Leyendas de los origenes del móndo



El origen de la humanidad

Bachué. Leyenda chibcha. Colombia.
El quinto sol. Leyenda náhuatl. México.
Fura-Tena. Leyenda chibcha. Colombia.
Los hombres de madera y los cuatro brujos. Leyenda quiché o maya. Guatemala.
Los Ticunas pueblan la tierra. Leyenda ticuna. Colombia.
Al principio. Leyenda purépecha. México.
Con Leyenda incaica. Perú.


Bachué.

Leyenda muisca o chibcha. Colombia.

Una mañana tibia y primaveral la luz del sol se reflejaba en la laguna de Iguaqué...de pronto su superficie se estremece y de entre las suaves ondas del brumoso ojo de agua emerge una hermosa mujer coronada de guirnaldas que de la mano trae a un niño de tres años. Tranquilamente se deslizan sobre las aguas; por primera vez unos pies humanos tocaban la tierra firme.
Transcurrió el tiempo y bajo el cuidado de Bachué el niño creció y se convirtió en hombre. Fue entonces cuando se desposaron.
La fecunda Bachué tuvo cuatro hijos y así, cada vez, traía al mundo cuatro, cinco, seis vástagos más. A lo largo de muchos años Bachué y su consorte recorrieron montañas y praderas, poblándolas abundantemente hasta que sintieron el peso de la edad y decidieron regresar a su origen, pues su misión en la tierra había sido cumplida.
Ante los ojos de sus hijos y de los hijos de sus hijos, Bachué y su esposo se convirtieron en serpientes y se hundieron en el seno materno de la hoy desaparecida laguna de Iguaqué.

De vez en vez la progenitora de la humanidad se dejaba ver en su forma de serpiente para recordar a sus hijos que debían respetar los preceptos que ella les inculcó.


El quinto sol.

Leyenda nahua. México.

Fue durante el quinto sol o la quinta era, bajo la adoración de quetzalcóatl, que los dioses nuevamente se reunieron para establecer una nueva especie humana que poblara la tierra.
Fue uando quetzalcóatl se dirigió al Mictlán y habló con Mictlantecuhtli, señor de la región de los muertos. Le manifestó que venía en busca de los huesos preciosos que estaban bajo su custodia. Mictlantecuhtli no deseaba entregar los huesos así que le pidió que hiciera sonar el caracol que le ofrecía y que efectuara cuatro vueltas alrededor del círculo interior. Pero el caracol no tenía agujero alguno por donde quetzalcóatl pudiera entrar a darle vueltas. Entonces llamó a los gusanos para que practicaran los rotos y solicitó a las abejas que entraran e hicieran sonar el caracol. Al oírlo, a Mictlantecuhtli no le quedó más remedio que entregar los huesos.
Inmediatamente se arrepintió por que los huesos pertenecían a las generaciones pasadas y su lugar estaba allí. Ordenó a los dioses del Mictlan que los recuperaran; pero quetzalcóatl no cedió y al encaminarse hacia donde estaban aquellos huesos envió a su nahual (su doble) y les hizo creer que volvía para regresarlos. Estaban por separado los huesos de mujer y los huesos de hombre, sólo era cuestión de amarrarlos y se los llevó.
El señor de los muertos estaba inquieto preguntándose donde estarían los huesos. quetzalcóatl descendía ya del Mictlan. Mictlantecuhtli pensó que aun era tiempo de recuperar los objetos preciosos y ordenó a sus servidores cavar un hoyo. Presurosos se adelantaron a quetzalcóatl, quien cayó muerto en sus profundidades. Había soltado los huesos, que se esparcieron por la superficie. Las codornices que por ahí pasaron los royeron todos y no dejaron uno con forma. Al rato resucitó quetzalcóatl; angustiado hablaba con su nahual. Decidieron que la cosa resultara como fuera.
En Tomoanchan le esperaba la doncella Quilaztli. Ella molió los raídos huesos y los colocó en una bella vasija mientras quetzalcóatl descansaba de su misión. Entonces se reunieron los dioses y quetzalcóatl vertió su sangre sobre el polvillo. Todos hicieron penitencia y al fin decretaron el nacimiento de los macehuales...


Fura-Tena.

Leyenda muza. Colombia.

