LOS BANDIDOS DE RÍO FRÍO Y SU CONTEXTO ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL

LOS BANDIDOS DE RÍO FRÍO Y SU CONTEXTO ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL

José Edgar Morales ChávezÛ

La novela de Payno, "los bandidos de Río frío" se desarrolla en un escenario posterior a la independencia, en el ínter, entre ésta y el Porfiriato. Podemos recordar a grandes rasgos los acontecimientos que se sucedieron durante este periodo en el esquema económico político y social de México. Para empezar poco antes de la etapa en la que se desarrolla la novela de Payno. Específicamente entre 1790 y 1810, se dio el auge de la ilustración, en estas dos décadas la difusión de las ideas y la efervescencia social son más intensas que nunca en la nueva España.

La época que Payno nos describe en su novela, está precedida por tres procesos perfectamente definidos; un rapidísimo crecimiento económico que destruye todas las estructuras sociales forjados a través de un siglo de lento reacomodo y hace más evidentes las desigualdades existentes; una inflexibilidad casi total de la fábrica política y social para dar cabida a los nuevos grupos y absorber las contradicciones y expectativas creadas por el proceso anterior; y una difusión también acelerada de las ideas de la modernidad que le dará fundamento a los grupos marginados para proyectar y racionalizar sus reivindicaciones. Estos procesos son la antesala de la revolución de independencia.

Conocemos los procesos que desembocaron en la independencia de México, sobresaliente entre estos el antagonismo entre criollos quienes nunca corrieron con suerte entre las familias privilegiadas. La creación de los letrados de las clases medias que se harán los voceros de los intereses americanos. La clase media mejor que ninguna otra, tenía conciencia de no poder realizar en la sociedad la función a la que su preparación y su vocación la orientada. Su falta de un puesto adecuado en el mundo real los obligará a evadirse hacia el reino ideal de las artes y del saber.

Esta sociedad formaba una elite intelectual unida por la insatisfacción común. Económicamente improductivo esta gente acaparaba una arma terrible: La ilustración, depositada casi toda ella en sus manos. El aumento de la riqueza a fines del siglo XVII había beneficiado a la oligarquía económica y a la vez agudizado los contrastes sociales. En comparación con los peones rurales, los obreros de minas, aunque trabajaban en condiciones sumamente duras, estaban mejor pagados. Con todo, su condición había empeorado a finales de siglo pero el problema más grave a principios del siglo XIX era el crecimiento desmesurado de la plebe en las ciudades. Esta plebe era caldo de un chivo para cualquier explosión violenta.

Con el levantamiento de Dolores el movimiento a favor de la independencia se transforma. Las grandes masas trabajadoras entran en escena. En San Miguel el grande, las tropas que comanda Allende se unen a las de Hidalgo.

Al carecer de pertrechos, después de derrotar a las tropas Españolas, Hidalgo por temor a que la turba saquee la ciudad, y por que del norte él ejercito de Félix María Calleja, que podría atacarlos en unos días, decide regresar a Celaya. El ejercito se divide, Allende marcha a Guanajuato con el grueso de las tropas. José María Morelos comienza a levantar gente en el sur.

La revolución de 1810 es diferente a las anteriores, es un movimiento campesino. Hidalgo es de la idea de su clase, guardar el trono para Fernando VII, mientras tanto formar un congreso con representantes de todas las villas y las ciudades. Sin embrago al solicitar la ayuda del pueblo. Además, llegan noticias inquietantes, las tropas francesas han ocupado casi la totalidad del territorio Español, y varias colonias del sur y del caribe ya están gestando movimientos similares, apoyados en los ayuntamientos. Sin embrago la clase hegemonica, sostiene un férreo control de la situación y si los criollos quieren triunfar, tendrán que apoyarse en los campesinos.

Las grandes masas promulgan a Hidalgo "Generalísimo" y la rebelión toma un giro de apoyo hacia las clases populares; Hidalgo, al legislar en su nombre (Del pueblo), de hecho lo pone como soberano sin distinción de clase social. Hidalgo abroga los tributos, suprime la distinción de castas y por primera vez en toda América, declara abolida la esclavitud.

Ante la rebelión popular la clase criolla acomodada, que no había tomado partido, se opone abiertamente a la rebelión, sobre todo el alto clero.

Hidalgo y Allende, camino a Monclova, son emboscados y capturados. Aun así, en Zitácuaro se forma una "Suprema junta gubernativa de América", y Morelos se vuelve el dirigente popular que la rebelión requería.

A la sombra de Rayón y de Morelos, divulgan ideas ilustradas de la revolución. Algunos letrados como Joaquín Fernández de Lizardi y fray Servando Teresa de Mier, apoyan con sus escritos la rebelión insurgente.

El único vinculo entre América y España es el soberano. Sin embargo estas garantías fueron alienadas por los sucesivos virreyes que pasaron por alto este pacto social. El movimiento insurgente inicia el rescate de ese origen perdido.

Estas ideas eran de la clase ilustrada que no podía adoptarlas hasta que el movimiento popular sea derrotado.

Morelos, por su parte, no se limita a reivindicaciones políticas. En un plan abandonado en Cuautla, seguramente redactado por los seguidores de Morelos, se observa el rechazo del régimen colonial, ya que se observa un Igualitarismo nacido de la revolución, así, el régimen considerado es como modelo de opresión. Las tropas de Morelos emprenden una nueva campaña en el sur después de la evacuación de Cuautla. Toman Tehucán, dominan los actuales estados de Oaxaca y Morelos, y gran parte de los de Puebla y Veracruz.

Mientras la revolución en la Nueva España estallaba, en la isla de León, cerca de Cádiz, se reunían los españoles en ausencia del rey. Declararon que la soberanía residía en la cámara única, representante del pueblo. Los diputados americanos hablaron a favor de los derechos de las colonias, y asimilaron prontamente la ideología dominante, la gran revolución francesa. Los diputados europeos se negaban a aplicar estas doctrinas en las colonias. Con todo la lucha de los representantes de América fue un factor decisivo en la liberación del régimen colonial.

Mientras tanto, los insurgentes necesitaban establecer un cuerpo que tomara medidas urgentes de gobierno, y permanencia del movimiento. Por iniciativa de Morelos el 15 de septiembre de 1813, se reunió, en la ciudad de Chilpancingo, el congreso representante de las regiones liberadas. Desde sus inicios el congreso quedo casi dominado por la clase media. El 6 de noviembre el consejo de Chilpancingo rechazo la monarquía y estableció la república. La constitución de Apatzingán, fruto del congreso, se inspiraba, al igual que la de Cádiz, en las constituciones francesas de 1793 y 1795. Establecía el sistema representativo nacional, la separación de tres poderes, los derechos del ciudadano y la libertad de expresión. En los meses siguientes son derrotados Mariano Matamoros y Hermenegildo Galeana.

Félix María Calleja virrey desde el 4 de mayo de 1813, en sustitución de Venegas, suprime la nunca aplicada constitución de Cádiz y restablece la inquisición.

