CESIM. Área de Estratégia Militar y Defensa Nacional. 1998
"El Conflicto del Sáhara Occidental"
ANTECEDENTES GENERALES
El Sahara Occidental, conocido como el antiguo Sahara Español, es un territorio ubicado el noroeste de África y constituía una provincia exterior de España. Este territorio tiene una superficie de 267.792 km2, siendo sus límites, al norte, Marruecos con 443 Km de frontera; al noroeste, Argelia con 42 kms. de frontera; al este y sur, Mauritania con 1.561 kms. y al oeste con 1.110 kms. de costa atlántica.
Esta zona posee un clima caluroso y árido, de características de "desértico costero" y "desértico", con altas temperaturas de día, que bajan rápidamente después de la puesta del sol. El Sahara Occidental es enteramente desértico, cuenta fundamentalmente con suelos rocosos en su sector norte y arenosos hacia el sur, siendo poco propicio para la agricultura sedentaria; se cultiva menos del 20 % de su superficie. Su población nómada está compuesta de beduinos y bereberes, dedicados principalmente a la cría de cabras, ovejas y camellos. El Sahara Occidental posee enormes yacimientos de fosfatos, los que se han explotado fundamentalmente a partir de 1970, actividad que se ha visto dificultada por la carencia de agua.
El idioma predominante es el árabe. En la región controlada por Marruecos, se utiliza además el francés, especialmente entre la comunicación entre occidentales y árabes. La población de esta zona es de aproximadamente 214.000 habitantes, según estimación del año 1993, principalmente de etnia bereber o árabe. Actualmente la mayoría de la población saharaui, vive exiliada en Argelia. Las principales ciudades del Sahara Occidental son El-Aaiun, que fue la antigua capital del Sahara Español y Ad-Dajla, antigua Villa Cisneros.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La colonización de este territorio se remonta a la llegada de los primeros navegantes portugueses, los que arribaron al área de El-Aaiun, en el año 1434, pero éstos no establecieron colonias permanentes. España dominó en la región desde 1509 hasta 1524, año en el que fue tomada por Marruecos, que la gobernó durante más de tres siglos. En 1884, España creó un protectorado sobre la costa, desde Cabo Bojador hasta Cabo Blanco; posteriormente los acuerdos franco-españoles de 1900, 1904 y 1920 extendieron los límites del protectorado. España dividió su posesión en dos distritos administrativos independientes, Río de Oro, al sur y Saguía El -Hamra, al norte. Estos dos últimos se unieron el año 1958, cuando se crea la provincia del Sahara Español.
A principios de la década de los '70, los nacionalistas saharauis, organizados en el Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguía El-Hamra y Río de Oro), reclamaron la independencia del Sahara Español; lo anterior, mientras Argelia, Mauritania y Marruecos, reclamaron para sí la región.
A fines de 1975, el Rey Hassan II de Marruecos organizó una masiva invasión no violenta contra el Sahara Español, la que fue conocida como la "Marcha Verde". España que se encontraba en una difícil situación política interna, tras la muerte del General Francisco Franco, consintió en ceder la región a Mauritania y Marruecos, lo cual fue protocolizado en los Acuerdos de Madrid, del año 1975, sin tomar en cuenta la voluntad de sus habitantes para una posible autodeterminación.
España desalojó la zona en febrero de 1976; dos tercios del anterior Sahara Español fueron ocupados por Marrruecos y el resto por Mauritania. Argelia protestó por el reparto realizado y apoyó al Frente Polisario en su intento por transformar el antiguo Sahara Español, en un país independiente bajo el nombre de República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Las guerrillas del Polisario, con base en Argelia, lanzaron, entre 1976 y 1978, continuos ataques contra los puestos mauritanos y marroquíes en el Sahara Occidental. Mauritania renunció a sus pretensiones territoriales en esta región y firmó en 1979, la paz con el Frente Polisario. Marruecos se anexó todo el Sahara Occidental, al que dividió en las provincias de Boujdour (Bojador), Laâyoune (El-Aaiun), Es-Smara y Qued Eddahab (Río de Oro).
Las guerrillas del Polisario continuaron sus asaltos al Sahara Occidental, aunque su fuerza se vio severamente reducida tras la construcción por parte de Marruecos, en 1985, de una línea defensiva que protegía Bu Craa, El Aaiun y Es-Smara, dividiendo el territorio de norte a sur. La República Árabe Saharaui Democrática fue admitida en la Organización para la Unidad Africana (OUA), en febrero de 1982, cuando ya había sido reconocida como tal por más de 70 Estados, situación que provocó que en 1985, Marruecos se marginara de la OUA.
