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El
PARQUE NATURAL DE MONFRAGÜE. LA MAYOR CONCENTRACIÓN DE PINTURA
RUPESTRE ESQUEMÁTICA EN EXTREMADURA Hipólito
Collado Giraldo[1],
José Julio García Arranz[2],
Colectivo Barbaón[3] Desde
1996 un equipo de investigación integrado por miembros de la Consejería
de Cultura de la Junta de Extremadura y las
Universidades de Extremadura y Complutense de Madrid y Rovira y
Virgill de Tarragona, reunidos bajo el nombre de “Colectivo Barbaón”
se encuentra realizando la catalogación de los bienes culturales del
Parque Natural de Monfragüe (Cáceres). El proyecto[4]
tiene como objetivo fundamental la localización, inventario, análisis
y valoración de los elementos del Patrimonio Cultural integrados en el
ámbito territorial del Parque en todas sus posibles vertientes: arqueológica,
histórico-artística, industrial, etnográfica y obras de ingeniería.
De
entre todos estos aspectos, el más notable y el que ha adquirido mayor
protagonismo ha sido el fabuloso conjunto de pintura rupestre esquemática,
prácticamente inédito hasta la actualidad. La gran cantidad de
descubrimientos (hasta el momento y sin concluir los trabajos de
prospección, son más de 100 los abrigos documentados. De ellos son inéditos
el 85%) desde el comienzo de la investigación hasta la última campaña,
llevada a cabo en la segunda quincena del mes de Septiembre de este
mismo año, ha convertido a Monfragüe en la mayor concentración de
pintura rupestre esquemática de Extremadura y una de las mayores de la
Península Ibérica 1.-
El Parque Natural de Monfragüe.
Se
encuentra situado en la Comunidad Autónoma de Extremadura, en la zona
centro oriental de la provincia de Cáceres. Declarado Parque Natural en
1979 sus 17852 hectáreas constituyen uno de los enclaves más extensos
y representativos del bosque mediterráneo de la Península Ibérica. El
río Tajo se configura como la auténtica espina dorsal de este espacio
natural y junto al río Tietar y otros cauces menores como el Barbaón,
el Arroyo Calzones o el Arroyo Malvecino constituyen una extensa red
hidrográfica encajada la mayor parte de las veces entre grandes
farallones de cuarcita que han desvelado como los enclaves más
adecuados para acoger las pinturas rupestres. Los
diversos ecosistemas que se dan cita en Monfragüe albergan mas de 200
especies de vertebrados, constituyendo la más importante reserva
europea de especies protegidas como el buitre negro, el aguila imperial,
la cigüeña negra o el lince ibérico. En
sus laderas, valles, orillas y cumbres se extiende un impresionante
manto verde que tiene a la encina, la jara y el alcornoque a sus auténticos
protagonistas; pero donde no faltan tampoco bosques de madroños,
alisos, fresnos, y una variadísima riqueza florística que sirve de
refugio y alimento a los múltiples herbívoros del Parque. 2.-
El trabajo de documentación Hasta
el momento se ha completado la prospección y documentación de la zona
centro occidental del Parque que comprende las sierras de Corchuelas y
Sta. Catalina y los cauces del Arroyo Calzones, Malvecino,
Helechal y Barbaón.
Localizados
los abrigos se procedía a su correspondiente documentación. Cada
abrigo era topografiado y los datos específicos tanto de la estación
como de sus pinturas eran recogidos en una ficha cuyo contenido es
posteriormente volcado en una base de datos diseñada específicamente
para la catalogación de las pinturas del Parque. Este trabajo corre
paralelo al de calco y fotografía. Se obtienen calcos individuales de
cada panel y posteriormente se realiza un barrido fotográfico en papel
y diapositiva. Toda la información gráfica posteriormente es
digitalizada e introducida en la ficha correspondiente de la base de
datos.
3.1.-
Distribución de los abrigos: En
la zona prospectada podemos establecer seis áreas con concentración de
abrigos: .-
Sierra de Sta Catalina: En el tramo comprendido entre la
localidad de Serradilla y Peña Falcón, con 40 estaciones inéditas.