Ofrece indultos a los insurgentes e inicia una campaña militar decisiva. Ya solo quedan grupos aislados al mando de Guadalupe Victoria en Veracruz, y las guerrillas encabezadas por Vicente Guerrero.

Para 1820 la insatisfacción era general. El ejercito controlaba el comercio interior al mayoreo.

La situación para la iglesia novohispana era particularmente grave.

Muchos funcionarios europeos empezaron a temer un movimiento encabezado por la iglesia. El plan de Iguala logra unificar a toda la oligarquía criolla. El proyecto de independencia aparecía fuertemente ligado a otras dos ‘garantías’: el mantenimiento de la religión y del orden social, en la unión de todas las clases.

El 3 de agosto desembarca en Veracruz Juan de O’Donojú, nombrado jefe político de Nueva España. Queda sitiado en la ciudad por las tropas de Iturbide. En Córdoba, se reconoce la independencia, pero quedan a salvo los derechos de la casa reinante española.

Agustín de Iturbide al frente del ejercito trigarante, entra en la ciudad de México el día 27 de septiembre. Sin embargo las pretensiones de Iturbide eran ser soberano único, apertrechandose en el plan de Iguala decía que al ser el portador de la voz del pueblo el debía ser el representante de la soberanía. Se abre una pelea entre el congreso e Iturbide, la cual culmina con la elevación de Iturbide al trono y la instauración de una monarquía. El congreso queda disuelto el 31 de octubre. Iturbide justifica la institución de la monarquía, alegando que el proyecto del congreso era inaplicable para la realidad de la nación. Esta posición despótica le granjea a Iturbide la enemistad de los liberales dispuestos a luchar por la república, y la de los antiguos borbonistas que deseaban la restauración de la dinastía Española.

Se unen a él, antiguos insurgentes como Guadalupe Victoria, Guerrero y Nicolas Bravo. El 29 de Marzo 1823, acaba el efímero imperio; Iturbide abdica de la corona y parte poco después al exilio. El congreso restablecido, proclamó el derecho de constituir la nación en la forma que más le conviniera.

Mientras se establecía la constitución adecuada, el gobierno quedo confiado a un triunvirato, formado por Guadalupe Victoria, Nicolas Bravo y el general Pedro Celestino Negrete.

Del 24 de febrero al 27 de septiembre de 1821, todo parecía favorecer las aspiraciones de independencia y de paz.

Las cortes declaraban que el 12 de febrero que el convenio celebrado con O’Donojú era "ilegitimo y nulo en sus efectos para el gobierno español y sus súbditos".

Chile, Colombia y Perú fueron, por encontrarse en las mismas circunstancias, los primeros en reconocer la independencia de México; sin embargo Estados Unidos, no quiso adoptar una posición diferente a la europea.

En el congreso de Verona, reunidos en octubre de 1822, la Santa Alianza decidió ayudar a Fernando VII a restablecer su poder absoluto en España.

En 1823 se llego a temer que la Santa Alianza apoyara a España en la reconquista de sus colonias americanas, hasta que los primeros ministros de la Gran Bretaña y Francia acordaron que solo a España correspondía intentarlo.

Estados unidos parecía desear reclamar de nuevo Texas como parte de la Luisiana. Rusia reclamaba la propiedad de California y el reino de Guatemala había decidido independizarse al desaparecer el imperio mexicano.

El gobierno de México decidió entonces enviar como ministro plenipotenciario en la Gran Bretaña a Mariano Michelena. El tratado de amistad y comercio se firma el 6 de abril de 1825, después de resolver el problema de la libertad de cultos para los ingleses en México, los impuestos de importación y la definición de lo que se consideraría como barco Mexicano.

*El bloqueo de San Juan de Ulúa a manos de Españoles, capitulo en 1825.

Los tratos con Francia, uno de los países que mas intereses comerciales tenia con México, había empezado de 1824 sin mayores resultados dados sus lazos con la Santa Alianza.

Los dos reconocimientos de independencia que desde el comienzo mas interesaban a México, el del Vaticano y el de España, fueron los mas tardíos. Fue una de las preocupaciones del gobierno republicano. Desde 1824 se envío al canónigo Francisco Pablo Vázquez como enviado ante la Santa Sede.

Guadalupe Victoria dio un paso mas para acercarse al Papa al asumir la presidencia y le escribió una carta en la que anunciaba la paz reinante en México, la buena nueva que la constitución consagraba a la católica como la religión única, su reciente elección y sus deseos de entablar relaciones. El Papa contesta a Victoria en 1825; lo felicitaba por la paz y concordia que decía existían en el país y expresaba satisfacción por el deseo de la nación mexicana de seguir siendo católica. El Vaticano sorpresivamente reconoció la independencia de México el 29 de noviembre de 1836.

El tratado de paz y amistad entre México y España fue firmado con toda solemnidad por Miguel Santa María en nombre de la República Mexicana y por José María Calatrava en el de España, el 28 de diciembre de 1836.

Por si no fuera suficiente esa sangría económica, la revolución de independencia había reducido la agricultura a la mitad, la minería a una tercera parte y había dañado severamente la naciente industria y el comercio.

Y si se toma en cuenta que el gobierno había empezado a tener déficits además de deudas, se comprenderá la situación tan apurada del nuevo país.

La constitución de 1812 contribuyo mucho a la transformación, ya que significo un autentico enfrentamiento de los españoles con las realidades de su propio país.

La desconfianza del centro privaba entre los diputados. Por eso no es de extrañar que se aprovechara cualquier ocasión para debilitar la antigua provincia de Nueva España, que ahora constituía el Estado de México. La oportunidad se presentó con la necesidad de erigir un Distrito Federal, para lo cual se considero necesario usar la ciudad de México. La república federal estaba constituida por 19 estados y 4 territorios, el 4 de octubre, se firma la constitución.

La actitud ante la iglesia se convirtió en uno de los problemas que dividirían la opinión de los mexicanos, que eran y querían continuar siendo católicos. El resentimiento antiespañol tenia aún mas tradición en el suelo mexicano que el anticlericalismo, pero la independencia lo había avivado al despertar la ilusión de que la independencia solucionaría viejos problemas, entre ellos la desaparición de los españoles de los puestos importantes.

Se comienzan a formar los precursores de los partidos políticos ya que existía la logia de los masones escoceses, o novenarios, y los yorquinos, o guadalupanos.

El gobierno estableció el centralismo como un decreto provisional y se enfrascó en elaborar otra constitución. La primera república central duró seis años, y un solo periodo constitucional. Por diversos motivos, en 1840, algunos dudaron que el régimen centralista fuera una buena solución. Por primera vez se oyó una voz que claramente abocaba a una monarquía con un príncipe extranjero; Gutiérrez de Estrada lo proponía en una carta a Bustamante.

Los últimos dos gobiernos centralistas estuvieron ensombrecidos por la inminente guerra con Estados Unidos. José Joaquín Herrera, un moderado, trato de conciliar los diversos partidos y evitar la guerra con el reconocimiento de la independencia de Texas.