Marruecos, como una forma de terminar el conflicto, en 1985, anuncia unilateralmente el cese del fuego e invita a la Organización de Naciones Unidas (ONU) a dirigir un referéndum que permita solucionar el conflicto. Lo anterior derivó en la aplicación de un Plan de Paz propuesto por el Secretario General de la ONU, que consideró un alto del fuego, a partir de agosto de 1988 y la realización de un referéndum de autodeterminación, bajo la supervisión de la ONU, pero catorce meses después, el Frente Polisario continuó los ataques, lográndose reimplantar nuevamente una tregua en el año 1991.
En abril de 1991, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la Resolución Nº 690, que creó la "Misión Internacional de las Naciones Unidas, para el Referéndum en el Sahara Occidental" (MINURSO), iniciando el despliegue de medios internacionales en esta zona, a partir del mes de septiembre de ese año.
SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL
La ejecución del mencionado referéndum, es la base del Plan de Paz propuesto por la ONU, pero éste se ha visto retrasado por la falta de acuerdo sobre las personas que deben participar en él. Inicialmente el electorado convocado a la consulta estaría formado exclusivamente por los ciudadanos saharauis registrados durante el censo español de 1974, el que consideraba aproximadamente unos 74.000 habitantes.
A pesar de la fuerte oposición del Frente Polisario, la ONU aceptó en este plebiscito ampliar el número de votantes, incluyendo a los saharauis que no fueron registrados oportunamente, por diferentes razones, en el censo señalado y aquellos que llevaran viviendo en el territorio durante seis años consecutivos, o doce interrumpidos; situación que es claramente favorable a los dirigentes marroquíes, los que han llevado a cabo una intensa política de colonización de este territorio con ciudadanos marroquíes. El problema central se presenta al momento de calcular el número de estos votantes adicionales; las estimaciones más recurrentes alcanzan la cifra de 30.000 a 40.000; sin embargo, la cifra que establece el gobierno de Marruecos es mucho mayor, aproximándola a más de 100.000 saharauis, que vivían fuera del Sahara Español, principalmente en Marruecos. Posteriormente, intentos de realizar un nuevo proceso de identificación de las personas que deben participar de este referéndum, han fracasado en 1991 y 1996.
Todos los hechos anteriormente señalados, obligaron a la ONU a retrasar, para una fecha aún no determinada, el referéndum en el Sahara Occidental; sin embargo, se estima posible lograr una solución definitiva en diciembre de 1998.
ANTECEDENTES GENERALES
El gobierno marroquí, en el sector bajo su dominio, ha realizado entre 1991 y 1998, grandes inversiones en infraestructura vial, portuaria y urbana, habiéndose efectuado también una importante inmigración de población desde Marruecos hasta el Sahara Occidental.
Las autoridades marroquíes, han procurado concentrar a los habitantes originarios del Sahara, de costumbres nómadas, en las ciudades y localidades urbanas, lo que ha motivado la existencia de importantes Campos de Refugiados en la mayoría de los centros poblados de ese sector.
En la zona bajo control del Frente Polisario, no se han realizado inversiones de importancia. La infraestructura vial es muy escasa y básica. Los habitantes de ese sector se encuentran, en su gran mayoría, concentrados en la ciudad argelina de Tindouf, calculándose en la actualidad la existencia de 110.000 refugiados saharauis en esa ciudad, junto a la existencia del Gobierno Provisional de la República Árabe Socialista Democrática (Frente Polisario)
Los recursos con que cuenta el Frente son escasos, estimándose que reciben un apoyo material desde Argelia cada vez más precario, producto de su crítica situación interna, marcándose una clara y abismante diferencia en relación con los medios económicos y de infraestructura con que cuenta Marruecos en esta área.
La situación política es estable, ya que ambas partes desarrollan esfuerzos para colaborar con la ONU en la solución de este conflicto, a través de un plebiscito.
