Corazón geográfico, histórico y comercial de la ciudad, la Grand Place es el primer lugar que visita la mayoría de los turistas en Bruselas. Aquí se celebró un mercado hasta el siglo XI. Cuando en la primera mitad del siglo XV se erigió el ayuntamiento u Hôtel de Ville, los comerciantes de la ciudad comenzaron a construir sus almonedas en diferentes estilos. En 1695, sin embargo, los franceses destruyeron a cañonazos durante dos días toda la plaza, con excepción del ayuntamiento y dos fachadas. Los gremios tuvieron que reconstruir sus casas a partir de proyectos aprobados por el ayuntamiento, de ahí el magnífico conjunto barroco que puede verse en la actualidad.
La Bolsa de Bruselas preside la plaza del mismo nombre. Se trata de uno de los edificios más impresionantes de la ciudad. El arquitecto Léon Suys construyó este edificio en estilo paladiano, entre 1867 y 1873. Son característicos los bajorrelieves que decoran la fachada. Se cree que el gran escultor francés Auguste Rodin realizó los grupos que representan África y Asia, así como las cariátides interiores. Bajo la columnata dos bellas figuras aladas, obra de Jacques de Haen, representan el Bien y el Mal. Algunas zonas del edificio permanecen abiertas al público, pero una celosía separa a los visitantes del frenético ritmo de compra y venta que se vive a diario.
Una de las atracciones más singulares de Bruselas es esta estatuilla de un niño desnudo, de 30 cm de altura, orinando en una pequeña pila. En 1619 la estatua original de bronce, obra de Jérôme Duquesnoy El Viejo, se colocó en este lugar para dejar patente la enorme necesidad de disponer de agua potable en la zona. En 1770, su fama hizo que se incorporara una hornacina decorada para dar mayor prominencia a la pequeña figura. Durante el siglo XVIII se produjeron varios intentos de robarla, primero por el ejército francés y, posteriormente, por el inglés, en 1745. Finalmente, en 1817 consiguió robarla un antiguo convicto, Antoine Licas, lo que causó una verdadera conmoción, ya que destrozó la estatua al poco de hacerse con ella. Al año siguiente se fundió una copia y se colocó en su reverenciado lugar, donde hoy puede contemplarse.
Residencia oficial de la monarquía belga, el palacio es un elegante edificio decimonónico de la ciudad alta. Las obras del palacio moderno se iniciaron en la década de 1820 sobre el emplazamiento del antiguo palacio Coudenberg. La edificación continuó bajo Leopoldo II (reinado 18651909), período en que se completó buena parte del exterior.
El Palais de Justice sobresale en el horizonte de Bruselas y se puede distinguir casi desde cualquier punto destacado. De todos los ambiciosos proyectos del rey Leopoldo II, éste es quizá el mayor. Ocupa una extensión superior a la de la basílica de San Pedro de Roma y fue uno de los edificios más impresionantes del mundo en el siglo XIX. El arquitecto Joseph Poelaert levantó el edificio entre 1866 y 1883, inspirándose en los templos clásicos. Por desgracia, murió sin terminar la obra, en 1879. Continúa siendo la sede de los tribunales de justicia.
La Cathédrale de Saint-Michel et Sainte-Gudule es la iglesia nacional de Bélgica, aunque ostenta el título de catedral sólo desde 1962. Resulta el mejor ejemplo que se conserva de arquitectura gótica de Brabante. Sobre este solar ha existido una iglesia desde el siglo XI. Las obras de la catedral gótica comenzaron en 1226 bajo Enrique I, duque de Brabante, y se alargaron durante los siguientes 300 años. Finalmente, se finalizaron con la construcción de dos torres frontales a principios del siglo XVI, bajo Carlos V. La catedral está construida con piedra caliza arenosa traída de las canteras locales. El interior es muy sobrio a causa del saqueo de los iconoclastas protestantes en 1579 y 1580 y los despojos de los revolucionarios franceses en 1783. En la década de 1990 se limpió y se restauró por completo, poniendo de manifiesto su esplendor.
El enorme y moderno complejo de acero y vidrio, ubicado detrás de la estación de tren del barrio Léopold, es una de las tres sedes del Parlamento Europeo, elegida por el UE. Su sede permanente está en Estrasburgo, donde se celebran una vez al mes las sesiones plenarias. El centro administrativo se halla en Luxemburgo y las reuniones del comité se celebran en Bruselas.
El moderno edificio cuenta con muchos admiradores, como los trabajadores y los propios parlamentarios, que se sienten orgullosos del que en su día fue el edificio mayor de Europa. Pero también tiene sus detractores. Muchas personas lamentan que para construir el nuevo parlamenteo se haya perdido gran parte del animado barrio Léopold. Aunque aún quedan muchos bares y restaurantes, ha disminuido gran parte del encanto.
El Palais y el Parc du Cinquantenaire, los más bellos de los proyectos de Leopoldo II, se construyeron para celebrar los 50 años de independencia belga. El parque se levantó sobre un terreno pantanoso que no se utilizaba. El palacio debía tener un arco de triunfo y dos grandes zonas de exposición, pero para la apertura de la Exposición Internacional de Arte e Industria, de 1880, sólo se terminaron las dos zonas de exposición. Sin embargo, se encontraron nuevos fondos y las obras continuaron durante 50 años más. Antes de convertirse en museo, los grandes espacios situados a cada lado del arco triunfal se utilizaron para albergar ferias industriales; la última se celebró en 1935. También han servido para acoger carreras de caballos y para guardar palomas mensajeras. Durante la II Guerrra Mundial el parque se utilizó como zona de cultivo.
Aunque se trata de un barrio periférico pequeño y conocido entre los residentes de Bruselas, en Koekelberg no hay mucho de interés para el visitante, excepto la sorprendente Basilique du SacréCoeur. Sin duda, para los amantes del art déco el viaje merece la pena.
El rey Leopoldo II deseaba construir una iglesia en la ciudad capaz de recibir grandes congregaciones, reflejo de la creciente población de Bruselas a principios del siglo XX.
Encargó la iglesia en 1904, aunque el edificio no se concluyó hasta 1970. Proyectada inicialmente por Pierre Langerock, la construcción final realizada a base de piedra caliza y terracota estuvo a cargo de Albert van Huffel.
Construido para la Exposición Internacional de 1958, el Atomium es probablemente el símbolo que mejor identifica a la ciudad de Bruselas. El mundo entró en una nueva era científica y de viajes espaciales a finales de la década de 1950; el diseño de André Waterkeyn reflejaba la estructura de un átomo de hierro ampliado 165 billones de veces. En la actualidad es un pequeño museo. Cada una de las nueve esferas que componen el átomo tiene 18 metros de diámetro y están comunicadas por escaleras mecánicas.
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