Después de once años de intentos frustrados, el federalismo volvió al poder. Yucatán volvía a unirse al pacto federal con la ayuda que le prestaba el centro para enfrentarse a la guerra de castas que lo aquejaba.

No se logro, implantar un sistema fiscal eficiente, tanto por manejarlo con personal inexperto como por el obstáculo de la soberanía estatal. Sin duda uno de los factores decisivos fue la fuga constante d capital que precedió a la consumación de la independencia.

Iturbide aprovecho el entusiasmo causado por la independencia para solicitar contribuciones voluntarias con que equipar al ejercito. El advenimiento de la república se recibió como un respiro, sobre todo por los cambios políticos inmediatos. Se suprimieron los prestamos forzosos, se detuvo la emisión de papel moneda y se hicieron esfuerzos por economizar.

Se comenzaron a pedir créditos a otras naciones, como Inglaterra. Como México no pudo pagar ni siquiera el primer crédito, la deuda se siguió acumulando, complicándose con los intentos del representante financiero en Londres, F. de Lizardi Co. , Por cobrase intereses emitiendo bonos no autorizados.

A partir de 1835 se entraba en el imperio del agio y del total caos financiero. Entre 1835 y 1840 hubo 20 secretarios de hacienda.

La república también había visto en la minería la esperanza de volver a la opulencia del siglo XVII. En 1824 sustituyó las cargas fiscales que pesaban obre ella por un impuesto del 3% sobre el valor del metal, y autorizo la libre importación de azogue.

La publicación del libro de Humboldt había despertado ya el apetito Europeo por las riquezas de las colonias españolas. Alemanes y franceses no quisieron quedarse atrás, y formaron la compañía Alemana de Indias.

Zacatecas fue el estado que continuo explotando sus minas con mayor éxito. Alaman fue un importante promotor de la minería, como también de la industria. No solo logro atraer el capital, sino que derogara la prohibición de que los extranjeros explotaran las minas.

La industrialización fue el sueño de algunos visionarios de aquel tiempo. Alaman se percato con claridad de los problemas que suponía el desarrollo industrial, la necesidad de capital, de mecanizar las manufacturas existentes, eximir de impuestos la importación de maquinaria y decretar tarifas protectoras. El entusiasmo fabril fue tal, que no se desanimó con los obstáculos, ni con los impuestos que aparecieron con el tiempo, ni siquiera con la extinción del Banco de Avío en 1842.

La agricultura cuya producción se redujo a la mitad con las guerras de independencia, tardó bastante en recuperarse de la pérdida de tantos brazos que trabajaban. A diez años de la consumación de la independencia, los campos de México aún tenían un aspecto desolado, la inseguridad había dejado los poblados casi abandonados. Hasta los años treinta no se estabilizó el precio de la tierra.

A pesar de todo, los peones siguieron trabajando y las haciendas comenzaron a mejorar. Michoacán solucionó el problema con la repartición de tierras de la comunidad el 18 de enero de 1827, dando a cada familia posesión y propiedad exclusiva de su porción correspondiente.

Al igual que al comercio, la inseguridad afectó a la agricultura. Los hacendados se vieron obligados a organizar su propia defensa mediante piquetes de rancheros contra indios salvajes en el norte o contra los bandidos de otras regiones. Los bandidos trataban con consideración a los propietarios para obligarlos a entregar el dinero a cambio de dejárseles en paz.

El comercio que había alcanzado un cierto desarrollo en el siglo XVIII se benefició, con la apertura de los puertos mexicanos a todas las naciones en 1821 y la sustitución de los múltiples impuestos por uno de 25% sobre el valor del artículo.

Desde 1824 se empezó a acuñar el peso de plata con el águila, así como usar la letra de cambio. Pero no existía un sistema monetario en la república. Entre 1825 y 1842 cerca de 60 millones de pesos de oro y plata, fueron acuñados.

Así pues, a pesar de que el gobierno nacional estuvo en quiebra durante estas primeras décadas de vida independiente y del constante caos en la vida política del país, la nación continuo avanzando.

La sociedad que entro gozosa en la vida independiente significaba el más grande obstáculo para poner en practica la retórica de los políticos. De cada 100 habitantes, 18 eran blancos, 22 castas y 60 indios. El buen numero de criollos pobres constituirían el germen de los grupos extremistas que ambicionaban un cambio radical. Todos aquellos que solo tenían acceso a puestos menores en la administración en la iglesia o el ejercito.

Las circunstancias impulsaron ciertos cambios de actitudes en las clases sociales que permiten agruparlas, después de 1821, en empresarial, eclesiástica, oficialista y popular.

La empresarial estaba constituida por comerciantes, industriales, mineros y grandes hacendados.

La clase eclesiástica tuvo algunos cambios, como el predominio criollo y la radicalización de ideas entre algunos de sus miembros.

La clase oficialista estaba formada por oficiales del ejercito y por la burocracia.

La república iba a tener el ideal liberal de lograr un ejercito profesional pequeño, respaldado por la gran milicia.

La clase popular estaba constituida por todos los que no formaban parte de las clases mencionadas es decir, la mayor parte de la población: rancheros, indios, peones, trabajadores de las minas, obreros, sirvientes, vendedores ambulantes, dulceros, voceadores de periódicos, eloteros, lecheros, pepenadores, aguadores, etc. Como sociedad de una época de transición de ideas y actitudes cambiantes, parece difícil de expresar.

La ciudad, como todo el país, era de contrastes. Para las décadas de 1830 a 1840se habían construido suntuosos palacios, sus almacenes ostentaban artículos de lujo, sedas, encajes, vinos, alhajas pero las calles tenían un empedrado que apenas permitió rodar a los soberbios carruajes y estaban llenas de inmundicias que despedían un olor irrespirable.

Entre toda aquella gente tan heterogénea había un poco de todo, ricos y pobres, cultos e ignorantes, progresistas y tradicionalistas, racionales y supersticiosos.

Los ideales educativos mexicanos estaban ya expresados en las memorias presentadas por los discípulos novohispanos a las cortés de Cádiz. La constitución de 1812 ordenaba que "en todos los pueblos de la monarquía se establecerán escuelas de primeras letras".

Por lo general los niños de familias ricas estudiaban en su propio hogar con tutores especiales. También había algunos maestros renombrados que enseñaban por una cuota mas o menos razonable. Los niños de familias pobres asistían a escuelas parroquiales, donde aprendían a leer y contar, así como el catecismo. Las niñas asistían a las Amigas donde les enseñaban a leer también, la doctrina y las labores propias de su sexo. En México, la compañía Lancasteriana se fundo en 1822 con la apertura de las escuelas. Pronto se extendieron escuelas mutuas por todo el país, y el método fue declarado oficial para las escuelas gratuitas municipales. Las mesas tenían unas cajillas llenas de arena donde los niños escribían un con un palito, y solo hasta que habían aprendido bien se le permitía usar tinta y papel, materiales muy caros.