LA SITUACIÓN MILITAR
Fuerzas Armadas de Marruecos
El territorio del Sahara Occidental se encuentra en la zona jurisdiccional de su Comando Sur, con su Cuartel General en la ciudad de Agadir. Mantiene en el territorio del Sahara Occidental, entre 80.000 y 100.000 efectivos y su despliegue es defensivo a lo largo del muro de contención, sobre el que desplegó 476 Puntos Fortificados y Unidades de Intervención Rápida, de magnitud de Destacamento, como reservas más a retaguardia.
El muro posee una longitud de 1.200 Km, con importantes obstáculos en arena, contando con sólo siete zonas de paso o brechas, las que son permanentemente controladas por fuerzas marroquíes. Éstas son usadas por los medios de la ONU para transitar de una zona a otra del Sahara. Frente al muro se han construido importantes campos minados de hasta un kilómetro de profundidad. Derivado de frecuentes cambios en las posiciones defensivas marroquíes, parte de éstos han quedado al interior de las posiciones, dificultando el transito de las fuerzas de la ONU.
Fuerzas Militares del Frente Polisario
El sector del Sahara Occidental bajo el control de esta facción, se encuentra dividido en siete Regiones Militares. Mantiene unos 8.000 a 10.000 hombres en armas, solamente desplegando en el sector del Sahara alrededor de 2.000 hombres, los que guarnecen puestos de observación que vigilan la frontera común en la zona del muro.
El Frente concentra en Tindof, Argelia, la mayor parte de sus medios militares. Posee una precaria artillería, una escasa dotación de vehículos motorizados y no cuenta con unidades mecanizadas. A pesar de reconocérseles una organización formal, se deben considerar como fuerzas no convencionales o irregulares, las que en el pasado operaron bajo una concepción de guerra de guerrillas.
SITUACIÓN DE MINURSO
La misión general de MINURSO es apoyar al Representante Especial del Secretario General de la ONU, en el mandato otorgado para la realización de un referéndum, que permita la autodeterminación de los habitantes del Sahara Occidental.
A fin de proporcionar una visión global de la forma como se organizan estas Operaciones de Paz, a continuación se indica la estructura general de MINURSO:
- Un representante especial del Secretario General de la ONU, Jefe de Misión.
- Un Componente Civil, que proporciona el apoyo administrativo y logístico a todos los medios.
- Un Componente Militar, al mando de un Mayor General del Ejército de Austria.
- Un componente de Policía Civil.
- Una Comisión de Identificación.
- Una Alta Comisión de la ONU para los refugiados.
La planificación de MINURSO, para el logro de la misión asignada, prevé seis fases, las que consideran actividades específicas en cada una de ellas, demandando un importante incremento de personal y medios de distintos tipos, para finalmente contar, a partir de la III Fase, con una fuerza total de 1.838 hombres.
El plan previsto para lograr la solución del conflicto, considera las siguientes fases:
- I Fase: "Inscripción de los votantes", desde el 08 de diciembre de 1997, al 07 de junio de 1998.
- II Fase: "Despliegue de nuevos medios", desde el 18 de mayo al 06 de junio de 1998.
- III Fase: "Transición", desde el 07 de junio al 02 de julio de 1998.
- IV Fase: "Preparación del referéndum".
- V Fase: "Ejecución del referéndum", se realizará el 07 de diciembre de 1998.
- VI Fase: "Post referéndum", conforme al acatamiento del resultado y su evolución , se iniciará la retirada de las tropas marroquíes y la desmovilización del Frente Polisario.
La Oficina Principal de la Misión se estableció en Laayoune, desplegando dos Oficinas Regionales, al sur y norte del territorio y una Oficina de Enlace en Tindouf, para mantener el contacto con las autoridades argelinas y con el frente Polisario.
COMENTARIOS DEL CESIM
El conflicto del Sahara Occidental se enmarca en la problemática derivada de la independencia de las antiguas colonias europeas en África, que enfrentó a muchos de los nuevos Estados surgidos en el continente, principalmente por problemas originados en la mantención de las fronteras que habían trazado arbitrariamente los diplomáticos y administradores europeos del siglo XIX. Muchos de los variados grupos étnicos quedaron divididos por las fronteras de los países, pero los lazos de lealtad que los unían a tales grupos, eran a menudo más fuertes que los nacionales, provocando enfrentamientos y conflictos, los que surgen esporádicamente con gran violencia, siendo muy difícil de controlar.
