La ciudad de Luxemburgo disfruta de un magnífico emplazamiento en lo alto de varias colinas y acantilados que se elevan sobre los valles del Alzette y del Pétrusse. La ciudad creció en torno a un castillo, erigido sobre un promontorio rocoso, conocido como Rocher du Bock, en el año 963. El castillo fue destruido a finales del siglo XIX por los ciudadanos, pero todavía se conservan fortificaciones añadidas a lo largo de los siglos, entre ellas las Casamatas de Bock y Pétrusse. Estos sistemas de galerías defensivas subterráneas del siglo XVII no sólo proporcionaban cobijo a soldados, sino que también albergaban talleres artesanales, cocinas, panaderías y mataderos.
El Palais Grand Ducal ha sido la residencia oficial de la familia real desde 1890. Las partes más antiguas del edificio, en su origen el ayuntamiento de la ciudad, datan de la segunda mitad del siglo XVI. Cerca, la Cathédrale NotreDame se inició en 1613. En el interior alberga una bella galería de órgano barroca de Daniel Muller.