En otros niveles educativos los mejores colegios coloniales siguieron siendo el núcleo principal de la enseñanza media, como el de San Juan de Letrán, donde se formaron jóvenes inquietos que ocuparían puestos importantes en la vida del país hacia mediados de siglo.

Muchos de los viejos colegios coloniales, secularizados en parte, se convirtieron en lo que serian los colegios nacionales e institutos científicos y literarios de los estados, que habían de influir en la formación de la primera generación republicana.

El panorama nacional no solo se nubló, según se ha visto, con los problemas internos, sino que en las tres primeras décadas de la nación tuvo que hacer frente a las amenazas externas; las de España que se materializaron en intentos de invasión en 1829; la guerra de independencia de Texas que no puede considerarse un problema interno, por el apoyo abierto que recibió de Estados Unidos, la guerra con Francia de 1938.

El problema de Texas y la invasión norteamericana parecen, vistos a distancia, inevitables. La colonización anglosajona iniciada para proporcionar u refugio a los disidentes calvinistas ingleses, seguros de la corrupción de la vida inglesa y del peligro que corrían en Inglaterra. Como fervorosos creyentes, buscaban fundar la ciudad de Dios en la Tierra, considerándose pueblo elegido. Los antecedentes directos se remontan a los tratados diplomáticos entre el gobierno Español y el Norteamericano.

Algunos mexicanos con visión, como Ramos Arizpe y Lorenzo Zavala, se aseguraron concesiones entierra texana. Texas se convirtió en palabra mágica en Estados Unidos, y una compañía y un banco vendían los permisos otorgados en forma gratuita por los mexicanos.

Muchos mexicanos se preocupaban por el estado de las cosas en Texas, en especial cuando los primeros ministros de Estados Unidos, Poinsett y Butler, expresaron el deseo de comprar Texas, pretensión que ofendió a los mexicanos, pero que tenia tradición entre los norteamericanos, que ya habían comprado tierras a las compañías inglesas, a los indios a los franceses (Luisiana) y a los españoles (las Floridas). La prensa norteamericana comenzó a hablar de la pronta compra de Texas, cosa que aumento la preocupación del gobierno que para entonces recibió el informe del general Mier y Terán en que se pintaba una situación perdida.

El gobierno promulgó una nueva ley el 6 de abril de 1830 por la cual Texas pasaba a depender de la federación en cuanto a asuntos de colonización, además de prohibir la entrada de nuevos norteamericanos al estado.

Mientras tanto, la nueva ley de abril de 1835 que prohibía la venta de tierras para evitar la especulación, había caldeado los ánimos de Texas.

Santa Anna tomado prisionero firma los tratados de Velasco, y ordeno a los mexicanos retirarse, más, esta retirada no obedeció a las ordenes del prisionero, sino a la falta de elementos para enfrentarse al enemigo.

Francia declara la guerra a México, pide el pago inmediato de las reclamaciones más doscientos mil pesos por gastos de guerra.

Mientras tanto el comercio de Santa Fe había familiarizado a los norteamericanos con regiones del oeste de Texas, y los ojos empezaron a fijarse en California. A pesar de los esfuerzos de México por impedir que se repitiera la historia de Texas, California se fue llenando de norteamericanos. Una escuadra norteamericana apareció desde 1840 frente a las costas del pacifico. Los mormones se asentaron en Utah y miles de norteamericanos entraron al Oregon.

El primer intento de anexión fue rechazado por el congreso y, para evitar un segundo tropiezo, se ideo pedir una resolución conjunta de las dos cámaras, que podía pasar por simple mayoría. Los norteamericanos no entendían la tozudez mexicana, pues a pesar de necesitar dinero, se negaban a vender tierras deshabitadas.

El cónsul norteamericano en California tenia instrucciones de repetir el episodio texano.

Estados Unidos invade México, donde a pesar de la popularidad de la guerra no fue posible organizar la defensa. Se carecía de un verdadero ejercito, de armas y de dinero. El 13 de enero de 1847, toda la alta California quedó ocupada. México se rehusaba a negociar la paz. Santa Anna se multiplico tratando de conseguir fondos, reunir hombres y comprar armas. Estuvieron a punto de obtener la victoria en San Luis Potosí.

Gómez Farias, expidió un decreto el 11 de enero de 1847 que ordenaba la ocupación de bienes eclesiásticos hasta por quince millones de pesos. Mientras el ejercito de Santa Anna se retiraba, después del fracaso de Angostura y se iniciaba el asedio de Veracruz. Santa Anna regreso el 21 de marzo, se hizo cargo del ejecutivo y restableció la paz. Al final se vio obligado a derogar el decreto a cambio de 10000 pesos para organizar la defensa.

La guerra había costado a Estados Unidos 25400 soldados de los 104284 movilizados para hacer la guerra. Frente a la penuria de la hacienda mexicana, Estados Unidos gastaron 122 051 040 dólares. Los grandes territorios obtenidos valían, sin duda, el esfuerzo y el gasto, y permitían a Estados Unidos convertirse en potencia continental. Los meses de ocupación norteamericana servirían para los sueños mexicanas de grandeza de 1821 se esfumaran por completo. A pesar de la costosa perdida, el país superaría el peligro de desintegración, y el pesimismo profundo y la experiencia traumática despertarían la conciencia nacional.

En Guadalupe Hidalgo se firmo el 2 de Febrero de 1848 un tratado de paz, amistad y limites entre México y Estados Unidos. Firmada la paz con Estados Unidos, el congreso de México se ocupo de la elección de un presidente constitucional.

El elegido fue el general José Joaquín Herrera, los primeros pasos de su gobierno se encaminaron a crear el clima de seguridad y orden. Redujo los gastos públicos suprimiendo empleos inútiles y reduciendo el ejercito. Pero la crisis económica se imponía; los ingresos no bastaban para cubrir las obligaciones. A principios de 1850 el gobierno recibió la noticia de que los indios bárbaros habían penetrado por territorios de Durango, asesinado a varias familias, talado los campos, quemado las casas, apoderándose del ganado y llevando cautivos a considerable numero de personas.

A mediados de 1850 los partidos políticos comenzaron a prepararse para la sucesión presidencial. Arista, fue electo presidente de la república.

El presidente invitaría a Santa Anna. El plan triunfante en varios estados acabo por precipitar la caída de Arista.

Un día antes de la renuncia de Arista, el 5 de enero de 1853, el coronel José Manuel Escobar, agente de los conservadores, fue enviado a Turbaco, Colombia, a entrevistarse con Santa Anna y ofrecerle la presidencia. Lucas Alaman le expuso los principios que profesaban los conservadores: primero conservar la religión católica, la abolición completa del sistema federal y todo cuanto se llamara elección popular, y la organización de un ejercito competente.

Antonio López de Santa Anna llegó a México el 20 de Abril, día mismo en que recibió a manos de Lombardini el poder presidencial. Para deshacerse de sus enemigos políticos, Santa Anna comenzó por desterrar a Arista y después a la mayoría de los hombres de importancia del partido liberal.