En este caso la planificación prevista por la ONU, permite proyectar una solución a este conflicto durante el transcurso del presente año, siempre que las partes involucradas acepten ceder en algunas de sus exigencias, permitiendo el normal desarrollo del referéndum en el mes de diciembre de 1998.
La situación analizada tiene una especial vigencia y pertinencia para nuestro Ejército, en atención a que recientemente el CJE. autorizó el envió de 8 Oficiales (2 TCL. y 6 CAP.) en calidad de observadores, los que comenzarán a cumplir su comisión en MINURSO a mediados de este año.
Esta primera comisión de servicio en el Sahara Occidental, tendrá una duración de un año y constituye una excelente oportunidad para participar en este tipo de misiones internacionales, permitiéndole al personal un acabado conocimiento de un escenario totalmente distinto al nacional, en una zona de conflicto con fuerzas multinacionales, en contacto con tecnologías, procedimientos y equipamientos distintos, lo que se verá reflejado en una singular experiencia profesional.
Informe sobre el conflicto del Sáhara Occidental.
José Manuel Baraibar, Pedagogo, colaborador del Centro de Investigaciones para la Paz.
El Sáhara Occidental es el escenario de un conflicto que se prolonga durante más de veinte años, desde que en 1975 España abandonara la administración colonial del territorio y la cediera a Marruecos y Mauritania. Desde entonces el pueblo saharaui, representado por el Frente Polisario, ha tratado de recuperar su territorio ocupado militarmente por Marruecos y de alcanzar la independencia.
La celebración de un referéndum de autodeterminación, previsto desde 1974 y recogido en el Plan de Paz firmado en 1991, ha sido demorada sucesivamente por el obstruccionismo del Gobierno marroquí. Rabat se niega a perder una importante área geoestratégica dotada de valiosos recursos naturales, como yacimientos de fosfatos y bancos de pesca. Mientras el proceso se halla en un periodo de estancamiento, el pueblo saharaui espera una salida a su situación desde las duras condiciones de vida del desierto.
Con la ocupación militar del Sáhara Occidental se inició un éxodo masivo de población civil hacia el interior del desierto. Una gran parte de esa comunidad se estableció en campamentos de refugiados en la vecina Argelia. También se desencadenaron enfrentamientos armados entre el Frente Polisario y los Ejércitos de Marruecos y Mauritania.
En una primera fase, la estrategia de hostigamiento y los rápidos golpes asestados por el Frente Polisario, hicieron inclinarse la balanza a su favor. Con la retirada de Mauritania de su parte del territorio ocupado en 1979, se desató una guerra de posiciones que condujo a un estancamiento de la situación. El Ejército marroquí construyó hasta seis muros o líneas defensivas que impidieron o dificultaron la circulación de las tropas saharauis por el territorio. Los enfrentamientos armados alcanzaron su máxima intensidad en 1985.
A partir de 1986, las decididas acciones diplomáticas de la ONU, la Organización para la Unidad Africana (OUA) y los países del Magreb consiguieron persuadir a ambas partes de la necesidad de emprender conversaciones. Después de muchas dificultades, éstas se concretaron en un Plan de Paz que contemplaba el alto el fuego y la celebración de un referéndum de autodeterminación, aplazado desde 1974.
Actualmente, el fracaso del Plan de Paz es un hecho. Las obstrucciones y dificultades puestas por Marruecos han hecho prácticamente imposible la celebración del referéndum. Nuevas iniciativas diplomáticas intentan abrir otras posibles vías de solución pacífica de un conflicto que parece condenado a prolongarse indefinidamente.
Durante los últimos años, la población civil de los territorios ocupados ha visto suavizadas, relativamente, las duras condiciones de la ocupación: represión, torturas, desapariciones, etc. En los campamentos de refugiados, la ambigua e indefinida situación de “ni paz, ni guerra” se ha convertido en un factor de desánimo y frustración para una población que lleva más de veinte años viviendo en condiciones extremas, en una de las zonas más inhóspitas del desierto del Sáhara.
CLAVES DEL CONFLICTO
La descolonización
Todas las dificultades que se presentaron tras la descolonización tienen su origen en problemas previos al periodo colonial.
En el Sáhara Occidental, las potencias colonizadoras dividieron en diferentes ámbitos político-administrativos las tribus que configuraban la comunidad de los nómadas saharianos. Por propia iniciativa o por la fuerza de los hechos consumados, este pueblo forma parte de varios Estados: Marruecos, Argelia, Mauritania y Mali, asumiendo como autóctona la identidad nacional correspondiente. Sin embargo, las tribus saharianas de la antigua colonia española, cuyo territorio era el centro de los itinerarios nómadas, construyeron una identidad nacional saharaui que unieron a la reivindicación territorial.
