SAM VITOULIS - LE VOYAGE

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  Sam Vitoulis. Le Voyage. (Warnertales Music, 2001).
Sam Vitoulis es el nombre artístico del compositor barcelonés Carles Mateu, un nuevo nombre que se incorpora al panorama actual de la música electrónica.
Iniciado como músico a muy temprana edad, Carles estudió piano y composición en el Conservatori del Liceu de Barcelona, y formó parte de diversas bandas de pop electrónico de corta trayectoria. Más tarde se introdujo en el terreno de las bandas sonoras para documentales, teatro y sobre todo publicidad. Músico con una gran experiencia en este campo, ha creado la música para más de 200 spots televisivos tanto nacionales como internacionales de marcas muy conocidas. Actualmente forma parte del equipo de composición y producción Warner Tales, junto a los productores Alex Warner y Pito Costa, dentro de los estudios de grabación Duy de Barcelona, y dedica parte de su tiempo a su gran pasión por la música electrónica.
La primera impresión que produce Le Voyage es su inmaculada calidad sonora, algo inusual en otros álbumes de debut, pero que en este caso denota los amplios conocimientos de su autor en el medio de la grabación profesional. En el plano de sus influencias estilísticas, Vitoulis aunque cita a artistas tan diversos como Ennio Morricone, Alan Wilder (Recoil), Mike Oldfield, W. A. Mozart, Kraftwerk o Pink Floyd, reconoce que es un enamorado de la música de Vangelis desde muy joven.
Le Voyage está planteado como un continuum que se recrea en melodías plácidas, bucólicos ambientes pastorales y sinfonismo de tonos épicos, logrando captar esa esencia mediterránea que rezuma en muchas de las obras del genio griego, y que pueden inspirar sentimientos de romanticismo, nostalgia y melancolía. En el terreno sonoro, tal y como el propio compositor afirma en su página web www.samvitoulis.com, disfruta combinando instrumentos de naturaleza acústica -guitarras, armónica o la propia voz humana-, con otros de origen electrónico, tanto sintetizadores digitales como analógicos, entre los que tiene un peso significativo el mayestático Yamaha CS80, el instrumento más característico del "sonido Vangelis", y probablemente el sintetizador más expresivo de todos los tiempos.
Si bien a lo largo de Le Voyage hay temas muy inspirados en Vangelis, como "La Tempete" -muy similar en concepto a "Memories Of Green"-, "Hypnotic Rain" -una pieza muy influida por los temas "Metallic Rain" y "Procession" del griego-, o "La Serpent Qui Danse" y "Tantra" -que nos retrotraen a los momentos más oníricos del álbum Oceanic (1996)-, hay otros que por su belleza no dejan de tener un gran valor estético como "Nostalgie", "Eternal Return" -con una emotiva melodía de piano-, o aquellos que recrean paisajes idílicos como "Cap Al Vespre", "Records" -pieza con influencias del folclore andino-, "Simple Architectures" -que supone una cuidada recreación de ambientes-, o "A Little Dream", este último reminiscente, por su fusión acústica y electrónica, de la primera etapa francesa de la carrera de Vangelis.
Por otro lado, encontramos temas más sinfónicos como "Mars Odyssey" -inspirado sólo conceptualmente en el último álbum del músico de Vólos, Mythodea y su concierto de presentación en el Templo de Zeus en junio de 2001-, o "La Calme", con un enfoque que recuerda a la música de Himekami. No obstante, el tema más ecléctico y experimental de Le Voyage es sin duda "La Neige Tombe", en el que queda de manifiesto la capacidad de Vitoulis como compositor con múltiples registros.
El último tema del álbum, "Sidelines", forma parte de un conjunto de composiciones del catálogo de la productora de música publicitaria Warner Tales. Dicha canción es una suave balada folk-rock compuesta e interpretada por Alex Warner con la participación de Vitoulis a los sintetizadores, pero que difícilmente encaja en el conjunto del álbum, aunque su ubicación al final, casi a modo de bonus track, no afecta a la unidad de la obra.
Ciertamente estamos ante un interesante trabajo, que seduce especialmente por la concreción melódica -no muy frecuente en la música electrónica actual-, que pone de manifiesto que cada tema ha sido meditado y madurado y donde Sam Vitoulis ha logrado transmitir sentimientos.  

Pablo Freire (enero, 2002)

 

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