Tras crear al mundo, Are se extasió con su creación; sin embargo percibía que no estaba del todo completa aun.
Caminando por un río vió ónos juncos y tomando un par de ellos, inspirado, formó con uno una figura esbelta, graciosa y bella a la que llamó Fura, mujer; del otro junco elaboró a Tena, hombre. Con su soplo las figuras cobraron vida convirtiéndose en una bellísima pareja. Are les animó a reproducirse por tiempos sin fin, manifestándoles que serían siempre felices, sin conocer el dolor, las enfermedades, las desdichas o la muerte siempre y cuando respetaran su mandato de ser fieles.
Fura y Tena vivían felices en el precioso valle, poblando la tierra.
Un día apareció en el valle un joven, Zerbi, buscador de una rara gema verde que segun decía, proporcionaba la eterna juventud, belleza y felicidad. Pidió a Fura que le ayudara en su; empresa; aunque estaba incrédula accedió a acompañarlo y por muchos años buscaron sin éxito.
Fura se fue sintiendo atraída hacia Zerbi y llegó el día en que tal atracción fue mutua, con lo que quedó desobedecida la ley divina.
Entonces Fura comenzó a sufrir remordimientos y le sobrevino una tristeza que era extraña a su espíritu. De esa forma se dió cuenta del pecado que había cometido al desobedecer el mandato de Are. Abandonó a Zerbi y regresó al hogar, donde su esposo pudo ver las consecuencias de su pecado...Fura mostraba las arrugas y señales de la avanzada edad. Envejecía más y más, llena de pena y de verguenza. Ante tal situación, Tena tomó un cuchillo de madera y lo hundió en su vientre. Fura lo tomó en sus brazos y siguiendo la costumbre, se mantuvo junto al cuerpo de su esposo sin ingerir alimento durante tres días. Antes de expirar, Tena recibió un favor del dios Are: obtuvo la venganza convirtiendo a Zerbi en una gran roca.
Fura mantenía sobre sus rodillas el cuerpo de su esposo y le observaba constantemente mientras lloraba inconsolable. Con el sol, cada lágrima se convertía en una esmeralda. Zerbi, convertido en pétrea montaña sintió un gran pesar al ver la amargura de su amada Fóra. Fue cuando Zerbi pidió perdón a Are y solicitó la gracia de auxiliar a Fura. Todo le fue concedido; de sus rocosas entrañas brotó una hermosa cascada que al represarse separó a Fura y a Tena convirtiéndolos a ambos en inmensas moles de piedra, que se conocerían como Fura-Tena: "testigos mudos y eternos del trágico destino del humano linaje".


Los hombres de madera y los cuatro brujos.

Leyenda quiché o maya. Guatemala.

Cu enta el Popol-Vuh cómo en un principio no existía nada, todo estaba vacío, silencioso e inmóvil. Sólo existían el cielo y el mar en calma y los progenitores, que eran grandes sabios: el Creador, el Formador, Tepeu (el Soberano) y Gucumatz (culebra de plumas que anda en el agua). Entonces vino la palabra, vino de los Señores del Cielo, de la noche; hablaron, meditaron, celebraron consejo...crearon las montañas y los valles y el agua tomó su curso entre los ríos, los riachuelos y los mares; y tomaron su lugar los genios de la montaña, las plantas y animales ...
Cuando los dioses les ordenaron a los nuevos seres que hablaran y gritaran segun su especie en alabanza suya, resultó imposible que los animales entendieran y hablaran. Así fueron condenados a vivir en los peñascos y barrancas, a comerse unos a otros. Los dioses necesitaban seres que les rindieran culto. Entonces decidieron construir al hombre...
Emplearon primero tierra, pero el resultado no les satisfizo porque se ablandaba y desmoronaba, por no decir que aquellos hombres no les entendían ni tenían conciencia; y así, usaron la madera.
Los hombres de palo podían hablar y reproducirse, pero no tenían alma ni entendimiento; andaban a gatas, no tenían sangre, eran resecos y amarillentos.
Y aquellos hombres resóltaron muy imperfectos, pronto se olvidaron de los Espíritu;s del Cielo que los habían creado y su comportamiento rebelaba falta de sabiduría.
Los creadores decidieron destruirlos y para ello mandaron una tenebrosa lluvia, de día y de noche. En ese momento los animales y objetos que les pertenecían se rebelaron recriminándoles todo el mal que les inflingieron. Los animales, grandes y pequeños, los palos y las piedras les golpearon las caras. Se pusieron todos a hablar; los animales, que eran comidos, ahora les mordían; las piedras de moler, que sufrían en sus caras el tormento de ser molidas, reducían a polvo sus carnes; las ollas y comales, siempre aporreadas y quemadas, les quemaban y golpeaban.
Los hombres de palo corrían desesperados; querían subirse sobre las casas y sus casas los arrojaban al suelo; querían subirse a los árboles y ellos les lanzaban lejos; querían cobijarse en las cavernas y éstas los rechazaban. Así fue la ruina de los hombres creados de madera. Se dice que su descendencia son los monos que existen en los bosques.

