|
Dada la
mala información o la mala definición de ANARKIA nos vimos a obligados a
hacer esto. Ya que normalmente ANARKIA se define como caos, nosotros de
otra forma.
Introducción
El anarquismo es probablemente la corriente política sobre la que se han
dicho mayor cantidad de estupideces. En realidad, no tiene nada que ver
con creer en el caos, la muerte y la destrucción. Los anarquistas no van
por ahí cargados de bombas ni les parece ninguna virtud ir avasallando
viejecitas.
No es accidental que la siniestra imagen del anarquista loco haya cobrado
tanta aceptación. El Estado, la prensa y todo tipo de instituciones
autoritarias utilizan todos los medios a su disposición para presentar la
anarquía como un estado impensable de caos y asesinato. Poco podemos
esperar de los "traficantes" de poder que, por otra parte, poco poder
tendrían en sus manos si nos saliéramos con la nuestra. Necesitan creer en
lo esencial de su autoridad y su obediencia para autojustificar sus
crímenes. La TV, la prensa y la industria cinematográfica predican la
obediencia, y si la anarquía es mencionada, aparece como destrucción
descerebrada.
La mencionada necesidad de autoridad está tan arraigada en la mente del
ciudadano medio, que la anarquía, que simplemente significa "falta de
gobierno", resulta impensable para la mayoría de la gente. La misma gente,
por otra parte, admite que los reglamentos, regulaciones, impuestos,
intromisiones y abusos de poder (por nombrar algunos) son como mínimo
irritantes. Por lo general se piensa que no hay más remedio que aguantar
en silencio porque la alternativa de "falta de poder, de autoridad y todo
el mundo haciendo su propia voluntad" sería horrible. Sería la anarquía.
Sin embargo existe una variedad ilimitada de sociedades posibles sin
Estado, y no todas ellas serían desagradables. ¡Todo lo contrario!
Cualquier tipo de sociedad anarquista nos ahorraría las terribles
distorsiones que produce el estado. La "parte negativa" del anarquismo, es
decir, la abolición del Estado, se verá equilibrada por lo que la
sustituya? una sociedad libre y de libre cooperación.
Hay varios tipos de anarquismo, y sus ideas difieren respecto a la
organización de una nueva sociedad. Todos tienen en común que el estado
deber ser sustituido por una sociedad sin clases y sin violencia (fuerza
restrictiva, represión). Es precisamente debido a nuestra creencia en la
libertad que nos negamos a establecer pautas muy cerradas. Sólo ofrecemos
modelos posibles que se apoyan en la evidencia del día a día. De hecho la
sociedad anarquista ya ha existido históricamente e hizo falta nada menos
que un asesinato en masa para detenerla.
Otro error típico de aquéllos que saben algo más sobre el tema, es pensar
que el anarquismo es una bella utopía, una idea hermosa pero
impracticable. De hecho, el movimiento anarquista tiene un largo recorrido
histórico y no surgió de teóricos encerrados en sus torres de marfil sino
directamente de la lucha por la supervivencia de masas de gente corriente
y oprimida. La anarquía siempre ha sido intensamente práctica en sus
pretensiones y en su forma de hacer las cosas. El movimiento ha estado muy
cerca de abrazar el éxito en varias ocasiones. Si realmente es tan de todo
punto inviable, ¿por qué se empeña el Estado en exterminar la anarquía?
Anarquismo elemental
Muy poca gente parece entender el anarquismo pese a que es una idea muy
sencilla y clara. Básicamente quiere decir "dirigir nuestras vidas en
lugar de que nos manipulen".
No hay nada especialmente complicado en el anarquismo, excepto las
terribles discusiones que conlleva, como por ejemplo, "imagínate el caos
que habría si todo el mundo hiciera lo que quisiera". Sin embargo, ahora
mismo vivimos en el caos. Millones de personas están en el paro, mientras
otras están sobrecargadas de trabajo, de un trabajo por demás repetitivo y
rutinario. Hay gente que se muere de hambre a la vez que se está arrojando
comida al mar para mantener los precios. El aire se encuentra contaminado
a causa del humo que desprenden coches muchas veces ocupados por una sola
persona.
La lista de locuras y situaciones caóticas en la sociedad actual es
interminable.
Incluso los "beneficios" del Estado son en realidad perjudiciales. La
Seguridad Social, por ejemplo, se dedica a poner parches como un taller de
reparación industrial, y en el fondo es algo parecido. Estos servicios nos
hacen dependientes del Estado y lo peor de todo, nos compran por muy poco.
Frenan nuestra propia iniciativa de crear una Seguridad Social
autogestionada y enfocada hacia nuestras necesidades, no hacia las suyas.
La autoridad, por su propia naturaleza, sólo puede interferir e imponer
cosas. Seguro que la gente corriente puede imaginarse alguna forma de
organización que impida al Estado la destrucción de sus hogares para
construir bloques vacíos de oficinas. Es un principio básico del
anarquismo que sólo aquellas personas que viven en una determinada zona
tienen derecho a decidir sobre su organización, y sobre los asuntos que
conciernen a esa zona.
Todo el casos, a nuestro parecer, deriva de la autoridad y del Estado. Sin
clases dirigentes y su necesidad de mantenernos esclavizados no habría
Estado. Sin Estado nos encontraríamos en situación de organizarnos
libremente según nuestros propios fines. No creemos que pudiéramos dar pie
a una sociedad tan caótica como ésta en la que nos ha tocado vivir. La
libre organización resultaría en una sociedad mucho más tranquila y
equilibrada que la actual, cuyo mayor interés es el del robo sistemático y
el exterminio de la mayoría de sus miembros.
Típicos argumentos contra el anarquismo A menudo nos preguntan cómo una
sociedad anarquista trataría a los asesinos. ¿Quién los pararía sin
policía?
La mayor parte de los asesinatos son crímenes pasionales y por tanto ni la
policía ni nadie los puede prevenir. Esperamos, sin embargo, que en una
sociedad más cuerda y menos frustrante no habrá tanta criminalidad.
Nuestros gobernantes dicen protegernos a los unos de los otros. En
realidad sólo quieren protegerse a sí mismos y a su propiedad.
Si nosotros, como miembros de una comunidad local, fuéramos dueños de
todos los recursos y los colectivizáramos, sería absurdo robar. Un
importante motivo delictivo desaparecería.
Estas comunidades necesitarían organizar algún medio con que tratar a
aquellos individuos que perjudicaran a los demás. En lugar de varios miles
de policías profesionales, todos nos protegeríamos mutuamente.