El presidente pretendió, traer soldados extranjeros que vinieran a protegerle. En agosto se expidió una ley que se llamo de conspiradores, según la cual los reos de este delito debían ser sumariamente juzgados en consejo de guerra y fusilados enseguida.

A fines de año, surgió un nuevo problema con estados unidos, el gobernador de Nuevo México declaro que el territorio de la Mesilla pertenecía a los Estados Unidos, quien indemnizó a México con 10 millones de pesos.

El 16 de Diciembre se expidió un decreto por el cual declaro que el presidente continuaría con sus facultades omnimodas por todo el tiempo que juzgara necesario, escogería sucesor; en fin, que su tratamiento seria el de Alteza Serenísima. Santa Anna no ignoraba los planes que se fermentaban en el sur y desconfiaba profundamente de Álvarez. A fin de reprimir cualquier movimiento en esta región, Santa Anna empezó a remover a los empleados civiles y militares, sustituyéndolos por adictos al gobierno, y con cualquier pretexto, envío dos batallones a proteger el departamento.

Álvarez comunico a los habitantes de Guerrero las verdaderas intenciones del gobierno, hizo saber que la invasión de los soldados del ejercito era con la intención de hacerlos caer en una tiranía. El grupo de desterrados por Santa Anna, al saber de la rebelión de Álvarez, envío un emisario a hablar con él. Una vez dispuesta la lucha, se reunieron con éste Ignacio Comonfort y un grupo de opositores al régimen santannista. Comonfort hizo algunas reformas al plan original y diez días después proclamo el plan de Ayutla. Santa Anna tomó severas disposiciones, como la de amenazar a muerte a quienes poseyeran un ejemplar del plan y no lo entregaran a la autoridad. Santa Anna patrio para Acapulco para controlar la rebelión. La revolución se propagó después de la expedición de Santa Anna y para contenerla el gobierno apeló al terror. El gobierno multiplicaba las disposiciones tiránicas y el espionaje hacia diariamente víctimas que eran desterradas.

A principios de 1855 nuevos caudillos se unieron a la causa, Santa Anna hizo otra expedición al sur a finales de febrero y un mes después otra a Michoacán, sin lograr sofocar la insurrección. A su regreso a México en junio, temiendo que la rebelión le cortara la retirada, decidió abandonar la presidencia de la república, el 9 de agosto salió de la capital rumbo al puerto de Veracruz.

Finalmente, los rebeldes firmaron con Comonfort, en Lagos una convención por la cual aceptaron que sus propios planes no se oponían con el de Ayutla, y reconocieron como general en jefe de la revolución a Juan Álvarez y a Comonfort como su representante. Enseguida se nombro la junta de representantes que habría de elegir presidente interino. La mayoría se inclino por Juan Álvarez, quien estableció su gobierno en Cuernavaca y dispuso que Comonfort fuera a la capital para iniciar las reformas que exigía la revolución.

Juárez tenia preparado un proyecto de ley, que vino a ser la primera de las cinco medidas reformistas dictadas por el gobierno interino. La ley de la administración de justicia y orgánica de los tribunales de la Nación del Distrito y Territorios, mas conocida como la ley Juárez, suprimía los tribunales especiales, con excepción de los eclesiásticos y militares. Meses después de publicada la ley Juárez, se dio la del 25 de julio, que desamortizaba los bienes del clero.

El presidente de la cámara convocada por el presidente Álvarez, Ponciano Arriga, expresó con gran vehemencia las ideas de reforma y libertad. El articulo 5° del plan de Ayutla, dispuso que el congreso extraordinario se ocuparía de constituir a la nación en forma de república representativa popular. La ley Juárez, así como la ley Lerdo, fueron ratificadas en todas sus partes. Una conquista del movimiento reformista, fue incluir un capitulo de garantías individuales o derechos del hombre y un sistema jurídico protector de dichas garantías. Varios diputados intentaron la reforma del sistema de propiedad. Tras largos debates de un año, el 5 de Febrero de 1857 se proclamaba la constitución acompañándola de un breve manifiesto. Las demás garantías y libertades consignadas en esta nueva constitución existían ya en la constitución de 1824 y en las leyes orgánicas.

Al día siguiente de poner en libertad a Juárez, este patrio hacia Guanajuato; el día 19 de Enero de 1858 declaro establecido allí su gobierno. Los bandos políticos se definieron en forma terminante: de un lado los conservadores, con el programa de Zuloaga; del otro los liberales con el principio de legalidad proclamado en Guanajuato. A mediados de Febrero, Juárez estableció su gobierno en Guadalajara. El 13 de marzo una parte de la guarnición de Guadalajara se pronuncio por el plan de Tacubaya y Juárez fue hecho prisionero. En abril Juárez y su gabinete se embarcaron en Manzanillo rumbo a Panamá, donde siguieron la vía de Estados Unidos hasta desembarcar en Veracruz.

Durante el primer año de la guerra, los generales Miramón y Márquez obtuvieron brillantes victorias sobre las tropas liberales. A fines de Diciembre en Ayotla, se pronuncio con su brigada el general Miguel María Echegaray con el plan de Navidad, formando así un tercer partido que no estaba ni con Juárez, ni con Zuloaga.

Por su parte, los conservadores consideraron ventajoso al reanudación de relaciones con España mediante el tratado celebrado en París el 26 de diciembre de 1859, entre Juan N. Almonte, y Alejandro Mon.

Entretanto, la guerra continuaba en todo territorio nacional, Miramón, deseoso de imprimir a su política una marcha más fija y determinada, cambio su ministerio y publico un manifiesto en el que exponía el programa político que se proponía seguir. Juárez, días antes publico otro en que quedo definido el programa de la revolución liberal, las leyes llamadas de reforma, basadas en la separación de la iglesia y el estado. Miramón sufrió una completa derrota, que trajo consigo la ocupación de Guanajuato y de todo el Bajío por las fuerzas liberales. Miramón, regresó a la capital y reorganizo su ministerio.

Días después apareció González Ortega en las inmediaciones del valle de México, con 16 000 hombres. Miramón salió a su encuentro y el 22 de diciembre comenzó el combate en las lomas de San Miguel Calpulalpan. Las tropas conservadoras fueron completamente derrotadas. Miramón con unos cuentos jefes, se volvió a la capital llevando la noticia de su fracaso.

El 25 de diciembre por la mañana entraron a la capital las primeras tropas de González Ortega y el 1° de enero hizo su entrada triunfal el ejercito liberal. La causa constitucionalista había conseguido la victoria después de tres años de lucha. La separación entre la iglesia y el estado ponía termino a los conflictos entre ambas instituciones.

En la capital se esperaba con ansia la llegada del presidente Juárez para conocer la marcha que proponía seguir. Al día siguiente de la llegada de Juárez a México el ministro de relaciones, Melchor Ocampo, dirigió a los representantes de España, del Vaticano, de Guatemala y de Ecuador, sus correspondientes comunicados mandándoles salir de la república.

