|
LA
CIENCIA GEOBIOLÓGICA
La geobiología
investiga las energías cosmo-telúricas y su relación sobre todos
los seres vivos. Su campo de estudio es bastante amplio, abarcando
tanto las energías naturales: medio terrestre,
electro-atmosféricas, radiaciones cósmicas; como las derivadas
“del supuesto entre comillas”, progreso tecnológico...
Algunos ejemplos: La calidad
biótica del terreno; las redes telúricas y demás alteraciones, sobre
todo la red diagonal Curry, las fallas y las venas de agua
subterránea; la radiactividad natural y la de los materiales de
construcción; la calidad del aire y los posibles agentes
contaminantes de procedencia tanto química, como atmosférica; la
ionización del hábitat y las cargas electro-estáticas; el
electrosmog o CEM; * la incidencia de las radio-frecuencias y
micro-ondas sobre el cerebro humano; la contaminación acústica; la
cromoterapia y su relación bio-cromática sobre las personas; las
formas de los objetos y las energías por estos emitidas; la
bio-climatización; la armonía o concordancia entre el paisaje, la
conciencia y las formas del lugar y un largo etcétera... *
*
CEM = Campos electromagnéticos.
De
todos estos aspectos mencionados los más importantes son el
telurismo, o radiaciones procedentes del subsuelo de la corteza
terrestre y la contaminación electromagnética, tanto del
interior, como del exterior de nuestra vivienda. Si a esto le añadimos
una casa construida en un BUEN SITIO con materiales ecológicos y autóctonos, bajo
estrictos criterios psicogeométricos, lograremos un hábitat en
permanente equilibrio cosmo-telúrico...
A
pesar de ser una gran evidencia, la ciencia oficial niega sistemáticamente
la realidad del telurismo y de las redes magnéticas, aduciendo
que en las universidades no se enseñan estos extraños
conocimientos. Es obvio que si queremos aprender geobiología
telúrica no podemos ir a una universidad, lo mejor es ponernos en
manos de un amable y humilde zahorí, o también leer la obra del
científico francés Yves Rocard, físico nuclear y hombre de mente
preclara.
La
actual ciencia contemporánea separada de un principio creador
original, se pierde en el laberinto de las teorías, pasándosele
desapercibidos los grandes misterios de la madre naturaleza... Hasta que
la ciencia no se adentre humildemente en lo profundo del bosque,
hasta que los científicos no construyan laboratorios de
conciencia y espiritualidad, no logrará la ciencia despertar del
eterno sueño tridimensional y avanzar más allá de las
mecanicistas normas euclidianas, auto-impuestas por doctos
próceres periclitados...
Mejor
haría la ciencia si abandonara los estériles experimentos de
manipulación genética y se acercara en mansedumbre
a los orígenes de la perdida auto-inocencia infantil... Miles de
veces lo repitió el Kabir Jeshua Ben Pandirá, pero creo que todavía
no lo hemos podido comprender: "Dejad que los niños se
acerquen a mí, pues de ellos es el reino de los cielos" y
los misterios de la tierra, del agua y del fuego...
Si la ciencia
quiere avanzar en armonía con el cosmos, debe hacerlo a través de
la comprensión natural de los mecanismos cognoscitivos internos de
la propia naturaleza humana, a través de la conciencia o psiquis
del demiurgo creador. Las universidades deberían enseñar a sus
postulantes la real ciencia de la meditación real ó el raya yoga;
técnicas de discernimiento; de control de las emociones internas;
de quietud mental y el despertar de la conciencia activa y serena,
a través de prácticas continuadas de relajación y concentración
mental... Seguramente entonces comprenderían las redes
cosmo-telúricas y las energías de nuestra querida MADRE TIERRA...
La
geobiología germinó en el continente europeo a principios del
siglo XX. Fue un
re-descubrimiento de los ancestrales conocimientos de los grandes geomantes de la vieja China; del retorno de la sabiduría
intuitiva de los rabdomantes de la vieja Atlántida y del Egipto
de los faraones; de la concretización científica de todo un
saber antiguo, perpetuado siempre en ocultación por los viejos
druidas y por nuestros queridos zahoríes.
