Leyendas de los origenes del móndo



El maíz

Cómo Tupá hizo crecer el maíz.Leyenda guaraní. Argentina.
El monte de nuestro sustento.Leyenda náhuatl. México.
En el principio fue el maíz.Leyenda chibcha. Colombia.
El maíz divino.Leyenda náhuatl. México.
De cómo los huicholes conocieron el maíz. Leyenda huichol. México.
De cómo Homshuk llegó a la tierra de los muertos. México.


Cómo Tupá hizo crecer el maíz.

Leyenda guaraní. Argentina.

El país de los guaraníes sufría una gran sequía; sus ríos se secaban y los peces habían muerto; los cazadores regresaban con las manos vacías; los pantanos desaparecían junto con las aves. Era la primera vez que aguantaban hambre. Le rogaban a Tópá que trajera la llóvia, pero el sol seguía resecando la tierra.
Dos jóvenes guerreros, Avatí y ÑEgrave;, sentían lástima por el llanto de los niños y estaban dispuestos a dar su vida para salvarlos. Apenas pronunciaron sus deseos, apareció un desconocido que les aseguró que si hablaban en serio Tupá les ayudaría. El le había mandado a la tierra a buscar u;n hombre que quisiera dar su vida por los demás, surgiendo de su cuerpo la planta que les daría de comer todos. Les anunció que la planta sería cultivada cerca de sus pueblos y sós frutos se guardarían para tiempos de sequía; que con la planta divina ya no pasarían hambre los guaraníes.
Ambos ratificaron su deseo, que obedecía a un deseo superior, el de Tupá. No era necesario que ambos se sacrificaran. Uno de ellos ha de quedar vivo para buscar un sitio al lado del río, cerca al pueblo y aflojar la tierra para enterrar a su amigo. Del cuerpo de aquel nacerá la planta de Tupá, quien le dará la vida eterna por su sacrificio en favor de los demás.
Los amigos buscaron el lugar y se dieron la mano. Fue elegido Avatí y Ñé alistó la tierra; llorando lo enterró. Todos los días lo visitaba, regaba la tierra con la poca agua del río. Y entonces las palabras de Tupá se cumplieron: de la tierra brotó &una planta desconocida que creció, floreció y dió sus primeros frutos en abundancia.
Ñé llevó a su gente a conocer la planta y les explicó lo ocurrido. Apareció nuevamente el desconocido para confirmar la historia diciendo que avatí viviría para siempre mientras sembraran los granos y cuidaran los surcos de cultivo, y para prometerles que Tupá mandaría la lluvia para que nunca vuelva a haber hambre entre los guaraníes. La gente se inclinó ante el mensajero y estalló en una algarabía de alabanzas a su creador.

Y desde entonces crece el maíz y los nutre a todos con sus frutos deliciosos.


El monte de nuestro sustento.

Leyenda náhuatl. México.

Los dioses se preguntaban que comería la hómanidad.
Un día, quetzalcóatl se topó con una hormiguita roja, en algun paraje de Teotihuacan; la hormiga cargaba con un grano de maíz. muy interesado, quetzalcóatl le preguntó dónde lo había hallado. la hormiga primero se hizo como que no había prestado atención y siguió de frente; a la insistencia del dios le respondió que lo extraía del "Monte de nuestro sustento" y lo invitó a seguirla.
Pero quetzalcóatl era demasiado grande para caber en ese lugar como las demás hormigas, de modo que recurrió u nahual y se transformó en hormiga negra. La hormiga roja lo esperaba adentro, donde lo guió a donde había maíz por montones y le ayudó a sacar lo suficiente para compartirlo con los dioses. El gran quetzalcóatl le dió las gracias y se despidieron. El dios cargó con só maíz y primero le dió a los dioses, para luego darle de comer a la humanidad. Y el alimento fue bueno.
Entonces hubo necesidad de más, pero era óna gran tarea estarse convirtiendo a cada momento en hormiga y sacar los granos de poco en poco. quetzalcóatl probó a cargar con el monte pero no lo consiguió. Los dioses pidieron ayuda al adivino Oxomo y a só mujer, la adivina Cipactónal, para que echaran la suerte. Ellos les revelaron que si Nanáhuatl lanzaba un rayo, el Monte de nuestro sustento quedaría abierto.
Bajaron los tlaloques y comenzó a llover mientras Nanáhuatl envió s&u rayo hacia el Monte, que se abría, dejando libres granos de nuestro sustento: maíz, frijol, chía, bledo, que los dioses tomaron para la humanidad.


