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  Edgar Froese. Epsilon In Malaysian Pale. (Virgin Records, 1975).
Segundo trabajo en solitario de Edgar Froese compuesto, producido y editado en 1975. La edición en vinilo viene en un doble álbum con una portada y contraportada en la que simplemente aparecen verdes y grandes hojas de helechos. Al desplegarlo aparece una fotografía interior de un niño desnudito que juraría que es Jerome Froese y a cuyo lado aparecen unos breves créditos.
La interpretación está llevada a cabo totalmente con Mellotron, Órgano Farfisa, sintetizador EMS, sintetizador ARP y varias unidades de 'delay' utilizadas de forma realmente inteligente intermoduladas entre sí y creando atmósferas irreales a base de 'phasers' variables en el tiempo.
La cara A del disco se titula como el mismo nombre del álbum "Epsilon In Malaysian Pale", y tiene una duración de 17'00". Comienza con los anteriores efectos de unidades de 'delay' intermoduladas aplicadas a sonidos sintéticos que intentan recrear sonidos de aves y caída de agua a través de rocas, pero que al aplicarles el mencionado efecto consiguen por un momento situarnos en el interior de una selva de vegetales de grandes hojas, que se ciernen sobre nosotros y a nuestro alrededor, creando una sensación opresiva y calurosa de la que nos hace salir con una suave transición a través de un sonido atmosférico y relajante de cuerda de Mellotron, con un 'phaser' muy discreto y un sonido de órgano muy suave. 
Sobre esta atmósfera, aparece una melodía de fraseos cortos de onda triangular que transmite calma, tranquilidad y cierta paz, pero que tras evolucionar suavemente deja paso a un intenso fragmento de sonido de órgano clásico que transmite una sensación de inquietud ante algo amenazante. Unos breves efectos de sonido de ruido blanco muy modulados introducen una secuencia clásica de onda sintética permisiva grave, sobre la que se desarrolla una atmósfera densa con una cuerda tratada con un 'phaser' intenso y sobre la que vuelven a aparecer los sonidos de órgano y onda triangular - tipo flauta sintética-, de la primera parte, pero que ya no transmiten la sensación de calma y tranquilidad sino de entorno opresivo y amenazante que nos obliga a girar la cabeza a todo nuestro alrededor para vigilar y autoprotegernos. 
Poco a poco, todo se desvanece en un rápido silencio para aparecer entonces una sencilla frase de cuerda profunda, densa y lenta a modo de solo conductor sobre la que aparece nuevamente la onda triangular, con una armonía típica de las composiciones del grupo Tangerine Dream en esta época. Nos tranquiliza, aunque sólo relativamente porque tras fundirse en un silencio nos transmite la sensación de ¿qué pasará ahora?.
La cara B se titula "Maroubra Bay" y su duración es de 17'15" y tras un inquietante comienzo con densos acordes de órgano y Mellotron con sonidos agudos de cuerdas amenazantes semejantes a la cara B de Rubycon pasa a una atmósfera suave y densa de la que sobresalen unas notas de trompa sintética de marcado carácter sinfónico.
Efectos aéreos y acuáticos dan paso a una clásica e intensa secuencia de onda cuadrada muy repetitiva con efectos de 'delay', eco y 'phaser'. Sobre la secuencia rítmica la cuerda crea una armonía arriesgada pero muy musical e intensa que transmite todas las intenciones de la composición. Horizontes amplios, ritmo vital intenso, mente muy despejada y evocaciones rápidas de paisajes imposibles, coloristas y cambiantes, con toques de psicodelia donde cualquier cosa es posible y sobre los que se cierne de forma ocasional un torbellino de viento seco y cargado de polvo. La composición se recrea en sí misma y en sus evocaciones haciendo que la importancia subjetiva de la secuencia, las cuerdas, la melodía y los efectos se vayan alternando de forma paulatina de forma que poco a poco se va pasando a una calma rítmica hasta fundirse todo en una relajada atmósfera melódica, similar a la inicial, como a modo de un viaje de ida y vuelta con buenos recuerdos, sensaciones y experiencias que se funden en un silencio de relajación total.
La obra al completo evoca claramente la densidad armónica y sonora de Rubycon así como los tintes electrónicos utilizados. No debería de faltar en ninguna discoteca casera de todos aquellos que, como yo, sientan predilección por la primera etapa de Tangerine Dream que comprende los trabajos desde Zeit hasta Stratosfear.

Manuel Jesús Rodríguez (febrero, 2002)


 

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