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Era la primera vez que en nuestra Asociación, se iba a realizar un trabajo realizado por asociados, encomendándoles esta labor a dos bonsaístas de práctica aventajada: Pablo y Miguel. Durante algunas semanas, se encargaron de diseñar, planificar y obtener todos los elementos que, de acuerdo con su particular proyecto, iban a formar parte del primer trabajo realizado plenamente por la Asociación. Así consiguieron una losa de pizarra, que con unos 20 kg. de peso, se convertía, una vez debidamente cortada, perforada y preparada, en el soporte básico del diseño. Para elaborar éste elemento, durante algunos días, previamente a la demostración, emplearon diversas herramientas, tales como una radial, para obtener forma de nube o una taladradora. Las perforaciones realizadas en la base, es obvio que cumplirían una doble función: Drenar y sujetar las talludas píceas por medio de lazos de alambre trenzado. A la inmensa y negra losa de pizarra, también se la adhirió una basa de madera que serviría de pie y a la vez de rótula giratoria, para poder amenizar la demostración al ofrecer, este oculto sistema, la posiblidad de girar todo el elemento y mostrar diferentes ángulos de visión a los asistentes, sin que necesariamente los dos bonsaístas interfieran la visión. A la hora prefijada, Pablo y Miguel, comienzan a extraer las plantas (píceas)de los tiestos, a la vez que las van fijando a la base según el proyecto realizado por ellos. Mientras, nuestro presidente, ofrece algunas explicaciones y bocetos del mismo en una pizarra. Tras que alguna resitente raíz se empeñase duramente en no ser fijada a la base por medio de los alambres, el trabajo avanza rápidamente y se va transformando paulatinamente en un encantado bosque de píceas, que asemeja a una mínima escala, un bosque de sequollas gigantes. Con su práctica los dos asociados, forman un murete de barro, delimitando de ésta forma, la zona que ha de ser cubierta con el sustrato vegetal, que finalmente cubrirá las raices y el 80% de la base de pizarra. A la vez que el paisaje es rematado, introduciendo entre la arena, pequeños trozos de pizarra y pedernales, simulando barrancos. Entre el bosque se intuye facilmente un mágico camino que es rodeado por las verdes praderas, formadas por los últimos trozos de musgo que han sido añadidos por estos dos espléndidos maestros de nuestra Asociación. Una emotiva y calurosa ovación cierra el acto. El bosque de Píceas puede ser observado en los viveros del Excmo. Ayuntamiento de Alcobendas, en donde se encuentra atendido por los asociados.
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