.-
Sierra de Miravete-Mohedas: De esta área se ha prospectado la
zona comprendida entre la carretera N-V (Madrid-Lisboa), a la altura del
túnel de Miravete y el Salto del Corzo, estrecha portilla que enmarca
el cauce del Tajo a su entrada en la zona protegida del Parque Natural
de Monfragüe. Esta zona cuenta con 4 abrigos .-
Sierra de la Parrilla: zona situada en el área oriental del
Parque prospectada muy someramente. Hasta la fecha ha proporcionado tan
sólo 2 abrigos .-
Puerto de la Serrana: Limita el Parque por su zona norte. Acoge
tan sólo un abrigo con pintura rupestre. La
mayor parte de las estaciones se encuentra en la vertiente de solana, ya
que hasta el momento tan sólo contamos con cuatro estaciones en la zona
de umbría. Es posible que la causa de
esta notable diferencia haya que buscarla en las difíciles
condiciones de conservación de las superficies rocosas sobre las que se
han multiplicados múltiples colonias de líquenes, cuyo crecimiento,
favorecido por la humedad y la sombra casi constante, ha ocultado la práctica
totalidad de las superficies y con ello es posible que también hayan
desaparecido algunos conjuntos pictóricos.
Resulta
también muy evidente la tendencia a la concentración de las estaciones
en lugares más o menos elevados y destacados del entorno y en el
entorno de las portillas y collados que permiten el paso a través de
las sierras del Parque a las tradicionales rutas de conexión que de
norte a sur comunican los llanos de la penillanura trujillano-cacereña
con las tierras altas del norte de la provincia de Cáceres. Un papel
muy importante en este sentido debieron jugar los cauces de los ríos y
arroyos que cruzan Monfragüe perpendicularmente a las alineaciones
serranas. Especialmente interesantes por su gran concentración de
abrigos son la Garganta del Helechal que facilita el acceso a través de
las elevaciones de la Sierra de Sta. Catalina; los Vados del Salto del
Corzo y Peña Falcón, que
permiten atravesar sin dificultad el cauce del Tajo y sobre todo el
curso medio del Arroyo Barbaón donde las entraderas al encajonado
curso, así como las áreas superior e inferior de los principales
afloramientos rocosos, constituyen una sucesión longitudinal de abrigos
que hasta la fecha se puede considerar como la mayor y más espectacular
de las concentraciones de pintura rupestre esquemática de Extremadura. 3.2.-
Características morfológicas de los abrigos Definidos
con anterioridad los criterios preferentes respecto a la localización
de los abrigos en el Parque, nos ocuparemos ahora de sus principales
variantes morfológicas. La práctica totalidad de los abrigos de
Monfragüe aprovechan la roca cuarcítica como soporte. Tan sólo dos
abrigos del Arroyo Barbaón se localizan sobre pizarras. Por lo
general se tratan de covachas de poca profundidad, pues tan sólo dos
rebasan los diez metros desde la entrada (la cueva del Castillo en
Torrejón el Rubio y la Cueva del Enigma en el término municipal de
Serradilla). Se documentan también paredes totalmente abiertas al
exterior y ligeramente inclinadas hacia la ladera
(abrigos de Peña Falcón, Friso de las Barras, Friso del Terror,
todos en el término municipal de Serradilla). Tan sólo en dos casos
(abrigo de la Chimenea y abrigo del Duro -Serradilla) las pinturas se
han realizado en oquedades formadas como consecuencia de aglomeraciones
de derrubios alóctonos.
Al
margen de estos abrigos que podríamos considerar como de tipología más
tradicional, nos encontramos con una serie de estaciones singulares. En
primer lugar un cada vez más numeroso conjunto de pequeñas oquedades y
grietas rocosas cuyas pequeñas dimensiones las hacen pasar prácticamente
inadvertidas dentro del entorno rocoso en el que se localizan y que han
supuesto auténticos calvarios a la hora de documentar las pinturas
existentes en su interior a causa de la gran limitación de espacio para
realizar los trabajos. Estas minúsculas estaciones obligan a
reconsiderar la imagen tradicional del “abrigo” como lugar de
aparición de la pintura rupestre esquemática. Como hemos comentado,
los conjuntos pictóricos del Parque se concentran en torno a lugares de
especial interés estratégico (cruces de vías, pasos naturales,
collados, portillos, etc.) y es la proximidad a los mismos lo que prima
a la hora de disponer las pinturas, ya sea aprovechando los abrigos que
podríamos considerar como “típicos” o en caso de su inexistencia,
cualquier lugar que pueda considerarse como apropiado para dar una mínimo
margen de protección a las pinturas. Una evidencia que viene a dar
consistencia a lo dicho anteriormente es que conforme más nos alejamos
de estos lugares estratégicos, más escasas son las representaciones
pictóricas que aparecen, despreciando en numerosas ocasiones magníficos
covachos que a primera vista podrían ser considerados como mucho más
adecuados para acoger en ellos cualquier motivo pictórico. Otro
elemento singular del conjunto esquemático de Monfragüe son las que
anteriormente hemos definido como “áreas de concentración”.
