Alto Ebro y Merindades en moto
Alto Ebro y Merindades
Puente del Pilar 2006
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DÍA 1

En el puente del Pilar realizamos un viaje que llevaba desde mayo maquinando. La idea era seguir el Ebro desde Reinosa hasta Miranda de Ebro, y el resto de días seguir recorriendo Las Merindades, la zona norte de Burgos. Por supuesto esto tenía que ser en moto, en nuestra Hornet 900.

El miércoles, sobre las 8, ya de noche, salimos de Oviedo con rumbo a Reinosa: dos horas y media de viaje nocturno y lluvioso por autovía y nacional en obras. Hacía bastante frío pero íbamos preparados (¡íbamos a Burgos!). Nos instalamos en el hotel, y cenamos a base de hamburguesas caseras en un bar cercano.

Por la mañana nos levantamos "temprano" – a las 9-, y todo el tiempo que habíamos adelantado lo perdemos desayunando. Arrancamos rumbo río arriba a Fontibre, la fuente del Ebro, a 5km. Orbayaba y hacía bastante frío, como hizo el resto de la jornada. Visita rápida al lugar, y media vuelta que tenemos mucha prisa.

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Fontibre. Comienza la aventura.
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Fontibre. Donde nace el Ebro

Volvemos a cruzar Reinosa y cogemos la carretera de Corconte, al poco nos desviamos a la derecha hacia Bolmir, para seguir esa carretera hacia Arroyo. Entremedias nos paramos en Juliobriga, ciudad romana que controlaba toda esta zona. El emplazamiento es interesante, aunque se ve rápido (unas pocas "casas" y el foro es lo que queda). En Arroyo torcemos hacia el sur, con problemas con los letreros. En el plano que llevaba no salían los pueblos que se indicaban en la carretera, sino otros, y me hizo falta tirar de gps mental para saber por dónde ir. La carretera, ya desde Bolmir, era malísima, digna de trails. Como buscaba seguir el Ebro en lo posible ya sabía de antemano que me iba a encontrar con estas carreteras así que había que aguantarse.

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Juliobriga. El embalse del Ebro estaba algo vacío, y permite ver mejor cómo veían los romanos esa zona.
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Juliobriga
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Juliobriga

Conseguimos enlazar con la carretera de Polientes y relajamos los músculos: muy buen asfalto, rápida, estupenda... ¿ein, y este tramo con sólo 1 carril? Ah, que habíamos entrado en Palencia. Políticos. Sin mucho que parar a ver, quitando unas grutas-iglesias al lado de la carretera, entramos ya en la provincia de Burgos. La carretera se estrecha y el asfalto pinta canas, pero se puede circular a buen ritmo mientras las montañas nos van engullendo y los buitres nos observan desde su nido. Los camellos de Orbaneja del Castillo nos saludan al pasar. Llegamos a Escalada pasando junto a su iglesia y entramos a la plaza, donde comemos en un bar-restaurante-hotel rural, El Medievo, bastante caro para los bocadillos que pedimos y nos dieron. Tampoco hubo opción.

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Orbaneja del Castillo. 3 buitres en su nido

Arrancamos sin demora y tomamos la nacional hacia el norte, un par de km. nada más, para desviarnos hacia Pesquera de Ebro. Otra carretera de un sólo carril pero esta vez en buen estado. El sol nos calienta un rato mientras circulamos por lo alto del cañón que forma el río, y un águila real nos sobrevuela a escasos 10 metros (mooola). Cruzamos Pesquera sin demasiada dilación, teniendo cuidado de no atropellar a los numerosos caminantes que hacen rutas por la zona. Me desvío unos km. de mi camino, hacia Dobro, y a cambio obtengo una maravillosa vista del valle. Volvemos atrás para llegar a Tudanca. Este pueblo me supuso una grandísima decepción, me esperaba muchísimo más de lo que suponía por los manuales de turismo (no hay nada).

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Camino de Pesquera de Ebro
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Camino de Pesquera de Ebro
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Pesquera de Ebro
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El Ebro viene de Valdelateja por ahí, pero no hay carretera

En fin, seguimos ruta. Tenemos que separarnos del Ebro y circular por un valle paralelo. Villanueva-Rampalay tiene un puente precioso, y más que lo sería si no lo hubiesen abandonado de esa manera. La carretera es de dos estrechos carriles, entre pinos, y es entretenida. Subimos un puertecillo y lo bajamos más profundamente por la otra ladera. Volvemos a encontrarnos con el Ebro y enlazamos con la nacional 232 que cogemos camino de Valdenoceda. Aquí nos paramos a tomar un café. Hace friski, pero hay que ver el conjunto de torre e iglesia. Un poco más adelante en Puentearenas nos paramos otra vez a visitar otra iglesia y esta vez por dentro, la románica de S. Pedro de Tejada, una de las más altas de España en ese estilo según nos dice la guía (1.5 euros la entrada, merecen la pena por subir al campanario y las explicaciones).

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San Miguel de Cornezuelo
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Torre de Valdenoceda.
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Valdenoceda. Iglesia románica de San Miguel
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Puentearenas. Iglesia románica de San Pedro de Tejada, de las más importantes en su estilo.
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En el campanario de San Pedro de Tejada
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Quecedo

Continuamos por la carretera de Quecedo, que si bien el firme es firme, las boñigas son boñigas y el barro es barro, así que vamos diligentes pero con cuidadín. La carretera nacional al otro lado del río tiene más baches y mejor paisaje según recuerdo del año anterior. Cada pueblo del valle de Valdivieso tiene su monumento: si uno tiene una iglesia, otro un palacio y otro una torre. Pero Tartales de los Montes en sí no tiene nada, salvo la carretera para llegar a él. Asfalto pésimo, con unos agujeros para jugar a las canicas con balones de baloncesto, pero una vez subes te encuentras una postal de guía de viajes: la carretera se mete por un túnel, mientras en paralelo sale una cascada de unos 20m. Descanso, momento zen. Vuelta a bajar.

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Hoz de Valdivieso
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Subida a Tartales de los Montes
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Subida a Tartales de los Montes
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Subida a Tartales de los Montes. Momento zen.

Ya queda menos para el fin de la jornada, y nos damos prisa. En Cereceda volvemos a coger la nacional, y como es temprano, las 7 de la tarde más o menos, seguimos hasta Oña. Refrigerio, descanso y apuntar las horas de visita del monasterio para verlo el domingo. El tramo entre Oña y Trespaderne es de lujo RR. Curvas alegres por un angosto desfiladero hacen cortos los 15km., pese a que ya estábamos bastante cansados de la que a la postre resultó la jornada más dura del puente. En Trespaderne nos alojamos el resto de días, en un hostal correcto sin más, aunque me guardaron la moto en una cochera todos los días. La cena en el local de comida rápida de enfrente, La Fontana (muy recomendado) a base de pizzas caseras muy ricas y lambrusco, rematado con una pequeña charla con el dueño sobre lo mucho que le gustó Asturias cuando vino, y con un carajillo extremadamente cargado. Qué frío.

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San Salvador de Oña
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San Salvador de Oña
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Oña. Monasterio de San Salvador, ahora residencia de ancianos.
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Oña
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