Geobiología

 

 

 

Puedes utilizar la información de esta página siempre citando a la fuente y al autor, sin cortes, ni extracciones o supresiones inadecuadas del contenido. Gracias por comprender y colaborar en la difusión de la geobiología.

© Alejandro Mir Flor

 
 

LA CIENCIA GEOBIOLÓGICA

La geobiología investiga las energías cosmo-telúricas y su relación sobre todos los seres vivos. Su campo de estudio es bastante amplio, abarcando tanto las energías naturales: medio terrestre, electro-atmosféricas, radiaciones cósmicas; como las derivadas “del supuesto entre comillas”, progreso tecnológico...

Algunos ejemplos: La calidad biótica del terreno; las redes telúricas y demás alteraciones, sobre todo la red diagonal Curry, las fallas y las venas de agua subterránea; la radiactividad natural y la de los materiales de construcción; la calidad del aire y los posibles agentes contaminantes de procedencia tanto química, como atmosférica; la ionización del hábitat y las cargas electro-estáticas; el electrosmog o CEM; * la incidencia de las radio-frecuencias y micro-ondas sobre el cerebro humano; la contaminación acústica; la cromoterapia y su relación bio-cromática sobre las personas;  las formas de los objetos y las energías por estos emitidas; la bio-climatización; la armonía o concordancia entre el paisaje, la conciencia y las formas del lugar y un largo etcétera... *

* CEM = Campos electromagnéticos.

De todos estos aspectos mencionados los más importantes son el telurismo, o radiaciones procedentes del subsuelo de la corteza terrestre y la contaminación electromagnética, tanto del interior, como del exterior de nuestra vivienda. Si a esto le añadimos una casa construida en un BUEN SITIO con materiales ecológicos y autóctonos, bajo estrictos criterios psicogeométricos, lograremos un hábitat en permanente equilibrio cosmo-telúrico...

A pesar de ser una gran evidencia, la ciencia oficial niega sistemáticamente la realidad del telurismo y de las redes magnéticas, aduciendo que en las universidades no se enseñan estos extraños conocimientos. Es obvio que si queremos aprender geobiología telúrica no podemos ir a una universidad, lo mejor es ponernos en manos de un amable y humilde zahorí, o también leer la obra del científico francés Yves Rocard, físico nuclear y hombre de mente preclara.

La actual ciencia contemporánea separada de un principio creador original, se pierde en el laberinto de las teorías, pasándosele desapercibidos los grandes misterios de la madre naturaleza... Hasta que la ciencia no se adentre humildemente en lo profundo del bosque, hasta que los científicos no construyan laboratorios de conciencia y espiritualidad, no logrará la ciencia despertar del eterno sueño tridimensional y avanzar más allá de las mecanicistas normas euclidianas, auto-impuestas por doctos próceres periclitados...

Mejor haría la ciencia si abandonara los estériles experimentos de manipulación genética y se acercara en mansedumbre a los orígenes de la perdida auto-inocencia infantil... Miles de veces lo repitió el Kabir Jeshua Ben Pandirá, pero creo que todavía no lo hemos podido comprender: "Dejad que los niños se acerquen a mí, pues de ellos es el reino de los cielos" y los misterios de la tierra, del agua y del fuego...

Si la ciencia quiere avanzar en armonía con el cosmos, debe hacerlo a través de la comprensión natural de los mecanismos cognoscitivos internos de la propia naturaleza humana, a través de la conciencia o psiquis del demiurgo creador. Las universidades deberían enseñar a sus postulantes la real ciencia de la meditación real ó el raya yoga; técnicas de discernimiento; de control de las emociones internas; de quietud mental y el despertar de la conciencia activa y serena, a través de prácticas continuadas de relajación y concentración mental... Seguramente entonces comprenderían las redes cosmo-telúricas y las energías de nuestra querida MADRE TIERRA...