Las cárceles son un fracaso a la hora de mejorar o reformar a los presos.
Los vecinos de una comunidad, conociendo mejor las circunstancias
personales de cada cual, aportarían soluciones mejores y más adecuadas
tanto para la víctima como para el acusado. Por otra parte, el actual
sistema penal es el responsable de la creación de un comportamiento
delictivo. Los presos que cumplen una condena larga a menudo se convierten
en seres incapaces de sobrevivir fuera de una institución que tome todas
las decisiones por ellos. ¿Cómo puede llegarse a la conclusión de que
encerrar a unas personas con otras de carácter antisocial (los peores don
los carceleros) va a desarrollar en el individuo un modelo de
comportamiento responsable y razonable? Naturalmente, lo que ocurre es
todo lo contrario? la mayoría de los presos reinciden.
Otra de las preguntas con las que se ha tenido enfrentar el anarquismo
durante años es? "Pero quién haría todo el trabajo sucio? Imaginamos que
toda comunidad diseñaría un sistema rotativo. ¿Qué tiene de imposible?
Otra pregunta: ¿y qué pasaría con aquél que se negara a trabajar? Se puede
aplicar presión social, por ejemplo, condenar al individuo en cuestión al
ostracismo. En casos drásticos la comunidad podría verse obligada a
expulsar a alguien.
Sin embargo, la gente necesita trabajar. La gente tiene una verdadera
necesidad creativa. Fijaos en la cantidad de gente que pasa horas
arreglando su coche, o su moto, o cuidando su jardín, haciendo prendas de
vestir, creando música. Todas están actividades creativas pueden ser muy
entretenidas. A menudos se las considera aficiones más que trabajo, pero
es que se nos ha enseñado a considerar el trabajo un tormento que no hay
más remedio que aguantar.
En esta sociedad el trabajo es efectivamente un tormento, y naturalmente
lo odiamos. Eso no quiere decir que seamos vagos por naturaleza sino que
no nos gusta que nos traten como si fuéramos máquinas, obligados a hacer
un trabajo en su mayor parte desprovisto de significado, para beneficio de
otro. El trabajo no tiene porqué ser así, y si estuviera controlado por la
gente que lo desempeña, desde luego no lo sería.
Por supuesto hay trabajos que es necesario hacer, y hay pocas formas de
hacer que la recolección de basura sea una ocupación divertida. Todo el
mundo debería ocuparse de ello cuando te tocara el turno y sería labor de
todos controlar que nadie se escaqueara.
Otro punto importante es señalar que el desempleo es sólo un problema
creado por el capitalismo. En un mundo más razonable no habría paro. Todo
el mundo tendría menos horas de trabajo porque sólo se producirían los
artículos necesarios. Si nos deshiciéramos de la parásita clase dirigente,
nos liberaríamos de gran parte de la presión económica que nos obliga a
trabajar.
Si todavía no estás convencido de que una sociedad anarquista podría
resolver el problema de la gente que se escaquea de sus responsabilidades,
imagínate a ti mismo obligado a enfrentarte a una asamblea de tu
comunidad, donde se discutiera que tú representas un problema. ¿Qué te
parece?
Otra objeción típica es? "Bueno, eso a lo mejor funcionaba a pequeña
escala, en un pueblo campesino, pero ¿cómo puedes dirigir una sociedad
altamente industrializada sin necesidad de dirigentes?" En primer lugar
creemos que la sociedad necesita ser dividida en núcleos menores siempre
que sea posible, para que puedan ser dirigidos por grupos pequeños de
gente corriente. Es un rasgo notable en cuanto a teoría de la
organización, así como un principio básico del anarquismo, que los grupos
pequeños trabajan juntos de forma eficaz y son capaces de coordinarse con
otros grupos parecidos, mientras que los grupos informes y a gran escala
son fácilmente manipulables. Dentro de este mismo punto es interesante
señalar que recientemente, las famosas "economías de escala" que
justifican por ejemplo las fundiciones que cubren kilómetros cuadrados,
están siendo altamente cuestionadas. Llega un cierto punto en que las
fábricas, granjas, los sistemas administrativos y demás, pierden eficacia
a medida que se hacen más grandes.
Se debe producir y consumir a escala local mientras sea posible. Sin
embargo, algunos servicios tendrían que tratarse a nivel regional o
incluso a mayor escala. Esto no es un problema irresoluble, de hecho la
clase trabajadora del Estado Español encontró soluciones en los años 30.
La Compañía de Autobuses de Barcelona dobló sus servicios, hizo generosas
contribuciones al colectivo de "Entretenimiento" Ciudadano (actividades
lúdicas) y produjo armas para el frente en los talleres de autobuses. Todo
esto se consiguió con un número de trabajadores bastante reducido, ya que
muchos se habían ido al frente para combatir el fascismo. Este increíble
aumento de la eficacia, a pesar de la guerra y de la escasez de
materiales, no es tan sorprendente después de todo, porque ¿quién puede
dirigir una compañía de autobuses de la forma más idónea? Obviamente sus
trabajadores.
Todos los trabajadores de Barcelona estaban organizados por sindicatos
-grupos de trabajadores del mismo gremio, subdivididos en grupos de
trabajo. Cada grupo tomaba sus propias decisiones en lo referente al
trabajo día a día y nombraba a un delegado que representaba sus puntos de
vista en temas más generales concernientes a toda la fábrica o incluso a
toda la región.
Los delegados eran portavoces de las decisiones tomadas en asamblea por
todos los compañeros y el cargo de delegado se rotaba con frecuencia.
Los delegados podían ser revocados inmediatamente en caso de que no
cumplieran con el cometido de ser meros portavoces de la asamblea
(principio de revocabilidad). Esta es una buena muestra de los principios
anarquistas de la libre federación llevada a la práctica.
Añadiendo más niveles de delegación es posible alcanzar una actividad a
gran escala sin abandonar la libertad de trabajar en la línea que cada
individuo elija. Esta idea de "federalismo" volverá a ser ilustrada en una
sección posterior llamada "Acción y organización local".
Sigamos con más objeciones. ¿Una sociedad sin Estado no estaría indefensa
ante ataques exteriores?
El hecho de vivir en una sociedad estatal no nos ha salvado del
imperialismo. De hecho, nuestro ejército y fuerza armadas son utilizadas
en nuestra contra como un ejército de ocupación. El Estado no nos
defiende. Nos utiliza como carne de cañón para defender a nuestros
dirigentes que, puestos a revelar la verdad, son nuestros verdaderos
enemigos.