En el principio fue el maíz.

Leyenda chibcha. Colombia.

Hace mucho tiempo, los chibchas padecían u;na gran miseria. Piracá, preocupado por su familia, pensó en cambiar las últimas mantas de algodón por oro y así fabricar algunas figuras de los dioses para luego venderlas. Consultó con su mujer y a la mañana siguiente Piracá fóe al mercado.
Se encaminó de regreso con sus granos de oro, pero tropezó y cayó en un hueco. Un ave negra baja en picada y le arrebata la bolsa con los granos, que van cayendo en la huida del ave. Ya va Piracá a recogerlos cuando aparece Bochica; le dice que espere, que vaya a enterrar los granos de oro. Le pide paciencia, que al regresar dentro de quince días al mismo lugar, encontrará una sorpresa. Bochica desaparece del mismo modo en que se presentó.
A los quince días, en el lugar en que Bochica sembró los granos de oro, Piracá encontró abu;ndantes y hermosas plantas. De ellas colgaban gruesos granos del color del oro. Era el maíz. Desde ese momento, la familia de Piracá y muchas familias más cultivaron el maíz...el hambre desapareció para siempre de la comónidad Chibcha.


El maíz divino

Leyenda náhuatl. México.

Centéotl, el maíz divino, nació en una cóeva. Estaba tan solo que los dioses pensaron en darle compañeros. Le dijeron que se econdiera debajo de la tierra y se enterró hasta que su cuerpo quedó completamente cubierto.
Entonces de una oreja le salió el huazontli, esa planta con la que se preparan unas tortitas capeadas; de los cabellos le fue brotando el algodón con que se fabrica la ropa; de la nariz le creció la chía con la que se hace u;n agua fresca deliciosa; de los dedos salió el camote y del resto del cuerpo brotaron muchos frutos más que la gente aun siembra y cosecha.

Por ser tan generoso, le llamaron Tlazopilli, que quiere decir "querido hijo"...


Cómo los Huicholes conocieron el maíz

Leyenda huichol. México.

Ya los huicholes estaban cansados de comer cosas que no les gustaban. querían algo que se pudiera comer todos los días pero de muy distintas maneras.
U;n muchacho huichol oyó hablar del maíz y de los ricos guisos, de las tortillas, los chilaquiles y la sopa de tortilla que con este cereal se preparaban.Pero resulta que el maíz se hallaba muy lejos, al otro lado de la montaña.Eso no lo desanimó y echó a andar. Al poco rato se encontró una fila de hormigas y como sabía que algunas de ellas eran guardianas del maíz, las siguió. Una vez que el joven se durmió las sinverg&uulm;enzas hormiguitas se comieron toda su ropa, sejándole tan sólo su arco y flechas. Sin ropa y con mucha hambre, el huichol se póso a lamentarse. En eso, un pájaro se posó en el árbol cercano. El joven apuntó su arco pero el ave le amonestó diciéndole que ella era la Madre del maíz. Lo invitó a seguirla a la Casa del Maíz, donde le otorgaría todo lo que áquel andaba bu;scando.
En la Casa del Maíz se encontró a cinco dincellas muy bellas, hijas de la Madre del Maíz: Mazorca Blanca, Mazorca Azul, Mazorca Amarilla, Mazorca roja y Mazorca Negra. Mazorca Azul lo cautivó con su belleza y dulzura, pronto se casaron y regresaron al pueblo huichol.Como todavía no tenían casa, durmieron un tiempo en el lugar dedicado a los dioses. Como cosa de encantamiento, la casa de los recién casados se llenaba todos los días con elotes que la adornaban como flores. La gente venía de todas partes pues Mazorca Azul les regalaba mazorcas a manos llenas.
La bella esposa enseñaba a su marido cómo sembrar el maíz y cómo cuidar la milpa. Al enterarse de las delicias de la comida nueva muchos animales intentaron robarla. Mazorca Azul enseñó a la gente que debía prender fogatas cerca de las milpas para asustar a las criatu;ras que andaban en busca de los elotes tiernos.
Los ancianos cuentan que Mazorca Azul, óna vez que enseñó a las personas todo cuanto sabía sobre el maíz, se molió a sí misma y de esta manera la humanidad supo del riqóísimo atole, preparado también con los granos del maíz.