La geobiología germinó en el continente europeo a principios del siglo XX. Fue un re-descubrimiento de los ancestrales conocimientos de los grandes geomantes de la vieja China; del retorno de la sabiduría intuitiva de los rabdomantes de la vieja Atlántida y del Egipto de los faraones; de la concretización científica de todo un saber antiguo, perpetuado siempre en ocultación por los viejos druidas y por nuestros queridos zahoríes.

Uno de sus primeros re-descubridores fue el iluminado Varón Gustav von Pohl, quien realizó en 1932 en Vilsbiburg, Alemania, un gran estudio epidemiológico, constatando la relación-influencia entre las venas de aguas subterráneas y los casos de cáncer. Este magnífico estudio fue corroborado oficialmente por el alcalde de Vilsbiburg y por las autoridades médicas pertinentes, mediante su correspondiente acta notarial.

Otro precursor y re-descubridor de esta antiquísima ciencia, fue el investigador alemán Dr. Ernest Hartmann, quién en 1950 descubrió que un porcentaje elevadísimo de defunciones estaban muy relacionadas con las denominadas geopatias, geopatologías o zonas energéticas desvitalizantes. Ello le permitió corroborar que el estrés geopático es una constante energética en los desarreglos del sistema inmunológico de los seres vivos.

Muchos de los que han contribuido con su gran dedicación a la expansión de la geobiología, son o eran profesores, médicos, físicos, geólogos, climatólogos e investigadores, como Hartmann, Curry, Cody, Peyre, Wittmann, Hager, Blanche Merz y Käthe Bachler, entre otros muchos.

Seguramente también han contribuido otros investigadores anónimos, que han sido obviados consciente o inconscientemente por la propia historia heterodoxa e irreverente de la geobiología... A todos ellos queremos dedicar humildemente estas palabras. Tenemos que tener fe y confianza, pues es la fe la que nos guía, y aunque los hombres mueran victimas de su propia intemporalidad, es en el recuerdo de sus grandes obras que perdurarán eternamente inmortales, ajenos a toda posible insuficiencia socio-antropológica. Sirvan estas humildes palabras a modo de consideración y respeto...

Alejandro Mir i Flor

Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología Positiva.

 

 LOS PRINCIPIOS DE LA GEOBIOLOGÍA

Las primeras observaciones científicas sobre las influencias perjudiciales del telurismo y sus posibles efectos sobre los seres vivos, se los debemos al doctor Haviland, Inglaterra, quien a finales del siglo XIX presentó varios de sus trabajos a la sociedad de medicina de Londres, aunque no le valoraron sus esfuerzos. Entre 1918 y 1939 Henri Mager, un ingeniero francés re-descubrió la existencia de un tipo muy indeterminado de radiación procedente del subsuelo de algunos terrenos, comprobando que se trataba de una red energética bastante regular. Este gran investigador constató que en el cruce o confluencia de sus líneas energéticas, la nocividad era mucho más notoria.

Fue el doctor Peyre, investigador y radiestesista, quien corroboró que esta red energética circundaba todo el planeta. Y verdaderamente no estaba desacertado. El Dr. Peyre nos Comenta: “Es una radiación norte-sur, aparentemente magnética y una radiación este-oeste, perpendicular a la primera y de apariencia eléctrica... son radiaciones rectilíneas... no pueden ser debidas a influencias telúricas... cubren el planeta de una red que delimita zonas cuadradas... El Doctor Peyre está considerado mundialmente, como uno de los grandes precursores de la ciencia geobiológica.

El siguiente en emprender las investigaciones sobre esta red energética, fue el facultativo alemán, Dr. Ernst Hartmann.  El doctor Hartmann indagó durante muchos años sobre las influencias del medio ambiente en el hombre, principalmente de las energías provenientes del subsuelo de la corteza terrestre. Tras muchas investigaciones, llegó a la conclusión de que la salud de una persona depende del lugar que ésta habita y por supuesto trabaja, pero sobre todo del lugar donde duerme habitualmente...

