra de las principales
preocupaciones de Maximiliano fue la cuestión financiera.
Maximiliano emprendió en este mes un viaje al interior del país,
durante el cual acordó formar una brigada de fuerzas mexicanas
que serviría de pie para la organización del ejercito
entregando al general austríaco Thun realizar la idea. El deseo
del emperador era ver al imperio mexicano como potencia central
de América.
Antes de partir para México,
Maximiliano atendió a los trabajos preparatorios para la
organización de la legión austríaca que estaría al servicio
de imperio mexicano. El emperador consintió y pronto las tropas
belgas se unieron al ejército que combatía a la República. En
el mes de julio la división Franco mexicana hizo su entrada en
Durango y en agosto tropas imperialistas ocuparon Ciudad Victoria
y Bagdad en Tamaulipas. La rendición en Oaxaca por el general
Porfírio Días en febrero de 1865, marcó el punto de apogeo de
la expedición francesa.
Guaymas cayó en poder de las
fuerzas expedicionarios en marzo, pero para abril las tropas
republicanas ocuparon nuevamente Saltillo y Monterrey.
En el mes enero de 1866 Napoleón,
dando como un hecho la consolidación del trono de Maximiliano,
envió a México al embajador para arreglar con el empedrado la
retirada de las tropas francesas. En esta acción Miramón fue
derrotado y Escobedo obtuvo más de cien prisioneros, de los
cuales cerca de ochenta eran franceses. Todos los prisioneros
extranjeros fueron fusilados, así como Joaquín Miramón,
hermano del general derrotado. Al partir de México el 5 de
febrero, Bazaine escribió a Maximiliano una carta solicitándole
que abdicara y ofreciéndole llevarlo a Europa. Maximiliano no la
contestó.
Aunque Estados Unidos nunca acepto
el establecimiento y la consolidación del imperio de Maximiliano,
la guerra por La que estaba pasando le impidió actuar
directamente en favor del gobierno republicano y le obligo,
declararse neutral. Maximiliano Realizo varios intentos por que
su, Imperio fuera reconocido sin embargo Estados Unidos siempre
se negó. En una curiosos sucesión de hechos casi al mismo
tiempo que Napoleón retira sus tropas de México Estados Unidos
reconoce la soberanía de Juárez.Al partir el ejército
expedicionario, el Imperio apenas dominaba las ciudades de México,
Puebla, Veracruz, Querétaro y Morelia, todo el resto del país
estaba en poder de las tropas republicanas.
Una vez libre de la tutela de
Napoleón III, Maximiliano decidió ponerse al frente de sus
tropas para emprender la campaña del interior. Querétaro era el
punto donde iba a reunirse las tropas imperiales para hacer
frente a las fuerzas republicanas de Escobedo y de Ramón Corona.
Marqués, nombrado lugarteniente del Imperio con facultades
omnimodas, al llegar a la ciudad de México y enterarse de que
Porfírio Días amenazaba a Puebla, partió con mil hombres para
defenderla. Maximiliano y sus generales Miramón y Mejía fueron
juzgados conforme a la ley de 25 de enero de 1862, que condenaba
a la pena de muerte a todo aquel que atenta contra la
independencia nacional. No se estimaron esfuerzos por salvar a
Maximiliano.
La ejecución de Maximiliano, Miramón
y Mejía tuvo lugar el 19 de junio de 1867 en el cerro de las
campanas.
El verano del año de 1867 quedó
con justa razón inscrito en el catálogo de los inolvidables.
Gabino Barreda eran un discurso
resumió en tres palabras del plan peleado por los liberales:
"libertad, orden y progreso". Libertad política, de
trabajo, religiosa, de expresión, económica y de casi todo,
como medio; orden en los sentidos de paz, concordia, ley, sistema
y jerarquía, como base; y progreso, o sea producir cada vez más,
lo más posible, en los diversos órdenes de la vida. Así fue
como México durante diez años, fue asunto de una minoría
liberal cuya elite la formaban dieciocho letrados y doce soldados.
De éstos, sólo Altamirano y Juárez lloraron en cuna pobre.
Lerdo y Lafragua fueron retoños de familias ricas. Al sobrevenir
la intervención francesa y el segundo imperio los cultos del ala
liberal se desinflaron. Días apenas cera diputado; corona,
comandante militar; Escobedo, gobernador de San Luis Potosí y
presidente de la suprema junta de justicia militar.
La elite liberal practicó el culto
al individuo. Como el dinero no lo era todo, apenas la mitad, la
República restaurada, para ser verdaderamente enunciada, programó
también las libertades religiosas y de prensa, el
transculturamiento del indio, la escuela gratuita, laica,
obligatoria y positiva y el fomento del nacionalismo en las
letras y las artes.
Obstáculos de todo orden se oponían
al plan liberal.
Ninguno de los objetivos liberales
encontraba clima propicio en México.
El mayor éxito de la República
restaurada fue en algunos casos laicos de la cultura. La religión
católica permaneció inconmovible y exclusiva. En 1868, con
moldes enteramente positivistas, se funda la escuela nacional
preparatoria. Con todo, don Sebastián Lerdo de Tejada no renunció
a la presidencia. Es decir, proclamó cinco cosas mayores: no-reelección
de presidente de la República y gobernadores de los Estados;
desconocimiento del gobierno de don Sebastián Lerdo de Tejada
por abusivo de la autoridad, despilfarro, injusto, asesino,
extorsionador, vendepatrias y otros crímenes; reconocimiento de
los gobernadores con la única condición de que se adhieran al
plan; comisiones para supremos poderes de la unión a los dos
meses de ocupado México, y entrega provisional del poder
ejecutivo al presidente de la suprema corte de justicia, es decir,
a don José María Iglesias si aceptaba el plan de Tuxtepec.