A la caída de Miramón, Zuloaga se proclamo presidente de la república y todos los generales y jefes del partido conservador lo reconocieron. La lucha en los campos de batalla seguía causando víctimas y en la capital se conspiraba contra el gobierno. Los partidos políticos estaban más divididos que nunca y trabajaban con empeño para hacer triunfar sus ideas, unos pedían la dictadura de Juárez o la de González Ortega, seguir sus preferencias, otros que el consejo se erigiera en convención nacional y se adueñara de todos los poderes.

El congreso de la unión se instalo en el mes de mayo. Las sesiones fueron tormentosas. La asamblea autorizó al gobierno contratar un empréstito de un millón de pesos y a suspender las garantías individuales y todas las libertades, inclusive la de prensa. En la asamblea del 4 de junio se aprobaron dos decretos, el primero, autorizaba al gobierno para proporcionarse recursos de cualquier manera; con el fin de destruir la reacción. En el segundo, quedaron fuera de la ley y de sus garantías y de sus propiedades, los asesinos de Melchor Ocampo, todos del partido conservador. Tres días después, se expidió un decreto suspendiendo por seis meses varias de las más importantes garantías otorgadas por la constitución.

La asamblea declaró a Juárez presidente constitucional de la república y el 15 de este mes, presento el juramento de ley. El 2 de julio, González Ortega fue nombrado presidente de la Suprema Corte de Justicia, cargo que tenia implícito el de Vicepresidente.

El mes de julio concluyo sin que se hubiera llegado a nada efectivo en el terreno de las operaciones militares, lo que producía desaliento en la administración. En la capital el gobierno dictaba las disposiciones necesarias para los preparativos de la guerra en caso de que se rompieran las hostilidades con las potencias extranjeras invasoras.

Los monarquistas mexicanos, residentes en Europa, al tener noticias de la ruptura de las relaciones diplomáticas de Francia e Inglaterra, aprovecharon esta coyuntura para intentar una vez más establecer la monarquía.

El hecho de que en México coexistieran dos gobiernos estimulaba a los monarquistas. En estas cuitas, surgió el nombre de Fernando Maximiliano, que había adquirido cierta popularidad en Europa por sus ideas progresistas al gobernar Lombardia. Hidalgo comunicó a Gutiérrez, que por entonces se encontraba en París, que tendría que marchar a Viena para hacer las gestiones necesarias. En Viena el ministro conde de Lechberg, participo al emperador Francisco José los proyectos de los monarquistas mexicanos, que Napoleón III apoyaba, y ambos decidieron plantear el asunto al principal interesado, el archiduque Fernando Maximiliano.

Por esta época llego Miramón a Europa; cuando se entero de los planes monárquicos dijo encolerizado que en México no existía ningún partido monárquico; por el contrario, Santa Anna, en una carta dirigida al archiduque, declaro que no un partido, sino la inmensa mayoría de la nación anhelaba la restauración del imperio de Moctezuma. Maximiliano, a pesar de las advertencias, deslumbrado por las declaraciones favorables, acepto la corona de México.

Entre tanto, Juan Antonio de la Fuente, enviado en 1861 como representante de México en Inglaterra y Francia, vio que las disposiciones adoptadas por estos gobiernos a consecuencia de la ley expedida el 17 de julio eran completamente hostiles para nuestro país. Después de discutir varios proyectos, se firmo en Londres el 31 de octubre la convención, por la cual la reina de España, el emperador de los franceses y la reina de Inglaterra, se comprometían a adoptar las mediadas necesarias para enviar a la costa de México fuerzas de mar y tierra combinadas, en numero suficiente para tomar y ocupar las diferentes posiciones del litoral mexicano. Terminados los preparativos para la expedición a México, las tres potencias enviaron sus instrucciones oficiales a los comisionados designados.

Las noticias que llegaban del exterior eran cada vez mas graves; el gobierno, consciente del gran peligro que amenazaba a la república y de la necesidad de tomar las medidas necesarias para impedirlo, desplegó gran actividad para fortalecer su resistencia, el 29 de noviembre expidió una amplia ley de amnistía por todos los delitos políticos que se hubieran cometido desde el 17 de diciembre de 1857 hasta la fecha.

El gobierno fue facultado omnímodamente para cuantas providencias juzgare convenientes, sin mas restricciones que salvar la independencia e integridad del territorio, la forma de gobierno establecida por la constitución y los principios y leyes de Reforma, autorizándolo además. Para firmar tratados y convenciones y ponerlos en vía de ejecución sin necesitar la aprobación del congreso.

Al recibir la noticia de la ocupación de Veracruz, el gobierno expidió un decreto, cerrado el puerto al comercio de altura y cabotaje, declarando traidores a los mexicanos que se uniesen a los Españoles o de cualquier manera favoreciesen su causa. La escuadra francesa ancló en Sacrificios al día siguiente y el 8 desembarco en Veracruz el general Primm, y tomo el mando de las fuerzas españolas. Los aliados acordaron enviar una nota colectiva al presidente de la república, en la cual exponían las deudas no pagadas y la falta de seguridad de sus compatriotas. A este efecto invitaba (el gobierno de México) a los plenipotenciarios que pasaran a Orizaba a discutir y concluir con los comisionados mexicanos los convenios que aseguraran a las potencias aliadas la satisfacción de sus reclamaciones.

Se reunieron y firmaron el 19 de febrero los preliminares de la Soledad. Ratificados por el presidente y los representantes ingleses y franceses, los preliminares de la Soledad, quedaron elevados a la categoría de una solemne convención entre el gobierno mexicano y los plenipotenciarios extranjeros.

Casi al mismo tiempo, miembros influyentes del partido conservador, proclamaron abiertamente, en el puerto de Veracruz, su propósito de cambiar la forma de gobierno en México y el general Juan N. Almonte, se declaro depositario de la confianza del emperador. Protegido por las armas francesas, partieron de Veracruz rumbo a Córdoba a donde llegaron el 25 del mismo mes.

Los comisarios, después de una acalorada discusión, rompieron la alianza firmada en Londres. El mismo día, se informo al gobierno de Juárez de la ruptura de la alianza, del reembarco de las fuerzas españolas e inglesas y del retroceso de los franceses a Palo Ancho, conforme a lo pactado en los preliminares de la Soledad. El gobierno, el 12 de abril expide un decreto, declarando traidores a los mexicanos que permanecieran en los lugares ocupados por los franceses, llamando a las armas a todos los mexicanos. Rotos los preliminares de la Soledad, se estableció en Orizaba un simulacro de gobierno a cuyo frente estaba Almonte; reconocido como jefe supremo de la república, organizo su gabinete con miembros del partido conservador.

Los franceses no respetaron lo pactado en los preliminares de la Soledad y avanzaron hacia Córdoba y Orizaba. El ejercito mexicano, al mando de Zaragoza, se sitúo en las cumbres de Acutzingo para impedirles el paso. Después de algunos fracasos, Zaragoza renunció a atacar Orizaba y se retiro al otro lado de las cumbres para rehacer su ejercito. Un decreto de Juárez fechado en septiembre ordenaba que, la población masculina entre 16 y 60 años debía trabajar un día a la semana en las fortificaciones que se levantaban para resistir el ataque de las tropas invasoras.