Realizó investigaciones junto a un equipo de geofísicos y médicos, y tras numerosos experimentos, llegó a la conclusión que el planeta está recubierto por una red magnética ortogonal, responsable de generar una radiación que procedente del núcleo terrestre, se reestructura en forma de red o retícula de radiación global dividida en celdas bidimensionales, que orientadas de norte a sur y de este a oeste, envuelven la orografía de la tierra, proyectándose ambientalmente en forma de muros energéticos invisibles, localizables incluso a muchos kilómetros de altitud.

Estos muros se cierran formando espacios tridimensionales o cubos energéticos, siendo las superficies planas de estos polígonos volumétricos consideradas zonas energéticamente inestables, a evitar en toda prospección. Mi experiencia me ha demostrado que el 99 por ciento de los prospectores no saben captar o bien desconocen la existencia de estas energías. No obstante, en la práctica es bastante improbable que una persona se vea afectada por una de estas superficies fluctuantes, dado que constantemente oscilan a través de contracciones y dilataciones, a modo sístole y diástole o pulso geo-vital. La tierra es un ser vivo que late y palpita al unísono de los desideratos cósmicos, negarlo, es caer en el abismo geo-céntrico de la edad de piedra... *

* Exploraciones radiestésicas realizadas por Alejandro Mir i Flor.

El gran investigador y su maravilloso equipo se dedicaron durante años a medir la resistencia eléctrica de las personas en el lugar que ocupaban, y las posibles variaciones que todas ellas experimentaban cuando eran desplazadas a un lugar geo-físicamente estable, o bien ubicadas sobre una zona de cruce de las líneas de la red global. 

Estos experimentos demostraron que se producen cambios bruscos en la resistencia eléctrica de la piel de todas aquellas personas expuestas a zonas alterantes, reacciones que cesan al situarlas nuevamente en las denominadas zonas neutras. En honor y homenaje a los grandes esfuerzos de investigación realizados por el Dr. Hartmann, esta retícula se denomina actualmente red ortogonal Hartmann, o red H.

Aunque en la antigüedad ya era conocida por distintas sociedades gnósticas del conocimiento hermético y gremios de constructores de catedrales, siendo una red utilizada junto a las venas de agua subterráneas y la retícula diagonal Curry, para crear lugares de expansión espiritual, dónde el estado alterado de conciencia del practicante, permitiera que sus energías concentradas atravesaran las adormecidas lindes subliminales del oyente, impelidas por las radiaciones telúricas del sitio o lugar de poder... *

* Próximamente hablaremos de los lugares de poder y cómo construirlos...

Alejandro Mir i Flor

Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología Positiva.

 

LA RETÍCULA ORTOGONAL O RED HARTMANN  

Sus medidas son relativas, puesto que esta red magnética es tremendamente influenciable por cualquier masa metálica que la pueda desplazar centímetros, o bien metros de su lugar de origen. Igualmente la red global, esta influenciada por pensamientos y acciones relacionadas con la voluntad de las personas. Lo más importante es que se eviten las zonas de cruce entre las líneas norte-sur y este-oeste. La red global mide aproximadamente 2.10 metros x 1.90 metros, a ras del suelo y en terreno abierto. El ancho de sus líneas es de entre 19 a 23 centímetros. Estas proporciones son la “media radiestésica” para la península Ibérica en superficie. *

* La radiestesia bien utilizada, nos permite adentrarnos en los misterios de la madre naturaleza...

Las medidas dadas en los libros clásicos de geobiología son erróneas, pues son dimensiones estereotipadas que no reflejan en absoluto la ignota realidad de la red global... Dependiendo de la latitud de percepción, de la constantes electro-atmosféricas, geo-magnéticas, gravitacionales, etc., esta red puede ver muy seriamente modificada su estructura original, con pocos metros de diferencia de un lugar a otro, pudiendo retorcerse siguiendo la orografía rocosa del planeta tierra, hasta convertirse en algunos sitios en una malla totalmente deformada, que tenazmente se adaptará a los accidentes del terreno y a las circunstancias ferromagnéticas halladas en él...