Volviendo a la pregunta, una respuesta anarquista clásica es la de armar
al pueblo. Las milicias anarquistas españolas estuvieron cerca de ganar la
guerra civil a pesar de la escasez de armamento, de la traición
estalinista y de la intervención Alemania e Italia. El error fue dejarse
integrar en el ejército regular de la República. Una población armada
sería difícil de subyugar.
Pero sí, es cierto, nos podrían destruir. Creemos que nosotros
constituimos la verdadera "amenaza nuclear". Los dirigentes
norteamericanos probablemente nos exterminarían antes que permitirnos
vivir en libertad.
Contra la amenaza de destrucción nuestra mejor defensa es el movimiento
revolucionario en otros países. Dicho de otra manera, nuestra mejor
defensa contra la bomba atómica rusa es el movimiento de los trabajadores
polacos.
(NOTA de la tradutora: este análisis fue escrito antes de la caída de la
URSS, por lo que ha quedado trasnochado)
En el caso del Estado, su mayor esperanza de no ser exterminados se basa
en que nosotros destruyamos nuestra propia "bomba" (La CND todavía no se
ha dado cuenta de que prohibir las armas "megadeath" significa abolir el
Estado).
Hay que tener en cuenta que la Revolución Rusa se salvó de una
intervención británica masiva gracias a una serie de motines y boicots de
los obreros británicos.
Podríamos garantizarnos un verdadero sistema de seguridad si nuestros
contactos internacionales evolucionaran hasta tal punto que los
trabajadores de cada "país enemigo" fueran capaces de impedir que sus
dirigentes nos atacaran.
Las páginas anteriores han sido una breve introducción al pensamiento
anarquista. Hay muchas más ideas y detalles en libros que tratan el tema,
pero básicamente se entiende el anarquismo viviéndolo, y trabajando en
proyectos comunes con otros anarquistas. Este es el tema que trata la
mayor parte de este libro: acción anarquista.
EL ANARQUISMO EN ACCIÓN
Si has leído este panfleto hasta aquí te habrás hecho ya una idea
razonable de lo que es una sociedad anarquista. El problema es cómo llegar
a ella.
Dentro del anarquismo hay muchas ideas diferentes pero todas ellas están
relacionadas. Hay sistemas completos de teoría política anarquista
denominados federalismo, mutualismo, individualismo, sindicalismo,
comunismo libertario, feminismo anarquista, situacionismo, etc.
Los debates entre las distintas ramas del anarquismo se han sucedido
durante mucho tiempo y son demasiado complejos para exponerlos en un
panfleto introductorio.
Sin embargo, si pensamos en términos de lo que el anarquismo dice que hay
de hacerse ahora, resulta que hay muchos puntos en común entre todas las
ramas. Cada corriente enfatiza la importancia de la acción en un área
determinada de la vida. Si empiezas a poner práctica las ideas expuestas
en las siguientes páginas, empezarás a crear tu propia versión de
anarquismo. Al hacerlo estará añadiendo un nuevo miembro a u movimiento
que siempre necesita nuevos miembros, especialmente gente que se cuestiona
ideas y reflexiona sobre ellas. ¡Discute tus ideas con tus amigos, lee más
sobre el anarquismo, habla con otros anarquistas!
Piensa de forma independiente. Es la única manera.
Organizarse en el trabajo
Tradicionalmente, los anarquistas siempre han pensado que el problema
fundamental es que el mundo está dividido en "esclavos asalariados" y
jefes. Si pudiéramos librarnos de los jefes y dirigir nuestras industrias
nosotros mismos, en beneficio de nuestras necesidades y no de las suyas,
mejoraríamos y transformaríamos claramente cada área de nuestra vida.
Sin embargo, hay anarquistas que piensan que la clase obrera está tan
acostumbrada a estar esclavizada que habrá que buscar algún camino
alternativo a la revolución.
En cualquier caso, una anarquista siempre intentará que sus compañeros
cuando menos, se organicen en el trabajo. Intentamos difundir la idea de
que si nos unimos evitaremos que nos mangoneen. Lo mejor es hablar con los
compañeros de trabajo, que nos acepten y confíen en nosotros en lugar de
presionar a la gente con sermones. La mejor forma de aprender la
solidaridad es a través de la acción.
Los anarquistas deben ir a la huelga si ésta tiene lugar. Por lo general,
tarea más importante en estos casos suele ser tratar de menguar el poder
del sindicato mayoritario y propagar la acción directa en lugar de delegar
todo el poder en el sindicato oficial. El fin del anarquismo es controlar
nuestras propias vidas, no entregarlas al "representante oficial" para que
nos traicione. La acción directa, sin intermediarios, es la forma más
eficaz de ganar batallas laborales. La unidad es la fuerza.
Para el anarquista, las huelgas encaminadas a conseguir pequeñas reformas,
las peleas entre distintos grupos de trabajadores, etc., no son
especialmente revolucionarias. Para nosotros, el fin principal de estas
acciones es que a raíz de ellas la gente empiece a aprender a organizarse
y gane confianza en la fuerza colectiva. Esta experiencia podría ser útil
a la hora de capacitar a los trabajadores para desafiar con eficacia la
estructura del poder industrial y edificar un control de la producción por
parte de los obreros.
Tenemos una larga historia de la que sacar provecho y muchas técnicas
útiles que han funcionado en otros sitios. Ideas como ir disminuyendo
progresivamente el ritmo de trabajo hasta que se equipare con lo
equivalente a nuestro salario. O "huelgas del buen trabajo", es decir,
hacer un buen trabajo sin reparar en el tiempo que cueste hacerlo (aunque
baje el ritmo de producción). Estas acciones sólo tienen sentido si se
realizan en grupo y con unidad. Son ejemplos de acción directa. No les
preguntamos a los jefes lo que hay que hacer, se lo decimos nosotros. El
método indirecto (el llamado democrático), por el contrario, significa
esperar cuatro años y señalar con una cruz el nombre de un "candidato de
izquierda", para que luego resulte que pertenece a la misma logia masónica
que le candidato de la oposición.
Esperamos que la auto-organización obrera vuelva (como en otros momentos
de la historia reciente) a alcanzar el punto de unidad en la acción que le
permita enfrentarse definitivamente al Estado. Si en la próxima ocasión se
dispone de la experiencia, organización, preparación y conciencia
adecuadas será posible destruir e Estado y a sus dirigentes, y avanzar
hacia una sociedad anarquista y un mundo anarquista.