El general Forey publico en febrero una proclama asegurando una vez más a los mexicanos que las miras de Francia eran nobles y generosas. González Ortega declaró el 10 de marzo el sitio de Puebla y de las poblaciones situadas en un radio de 8 leguas.

El 10 de junio hizo su entrada a la capital él ejercito frances-mexicano, al día siguiente Forey dio una proclama a los mexicanos en la que aconsejaba la fraternidad, la concordia, y el verdadero patriotismo; que dejaran de ser liberales y reaccionarios, que fueran únicamente, mexicanos.

Se formo la asamblea de notables, que presento su dictamen con las proposiciones siguientes: 1°. Que la nación adoptaba la monarquía moderada, hereditaria con un príncipe católico. 2°. Que el soberano tomaría el titulo de emperador de México. 3°. Que la corona imperial se ofrecería al príncipe Fernando Maximiliano, archiduque de Austria, para si, y sus descendientes. 4°. Que en el caso de que por circunstancias imposibles de prever no llegase a tomar posesión del trono, la nación mexicana se remitiría a la benevolencia del emperador de los franceses para que le indicase un príncipe católico.

Los generales Doblado y González Ortega enviaron en enero una comisión a Saltillo para pedir a Juárez que se separa de la presidencia, como medio para negociar con la intervención un arreglo que pusiese termino a esta. Juárez se negó diciendo que no era su persona la atacada por la intervención y los conservadores, sino la forma republicana de gobierno y que el estaba resuelto a permanecer en el cargo mientras se hallaran en peligro las instituciones, combatiendo para defenderlas y conservarlas. Juárez situó la capital de la república en Monterrey.

Se sucedieron batallas entre los ejércitos mexicano-franceses y los juaristas. Apenas evacuaban los unos un lugar, cuando era ocupado por otros, la lucha era una guerra sin fin.

Tal era la situación militar en ele mes de mayo de 1864 en vísperas de la llegada de a México de Maximiliano y Carlota.

Decidida la aceptación de la corona de México por el archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo. En París celebró con Napoleón III dos acuerdos, un público y otro secreto, que sería firmados después de que fuera proclamado oficialmente emperador de México. La primera parte del pacto establecía el número de soldados franceses y el tiempo que estarían en México.

De capital importancia fueron las condiciones económicas impuestas a Maximiliano, pues firmó obligaciones que representaba una carga imposible para un estado abrumado económicamente como México.

El 10 de abril de 1864 Maximiliano fue proclamado en el castillo de Miramar emperador de México.

El emperador quería demostrar en los mercados financieros de Europa que el país estaba tranquilo y que podría recorrido sin peligro. En el mes de diciembre Maximiliano, siguiendo a las influencias de sus ministros y del general Bazaine, se deshizo igualmente del general Márquez, a Miramón lo envió a Berlín, con el cargo de ministro plenipotenciario.

El Nuncio apóstol pico, Pedro Francisco Meglia, en quien Maximiliano cifraba las esperanzas de solucionar el conflicto religioso llego a la capital en el mes de diciembre. Maximiliano promulgo en febrero del decreto que establecía la libertad de cultos y disponía la revisión de las ventas de los bienes de clero. El rompimiento entre Maximiliano y la iglesia quedó consumado.

Otra de las principales preocupaciones de Maximiliano fue la cuestión financiera. Maximiliano emprendió en este mes un viaje al interior del país, durante el cual acordó formar una brigada de fuerzas mexicanas que serviría de pie para la organización del ejercito entregando al general austríaco Thun realizar la idea. El deseo del emperador era ver al imperio mexicano como potencia central de América.

Antes de partir para México, Maximiliano atendió a los trabajos preparatorios para la organización de la legión austríaca que estaría al servicio de imperio mexicano. El emperador consintió y pronto las tropas belgas se unieron al ejército que combatía a la República. En el mes de julio la división Franco mexicana hizo su entrada en Durango y en agosto tropas imperialistas ocuparon Ciudad Victoria y Bagdad en Tamaulipas. La rendición en Oaxaca por el general Porfírio Días en febrero de 1865, marcó el punto de apogeo de la expedición francesa.

Guaymas cayó en poder de las fuerzas expedicionarios en marzo, pero para abril las tropas republicanas ocuparon nuevamente Saltillo y Monterrey.

En el mes enero de 1866 Napoleón, dando como un hecho la consolidación del trono de Maximiliano, envió a México al embajador para arreglar con el empedrado la retirada de las tropas francesas. En esta acción Miramón fue derrotado y Escobedo obtuvo más de cien prisioneros, de los cuales cerca de ochenta eran franceses. Todos los prisioneros extranjeros fueron fusilados, así como Joaquín Miramón, hermano del general derrotado. Al partir de México el 5 de febrero, Bazaine escribió a Maximiliano una carta solicitándole que abdicara y ofreciéndole llevarlo a Europa. Maximiliano no la contestó.

Aunque Estados Unidos nunca acepto el establecimiento y la consolidación del imperio de Maximiliano, la guerra por La que estaba pasando le impidió actuar directamente en favor del gobierno republicano y le obligo, declararse neutral. Maximiliano Realizo varios intentos por que su, Imperio fuera reconocido sin embargo Estados Unidos siempre se negó. En una curiosos sucesión de hechos casi al mismo tiempo que Napoleón retira sus tropas de México Estados Unidos reconoce la soberanía de Juárez.Al partir el ejército expedicionario, el Imperio apenas dominaba las ciudades de México, Puebla, Veracruz, Querétaro y Morelia, todo el resto del país estaba en poder de las tropas republicanas.

Una vez libre de la tutela de Napoleón III, Maximiliano decidió ponerse al frente de sus tropas para emprender la campaña del interior. Querétaro era el punto donde iba a reunirse las tropas imperiales para hacer frente a las fuerzas republicanas de Escobedo y de Ramón Corona. Marqués, nombrado lugarteniente del Imperio con facultades omnimodas, al llegar a la ciudad de México y enterarse de que Porfírio Días amenazaba a Puebla, partió con mil hombres para defenderla. Maximiliano y sus generales Miramón y Mejía fueron juzgados conforme a la ley de 25 de enero de 1862, que condenaba a la pena de muerte a todo aquel que atenta contra la independencia nacional. No se estimaron esfuerzos por salvar a Maximiliano.

La ejecución de Maximiliano, Miramón y Mejía tuvo lugar el 19 de junio de 1867 en el cerro de las campanas.

El verano del año de 1867 quedó con justa razón inscrito en el catálogo de los inolvidables.

