| Después de una semana lluviosa llegó el día de
fiesta, y aproveché que se abrieron unos claros por la tarde para darme un
rule, porque llevaba un mes sin rutear y andaba con un mono "que pa qué".
Como parecía que iba a volver a llover, me quedé cerca. Salí rumbo a Caces
para llegar a Trubia por una pista asfaltada que bordea el Nalón. Circulas
entre túneles de árboles y con el río asomando entre los troncos. Desde
Trubia cogí la "senda del Oso" hacia Proaza, Caranga, y llegado a Entrago
subí hacia los Puertos de Marabio, que no los conozco todavía.
Cuando llegué a la cima de la primera cuesta, esos valles no tenían muy
buena pinta, con unos nubarrones negros impresionantes, y como se me estaba
haciendo tarde y esa carretera es lenta decidí dar la vuelta para casa y
dejarlo para mejor ocasión.
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