Hay varios análisis anarquistas que exponen cómo podría llegarse a esta
situación. Hay quienes apoyan la idea de construir sindicatos dirigidos
por las bases y no por la cúspide dirigente, como es lo habitual. Este
tipo de sindicalismo es una clara estrategia revolucionaria que ha probado
su eficacia en el pasado. El sindicato incluye a todos los trabajadores de
cualquier lugar con el fin de desarrollar la auto-organización hasta el
punto en que los obreros puedan tomar las fábricas. Allá donde sea
necesario, las huelgas pueden recibir el apoyo de obreros de otros gremios
o lugares que se solidaricen con ellos.
Finalmente, se habrán unido suficientes obreros para poner en marcha una
huelga general. El Estado quedará paralizado y uno podrá hacer nada a
menos que confíe en el ejército, que no se levantará contra sus
familiares. La huelga general será un levantamiento general, o desembocará
en uno. A partir de aquí se puede comenzar la construcción de una Utopía
real.
Algunos anarquistas rechazan aspectos de este plan. Desconfían del alcance
de los sindicatos, aunque sean sindicatos descentralizados. Les preocupa
la posible aparición de líderes profesionales. También existe el peligro
de perderse en la maraña de los pequeños logros cotidianos.
En cualquier caso, esta diferencia no nos impide trabajar juntos. Las
condiciones para crear sindicatos anarquistas a nivel mundial,
especialmente en algunos países donde el sindicalismo se ha neutralizado
completamente, no son muy alentadoras.
En estas circunstancias, lo mejor es promover lazos entre los trabajadores
que se enfrentan a los sindicatos mayoritarios que monopolizan la
información para mantener el poder. Debe promoverse toda acción que ponga
el control en manos de los trabajadores, como por ejemplo los piquetes.
Sería de utilidad que los anarquistas que trabajen en la misma fábrica se
pusieran en contacto. Si no existen contactos, una conferencia sería un
buen punto de partida.
Cuestiones a nivel nacional
Campañas a gran escala.
Los anarquistas no suelen tener mucha influencia en campañas a gran
escala, en parte porque suelen están copados por cristianos, liberales,
diversos grupos de izquierda, etc. y a menudo las convierten en algo tan
descafeinado que ningún anarquista que se precie se acercaría a semejante
cuento.
De hecho, vemos el sistema de liderazgo de estos grupos como una parte
importante del sistema, cuya función es la de controlar el movimiento de
protesta y canalizarlo hacia niveles inocuos.
Un ejemplo práctico de este confusionismo fue el creado por la
organización "Amigos de la Tierra" al cuestionar la investigación pública
que se estaba llevando a cabo acerca de la planta de reciclaje nuclear de
Windscale. El resultado fue que un montón de energía y dinero se malgastó
en la discusión entre dos expertos rivales. El gobierno creó la ilusión de
que debía ser justo y razonable, y de que tenía derecho a emitir su propio
juicio. El veredicto, por supuesto, ya se sabía de antemano, y se dio luz
verde al proyecto. El "efecto real" era el de confundir la protesta contra
el programa de energía nuclear y hacerla
difusa.
Por otra parte, muchos anarquistas creen que es positivo involucrarse en
campañas como CND (Campaña por el Desarme Nuclear), la Liga AntiFascista,
el Frente de Liberación Animal, etc. El argumento es que, gracias a esto,
algunas personas podrían llegar a conocer el anarquismo. Una presencia
anarquista podría favorecer este proceso. Además, las campañas que aportan
temas esenciales a la atención pública generan oportunidades de mostrar
que los males particulares están relacionados con represión general y la
necesidad de una revolución. En algunos casos es recomendable que haya una
presencia anarquista en estas organizaciones para evitar la manipulación
por parte de ciertos grupos políticos bastante nocivos. A veces es incluso
posible introducir formas de funcionamiento anarquistas.
Por ejemplo, un anarquista involucrado en un grupo anti-nuclear intentará
señalar la relación entre el armamento nuclear, la energía nuclear, el
militarismo, el Estado y la sociedad de clases. Señalaríamos la futilidad
de ir rogando contínuamente al Estado y recomendaríamos a los obreros que
construyen armamento que hagan algo más útil en lugar de eso. Haríamos
todo lo posible para que los partidos parlamentarios de izquierda no se
dedicaran a domesticar todos los movimientos de protesta populares.
También hemos de intentar difundir más métodos organizativos
descentralizados y basados en grupos pequeños federados entre sí. Esto
tendría la ventaja de conseguir una mayor flexibilidad y de dar a cada
miembro mayor oportunidad de autodesarrollo, así como de impedir que se
generara un elite dirigente.
Pocos anarquistas afirmarían que movimientos como los antinucleares, etc.
sean revolucionarios; probablemente ni siquiera consigan el desarme
nuclear. Sin embargo, podemos esperar que gracias a ellos se vaya
despertando la conciencia pública y muchos se den cuenta de cómo funciona
esta sociedad realmente.
Relaciones interpersonales
Como hemos dicho anteriormente, el anarquismo conlleva una preocupación
por los derechos de individuo. No tiene sentido estar teorizando ni
programando actividades si finalmente no va a servir para mejorar la vida
de individuos como tú y yo.
A diferencia de los marxistas y otros pseudo-socialistas, creemos que al
menso debemos intentar poner en práctica nuestros principios en el día a
día. Si crees en la igualdad, trata a los demás como iguales siempre que
puedas. Puede que a un marxista le resulte más fácil que a un anarquista
olvidar el maltrato al que Marx sometía a sus criados y a su mujer.
La forma en que nos tratamos unos a otros refleja la totalidad de la
sociedad. En una sociedad desequilibrada la gente se trata mal.
Por desgracia, los hippies estaban equivocados. No es cierto que "todo
esté en tu cabeza". Soluciones individuales como el ácido lisérgico y la
vida campestre resultan no ser soluciones en absoluto, sino simplemente
escapismo. Antes de la revolución no es posible decidir irse a vivir como
si fueras libre; esta sociedad no te lo permitirá.
Antes de la revolución es responsabilidad de cada cual creer, como si
fuéramos seres humanos razonables, en u mundo razonable. Es difícil, pero
no imposible, con la ayuda de tus amigos, evolucionar a un estado más
avanzado que el simple estado de dependencia en que esta sociedad intenta
mantenernos.
La familia autoritaria
Un mito común, tanto en el fascismo como en el antihumanismo cotidiano, es
la "santidad" de la familia y la "santa" institución de la maternidad.