Uno
de sus primeros re-descubridores fue el iluminado Varón Gustav
von Pohl, quien realizó en 1932 en Vilsbiburg, Alemania, un gran
estudio epidemiológico, constatando la relación-influencia entre
las venas de aguas subterráneas y los casos de cáncer. Este magnífico
estudio fue corroborado oficialmente por el alcalde de Vilsbiburg
y por las autoridades médicas pertinentes, mediante su
correspondiente acta notarial.
Otro precursor y re-descubridor de esta antiquísima ciencia, fue el
investigador alemán Dr. Ernest Hartmann, quién en 1950 descubrió
que un porcentaje elevadísimo de defunciones estaban muy relacionadas con las denominadas geopatias, geopatologías o zonas
energéticas desvitalizantes. Ello le permitió corroborar que el estrés geopático
es una constante energética en los desarreglos del
sistema inmunológico de los seres vivos.
Muchos
de los que han contribuido con su gran dedicación a la expansión
de la geobiología, son o eran profesores, médicos, físicos, geólogos,
climatólogos e investigadores, como Hartmann, Curry, Cody, Peyre, Wittmann,
Hager, Blanche Merz y Käthe Bachler, entre otros muchos.
Seguramente también han contribuido otros investigadores anónimos,
que han sido obviados consciente o inconscientemente por la propia
historia heterodoxa e irreverente de la geobiología... A todos
ellos queremos dedicar humildemente estas palabras.
Tenemos que tener fe y confianza, pues es la fe la que nos guía, y
aunque los hombres mueran victimas de su propia intemporalidad, es
en el recuerdo de sus grandes obras que perdurarán eternamente
inmortales, ajenos a toda posible insuficiencia
socio-antropológica. Sirvan estas humildes palabras a modo de
consideración y respeto...
Alejandro
Mir i Flor
Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del
Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología
Positiva.
LOS
PRINCIPIOS DE LA GEOBIOLOGÍA
Las
primeras observaciones científicas sobre las influencias
perjudiciales del telurismo y sus posibles efectos sobre los seres
vivos, se los debemos al doctor Haviland, Inglaterra, quien a
finales del siglo XIX presentó varios de sus trabajos a la
sociedad de medicina de Londres, aunque no le valoraron sus
esfuerzos. Entre 1918 y
1939 Henri Mager, un ingeniero francés re-descubrió la
existencia de un tipo muy indeterminado de radiación procedente del
subsuelo de algunos terrenos, comprobando que se trataba de una
red energética bastante regular. Este gran investigador constató
que en el cruce o confluencia de sus líneas energéticas, la
nocividad era mucho más notoria.
Fue
el doctor Peyre, investigador y radiestesista, quien corroboró
que esta red energética circundaba todo el planeta. Y
verdaderamente no estaba desacertado. El Dr. Peyre nos Comenta: “Es
una radiación norte-sur, aparentemente magnética y una radiación
este-oeste, perpendicular a la primera y de apariencia eléctrica...
son radiaciones rectilíneas...
no pueden ser debidas a influencias telúricas... cubren el
planeta de una red que delimita zonas cuadradas... El
Doctor Peyre está considerado mundialmente, como uno de los grandes
precursores de la ciencia geobiológica.
El
siguiente en emprender las investigaciones sobre esta red energética,
fue el facultativo alemán, Dr. Ernst Hartmann. El
doctor Hartmann indagó durante muchos años sobre las influencias
del medio ambiente en el hombre, principalmente de las energías
provenientes del subsuelo de la corteza terrestre. Tras
muchas investigaciones, llegó a la conclusión de que la salud de
una persona depende del lugar que ésta habita y por supuesto
trabaja, pero sobre todo del lugar donde duerme habitualmente...