Payno nos presenta la vida de aquel
tiempo en todas todos sus aspectos; los miserables y los ricos,
las hechiceras y los jueces, los militares y los políticos, los
periodistas y los abogados, los sacerdotes, los tahúres, los rábulas,
los secretos de las familias nobles y las desventuras de los
desamparados, los asaltos de los bandidos y las hazañas de los
charros, la ciudad y sus pintorescos alrededores, los muladares y
los talleres, las tortillerías y los salones elegantes, las
funciones religiosas y las partidas de juego, las delicias de la
ópera y el regocijo popular de las ejecuciones, los hospicio y
las cárceles, las pulquerías y los mercados, las platerías y
los mesones, los almacenes de los españoles y las fruterías de
los indígenas, las haciendas y los ranchos, las ferias y los
herraderos, las aventuras de las Diligencias y del tráfico
lacustre que llegaba al puerto de San Lázaro. Las rivalidades
del gobierno federal y de los gobernadores de los Estados, las
asonadas políticas y las incursiones de los comanches...
Para indicar su propósito de
ajustarse a la realidad, así como para anunciar todo lo que iba
a contener la narración, Payno llamó a su novela: "naturalista,
humorística, de costumbres, de crímenes y de horrores",
subtítulo que lleva en la primera edición. Su naturalismo esta
muy lejos de la escuela de Zola; es bastante moderado, tanto por
la propia orientación literaria del autor, cuanto por su propósito
de no escandalizar a los compradores de las "entregas".
Se trata de una "novela naturalista nos dice el autor en el
prólogo-que no pasa de los límites de la decencia, de la moral
y de las conveniencias sociales y que sin temor podrá ser leída
aun por las personas más tímidas y timoratas".
Como novela de folletín tiene
todos los defectos y algunas de las virtudes del género, que son,
digamos en una palabra, los mismos que los de las películas de
episodios. Cada capítulo tiene que ser por sí mismo interesante
y, mediante un final dramático, dejar al lector en suspenso y
ansioso de conocer la continuación. Tales requisitos obligan al
autor a menudear, como una salsa picante que provoque y mantenga
el apetito del lector, los "crímenes y horrores", los
misteriosos encuentros, las sorpresas y los enredos, las
apariciones y desapariciones de los personajes, su cambio
repentino de condición y aun de naturaleza, y otras fórmulas.
Todo ello crea, sin duda, un ambiente novelesco, pero a veces
falsea la realidad hasta la caricatura y el melodrama. Sin
embargo este afán de divertir e interesar al lector tiene cierta
esencia estética, porque desvía al autor del propósito
moralizador en que solían caer las novelas de pintura de
costumbres.
Los bandidos de río frío es un
producto tardío de la novela de folletín, que principio
gloriosamente, en 1848 con "la hija del judío" de
Justo Sierra. El folletín había desaparecido como medio popular
de difusión literaria unos veinticinco años antes de la aparición
de "los bandidos de Río frío", que en realidad
pertenece al periodo que va del fistol del diablo (1859) a las
novelas de temas coloniales de Vicente Riva Palacio, publicadas
entre 1868 y 1872, y que también se vendieron por entregas.
Sorprende que esta narración sea posterior a las novelas de
Emilio Rabasa y casi contemporáneas de las primeras novelas de
Rafael Delgado que anunciaban ya, tanto en su estilo como en su técnica,
una nueva época literaria.
En las palabras de Payno:
-"este ensayo de novela
naturalista, que no pasa de los límites de la decencia, de la
moral y de las conveniencias sociales, y que sin temor podrá ser
leída aun por las personas más comedidas y timoratas, dará a
conocer como, sin apercibirles de ello, dominan años y años a
una sociedad costumbres y prácticas nocivas, y con cuánto
trabajo se va saliendo de esa especie de barbarie que todos
toleran y a la que se acostumbran los mismos individuos a quienes
daña. La civilización, de que todavía está por desgracia muy
distante del mundo todo, es una especie de luz difícil de
penetrar y de alumbrar bien los ojos que parecen tapados, por
siglos enteros, con una venda negra y espesa. No es éste un
discurso sobre los progresos de la civilización en Europa y América,
que si tal fuese, podrían marcharse los puntos negros que todavía
marchan a las naciones que se tienen hoy por más cultas y
adelantadas. Es sólo una especie de salvedad o advertencia al
lector, para que no encuentre demasiado duras y cámaras algunas
de las observaciones y críticas que haya en el curso del libro,
procurando mezcladas con lo ameno y novelesco para no fastidiar
al lector, al que dedicamos estas cuatro líneas y aunque tenemos
positivo empeño en agradar"-.
En todos sus personajes Payno nos
da un reflejo de la cultura y la sociedad que se daban en las élites
perfectamente definidas de México independiente y entre
republicano e imperialista. Desde los problemas de Santa María
de la ladrillera, las desventuras de la condesa del Sauz, la vida
que tiene que soportar Juan, y las andanzas de Evaristo el
tornero, Casilda, la bruja Matiana, la rubicunda frutera, además
de la descripción de lugares tan familiares y a la vez tan
distantes como Tlalnepantla, el canal del Chalco, Texcoco, Ameca,
etcétera.
Manuel Payno y Flores nació en la
ciudad de México el 21 de junio de 1810. Murió en San Ángel (distrito
federal) el 4 de noviembre de 1894.
ÛDocumento
publicado en : www.monografías.com