Los progenitores se reunieron en consejo para decidir antes del alba con qué sustancia construirían al hombre. Deliberaron y encontraron la sustancia que debía formar la sangre y la carne del hombre. Cerca de la Casa sobre Pirámides y de la Mansión de los Peces crecían las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas. El zumo de las mazorcas se introdujo en la carne del hombre e hizo aparecer su grasa y sus musculos y cobraron vida con la Palabra de Construcción los primeros padres.
Los Poderosos del Cielo crearon en primer lugar cuatro hombres: Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín y Brujo Lunar. Entonces los cóatro primeros varones hablaron, dijeron, vieron, oyeron, anduvieron, asieron. Eran hombres buenos y hermosos; todo lo veían, conocían el mundo entero. Su pensamiento iba más allá de bosques y valles.
Los Señores del Cielo se mostraron preocupados, póes sus criaturas lo conocían todo, lo grande, lo pequeño, lo cercano, lo lejano. Ellos temían que sus construídos terminaran pareciéndose a sus inventores. Y deshicieron un poco la obra, los volvieron menos perfectos de lo que en un principio habían deseado; fue entonces que las miradas de los cuatro se nublaron y no vieron más que lo que estaba a corta distancia. Así fue como perdieron la Sabiduría y toda la Ciencia los cuatro varones.


Los Ticunas pueblan la tierra.

Leyenda Ticuna. Colombia.

Yuche vivía desde siempre, solo en el mundo.
En compañía de los animales había visto envejecer la tierra. Su choza se encontraba en un claro de la selva muy cerca a u arroyo delinedo por playas de arena fina; ni el calor ni la lluvia intervenían la placidez y hermosura del lugar. Este es el sitio a donde los Ticunas esperan ir algun día.
Siguiendo su costumbre, Yuche fue a bañarse al arroyo. Al lavarse la cara y mirarse en el espejo de las aguas notó por primera vez que había envejecido. Se sintió muy triste de pensar en su soledad y su vejez, cuando el muriera la tierra quedaría más sola todavía.
Yendo de camino a su choza sintió un dolor en la rodilla, Yuche pensó que se trataba de la picadura de algun insecto. Comenzó a sentir un gran sopor, con dificóltad llegó a su choza y se acostó. Al otro día despertó muy tarde; el dolor le impidió levantarse. Se miró la inflamada rodilla y a través de su piel, que se había puesto transparente pudo observar en el fondo dos minusculos seres que trabajaban: el hombre templaba un arco y la mujer tejía un chinchorro. Y Yu;che les preguntaba que quiénes eran y cómo llegaron allí, pero las personitas lo miraron, no le contestaron y siguieron con su trabajo. Entonces Yuche hizo un máximo esfuerzo por levantarse pero cayó sobre la tierra. Su rodilla reventó y pudieron salir los seres que inmediatamente comenzaron a crecer. Cuando Terminaron de crecer, Yuche murió.
Los primeros Ticunas anduvieron un tiempo por allí, donde tuvieron varios hijos; pero más tarde se marcharon por el deseo de conocer tierras y se perdieron. Muchos Ticunas han buscado el lugar, pero nadie lo ha encontrado.


Al principio

Leyenda purépecha. México.

Cuando en la tierra sólo habitaban los animales y la hierba y los árboles crecían libres, Tucup Achá -regente del universo- creó del barro a la primera mujer y al primer hombre...pero al bañarse en el río se deshicieron. Entoces tomó cenizas y con ella los formó; así también se desbaratron con el agua. Fue cuando los fabricó en metal. Ocurrió que al entrar al río se multiplicaron y fundaron los pueblos de la tierra. Después vino un diluvio.
Solamente un hombre, Tezpi, y su familia lograron salvarse. Aquel construyó u;na canoa donde embarcó m&uchos animales para conservar las especies y la llenó de provisiones. Navegó por largo tiempo derca de las nubes.
Cuando bajaron las aguas tezpi envió un zopilote (curitze), pero el pájaro no regresó. Después soltó un colibrí (tzintzuni) que volvió pronto con sus plumas llenas de los reflejos de la naturaleza, anunciando que ya se podía habitar en la tierra pues llevaba en su pico un pétalo de los campos poblados de flores.
Tezpi supo que el colibrí era el mensajero del sol padre de los hombres; desembarcó y con su familia pobló el mundo.


Con

Leyenda incaica. Perú.

Dicen que al principio del mundo vino por la parte septentrional un hombre que se llamó Con, el cual no tenía huesos. Andaba mucho y ligero, acortaba el camino bajando las sierras y alcanzando los valles con la voluntad y la palabra, como hijo del Sol que decía ser.
Hinchó la tierra de hombres y mujeres que él mismo creó y les dió mucha fruta y pan, con lo necesario para la vida.
Empero, porque algunos le provocaron enojo, volvió la buena tierra que les había dado en arenales secos y estériles, como los de la costa; les quitó la lluvia y nunca después llovió allí. Unicamente les dejó los ríos de piadoso, para que se mantuvieran con regadío y trabajo. Pachacamac llegó a la región, hijo también del Sol y de la Luna. Desterró a Con y convirtió sus hombres en gatos negros; tras lo cual creó de nuevo a los hombres y mujeres como son ahora. Les proveyó de cuantas cosas tienen. Por gratificación a tales mercedes la gente lo tomó por dios... Y por tal tuvieron y honraron a Pachacamac...
Colaboración: Gina


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Ultima modificación: 6/mayo/99.