Durante la década de los sesenta, varias resoluciones de la ONU instaron al Gobierno español a iniciar los trámites dirigidos a consumar la independencia del Sáhara. Tras diversas maniobras dilatorias (entre otras la conversión de la colonia en provincia) el Gobierno aceptó en 1970 el inicio del proceso, cuyo objetivo era la autodeterminación del pueblo saharaui en un referéndum previsto para 1974 ó 1975.
Desde ese momento, Marruecos multiplicó sus declaraciones acerca de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, y la intención de anexionarlo a su territorio una vez concluida la descolonización. El conflicto diplomático se trasladó al Tribunal de La Haya, que en 1975 dictó un veredicto que, si bien reconoció la existencia de vínculos históricos entre algunas tribus nómadas y jefes marroquíes, negó a Marruecos la pretensión de extender su soberanía al territorio del Sáhara. Al mismo tiempo, recomendó la celebración del referéndum de autodeterminación tal como estaba previsto. Haciendo una lectura parcial del veredicto, el rey Hassan II lanzó la “Marcha Verde”, una invasión pacífica con el propósito de desalojar a los españoles y ocupar el territorio de la antigua colonia.
La presión de la “Marcha Verde” en un momento político muy delicado para España (agonía de Franco), unida a la existencia de intereses económicos (minas de fosfatos y pesca) y estratégicos, provocó un giro radical de la postura oficial española: de la defensa del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación se pasó al apoyo al reparto de la administración (no de la soberanía) del territorio entre los Estados de Marruecos y Mauritania.
El referéndum es, pues, la asignatura pendiente de la descolonización del Sáhara y la reivindicación básica del Frente Polisario desde el inicio de las conversaciones para llegar al Plan de Paz. Asegurar que se celebre en condiciones de igualdad e imparcialidad es el eje de todas las dificultades surgidas para su celebración.
Intereses geopolíticos
El súbito cambio de la postura oficial del Gobierno español se explica más fácilmente si se consideran los intereses estratégicos occidentales y el contexto internacional dominado por la guerra fría. La independencia del Sáhara liderada por el Frente Polisario, cuya vinculación con el Frente de Liberación Nacional de Argelia era manifiesta, hubiera convertido el Norte de África en una plataforma de influencia soviética inadmisible para el bloque occidental.
Cuando el Gobierno español entendió que la independencia del Sáhara, lejos de atraer al país bajo su influencia, situaría un Estado revolucionario a pocos kilómetros de las Islas Canarias, inició un acercamiento secreto a las posturas marroquíes, mientras que oficialmente siguió defendiendo la autodeterminación del pueblo saharaui. De este modo, la “Marcha Verde” proporcionó a las autoridades españolas una excusa para modificar radicalmente su postura y plegarse a las exigencias marroquíes.
En el contexto actual, una vez superado el enfrentamiento de bloques, Marruecos representa para Occidente una cierta garantía para contener la amenaza del integrismo islámico. Hassan II, simultáneamente líder político y religioso, ha obtenido notables beneficios de esa posición. Su habilidad diplomática ha sabido vincular la eventual pérdida del Sáhara con su retirada del poder y el inicio de una oleada de inestabilidad que afectaría a todo el Magreb y, por tanto, al Mediterráneo y Europa.
Desde 1975 hasta la actualidad, EE UU y la Unión Europea (principalmente Francia y España) han optado por apoyar a Marruecos como agente prooccidental en la zona, pasando por alto las frecuentes denuncias de Amnistía Internacional sobre la violación de los derechos humanos (en Marruecos y en las zonas ocupadas) y el caso omiso que el reino marroquí hace de las resoluciones de la ONU sobre el Sáhara Occidental.
No obstante, el hundimiento del bloque soviético y la nueva correlación de fuerzas aportan un nuevo escenario a África (los casos de Ruanda, Somalia y Zaire son bastante representativos en cuanto a la transformación de los apoyos internacionales), en el que las diferencias entre Francia y EE UU por controlar sus respectivas áreas de influencia se manifiestan cada vez con mayor nitidez.