Realizó
investigaciones junto a un equipo de geofísicos y médicos, y
tras numerosos experimentos, llegó a la conclusión que el
planeta está recubierto por una red magnética ortogonal,
responsable de generar una radiación que procedente del núcleo
terrestre, se reestructura en forma de red o retícula de radiación
global dividida en celdas bidimensionales, que orientadas de norte
a sur y de este a oeste, envuelven la orografía de la tierra,
proyectándose ambientalmente en forma de muros energéticos
invisibles, localizables incluso a muchos kilómetros de altitud.
Estos
muros se cierran formando espacios tridimensionales o cubos energéticos,
siendo las superficies planas de estos polígonos volumétricos
consideradas zonas energéticamente inestables, a evitar en toda
prospección. Mi experiencia me ha demostrado que el
99 por ciento de los prospectores no saben captar o bien
desconocen la existencia de estas energías. No obstante, en la práctica
es bastante improbable que una persona se vea afectada por una
de estas superficies fluctuantes, dado que constantemente oscilan
a través de contracciones y dilataciones, a modo sístole y diástole
o pulso geo-vital. La tierra es un ser vivo que late y palpita al
unísono de los desideratos cósmicos, negarlo, es caer en el
abismo geo-céntrico de la edad de piedra...
*
*
Exploraciones radiestésicas realizadas por Alejandro Mir i Flor.
El
gran investigador y su maravilloso equipo se dedicaron durante años
a medir la resistencia eléctrica de las personas en el lugar que
ocupaban, y las posibles variaciones que todas ellas
experimentaban cuando eran desplazadas a un lugar geo-físicamente
estable, o bien ubicadas sobre una zona de cruce de las líneas de
la red global.
Estos
experimentos demostraron que se producen cambios bruscos en la
resistencia eléctrica de la piel de todas aquellas personas
expuestas a zonas alterantes, reacciones que cesan al situarlas
nuevamente en las denominadas zonas neutras. En honor y homenaje a los
grandes esfuerzos de investigación realizados por el Dr. Hartmann, esta retícula se denomina actualmente red ortogonal
Hartmann, o red H.
Aunque en la antigüedad ya era conocida por distintas sociedades gnósticas
del conocimiento hermético y gremios de constructores de
catedrales, siendo una red utilizada junto a las
venas de agua subterráneas y la retícula diagonal Curry, para
crear lugares de expansión espiritual, dónde el estado alterado
de conciencia del practicante, permitiera que sus energías
concentradas atravesaran las adormecidas lindes subliminales del
oyente, impelidas por las radiaciones telúricas del sitio o lugar de
poder... *
*
Próximamente hablaremos de los lugares de poder y cómo
construirlos...
Alejandro
Mir i Flor
Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del
Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología
Positiva.
LA
RETÍCULA ORTOGONAL O RED HARTMANN
Sus
medidas son relativas, puesto que esta red magnética es
tremendamente influenciable por cualquier masa metálica que la
pueda desplazar centímetros, o bien metros de su lugar de origen.
Igualmente la red global, esta influenciada por pensamientos y
acciones relacionadas con la voluntad de las personas. Lo más
importante es que se eviten las zonas de cruce entre las líneas
norte-sur y este-oeste. La red global mide aproximadamente 2.10
metros x 1.90 metros, a ras del suelo y en terreno abierto. El
ancho de sus líneas es de entre 19 a 23 centímetros. Estas
proporciones son la “media radiestésica” para la península
Ibérica en superficie. *
*
La radiestesia bien utilizada, nos permite adentrarnos en los
misterios de la madre naturaleza...
Las
medidas dadas en los libros clásicos de geobiología son erróneas,
pues son dimensiones estereotipadas que no reflejan en absoluto la
ignota realidad de la red global... Dependiendo de la latitud de
percepción, de la constantes electro-atmosféricas, geo-magnéticas,
gravitacionales, etc., esta red puede ver muy seriamente
modificada su estructura original, con pocos metros de diferencia
de un lugar a otro, pudiendo retorcerse siguiendo la orografía
rocosa del planeta tierra, hasta convertirse en algunos sitios en una
malla totalmente deformada, que tenazmente se adaptará a los
accidentes del terreno y a las circunstancias ferromagnéticas
halladas en él...
