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Albendiego

En un valle, en las laderas meridionales de la Sierra de Pela, se encuentra el municipio de Albendiego. Su nombre de resonancias árabes ya da cuenta de la larga historia de este pueblo; tras pasar estas tierras a manos cristianas cuando la Reconquista, la órden de San Agustín se estableció aquí y fueron posiblemente sus monjes los que iniciaron la construcción (allá por los finales del siglo XII) de la Iglesia de Santa Coloma.

La iglesia de Santa Coloma se encuentra a unos 300 mts. del pueblo, junto a la ermita de San Roque, y se llega a ella por un frondoso camino flanqueado por algunas bellas cruces encaradas a la sierra del Alto Rey.

La iglesia fué declarada monumento historico-artístico en 1965 y es uno de los edificios más significativos de toda la provincia. Su construcción empezó siendo Románica (su bello ábside es original del siglo XII) y tras un brusco parón, se acabo en el siglo siglo XVI como muestra su portada Gótica. Casi paralelos a estos avatares son los que tuvo la edificación de la ermita del Alto Rey, más cuando, tras disolver la órden monacal existente, se establece el cargo de Abad de Santa Coloma, encargado de recoger las rentas de Albendiego, Somolinos y otros pueblos cercanos, así como las limosnas de dicha ermita que ayudaban en sus continuas reparaciones. A su cargo, pues, estaba esta ermita del Santo Alto Rey y los edificios anexos que tuvo.

Albendiego se encuentra rodeado por una exuberante vegetación regada por el río Manadero (nombre del río Bornova en este primer tramo de su recorrido!?), uno de los que surgen (y modelaron) la Sierra de Pela, cuyos páramos y cerros de alturas medias (1.450 a 1.550 mts.) se extienden en arco al norte de la sierra del Alto Rey, en el extremo oriental del Sistema Central, y forman la linea divisoria de Guadalajara con Soria.

Edificaciones de tonos rojizos conforman la arquitectura serrana de Albendiego, a 1.195 mts. de altitud y con una poblacíon que apenas supera los 50 habitantes, una cifra similar a la de casi todos los municipios de esta comarca (esto suele significar que son aún menos los que viven en el pueblo), solo cuando llega el buen tiempo su población crece. Celebra sus fiestas tradicionales el 16 de agosto.

Un poco más arriba de Albendiego se encuentra el pueblo de Somolinos, entre chopos y pinos, bañado por el recién nacido río Bornova, que enseguida se retiene en una gran laguna de origen glaciar (Laguna de Somolinos) antes de continuar su discurrir hacia el sur.