Militarismo, rearme y ausencia de democracia
El papel que el Sáhara Occidental desempeña en el Reino de Marruecos es muy similar al que representaban las colonias españolas en África en el primer tercio del siglo XX: una oportunidad para mantener alejados y ocupados a ciertos sectores militares que, de otra forma, constituirían un factor de inestabilidad política. En el transcurso de la guerra con el Frente Polisario, el Ejército marroquí se ha rearmado considerablemente, pasando a ser una de las principales potencias militares de la región.
La ofensiva sobre el Sáhara respondió a un intento de desviar la atención de la grave crisis política y social del país y de unir a una población descontenta, creándole un enemigo externo. El esfuerzo económico del régimen marroquí por mantener la guerra en el Sahara ha sido enorme y, de hecho, ha supuesto un lastre para sus posibilidades de desarrollo. Marruecos destinó en 1985 el 5'4% de su Producto Nacional Bruto a gastos militares y el 4'3% en 1994, y es uno de los principales compradores de armas en el mercado internacional.
El régimen marroquí es, en la práctica, una Monarquía absoluta en la que no existe una verdadera oposición. Los partidos opositores de carácter oficial son tolerados en tanto que admitan los principios fundamentales del régimen, entre los cuales ocupa lugar preferente la posesión marroquí del Sáhara. La censura estatal es particularmente estricta respecto a este conflicto, que se plantea en los medios de comunicación oficiales como un complot internacional contra los legítimos y sagrados derechos de Marruecos.
El papel del Monarca en la cuestión del Sáhara Occidental es determinante. Su condición de dirigente político y religioso le concede una influencia decisiva en la vida pública. El propósito de mantener la presencia marroquí en los territorios, aún a costa de una guerra interminable, es, en buena medida, un empeño personal de Hassan II. La ausencia de oposición política impide la resolución del conflicto desde bases más racionales y menos afectadas por la retórica nacionalista.
El papel de España
La implicación de España en el desarrollo de este conflicto ha evolucionado desde el protagonismo absoluto, hasta el intento de eludir las responsabilidades adquiridas como antigua potencia colonial.
El Acuerdo Tripartito de Madrid, que repartía la colonia entre Marruecos y Mauritania, se firmó el 14 de noviembre de 1975, pocos días antes de la muerte de Franco. A lo largo de la transición, los partidos progresistas asumieron como propia la causa del pueblo saharaui. Reconocieron como su legítimo representante al Frente Polisario, promovieron la denuncia del Acuerdo de Madrid y recordaron a Marruecos que la cesión del territorio afectaba únicamente a la administración y no a la soberanía, la cual tendrían que decidirla los saharauis en un proceso de autodeterminación.
La llegada del PSOE al poder en 1982, saludada por el Frente Polisario como una gran oportunidad para resolver un conflicto cada vez más enconado, derivó rápidamente en la decepción: se reanudó la venta de armas a Marruecos (bloqueada por el Gobierno de UCD) y, con motivo de un confuso incidente pesquero, se rompieron las relaciones con el Frente Polisario y se expulsó a sus delegados de España.
En la práctica, los años de Gobierno socialista contribuyeron a afianzar las posiciones marroquíes, tanto en política interior como exterior. Marruecos se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de la Ayuda Oficial al Desarrollo concedida por la Administración española. En algunos casos, los créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo) se han destinado a subsidiar la exportación de armas a Marruecos.
En cuanto a la postura del Partido Popular, tradicionalmente no alineado con la causa saharaui, defiende la nula responsabilidad española en el conflicto y el vago deseo de que las partes encuentren rápidamente vías de solución.
La política española hacia Marruecos en relación al conflicto está muy condicionada por sus intereses en los caladeros de pesca del banco sahariano (una de las zonas pesqueras más ricas del mundo) y por el contencioso de Ceuta y Melilla. El control de la pesca proporciona a Marruecos una importante baza para presionar a España. A cambio de las autorizaciones para pescar en aguas saharauis, el régimen marroquí obtiene de la Unión Europea notables contrapartidas, no sólo económicas, sino también de apoyo a sus posiciones políticas en la ONU y otros foros internacionales. En cuanto a Ceuta y Melilla, las autoridades marroquíes han dejado claro que un cambio de la postura oficial española en el asunto del Sáhara provocaría un fortalecimiento de la reivindicación de ambas ciudades, cuya principal consecuencia sería el aumento de la inestabilidad en la zona del estrecho.