Aparecen en el Arroyo Barbaón y se trata de grandes agrupaciones de
motivos pictóricos que en los casos del Friso del Terror, el Friso de
las Barras o la zona del Brinco superan más de medio millar de figuras. 3.3.-
Características de las pinturas Aunque
son muy variadas los aspectos que habría que considerar respecto al
amplio conjunto figurativo del Parque Natural, por razones de espacio señalaremos
tan sólo las más destacadas.
A.-
Estado de Conservación: Es muy variado, pues depende de las características
de las características pétreas del abrigo y de la propia ubicación de las pinturas. El mayor o menor grado de
exposición a las inclemencias atmosféricas y sobre todo las escorrentías
acuosas sobre los paneles pictóricos, la exfoliación de la superficie
rocosa a causa de la gelivación y la extensión de colonias de líquenes
sobre las superficies rocosas, provocan en algunos casos la perdida
irremediable de grafemas. No obstante el desconocimiento hasta la fecha
de la mayor parte de estos conjuntos pictóricos y el hecho de
encontrarse dentro de un espacio natural restringido a la visita publica
y vigilado constantemente por la guardería del Parque, han posibilitado
que la mayor parte del conjunto pictórico de Monfragüe se encuentre en
un más que aceptable buen estado de conservación. B.-
Estilo y Técnica de ejecución: Como es habitual en este ciclo pictórico
el grado de esquematismo con el que han sido ejecutados los diferentes
motivos de Monfragüe es muy variado. Por regla general se observa una
tendencia mayoritaria al empleo de motivos preferentemente simbólicos,
especialmente las barras. No obstante no faltan ejemplos de cuidado
detallismo a la hora de ejecutar las figuras humanas y animales. Así
destacaríamos los motivos antropomorfos de la penúltima fase pictórica
de la cueva del Castillo (en los que se indican claramente cabeza,
tronco y extremidades, además de numerosos elementos de carácter
etnográfico como los tocados), o las preciosas figurillas antropomorfas
del abrigo del Paraíso. En
cuanto a los zoomorfos, se observan desde ejemplares con ciertas
indicaciones anatómicas que permiten aproximarnos en cierta medida
hacia su identificación (como sucede con los zoomorfos de la cueva del
Castillo o Cueva Bermeja ) hasta sencillos pectiniformes (como los del
abrigo del Pectisol, la Chimenea o la Cueva del Enigma).
El
grosor de las figuras es variado desde un máximo que oscila en torno a
los dos centímetros de anchura, hasta
las minuciosas líneas de escasamente un milímetro, siendo las que están
en torno al centímetro de anchura las más frecuentes. Es habitual que
en un mismo motivo se combinen los dos tipos de trazo, empleándose el
fino para complementar con detalle a la figura principal que por regla
general ha sido dibujada en trazo grueso. Cabe mencionar en este
apartado lo que parece ser una especie de “prueba de pintura” sobre
la roca en el abrigo de Paqui (Serradilla).
Se trata de una mancha de contorno irregular, en color rojo, en
cuyo interior se han conservado, trazadas en diversas direcciones,
evidentes improntas del paso de una especie de pincel. Otra
de las singularidades técnicas reseñables consiste en la elaboración
de figuras por medio de la agrupación de puntuaciones. El caso más
claro es el localizado en el abrigo del Mirador (Arroyo Barbaón), en el
que un conjunto de pequeñas puntuaciones cuidadosamente elaboradas
describe una figura que parece recordar un pez. También
muy interesantes han sido los resultados obtenidos con respecto a la
cromatografía de las figuras. Hasta la fecha se conocían en Monfragüe
tan sólo dos tipos de pigmentos: el rojo, claramente predominante y
algunas figuras, muy minoritarias ejecutadas en colores negros. Sin
embargo a finales del año 98 fue localizado el magnífico abrigo del
Espolón en el que se documentaron combinaciones cromáticas que
resultan extraordinariamente singulares en la pintura rupestre esquemática
extremeña. Además de abundantes digitaciones de color blanco
superpuestas a las rojizas, se observan una serie de largos y gruesos
trazos, también blancos, verticales y paralelos entre sí festoneados
en todo su recorrido mediante abundantes motivos rojos de trazo fino,
rectos o curvados realizados con la idea de dar sensación de que el
fino trazo en rojo se superpone e infra pone consecutivamente al trazo
vertical en blanco. En este mismo abrigo también hay que destacar una
singular figura, a modo de doble ancoriforme, realizada en color rojo y
ribeteada en todo su contorno por pequeños trazos negros.