Muchas mujeres hoy en día luchan contra el papel que les han impuesto de
ser madres y nada más, y contra la dominación diaria de mujeres y niños
por parte de los hombres, que es en lo que consiste la familia.
La realidad de la vida familiar difiere bastante de la idea sentimental.
Malos tratos a mujeres, violaciones y abusos infantiles no son sucesos
accidentales ni aislados; son el resultado de un condicionamiento dentro
de la familia y por parte de los medios de comunicación.
Hasta que no tengamos libertad e igualdad en nuestras vidas diarias, no
tendremos libertad ni igualdad en absoluto.
No tienes más que mirar los patrones de "señor y esclavo" de cualquier
revista pornográfica para comprobar que la represión sexual lleva a la
dominación y a la sumisión. Si el poder es más importante que la
realización en tu vida sexual, también lo será en los demás aspectos de tu
vida.
Apoya el amor libre. Si no es libre, no es amor.
La derecha habla mucho sobre el tema sexual y lo que ellos llaman
"moralidad" y "pureza" sexual. Incluso la "pureza racial" es una idea en
gran medida relacionada con el sexo. Está basada en el temor a la
sexualidad de las "razas inferiores", temida por que amenaza su propio
poder y control sexual.
Los racistas preguntan: "¿Dejarías que tu hija se casara con uno de
ellos?" ¿Quién eres tú para decidir lo que "tu" hija deber hace con su
vida sexual?
Generalmente , los anarquistas nos están de acuerdo con el matrimonio
convencional. No aceptan que las relaciones sexuales se conviertan en un
negocio del estado o de la Iglesia. La verdadera seguridad emocional tanto
para los hijos como para los adultos no se encuentra tanto en una unión
artificialmente mantenida y legalmente vigente, como en una red más
extensa de relaciones que pueden tener un componente sexual o no.
Muchos anarquistas consideran que vivir en una comuna es una forma de
cambiar la sociedad, pero vivir en la misma casa que otros nueve
individuos no es la clave del futuro ideal. Lo importante es cambiar
nuestras actitudes: abrirse más, ser más generosos y menos competitivos y
temerosos de los demás.
La mayoría de los anarquistas se limita a ser un poco más sociable que la
mayor parte de la gente. Hacemos lo que podemos conscientes de que la
perfección es imposible en una sociedad represiva. No hay santos
anarquistas.
Cambiando el día a día
A menos que podamos ayudar a la gente, incluídos nosotros mismos, a perder
el miedo, la ansiedad y la inseguridad, no tiene mucho sentido esperar que
nos comportemos con sensatez y empecemos a construir una sociedad libre y
creativa. Las ideas autoritarias y el odio irracional a chivos expiatorios
como los negros o los homosexuales son parte de la locura colectiva.
Afortunadamente, hay personal que ya está trabajando en aras de conseguir
una mayor salud mental, y los anarquistas deberían hacer todo lo posible
por apoyar estos movimientos.
De éstos, el ejemplo más claro es el movimiento de psicoterapia radical. A
grandes rasgos, los grupos de este movimiento intentan rechazar la vieja
idea del psiquiatra experto que resuelve los problemas de sus pacientes,
en favor de un método en que la gente se autoayude. Por desgracia, son las
clases medias neuróticas las que se han beneficiado de esto. Las tarifas
de estos grupos de encuentro son demasiado altas para gente como nosotros,
y grupos de encuentro centrados en los problemas organizativos de la
industria no son la mejor vía para edificar una sociedad nueva.
Existen grupos de terapia de auto-ayuda, sin embargo, que prometen, y
podrían servir. Los de mayor éxito parecen ser aquellos con un tipo
específico de miembros, tales como depresivos, grupos de mujeres, etc. La
gente no tiene porqué ajustarse a situaciones imposibles y deben aprender
a autoafirmarse y a expresarse por sí mismos.
Gran parte del caos psicológico que sufren los seres humanos tiene mucho
que ver con las relaciones injustas entre ambos sexos; los anarquistas
esperan mucho del movimiento de liberación de la mujer. Y no es que todas
las feministas sean revolucionarias. La Organización Nacional de las
Mujeres, por ejemplo, estaba emocionada ante la perspectiva de que las
mujeres tuvieran por fin acceso a los espacios de control de misiles
nucleares. Sin embargo, hay una gran corriente anarquista dentro del
movimiento feminista, que enfatiza la asamblea, la auto-ayuda y la
importancia de que las mujeres acepten y comprendan sus sentimientos hacia
los demás. Desafiar la dominación masculina debería conducirnos a desafiar
todo tipo de dominación.
El movimiento de liberación de la mujer también ilustra otra evolución
prometedora: la tendencia a organizarse en grupos pequeños y colectivos.
Si trabajan bien pueden ser de gran ayuda y crear autoestima e los
individuos que lo forman. Otros movimientos, como el movimiento gay,
asociaciones de demandantes, squatters, grupos de auto-ayuda sanitaria,
etc. son positivos por la misma razón. Esta forma de organizarse tiende al
desarrollo de la salud mental.
Todo lo que anime a la gente a adquirir responsabilidades y a examinar sus
relaciones con el resto del mundo debe apoyarse. Finalmente, esperamos que
las actitudes cambiarán lo suficiente para permitir a la gente que vuelva
a tomar las riendas de su propia vida.
Acción y organización local
La acción directa puede utilizarse para cambiar las condiciones de casas,
calles, colegios, hospitales y otras instalaciones. Las reformas, en sí
mismas, no representan una gran contribución ala construcción de la
sociedad anarquista, pero es importante que la gente se conciencie de la
importancia del potencial de la acción directa. Estas acciones pueden
llegar a promover sentimientos de espíritu colectivo y de
auto-organización. Despiertan la conciencia política. Si salen mal, pueden
llevar a la desesperación y a una desilusión total respecto a la raza
humana. Estos sentimientos pueden conducirte al suicidio político. Hay
ejemplares de estos desencantados en los mítines de los partidos
mayoritarios.
¿De qué tipo de acciones estamos hablando? Si te hace falta un vivienda,
ocupa una. Así desafías a las autoridades y a la propiedad privada. La
ocupación demuestra con eficacia el sinsentido de que existan casas vacías
a la vez que hay gente sin hogar. Por desgracia, el prejuicio popular
impide que la ocupación obtenga el apoyo generalizado necesario para un
cambio real.
La vida comunitaria de la calle puede mejorarse mediante festivales,
teatros callejeros, etc. Por supuesto, a menos que seas el tipo de
anarquista que tiene contactos por las alturas, este tipo de acción puede
tener sus inconvenientes.