Al margen de la postura oficial, una gran parte de la sociedad española, representada en parlamentos autónomos, ayuntamientos y, sobre todo, en ONG de amistad y solidaridad con el pueblo saharaui, respalda al Frente Polisario en su propósito de lograr un referéndum justo y limpio que dé paso a la independencia.
Periódicamente, diversas asociaciones e instituciones organizan caravanas de solidaridad con los campamentos de refugiados, vacaciones de verano para niños y campañas informativas que contribuyen a difundir el problema de una guerra inacabada, que dura ya más de veinte años.
EL PLAN DE PAZ: UNA OPORTUNIDAD PERDIDA
El Plan de Paz de la ONU, que se inició con la entrada en vigor de una tregua en septiembre de 1991, preveía la celebración de un referéndum en 1992, en el que el pueblo saharaui decidiría libremente entre la independencia o la anexión a Marruecos.
Las constantes obstrucciones y dificultades al proceso ejercidas por el régimen marroquí han ido aplazando el referéndum hasta hacerlo inviable. El propósito explícito de Hassan II es permanecer en el Sahara Occidental con o sin referéndum o, lo que es lo mismo, celebrar una consulta popular que sólo sería vinculante en el caso de que confirmara, sin lugar a dudas, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara.
Formalmente, la principal dificultad radica en la pretensión marroquí de modificar el censo de población elaborado por la Administración española en 1974, aceptado inicialmente por las partes como base del padrón para el referéndum. Según este censo, la población estaba comprendida por cerca de 74.000 habitantes. La intención de Marruecos es ampliarlo a fin de incorporar casi 200.000 colonos marroquíes, supuestos habitantes del Sáhara Occidental, huidos del territorio en la época de dominio español.
Las maniobras de Marruecos, documentadas y denunciadas en la ONU por los observadores internacionales destacados en la zona, han logrado su objetivo: paralizar el proceso de paz y a la vez detener una guerra gravosa para la economía marroquí e impopular para la población. Como resultado, en estos años de tregua Marruecos ha consolidado su posición en el territorio y sus apoyos internacionales.
En 1994, en plena incertidumbre sobre la celebración del referéndum, el Centro de Investigación para la Paz (CIP) de Madrid, y el Seminario de Investigación para la Paz (SIP) de Zaragoza, adelantaban en un documento tres posibles hipótesis sobre la evolución del conflicto:
El referéndum no se celebra. El Frente Polisario acepta, tras intensas presiones externas, la integración del Sáhara Occidental en Marruecos, con un elevado grado de autonomía.
Se lleva a cabo el referéndum sobre un censo no aceptado por el Polisario y el resultado es favorable a la anexión con Marruecos.
Se celebra el referéndum a partir de un censo acordado por ambas partes. En caso de resultado favorable a la independencia, se proclama oficialmente la República Saharaui. En caso de que resulte la anexión, se integra plenamente el territorio en el Reino de Marruecos.
Tres años después de estas formulaciones, el conflicto no ha evolucionado hacia ninguna de las posibilidades enunciadas. Objetivamente, el único elemento positivo es el mantenimiento del alto el fuego y la ausencia de víctimas. En el plano diplomático, sólo el reciente cambio de Secretario General de la ONU (Kofi Annan ha relevado a Boutros Gali en 1996) y la mayor implicación de EE UU en el conflicto dejan abierta la posibilidad de una solución negociada.
CONCLUSIÓN
La necesidad de presionar a ambas partes para que acepten resolver sus diferencias, reiterada en numerosas ocasiones por las resoluciones de la ONU y las declaraciones institucionales de gobiernos y políticos, adquiere un matiz de burla en el conflicto del Sáhara Occidental.
Extender la presión a ambas partes supone repartir al 50% la responsabilidad del incumplimiento de las condiciones del Plan de Paz, cuyo objetivo era que el pueblo saharaui decidiera libremente entre la independencia y la anexión a Marruecos. El logro de esta finalidad nunca ha entrado en los planes de Hassan II, que pretende anexionar el Sáhara, concediendo formalmente un cierto grado de autonomía.
Los propios informes y resoluciones de la ONU que reiteran tal requerimiento, recogen u omiten significativamente las maniobras obstruccionistas de Marruecos contra la letra y el espíritu del Plan de Paz, aceptado por ambos en 1991.