Gabino Barreda eran un discurso resumió en tres palabras del plan peleado por los liberales: "libertad, orden y progreso". Libertad política, de trabajo, religiosa, de expresión, económica y de casi todo, como medio; orden en los sentidos de paz, concordia, ley, sistema y jerarquía, como base; y progreso, o sea producir cada vez más, lo más posible, en los diversos órdenes de la vida. Así fue como México durante diez años, fue asunto de una minoría liberal cuya elite la formaban dieciocho letrados y doce soldados. De éstos, sólo Altamirano y Juárez lloraron en cuna pobre. Lerdo y Lafragua fueron retoños de familias ricas. Al sobrevenir la intervención francesa y el segundo imperio los cultos del ala liberal se desinflaron. Días apenas cera diputado; corona, comandante militar; Escobedo, gobernador de San Luis Potosí y presidente de la suprema junta de justicia militar.

La elite liberal practicó el culto al individuo. Como el dinero no lo era todo, apenas la mitad, la República restaurada, para ser verdaderamente enunciada, programó también las libertades religiosas y de prensa, el transculturamiento del indio, la escuela gratuita, laica, obligatoria y positiva y el fomento del nacionalismo en las letras y las artes.

Obstáculos de todo orden se oponían al plan liberal.

Ninguno de los objetivos liberales encontraba clima propicio en México.

El mayor éxito de la República restaurada fue en algunos casos laicos de la cultura. La religión católica permaneció inconmovible y exclusiva. En 1868, con moldes enteramente positivistas, se funda la escuela nacional preparatoria. Con todo, don Sebastián Lerdo de Tejada no renunció a la presidencia. Es decir, proclamó cinco cosas mayores: no-reelección de presidente de la República y gobernadores de los Estados; desconocimiento del gobierno de don Sebastián Lerdo de Tejada por abusivo de la autoridad, despilfarro, injusto, asesino, extorsionador, vendepatrias y otros crímenes; reconocimiento de los gobernadores con la única condición de que se adhieran al plan; comisiones para supremos poderes de la unión a los dos meses de ocupado México, y entrega provisional del poder ejecutivo al presidente de la suprema corte de justicia, es decir, a don José María Iglesias si aceptaba el plan de Tuxtepec.

Payno nos presenta la vida de aquel tiempo en todas todos sus aspectos; los miserables y los ricos, las hechiceras y los jueces, los militares y los políticos, los periodistas y los abogados, los sacerdotes, los tahúres, los rábulas, los secretos de las familias nobles y las desventuras de los desamparados, los asaltos de los bandidos y las hazañas de los charros, la ciudad y sus pintorescos alrededores, los muladares y los talleres, las tortillerías y los salones elegantes, las funciones religiosas y las partidas de juego, las delicias de la ópera y el regocijo popular de las ejecuciones, los hospicio y las cárceles, las pulquerías y los mercados, las platerías y los mesones, los almacenes de los españoles y las fruterías de los indígenas, las haciendas y los ranchos, las ferias y los herraderos, las aventuras de las Diligencias y del tráfico lacustre que llegaba al puerto de San Lázaro. Las rivalidades del gobierno federal y de los gobernadores de los Estados, las asonadas políticas y las incursiones de los comanches...

Para indicar su propósito de ajustarse a la realidad, así como para anunciar todo lo que iba a contener la narración, Payno llamó a su novela: "naturalista, humorística, de costumbres, de crímenes y de horrores", subtítulo que lleva en la primera edición. Su naturalismo esta muy lejos de la escuela de Zola; es bastante moderado, tanto por la propia orientación literaria del autor, cuanto por su propósito de no escandalizar a los compradores de las "entregas". Se trata de una "novela naturalista nos dice el autor en el prólogo-que no pasa de los límites de la decencia, de la moral y de las conveniencias sociales y que sin temor podrá ser leída aun por las personas más tímidas y timoratas".

Como novela de folletín tiene todos los defectos y algunas de las virtudes del género, que son, digamos en una palabra, los mismos que los de las películas de episodios. Cada capítulo tiene que ser por sí mismo interesante y, mediante un final dramático, dejar al lector en suspenso y ansioso de conocer la continuación. Tales requisitos obligan al autor a menudear, como una salsa picante que provoque y mantenga el apetito del lector, los "crímenes y horrores", los misteriosos encuentros, las sorpresas y los enredos, las apariciones y desapariciones de los personajes, su cambio repentino de condición y aun de naturaleza, y otras fórmulas. Todo ello crea, sin duda, un ambiente novelesco, pero a veces falsea la realidad hasta la caricatura y el melodrama. Sin embargo este afán de divertir e interesar al lector tiene cierta esencia estética, porque desvía al autor del propósito moralizador en que solían caer las novelas de pintura de costumbres.

Los bandidos de río frío es un producto tardío de la novela de folletín, que principio gloriosamente, en 1848 con "la hija del judío" de Justo Sierra. El folletín había desaparecido como medio popular de difusión literaria unos veinticinco años antes de la aparición de "los bandidos de Río frío", que en realidad pertenece al periodo que va del fistol del diablo (1859) a las novelas de temas coloniales de Vicente Riva Palacio, publicadas entre 1868 y 1872, y que también se vendieron por entregas. Sorprende que esta narración sea posterior a las novelas de Emilio Rabasa y casi contemporáneas de las primeras novelas de Rafael Delgado que anunciaban ya, tanto en su estilo como en su técnica, una nueva época literaria.

En las palabras de Payno:

-"este ensayo de novela naturalista, que no pasa de los límites de la decencia, de la moral y de las conveniencias sociales, y que sin temor podrá ser leída aun por las personas más comedidas y timoratas, dará a conocer como, sin apercibirles de ello, dominan años y años a una sociedad costumbres y prácticas nocivas, y con cuánto trabajo se va saliendo de esa especie de barbarie que todos toleran y a la que se acostumbran los mismos individuos a quienes daña. La civilización, de que todavía está por desgracia muy distante del mundo todo, es una especie de luz difícil de penetrar y de alumbrar bien los ojos que parecen tapados, por siglos enteros, con una venda negra y espesa. No es éste un discurso sobre los progresos de la civilización en Europa y América, que si tal fuese, podrían marcharse los puntos negros que todavía marchan a las naciones que se tienen hoy por más cultas y adelantadas. Es sólo una especie de salvedad o advertencia al lector, para que no encuentre demasiado duras y cámaras algunas de las observaciones y críticas que haya en el curso del libro, procurando mezcladas con lo ameno y novelesco para no fastidiar al lector, al que dedicamos estas cuatro líneas y aunque tenemos positivo empeño en agradar"-.

En todos sus personajes Payno nos da un reflejo de la cultura y la sociedad que se daban en las élites perfectamente definidas de México independiente y entre republicano e imperialista. Desde los problemas de Santa María de la ladrillera, las desventuras de la condesa del Sauz, la vida que tiene que soportar Juan, y las andanzas de Evaristo el tornero, Casilda, la bruja Matiana, la rubicunda frutera, además de la descripción de lugares tan familiares y a la vez tan distantes como Tlalnepantla, el canal del Chalco, Texcoco, Ameca, etcétera.

Manuel Payno y Flores nació en la ciudad de México el 21 de junio de 1810. Murió en San Ángel (distrito federal) el 4 de noviembre de 1894.

ÛDocumento publicado en : www.monografías.com

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