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INTRODUCCIÓN A LA FILATELIA A pesar de que, hace muchos años la sociedad occidental organizó servicios de transporte de correos (ya con carácter oficial, ya como resultado de la iniciativa privada), el uso del sello entendido, como símbolo de un pago previo por los servicios de distribución postal, no se instauró en el mercado hasta mediados del S. XIX, cuando la efigie de la Reina Victoria, salió impresa en el primer sello de la historia.
En estas circunstancias, lo que realmente estaba aconteciendo era el nacer de la FILATELIA, definido unánimemente como " el arte que trata del conocimiento y de la colección de los sellos ". El éxito del método de franqueo previo en la distribución postal, permitió una rápida extensión de este útil sistema de pago, por los países europeos y americanos, acompañándose de un coleccionismo, que aun hoy continua fuertemente arraigado en la sociedad.
EL SELLO Y LA FILATELIA Muchos son los modos de realizar una colección filatélica, siempre respetando los intereses del coleccionista. Una veces extenderá su afán por juntar objetos de todo tipo de producto filatélico (sellos, tarjetas postales, aerogramas, pruebas filatélicas, y otras materiales afines), otras, quizás las más, reduzca su goce al amontonamiento del sello tradicional, tal y como es conocido por los usuarios del servicio de correos. Esta última forma de coleccionismo puede agrupar múltiples modalidades, atendiendo a la característica del sello: nuevos, usados, defectuosos, descentrados, temáticos, etc. Una pregunta que se pude hacer la persona que se acerca al mundo filatélico, puede ser, como valorar un sello en si mismo. Para eso debe tener presente: 1. El papel. Normalmente, el soporte físico del sello está hecho de pasta de origen vegetal a la que se le puede incorporar fibras de seda. Hay muchos tipos de papel, como aquel con filigrana, el papel porcelana, el esmaltado, ...
3. El dentado. Tres son los tipos más corrientes: el lineal, el de peine y el de grada. La diferencia entre ellos está en el modo de proceder en la realización del dentado en el pliego, siendo el que alcanza una mayor exactitud el último. 4. La goma. La parte posterior del sello debe estar engomada, con el fin de poder adherirlo a la correspondencia postal. 5. La tirada. Es un dato que debe ser valorado por el coleccionista, por cuanto estará directamente relacionado con la dificultad de conseguir un ejemplar. 6. El valor facial. Es el precio reflejado en el papel y que se corresponde con el coste real del sello durante el periodo de uso postal. 7. La sobrestampación. A veces, el valor facial es modificado mediante una segunda estampación sobre un sello preexistente, conservando el dibujo de este como fondo. 8. Y sobre todo, la calidad del sello. Este criterio de coleccionista diferenciará los sellos defectuosos, los descentrados, los normales y las emisiones de lujo.
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