3.4.-
La cronología de las pinturas del Parque Natural de Monfragüe En
Monfragüe tenemos un panel con una inscripción en escritura tartésica
pintada sobre uno de los paneles del abrigo I del Castillo que nos
permite asegurar que, al menos las paredes de este abrigo, fueron usadas
hasta al menos el siglo V-IV a.C. Por tanto tenemos una fecha ante
quem para el conjunto
pictórico de esta estación y por similitud para todo el del resto del
Parque.
Las
alineaciones serranas que de Noroeste a Sureste atraviesan Monfragüe y
el mismo curso del río Tajo, han
supuesto un obstáculo para
el desplazamiento por esta zona entre las tierras altas del norte de la
provincia de Cáceres y los fértiles llanos de la comarca de Trujillo.
A pesar de ello viajeros, pastores trashumantes y comerciantes no
dudaron en utilizar estas rutas a lo largo de la Historia. Prueba de
ello es que aún es visible parte del trazado empedrado de la Cañada
Real Leonesa Oriental que cruza por el mismo corazón del Parque
Natural. Pero no sólo contaron con esta única ruta, sino que a través
de Monfragüe se desarrollan otras vías paralelas que aprovechando
variados accidentes geográficos naturales, como el cauce de los pequeños
arroyos subsidiarios del Tajo, las portillas, los vados y los collados,
permitían superar, no sin cierta dificultad,
los impedimentos orográficos que imponía la agreste geografía
de este espacio natural protegido. Fueron, por lo general y salvo
excepciones muy puntuales (el abrigo de Noé y el abrigo de Mohedas),
abrigos desde son perfectamente dominados visualmente estos accidentes
orográficos estratégicos los lugares elegidos para pintar las
representaciones esquemáticas. Así contamos con las concentraciones de
la garganta del Helechal, el salto del Gitano, el Portillo Calzones, o
el Salto del Corzo, o el conjunto de abrigos que se extiende a todo lo
largo de la zona central del cauce del Arroyo Barbaón perfectamente
interconectados visualmente entre ellos. Esta
prioridad de criterios en donde primaron por encima de todo los
factores de control o dominio sobre rutas de comunicación, frente a
otros como la mayor o menor idoneidad del lugar para disponer pinturas
(al hilo de esta argumentación hemos de decir que son muy numerosos los
casos en los que fueron despreciados
magníficos abrigos alejados de estos puntos, en favor de otras
estaciones, mucho más inapropiadas por tamaño y condiciones que las
anteriores, pero directamente relacionadas con estos enclaves estratégicos). Este
afán por el control de rutas de comunicación se desarrolla desde el Calcolítico, pero es fundamentalmente con la
llegada del Bronce Final y la intensificación de las redes de
intercambio cuando se acentúa
la necesidad de imponer autoridad sobre las mismas. Una autoridad
impuesta de forma directa desde los poblados de altura enclavados en las
cercanías de estos puntos estratégicos, (en Monfragüe contamos con
los poblados de Peña Falcón, El Castillo y el Puerto de la Serrana
ocupados desde las etapas finales de la Edad del Bronce) y de
manera indirecta mediante elementos destinados a marcar este gobierno
sobre los diversos itinerarios, elementos entre los que debemos contar
no sólo con las pinturas rupestres, sino también con las estelas de
guerrero (son cuatro las aparecidas en el entorno del Vado del Salto del
Gitano sobre el Tajo) (Galán,
1993) y las ocultaciones metálicas, como el hacha de apéndices
laterales de Villarreal de San Carlos (Almagro,1977). Por
tanto pensamos que es en el marco cronológico definido por el Bronce
Final y la Primera Edad del Hierro el momento en el que el fenómeno de
la pintura rupestre esquemática adquiere en el Parque Natural de
Monfragüe su máxima extensión, sin descartar por ello la existencia
de abrigos pintados durante etapas precedentes, bien Neolíticas o
Calcolíticas, a tenor de las infra posiciones detectadas en algunos
paneles y de la existencia de abrigos que se escapan por entero a los
criterios de localización definidos para la etapa que nos ocupa. Mérida,
22 de Noviembre de 1999 Hipólito
Collado, José Julio García, Colectivo Barbaón[5]
BIBLIOGRAFÍA ALGABA,
M, COLLADO, H. y FERNÁNDEZ, J.M. (1999): Cavidades de Extremadura
(España). Patrimonio Natural y Arqueológico. B.A.R. (en prensa). ALMAGRO
BASCH, M. (1966) : Las estelas decoradas del suroeste peninsular,
Biblioteca de Prehistoria Hispana, vol. VIII, Madrid, 215 págs. ALMAGRO
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Extremadura. Biblioteca Praehistórica
Hispana, vol. XIV. Madrid, 543 págs. AA.VV.