Los anarquistas han participado y a menudo han soñado también todo tipo de
esquemas de auto-ayuda, incluyendo un mejor aprovechamiento de la tierra,
esquemas rotativos de trabajo, esquemas de colectivización de los
productos... Estos esquemas son una muestra de independencia y de la
viabilidad de formas alternativas de intercambio económico. Desconfiad de
los liberados que intentan profesionalizar la idea y destruir sus
beneficios reales haciéndola parte del sistema.
Otra área principal de la actividad anarquista es la de involucrarse en
campañas locales. Estas pueden resultar útiles a la hora de desarrollar la
conciencia publica y su capacidad organizativa, y pueden tener la virtud
de invitar a la gente a pensar sobre cuestiones políticas. Una campaña
contra el cierre de un hospital local, por ejemplo, hace surgir cuestiones
como quién controla los hospitales y para quien es el beneficio. Por
desgracia, la gente a menudo se deja confundir por sus ilusiones de
"democracia" y política parlamentaria, y acaban desvinculándose de la
campaña o engañados por las promesas. Esto puede llevar a la desilusión y
a la apatía. el papel del anarquista es intentar asegurarse de que el
resultado de una acción es el rechazo a las autoridades y la promoción de
la acción directa.
Es difícil encontrar el equilibrio entre involucrarse para conseguir
reformas inmediatas ( así promover una creencia falsa en el Estado como
fuerza benevolente) y examinar las implicaciones a largo plazo de tus
acciones. Si dejas que tus sentimientos de desmanden acabarás creyendo en
el reformismo, desesperado por arrancar la corrupción de la sociedad. Esto
es comprensible, pero es contraproducente a la hora de arrancarla de raíz.
Hacer mejoras en el sistema significa reforzarlo, y a la larga, aumentar
la miseria humana.
Cuando las condiciones locales se vuelven insostenibles, se generan
tumultos. Los tumultos esporádicos, nacidos de la frustración y no de la
organización, no son particularmente revolucionarios. Si hubieran estado
organizados, habría sido una insurrección, que es otra cosa. Entonces,
¿cómo se organizan los anarquistas?
Los individuos se unen a grupos anarquistas para coordinar sus acciones
con otros, no para que les digan lo que tienen que hacer. El grupo al
completo discute una acción particular, pero sólo aquellos que estén a
favor la llevarán a cabo. Esto contrasta por completo con los grupos
trostkistas en los que el individuo tiene que aceptar la línea de su
partido.
La discusión en un tema importante, o en una acción común, simplemente
significa la aparición probable de un nuevo colectivo. En cada país
existen federaciones de colectivos libertarios, que de esta forma
permanecen coordinados (por supuesto, de forma no-autoritaria).
Este modelo de organización ya se ha generalizado en otras corrientes de
la actividad política, como por ejemplo, en grupos de mujeres y en algunas
asociaciones de vecinos. Si el anarquismo crece, esperamos que aumente
esta forma de organización.
Grupos de personas en una calle o en un lugar de trabajo pueden
organizarse así para tomar decisiones que les incumben. Pueden mandar
delegados a encuentros a mayor escala, pero siempre instruyéndoles en lo
que tienen que decir, haciendo el cargo rotatorio y revocándolos si alguno
intentaba autoinstituirse en líder. ¿Una idea utópica? Ya funciona en
muchos grupos, a pequeña escala. ¿Qué es lo que parece tan difícil? Todo
lo que necesitamos es una revolución total en la conciencia cotidiana. De
esta forma, un sistema anti-autoritario de organizar todos los aspectos de
nuestra vida desde la cuna a la tumba podría surgir. Sería un tipo
federalista de sociedad anarquista.
El anarquismo encuentra vital educar a la gente para una nueva sociedad.
Algunos incluso dirían que es todo lo que razonablemente podemos hacer.
Intentar hacerla revolución con una minoría muy pequeña no tiene sentido,
e incluso con las mejores intenciones sólo podría conducir a una nueva
esclavitud. Una verdadera revolución sólo puede hacerse si una gran
mayoría la quiere y participa activamente en la creación de un mundo
nuevo. Por supuesto, tendríamos muchas más oportunidades si la ente se
hubiera organizado previamente, y hubiera reflexionado sobre los
consiguientes problemas y cuestiones. Lo cual significa que una de
nuestras prioridades es la difusión de nuestras ideas.
Sin embargo, es mejor evitar presionar a la gente con sermones. No
queremos meros seguidores. Otro peligro incluso peor es que hagamos de
nuestras vidas un dogma. Finalmente, no queremos predicar, sino hablar con
la gente.
Este último punto es importante. Probablemente, el síntoma más claro de la
degeneración de la sociedad moderna es que la comunicación cada vez se
hace más impersonal, más estandarizada y más subjetiva. La comunicación se
ha convertido en un artículo adquirible, "sonidos" que se compran en
cintas de plástico. Todos los medios de comunicación modernos tienen 2
cosas en común: tienes que pagar por ellos y no hay forma de participar en
ellos, o miras, o escuchas, no se te pide nada más.
Nuestra creencia en la libertad nos lleva a exigir libertad de expresión y
libertad de prensa. Esto podrá sonar raro, como si se tratara de una
manifestación de los liberales del s. XIX. Ahora los liberales parecen
bastante satisfechos de haber conseguido estas preciadas libertades.
Lo que quieren decir es que ellos tienen esas libertades, los comunes
mortales, y menos los "extremistas peligrosos" como nosotros, no las
tenemos. Podemos decir (casi) todo lo que queramos, pero no en horas de
máxima audiencia; podemos escribir lo que queramos, pero ¿se publicará en
la prensa oficial? A menos que tengamos una verdadera oportunidad de que
nos escuchen, la libertad de expresión poco significa, y no les preocupa
concedérnosla.
Hay quien dice que el golpe de estado de Tejero fracasó porque los
guardias civiles tenían un concepto trasnochado del poder político y, por
consiguiente, tomaron el parlamento. Para la próxima vez ya lo saben: lo
que hay que tomar son las emisoras de radio.
Los periodistas, los impresores, los escritores, técnicos y actores quizá
deban jugar un papel muy importante en la lucha por una nueva sociedad.
Está en sus manos decir la verdad. Deberían estar tan avergonzados de la
bazofia que, obedientemente, siguen produciendo, que a estas alturas ya
tendrían que haber dimitido. Es urgente que la industria de la
comunicación se ponga al servicio de la agitación política, y que los
trabajadores controlen los contenidos de la emisión.
