| En viernes santo quedamos Gianola, Elvira y Franziskaner,
y Pily y yo para pasar el día en moto. Tras desechar la idea original de
tirar hasta Riaño (el de León) por el mal tiempo que hizo el día anterior,
decidimos tirar a occidente, donde el tiempo va adelantado 1 día a Oviedo.
Nos apeteció comer en Boal, así que ya teníamos la ruta.
Salimos a las 12
después del típico café de encuentro rumbo a La Espina a buen ritmo, pasando
la intensa trafiquil Cabruñana y las pesadas obras de subida a La Espina,
que inducen a algunos pesados automovilistas a ir a 40 y a algunos listillos
moteros a adelantarte en continua con coches de frente. Tras una brevísima
parada en La Espina para que esos listillos moteros se despeñasen por La
Espina sin molestarnos más, seguimos nuestra ruta. La bajada de La Espina
fue entretenida y sin tráfico, y por una vez me sentí cómodo bajándola (a la
3ª va la vencida), así fue que abrí espacio y redondeé la rueda
convenientemente. En Brieves paramos a tomar una cocacola en una tienda-bar
típica de pescadores, junto al cruce del desvío de la carretera a Merás que
íbamos a coger luego. Seguimos por esa carretera de Merás hacia Luarca,
entretenida, ratonera y sin baches, pero con unos paisajes completamente degradados por
culpa de los incendios (HIJOS DE PUTA!). |