A
partir de la tercera o cuarta planta de un edificio de los
nombrados modernos, esta retícula geomagnética se estrecha,
pudiendo llegar en un doceavo piso a medir apenas 100 cm., entre
sus lados, siempre dependiendo de los mallazos, encofrados y vigas
o traviesas de hierro, que el propio edificio contenga desde su génesis
constructiva.
Es
obvio que en las casas antiguas de mampostería este problema no
ocurre, por lo que desde un punto de vista biótico, a veces es
mejor una humilde casita de dos plantas, que no un lujoso
apartamento de 100 m2, ferro-magnéticamente blindado y
"ubicado en la cima de la ciudad".
Alejandro
Mir i Flor
Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del
Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología
Positiva.
LA
RETÍCULA DIAGONAL O RED CURRY
El
Doctor Manfred Curry y otros investigadores confirmaron las
investigaciones del Dr. Hartmann, pero fue el Dr. Manfred Curry el
que reconoció que otra red que transcurría transversal con
respecto a la retícula H, pudiera ser aún más desvitalizante y
peligrosa para el ser humano... Hablamos de la perjudicial red
diagonal Curry. Esta red mide aproximadamente 3.50 metros x por
3.50 * metros, con un ancho de banda de entre 70 a 80 centímetros.
Aunque estas medidas pueden variar un poco dependiendo del lugar
de captación, pero sobre todo de la sensibilidad del prospector. A
MAYOR SENSIBILIDAD, MAYOR VERDAD.
* Véase el libro-novedad RADIESTESIA DEL BUEN SITIO.
de la maestra Käthe Bachler y del radiestesista Alejandro Mir
Flor.
La
red diagonal Curry es una retícula cosmo-magnética cargada eléctricamente.
Estas líneas se encuentran en diagonal con respecto a los polos magnéticos
terrestres, siendo re-descubiertas e investigadas por los Doctores Manfred Curry y Wittmann.
De
los laboriosos estudios realizados por el Doctor Manfred Curry, se
entiende que los cruces cargados positivamente pueden generar una
transformación en la polaridad del bioplasma celular; mientras
que los cruces cargados negativamente, originan graves
inflamaciones... En ambos casos, la solución siempre es localizar
un BUEN SITIO, exento de todas estas zonas de interferencia
energética.
Existe
un considerable desacuerdo entre algunos expertos no adecuadamente
capacitados para encontrar la red Curry, con respecto a las
dimensiones de la red diagonal. Algunos perseveran que esta red únicamente
se encuentra entre los 8 x 9 metros, otros no obstante, afirman
que sus dimensiones son de 5 x 6 metros. En cuanto al ancho de
bandas, unos dicen que tienen 40 centímetros, mientras otros dan
la cifra totalmente descabellada de 10 centímetros...
Es indiscutible, que algunos aparte de no estar adecuadamente
preparados para trabajar con un péndulo entre las manos, no han
leído, ni comprendido la obra del Dr. Curry, ni las extensas
investigaciones de la excelente radiestesista Austriaca y experta
mundial en geobiología , Käthe Bachler. *
Alejandro
Mir i Flor
Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del
Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología
Positiva.
|
*
Käthe Bachler y el radiestesista experto en la red
diagonal Curry, Alejandro Mir Flor, han escrito el libro
titulado “Radiestesia del Buen Sitio”, editado en
diciembre de 2005. En él se muestra de forma sencilla y
didáctica, la técnica de prospección radiestésica
denominada, "La localización directa de los buenos
sitios". El libro contiene una conferencia inédita
de Käthe Bachler.
Para recibir más información sobre el libro y el
modo de conseguirlo, escribid un e-mail a una de las siguientes
direcciones de correo electrónico.
|
zahori38@eresmas.com
RADIESTESIA.38@telefonica.net
¿SOMOS
SENSIBLES A LAS RADIACIONES?