A partir de la tercera o cuarta planta de un edificio de los nombrados modernos, esta retícula geomagnética se estrecha, pudiendo llegar en un doceavo piso a medir apenas 100 cm., entre sus lados, siempre dependiendo de los mallazos, encofrados y vigas o traviesas de hierro, que el propio edificio contenga desde su génesis constructiva.

Es obvio que en las casas antiguas de mampostería este problema no ocurre, por lo que desde un punto de vista biótico, a veces es mejor una humilde casita de dos plantas, que no un lujoso apartamento de 100 m2, ferro-magnéticamente blindado y "ubicado en la cima de la ciudad".

Alejandro Mir i Flor

Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología Positiva.

 

LA RETÍCULA DIAGONAL O RED CURRY

El Doctor Manfred Curry y otros investigadores confirmaron las investigaciones del Dr. Hartmann, pero fue el Dr. Manfred Curry el que reconoció que otra red que transcurría transversal con respecto a la retícula H, pudiera ser aún más desvitalizante y peligrosa para el ser humano... Hablamos de la perjudicial red diagonal Curry. Esta red mide aproximadamente 3.50 metros x por 3.50 * metros, con un ancho de banda de entre 70 a 80 centímetros. Aunque estas medidas pueden variar un poco dependiendo del lugar de captación, pero sobre todo de la sensibilidad del prospector. A MAYOR SENSIBILIDAD, MAYOR VERDAD.

* Véase el libro-novedad RADIESTESIA DEL BUEN SITIO. de la maestra Käthe Bachler y del radiestesista Alejandro Mir Flor.

La red diagonal Curry es una retícula cosmo-magnética cargada eléctricamente. Estas líneas se encuentran en diagonal con respecto a los polos magnéticos terrestres, siendo re-descubiertas e investigadas por los Doctores Manfred Curry y Wittmann.

De los laboriosos estudios realizados por el Doctor Manfred Curry, se entiende que los cruces cargados positivamente pueden generar una transformación en la polaridad del bioplasma celular; mientras que los cruces cargados negativamente, originan graves inflamaciones... En ambos casos, la solución siempre es localizar un BUEN SITIO, exento de todas estas zonas de interferencia energética.

Existe un considerable desacuerdo entre algunos expertos no adecuadamente capacitados para encontrar la red Curry, con respecto a las dimensiones de la red diagonal. Algunos perseveran que esta red únicamente se encuentra entre los 8 x 9 metros, otros no obstante, afirman que sus dimensiones son de 5 x 6 metros. En cuanto al ancho de bandas, unos dicen que tienen 40 centímetros, mientras otros dan la cifra totalmente descabellada de 10 centímetros...

Es indiscutible, que algunos aparte de no estar adecuadamente preparados para trabajar con un péndulo entre las manos, no han leído, ni comprendido la obra del Dr. Curry, ni las extensas investigaciones de la excelente radiestesista Austriaca y experta mundial en geobiología , Käthe Bachler. *

Alejandro Mir i Flor

Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología Positiva.

 

* Käthe Bachler y el radiestesista experto en la red diagonal Curry, Alejandro Mir Flor, han escrito el libro titulado “Radiestesia del Buen Sitio”, editado en diciembre de 2005. En él se muestra de forma sencilla y didáctica, la técnica de prospección radiestésica denominada, "La localización directa de los buenos sitios".  El libro contiene una conferencia inédita de Käthe Bachler. Para recibir más información sobre el libro y el modo de conseguirlo, escribid un e-mail a una de las siguientes direcciones de correo electrónico. 

zahori38@eresmas.com

RADIESTESIA.38@telefonica.net

 

¿SOMOS SENSIBLES A LAS RADIACIONES?