En ese contexto, la posibilidad de una vuelta a las armas es cada vez más probable. Sin embargo, la reanudación de contactos diplomáticos enfocados desde nuevos puntos de vista (cambio de Secretario General de la ONU; el nombramiento de James Baker como enviado especial en la zona) permite albergar alguna esperanza hacia una salida negociada.
CRONOLOGÍA
1884: Inicio de la presencia colonial española con el establecimiento de varias factorías en zonas costeras del territorio.
1934: Se completa la ocupación de la colonia del Sáhara Occidental con las fronteras actuales.
1947: Descubrimiento de grandes yacimientos de fosfatos.
1957-58: Guerra del Ifni. Algunas tribus saharauis del norte luchan junto al Ejército de Liberación Nacional Marroquí contra los intereses coloniales de España en el sur de Marruecos. Aparece el Frente de Liberación del Sáhara, antecedente del nacionalismo saharaui.
1964: La OUA (Organización para la Unidad Africana) acuerda no modificar las fronteras heredadas del colonialismo.
1970: España acata las resoluciones de la ONU e inicia los trámites de la descolonización del territorio.
1973: Se crea el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Saguía el-Hamra y Río de Oro).
1974: Marruecos solicita al Tribunal de la Haya un veredicto acerca de sus derechos de soberanía sobre el territorio colonial del Sahara. España realiza un censo de población entre las tribus como paso previo a la celebración del referéndum.
1975 :- Octubre: El veredicto del Tribunal de la Haya concluye que de los vínculos de las tribus saharauis con Marruecos y Mauritania no se deriva ningún derecho sobre el territorio. Marruecos interpreta el veredicto como un apoyo a sus reivindicaciones y lanza la “Marcha Verde”.
- Noviembre: Declaraciones institucionales del Gobierno español insistiendo en que España cumplirá con sus compromisos en relación a la descolonización y la celebración del referéndum. Firma del Acuerdo Tripartito de Madrid que traslada la administración a Marruecos y Mauritania.
Comienza la invasión militar marroquí y mauritana y la huida masiva de población civil saharaui, que se establece en campamentos de refugiados en Tinduf, Argelia.
1976: Se constituye la RASD, República árabe Saharaui Democrática. Los enfrentamientos bélicos adquieren una intensidad creciente.
1978: Mauritania se retira de su parte de territorio ocupado, que es rápidamente invadido por Marruecos.
1980: El Ejército marroquí, en un cambio de estrategia, inicia la construcción de muros defensivos que van ocupando zonas cada vez más amplias de territorio.
1984: La OUA reconoce a la RASD, lo que provoca la salida de Marruecos de la organización africana.
1987: La ONU y la OUA proponen unas medidas de solución del conflicto, que son básicamente aceptadas por las partes y que concluyen en un Plan de Paz respaldado por Naciones Unidas.
1991: Se firma una tregua, y se fija la fecha de enero de 1992 para la celebración del referéndum.
1991-1996: Constantes aplazamientos de la fecha del referéndum.
1995: IX Congreso del Frente Polisario. Amplios sectores consideran fracasado el Plan de Paz y proponen la vuelta a la guerra.
1996: La ONU emprende la retirada de personal civil y de las tropas. Se concede una última prórroga hasta el 31 de mayo para que las partes busquen nuevas vías de acuerdo. Sucesivos aplazamientos extienden el mandato de la ONU hasta mayo de 1997.
Para saber más:
- Antoni Segura y Mas, “Las dificultades del Plan de Paz para el Sáhara Occidental. 1988-1995”, Monográfico “Conflictos Bélicos”, Cuadernos Bakeaz, n° 16, 1996, pp. 1-19. (Incluye una bibliografía comentada)
- Frank Rudy, “Sáhara Occidental: lo que la ONU debió hacer y no hizo”, Papeles, n° 54, 1995, pp. 123-129.
- José Ramón Diego Aguirre, Historia del Sáhara español, Kaydeda, Madrid, 1988.
- Sáhara Occidental, Informe de los Vigilantes de los Derechos Humanos/Oriente Medio, Vol. 7, n° 7, 1995.
- VV.AA., El conflicto del Sahara Occidental, Informe del CIP y el SIP, n°8, 1994.
- VV.AA., El referéndum en el Sahara Occidental: 20 años bastan, Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, Madrid, 1995.
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