Cada
persona tiene una diferente sensibilidad pico-física y reacciona
de distinta forma a todos los posibles efectos biológicos
generados por una misma geopatía o zona de interferencia, siempre
en mayor o menor medida, según sea el tiempo de exposición a la
misma, su intensidad telúrica y la calidad de la salud de la
persona investigada, entre otros aspectos que estudiaremos más
adelante. Las primeras zonas que deben ser estudiadas cuando se
prospecta una vivienda, son aquellas en las cuales las personas
pasan la mayor parte de su tiempo, como suelen ser los lugares de
descanso y trabajo. Nuestra cama siempre debe estar ubicada en un
BUEN SITIO.
Entre
las 2 y las 4 de la madrugada hora solar, se manifiestan los máximos
de radiación telúrica, siendo durante el sueño cuando nuestro
organismo es mucho más vulnerable a las zonas de interferencia y
a sus perniciosos efectos biológicos...
Las
investigaciones llevadas a termino con personas enfermas, han
constatado que muchas veces la mejoría en el paciente llega
cuando sus camas han sido desplazadas del lugar que ocupaban, o
bien cambiadas de habitación. Las radiaciones telúricas causantes
de dichas perturbaciones, siempre han sido las retículas
magnéticas, sobre todo la PELIGROSÍSIMA
red diagonal Curry, las fallas, las venas de agua subterránea y
demás factores geofísicos del subsuelo, sin contar claro está,
con las radiaciones electromagnéticas emitidas por la telefonía
móvil, transformadores, torres eléctricas, catenarias, raíles,
electrodomésticos e instalaciones de la propia vivienda.
Alejandro
Mir i Flor
Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del
Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología
Positiva.
LAS
BIOFRECUENCIAS SCHUMANN
Las
ondas de Schumann son unas ondas electromagnéticas beneficiosas
que oscilan entre la tierra y las capas altas de la atmósfera.
Fueron identificadas en 1952 por profesor W. O. Schumann, científico
alemán. Éste descubrió que estas ondas tienen una frecuencia
similar a la de las ondas cerebrales y siguen un patrón periódico
similar. Su frecuencia vibratoria es de 7.8 Hertzios, parecida a
la frecuencia cerebral alfa: De 7 a 14 ciclos por segundo.
Estas BUENAS ONDAS nos ayudan a regular el reloj interno del
sistema psico-físico. Cualquier modificación de estas
frecuencias biológicas afecta a los patrones del sueño, a los
ciclos circadianos y a las secreciones hormonales, pudiendo
incluso alterar los estados de conducta social...
Algunos
edificios modernos completamente blindados y repletos de
vigas de hierro, se convierten en terribles cajas de Faraday,
no permitiendo que las bio-frecuencias
terrestres
o pulso GEO-VITAL, puedan acceder
al interior de nuestro hogar.
Los
teléfonos móviles o celulares y los inalámbricos DECT, en ese
aspecto son muy perjudiciales, pues modifican la polaridad de
nuestras células, bombardeándolas constantemente con cantidad de
radiaciones digitales pulsantes, conocidas como micro-ondas o
radio-frecuencias...
Estas
emisiones alteran los ciclos vigilia-sueño, afectan al sistema
endocrino y perturban la bio-electricidad de nuestras células,
llegando incluso a destruir parte de la información del sistema
inmunológico. Si usted, usa el móvil y percibe que tiene pequeñas
lagunas de memoria, se vuelve despistado y se desorienta con
facilidad, si aparca su coche en la ciudad y no es capaz de
encontrarlo, si le cuesta dormirse, si nota una presión o calor
en la oreja minutos después de dejar el móvil, podemos afirmar
sin miedo a equivocarnos, que usted recibe excesivas emisiones de
radio-frecuencias y micro-ondas...
Somos
seres biológicos interconectados a un holograma Interdimensional,
unidos por millones de circuitos electromagnéticos neuronales,
cualquier modificación artificial en nuestras frecuencias
cerebrales, pude tener consecuencias desconocidas para nuestro
organismo. EL SENTIDO DE PRECAUCIÓN y el respeto por
la vida, nos deben hacer reflexionar sobre el uso y abuso de lo
que denominamos modernidad tecnológica...
Alejandro Mir i Flor
Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del
Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología
Positiva.
|