(1994): Monfragüe. Un Parque Nacional en Extremadura. Publicaciones
de la Institución Cultural el Brocense. Diputación Provincial de Cáceres,
129 págs con fotografías COLECTIVO
BARBAÓN (1998): “Nuevas pinturas rupestres en la provincia de Cáceres:
42 nuevos abrigos en el Parque Natural de Monfragüe”. Revista de
Arqueología, año XIX, nº 212, p. 12-17 COLLADO
GIRALDO, H. (1995): “La pintura rupestre esquemática en Badajoz:
Estado de la investigación”, Revista de Estudios Extremeños, LI,
nº 2, p. 307-323, 1 fig. COLLADO
GIRALDO, H. (1995): “Sistematización cronológica de la pintura
rupestre esquemática en la provincia de Badajoz: los abrigos de la
Sierra de Magacela”, Espacio, Tiempo y Forma, vol. 8, p.
135-190, 34 figs. COLLADO
GIRALDO, H. (1997): “Arte rupestre esquemático en la provincia de
Badajoz. Cuestiones tipológicas, interpretativas y cronológicas”, Extremadura
Arqueológica, VII, p. 158-171, 11 figs COLLADO
GIRALDO, H. (1997): La pintura rupestre esquemática en el término
de Alburquerque, Mérida, 99 págs y 34 figs. COLLADO
GIRALDO, H. et alii (1997): “Pinturas rupestres esquemáticas
en la transición del IV al III milenio a.C. El abrigo de la Charneca
Chica (Oliva de Mérida, Badajoz)”, Trabajos de Prehistoria, vol.
54, nº 2, p.143-149, 7 figs. GALÁN,
E. (1993): Estelas, paisaje y territorio en el Bronce Final del
suroeste de la Península Ibérica. Complutum Extra, nº 3, Madrid,
110 págs. GARCÍA
ARRANZ, J.J. (1990): La pintura rupestre esquemática en la comarca
de las Villuercas (Cáceres), Institución
Cultural “El Brocense”. Excma. Diputación Provincial de Cáceres,
Salamanca, 211 págs, 85 figs. GARCÍA
ARRANZ, J.J. (1990): “Las representaciones humanas en la pintura
rupestre esquemática de la provincia de Cáceres: tipología y
distribución geográfica”, Actas de los XIX Coloquios Históricos
de Extremadura, p. 145-163, 9 figs. GARCÍA
ARRANZ, J.J. (1997): “La pintura rupestre esquemática en la provincia
de Cáceres”, Extremadura Arqueológica, VII, p. 119-140, 9
figs.
[1]Arqueólogo.
Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. E-Mail: seni@arrakis.es [2]Dpto.
De Historia del Arte. Universidad de Extremadura. [3]
Antonio
Criado, Ruth Díaz, Arturo Domínguez, Milagros Fernández, Fernando
Fuentes, Montserrat Girón, Julia González, Fernando Grande, Alonso
Gutiérrez, Carlos Martínez-Blay, Julia Montero, Diana Pozuelo, Juan
José Pulido, Ignacio Berrioategortua, Ángel María Marra y Josep
Martí . C/ Miralrío, 13-3º. 10003 Cáceres. (927215513) [4]El
proyecto lleva por título: “Un espacio natural con historia:
prospección, documentación y puesta en valor del patrimonio histórico
y artístico del Parque Natural de Monfragüe (Cáceres)”. Cuenta
con la financiación de la Consejería de Cultura de la Junta de
Extremadura y la colaboración de la Dirección General de Medio
Ambiente y el equipo técnico del Parque Natural [5]
El Colectivo Barbaón está formado por los siguientes investigadores:
Antonio Criado, Ruth Díaz, Arturo Domínguez, Milagros Fernández,
Fernando Fuentes, Montserrat Girón, Julia González, Fernando Grande,
Alonso Gutiérrez, Carlos Martínez-Blay, Julia Montero, Diana
Pozuelo, Juan José Pulido, Ignacio Berrioategortua, Ángel María
Marra y Josep Martí
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