Cada persona tiene una diferente sensibilidad pico-física y reacciona de distinta forma a todos los posibles efectos biológicos generados por una misma geopatía o zona de interferencia, siempre en mayor o menor medida, según sea el tiempo de exposición a la misma, su intensidad telúrica y la calidad de la salud de la persona investigada, entre otros aspectos que estudiaremos más adelante. Las primeras zonas que deben ser estudiadas cuando se prospecta una vivienda, son aquellas en las cuales las personas pasan la mayor parte de su tiempo, como suelen ser los lugares de descanso y trabajo. Nuestra cama siempre debe estar ubicada en un BUEN SITIO.

Entre las 2 y las 4 de la madrugada hora solar, se manifiestan los máximos de radiación telúrica, siendo durante el sueño cuando nuestro organismo es mucho más vulnerable a las zonas de interferencia y a sus perniciosos efectos biológicos...

Las investigaciones llevadas a termino con personas enfermas, han constatado que muchas veces la mejoría en el paciente llega cuando sus camas han sido desplazadas del lugar que ocupaban, o bien cambiadas de habitación. Las radiaciones telúricas causantes de dichas perturbaciones, siempre han sido las retículas magnéticas, sobre todo la PELIGROSÍSIMA red diagonal Curry, las fallas, las venas de agua subterránea y demás factores geofísicos del subsuelo, sin contar claro está, con las radiaciones electromagnéticas emitidas por la telefonía móvil, transformadores, torres eléctricas, catenarias, raíles, electrodomésticos e instalaciones de la propia vivienda.

Alejandro Mir i Flor

Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología Positiva.

 

LAS BIOFRECUENCIAS SCHUMANN

Las ondas de Schumann son unas ondas electromagnéticas beneficiosas que oscilan entre la tierra y las capas altas de la atmósfera. Fueron identificadas en 1952 por profesor W. O. Schumann, científico alemán. Éste descubrió que estas ondas tienen una frecuencia similar a la de las ondas cerebrales y siguen un patrón periódico similar. Su frecuencia vibratoria es de 7.8 Hertzios, parecida a la frecuencia cerebral alfa: De 7 a 14 ciclos por segundo.

Estas BUENAS ONDAS nos ayudan a regular el reloj interno del sistema psico-físico. Cualquier modificación de estas frecuencias biológicas afecta a los patrones del sueño, a los ciclos circadianos y a las secreciones hormonales, pudiendo incluso alterar los estados de conducta social...

Algunos edificios modernos completamente blindados y repletos de vigas de hierro, se convierten en terribles cajas de Faraday, no permitiendo que las bio-frecuencias terrestres o pulso GEO-VITAL, puedan acceder al interior de nuestro hogar.

Los teléfonos móviles o celulares y los inalámbricos DECT, en ese aspecto son muy perjudiciales, pues modifican la polaridad de nuestras células, bombardeándolas constantemente con cantidad de radiaciones digitales pulsantes, conocidas como micro-ondas o radio-frecuencias...

Estas emisiones alteran los ciclos vigilia-sueño, afectan al sistema endocrino y perturban la bio-electricidad de nuestras células, llegando incluso a destruir parte de la información del sistema inmunológico. Si usted, usa el móvil y percibe que tiene pequeñas lagunas de memoria, se vuelve despistado y se desorienta con facilidad, si aparca su coche en la ciudad y no es capaz de encontrarlo, si le cuesta dormirse, si nota una presión o calor en la oreja minutos después de dejar el móvil, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que usted recibe excesivas emisiones de radio-frecuencias y micro-ondas...

Somos seres biológicos interconectados a un holograma Interdimensional, unidos por millones de circuitos electromagnéticos neuronales, cualquier modificación artificial en nuestras frecuencias cerebrales, pude tener consecuencias desconocidas para nuestro organismo. EL SENTIDO DE PRECAUCIÓN y el respeto por la vida, nos deben hacer reflexionar sobre el uso y abuso de lo que denominamos modernidad tecnológica...

Alejandro Mir i Flor

Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Radiestesista del Buen Sitio, experto en estudios geobiológicos y Geobiología Positiva.

 

 

 

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