Debido a que los medios de comunicación están tan controlados por una
oligarquía que sabe muy bien de la importancia de su poder, hay pocas
probabilidades d que podamos difundir nuestras ideas a través de los
medios establecidos. Necesitamos encontrar alguna otra forma de difundir
nuestras ideas hasta que llegue el momento de que podamos apoderarnos de
los medios de comunicación.
Nos han empujado a los límites de lo social. Nos vemos obligados a crear
nuestros propios medios para expresarnos. Naturalmente, todo ello a
pequeña escala, por eso alcanzamos a un grupo reducido de gente con cada
panfleto, revista, etc. Esperamos que cada pequeña acción se vaya sumando.
Después de todo, mil panfletos no son un desperdicio si logran convencer a
un sólo nuevo anarquista.
Difundir la idea es importante, se ha intentado en muchas ocasiones y de
muchas formas distintas. He aquí varios métodos utilizados por los
anarquistas para comunicar sus ideas:
La palabra impresa
El movimiento anarquista ha producido una gran cantidad de artículos,
revistas, periódicos, libros y panfletos a lo largo de su historia,
algunos con una tirada excepcional. Muchos fueron leídos sólo por unos
pocos y han caído en el olvido para siempre. El esfuerzo ha sido una
pérdida de tiempo. Cada vez necesitamos material anarquista en mayor
cantidad y mejor escrito. Aquellos que están receptivos deben poder tener
posibilidades de información a su alcance.
Las octavillas, a menudo pasadas rápidamente a multicopista para una
acción concreta, son la posibilidad más barata y la más sencilla. El
estilo debe ser sencillo y directo. Ilustraciones, incluídas las
fotografías pueden hacerse a cliché con un coste ligeramente superior.
Los panfletos baratos sobre temas concretos siempre pueden tenerse a mano
cuando surja una conversación sobre el tema. Este, por ejemplo, esta
diseñado para todos aquellos que insisten en las típicas preguntas sobre
la viabilidad de la sociedad anarquista como "¿y qué pasaría con los
asesinos?"
Las revistas y periódicos pueden ser de dos tipos: aquellos dirigidos o de
interés sólo para los anarquistas, y aquellos que apuntan a una multitud
no comprometida. Parece que ha muchas publicaciones para anarquistas
convencidos, pero muy pocas con el fin de agitar a las conciencias
dormidas. Hay unas cuantas publicaciones anarquistas de gran calidad:
además, muchos anarquistas trabajan en publicaciones locales sobre temas
que conciernen a la comunidad.
La publicación de libros y su distribución son también una parte
importante del movimiento. Puedes encargar libros anarquistas en tu
biblioteca local. También quedan muchos libros por escribir. Necesitamos
más trabajos sobre teoría anarquista, más análisis de la sociedad actual y
de las estrategias adecuadas, para variar. La ficción o la poesía también
entran en la esfera de acción. Escribir un libro no es algo tan imposible
como parece al principio. Muchos escritores son perfectos idiotas, de
hecho.
Teatro callejero.
Este medio de comunicación no ha sido lo suficientemente explotado por los
anarquistas. Escribir y ensayar obras puede llevar ala formación de un
colectivo. El procedimiento legal es solicitar un "permiso de
planificación" (Aseguraos de poneros un nombre inofensivo). Por otra
parte, el "Ejército de Santa Claus" que invadía los departamentos de
juguetes en los grandes almacenes de Amsterdam y repartía juguetes a los
niños también estaban haciendo teatro callejero, aunque de una forma menos
legal. Algún tipo de actuación semi-teatral que lleve a la gente a
reflexionar es una buena alternativa a las manifas de siempre.
Encuentros públicos
Hubo una época en que los encuentros anarquistas llamaban a 30 o 40mil
personas. Los encuentros públicos han declinado a favor de los
entretenimientos de masas. Cincuenta personas es un buen número hoy día.
Elegid un tema, seleccionad portavoces, alquilad un local y haced
publicidad. Puede suponer mucho esfuerzo pero a veces aparecen nuevos
miembros o al menos suscita interés. La gente os tomará más en serio.
Medios de comunicación alternativos
Este título tan vago quiere cubrir medios de comunicación heterodoxos
desde las chapas y las pintadas a spray hasta los vídeos. Pequeños
mensajes dirigidos a la difusión pueden escribirse en puertas de wáteres o
escribirse a spray en las paredes de la autopista. El vídeo no es muy
caro, ni es muy difícil conseguir cámaras alquiladas. También cabe la
posibilidad de las emisoras de radio piratas, y no hay porqué prescindir
de la danza o el mimo u otras ideas para transmitir un mensaje. Usa tu
imaginación.
Aunque estamos excluídos del mercado de medios de comunicación para las
masas, hay otras formas de transmitir nuestras ideas.
Finalmente, la forma en que una idea se comunica es casi tan importante
como la idea en sí. Si permite o promueve la participación de la gente
para que ésta deje de ser una simple audiencia y pueda expresarse por sí
misma, es un desafío directo al sistema de poder que necesita mantenernos
dóciles.
Música
La música rebelde o revolucionaria tiene una historia mucho más antigua
que la que los modernos jóvenes de hoy o los caducos hippies de ayer
puedan imaginar. Créase o no, muchas óperas giran en torno a temas
revolucionarios. En el s. XVIII, en la década de los 30, la posesión de un
instrumento musical en Inglaterra estaba prohibida para los estamentos
sociales más bajos, ya que los músicos errantes eran verdaderos agitadores
del descontento social.
Muchos anarquistas eligen la música como medio de comunicación con la
gente. Es una forma de actividad útil para los anarquistas, y además es
divertida. Por desgracia, mucha de la actual música anarquista, ni es
anarquista ni es música, pero hay alguna buena, y alguna incluso muy
buena. Cuestión de gustos.
La música tiene la fuerza de apelar a las emociones directamente. Es
posible comunicarse de una forma más básica. También se puede utilizar
para hipnotizar y manipular a la gente, cosa que espero que evitemos
hacer.
Por tanto, lo que necesitamos hacer es que la música llegue a la gente,
animarles a intentarlo y a sacar a relucir su creatividad. Las
posibilidades de la grabación casera son muy interesantes.
Necesitamos crear una música alternativa que desafíe a la industria
musical Que aúllen cuando se enteren de que sus cintas se están grabando
ilegalmente. Les hemos puesto las cosas fáciles demasiado tiempo.