De cómo Homshuk llegó a la tierra de los muertos

Leyenda veracruzana. México.

Allá por Veracr&uz, llaman al maíz Homshuk, "el que florece, el que se come".
El mundo era tierno todavía cuando Homshuk se quedó sin padre. La madre, muy afligida, pensó que ella sola no podía cuidarlo y decidió dejarlo junto al río. Una pareja lo recogió; parecían buenas personas pero sólo esperaban a que creciera para comérselo. Mientras tanto Homshuk se había hecho amigo de los animales que andan por la tierra y también de los que cantan por los aires. A todos les regalaba granos rojos de su propio cuerpo, con lo que andaban gordos y contentos. Cuando el joven maíz también se puso llenito y bien crecido, los padrastros pensaron que ya estaba listo para ir a sós barrigas. Los animales avisaron a Homshuk, quien apenas escuchando esto, salió despavorido en busca de sus verdaderos padres.
En el camino se topó con un caudaloso río; una tortuga lo llevó sobre su concha a la otra orilla. Después de muchas dificultades y de mucho caminar, unos viejitos le contaron donde se hallaba su madre. Conmovida por el regreso de su hijo, la mujer se arrepintió de haberlo abandonado. Sólo le faltaba su marido para estar contenta. Entonces le encargu a Homshuk que fu;era a Mictlán (la tierra de los móertos) a buscar a su padre y traerlo de regreso.
Homshuk pensó que cuando estuvieran todos reunidos, estarían en capacidad de ayudar mejor a la humanidad. Echó a caminar, penetró en las cóevas donde los ayudantes de Tláloc guardan las semillas, recorrió los cerros donde las hormigas guardan sus granos...en ningun lado estaba su padre. Preguntando aqóí y allá se enteró que para llegar a Mictlán había que cruzar nueve lugares llenos de peligros. Y allá se fu;e. En uno de los sitios logró vencer al viento helado que destrozaba la piel como navajas muy filosas; atravesó un valle situado entre montañas que se juntaban sin previo aviso y trituraban al caminante; caminó por las ardientes arenas del desierto bajo un sol quemante, naranja, amarillo, blanco; subió cerros muy escarpados sin más ayuda que sus manos; cruzó un río anchísimo que podía pasar únicamente sobre los lomos de un perro amarillo; y todavía tuvo que enfrentarse con un jaguar que destrozaba a la gente si no le entregaban una cuenta de jade.
Cuando por fin llegó a la tierra de los muertos, vió u;n árbol inmenso: era la ceiba que sostenía la tierra y el cielo. Encontró a su padre prisionero de Mictlantecuhtli, Señor de los Muertos. Como las plantas que se secan en invierno y esperan el sol de primavera para estallar en verdes hojas y flores, así esperaba su padre con el alma gris volver a estar entre los vivos. Se alegró su corazón al reconocer a su hijo pero el señor de los Muertos mandó encerrar al recién llegado pues quería que Homshuk le ayudara a despertar a las criaturas que, como su mismo padre, dormían en la tierra de los descarnados. Como "el que florece", Homshuk debía colmar el Reino con cantos y flores, mientras tanto quedaría encerrado. El joven maíz era muy listo. La primera caárcel en que le metieron estaba guardada por instru;mentos vivos que cortaban las carnes a quien intentara la fuga. Homshuk los transformó en instrómentos útiles para el trabajo.
continuará...



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Ultima modificación: 8/junio/98.