El Koninklijk Paleis, todavía utilizado por la familia real para actos oficiales, se erigió como Stadhuis (ayuntamiento). Las obras de este enorme edificio de arenisca comenzaron en 1648, después de la guerra de 80 años con España. El palacio presidía los alrededores, y se colocaron más de 13600 pilotes en el suelo para los cimientos. El diseño clásico de Jacob van Campen refleja la seguridad de Amsterdam tras la victoria holandesa, un orgullo que también se palpa en las esculturas alegóricas de Artus Quellien que decoran los frontones, y en las estatuas y carillón de François Hemony. En el interior, la magnificencia de la arquitectura se aprecia mejor en la amplia Burgerzaal (sala de los Ciudadanos). Esta sala, basada en las asambleas romanas, abarca la longitud del edificio. El suelo es de mármol, con mapas de los hemisferios oriental y occidental, y cuenta también con esculturas épicas de Quellien. La mayoría del mobiliario expuesto, incluyendo candelabros, sillas y relojes, data de 1808, cuando Luis Bonaparte escogió el edificio como su palacio real.
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