El arte
Los cuadros expuestos en las pinacotecas han sido descritos como arte de
museo; eso quiere decir que son objetos para ser admirados, comprados y
vendidos. Separan el arte de la vida y de la gente. El arte como un
artículo en venta es lo mejor que este sistema puede ofrecer. El arte como
actividad no podría ni entenderse ni permitirse. Hay una necesidad
imperiosa de que la gente corriente libere sus capacidades creativas. Al
menos esto se puede intentar poner en práctica cuando hablamos con la
gente. Se pueden encontrar formas de trabajar para el movimiento y
divertirse al mismo tiempo. A través de la creatividad podemos llegar a
partes ocultas de la gente que otras ideas no alcanzarían.
Difundir la idea, es decir, hacer "propaganda", ha de ser uno de los
objetivos primordiales de la estrategia anarquista. Por encima de todo,
una revolución anarquista requiere que la gente sepa lo que hace y porqué
lo hace. Nadie puede ser obligado a ser libre: o se elige y se toma, o no
es verdadera libertad. Nuestra labor es más dura que la de los testigos de
Jehová que van de puerta en puerta. No basta con que digamos a la gente lo
que tiene que pensar: o piensan por sí mismos, o no son verdaderos
anarquistas.
La escuela y la educación
Aunque desconfiamos en principio de la institución escolar, los
anarquistas tiene gran fe en el poder de la educación. Una de las mayores
fuentes de esperanza para u mundo mejor es que la próxima generación, con
la ayuda necesaria, crezca menos neurótica que la anterior. Algunos dicen
incluso que educar a los niños para la libertad es la única esperanza real
de crear una sociedad anarquista.
Las escuelas se ocupan principalmente de seleccionar y dividir a los niños
en niveles para su futuro papel en una sociedad jerarquizada, y asegurarse
de que internalizan la competitividad, la jerarquía y el respeto a la
autoridad. Este sistema exige que la mayoría de los niños, y de los
adultos, se sientan inferiores. Los anarquistas pensamos que las pruebas
académicas son una medida insignificante respecto al potencial de una
persona para jugar un papel importante en la sociedad. El culto al experto
profesional está diseñado para destruir nuestra auto-estima en nuestras
posibilidades y en nuestra capacidad de juicio.
Los anarquistas nos oponemos al castigo corporal y a todas las formas de
obligación en la educación. La asistencia a clase debería ser voluntaria.
La obligatoriedad destruye el entusiasmo natural por saber y comprender.
La verdadera educación es lo contrario a la escuela obligatoria, donde se
aprende principalmente a temer y respetar la autoridad. Necesitamos, en
cambio, que nuestros hijos desarrollen una capacidad crítica para entender
el mundo, para ver los cambios que es necesario hacer para crear un lugar
mejor para todos, y ser capaces de llevar a cabo estos cambios.
Los anarquistas nos oponemos al adoctrinamiento religioso en los colegios.
El miedo y la superstición no tienen lugar en una educación ética. La
educación religiosa debería abolirse y sustitiurse por una clase enfocada
a discutir cuestiones morales y filosóficas basadas en la preocupación y
el respeto a los demás.
Es una locura pensar que la educación actual sólo consiste en pasar 1 años
o más de nuestras vidas en colegios que nada tienen que ver con el mundo
exterior. Sería mucho más saludable para nuestra educación que ésta
integrara aspectos del trabajo cotidiano y la vida social. Así, las
habilidades de cada uno podrían ser reconocidas por la sociedad y
utilizadas para la educación de otros. Necesitamos destruir las líneas
divisorias entre trabajo, juego y educación. La educación debería estar
disponible en cualquier momento de nuestras vidas, en lugar de estar
confinada arbitrariamente a esa parte de la vida que pasamos en la
escuela. Todos somos alumnos y profesores potenciales, todos tenemos
habilidades que desarrollar y que enseñar durante toda nuestra vida.
Los anarquistas estamos generalmente de acuerdo en que la completa
liberación de la educación depende de la creación de una sociedad
anarquista. Sin embargo, esto no ha sido impedimento para intentar crear
entornos más libres donde los niños puedan crecer y aprender, aquí y
ahora. Algunos anarquistas han educado a sus hijos en casa. Otros los han
educado conjuntamente con otros padres e hijos. Han trabajado juntos en
lugar de permanecer en núcleos familiares aislados. En las últimas 3
décadas varias escuelas libres se han establecido basándose en principios
libertarios, y han desempeñado un servicio muy valioso demostrando de
forma práctica que hay alternativas posibles. Sin embargo, han tenido que
enfrentarse a constantes problemas económicos y a todos los otros
problemas que supone vivir en una sociedad como la nuestra intentando
crear una sociedad libre.
Algunos anarquistas y otros que comparten sus puntos de vista sobre la
educación han llegado a la conclusión de que en un futuro predecible, la
mayoría de los niños asistirán a escuelas estatales y, por tanto, han
intentado cambiar estas escuelas desde dentro, así como a los padres y
profesores.
Aunque hacia los años 60 la institución escolar había aceptado los métodos
libertarios en la escuela británica de A. S. Neill's Summerhill, se
trataba de una escuela privada a la que sólo tenían acceso niños de padres
ricos, que se horrorizaron al ver que métodos similares se estaban
adoptando en escuelas públicas para niños de clase obrera. Los intentos
más fructíferos se dieron en la Risinghill School y en William Tyndale
School de Londres, pero fueron abortados por la autoridad educativa local
y los profesores fueron expulsados.
La lección a extraer para aquellos que vuelvan a intentarlo en el futuro
es que es esencial romper el aislamiento al que se somete alas escuelas
respecto a la comunidad, para que los padres entiendan y apoyen
activamente la implantación de la pedagogía libertaria en los colegios
Conclusión
Para una consideración más detallada de la teoría anarquista, hemos
incluído una bibliografía, hemos hecho listas de áreas de actividades y
subrayado la corriente anarquista. No hemos intentado indicar que tipo de
actividad conducirá más probablemente a un futuro antiautoritario. Este
tipo de juicio requiere una consideración más detallada de la naturaleza
de la sociedad en cuestión y de una estrategia revolucionaria. Esperamos
que tú sacarás tus propias conclusiones. Los anarquistas siempre crean su
propia opinión.
Si estás interesado, lee más, habla con los anarquistas de tu localidad,
reflexiona sobre las ideas. Hay mucho que hacer.
¿Se te ocurre alguna buena excusa para no ser anarquista? Bueno, pues
entonces, ¡adelante! |