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¡Viva México Ca...!

“LA EMIGRACIÓN TLAXCALTECA DEL SIGLO XVI”

 

Rosalba Delgadillo Torres*

 

 

INTRODUCCIÓN.

 

Después de la caída de la Gran México-Tenochtitlan en 1521, los ejércitos españoles y sus aliados tlaxcaltecas marcharon hacia la exploración y conquista del occidente de la moribunda Mesoamérica (actuales estados de Michoacán, Colima y Jalisco), siendo hasta 1540 que se dirigen al norte de la actual República Mexicana, conocida en ese entonces como “La Gran Chichimeca”, llevando por la fuerza o por medio de alianzas a chalcas, cholultecas, huexotzincas, mexicas, otomíes, tarascos, tezcocanos y otros grupos étnicos, para colonizar ese enorme territorio, a quienes dejaban construyendo y resguardando presidios, así como ayudando en las misiones a los religiosos franciscanos que se dedicaban a evangelizar a los naturales. Sin embargo, después de una feroz guerra de exterminio de casi cincuenta años, esta gran área no lograba ser controlada del todo por el poder español, debido a que era habitado por cazadores-recolectores seminómadas, entre los que podemos mencionar a los atanatogas, capuces, cazcanes, coahuiltecos, cocoyomes, huachichiles, huames, huaxabanas, mejicaneros, pames, tepehuanes, tepeques, tobosos, vaxabanes, zacatecas, entre más de cien grupos registrados por los propios conquistadores.

 

El interés de pacificar esta región se debía al descubrimiento de ricas minas de plata en los actuales estados de San Luís Potosí y Zacatecas, por lo que era apremiante para los españoles el establecimiento de poblados que garantizaran la seguridad de las carretas llenas de mineral que viajaban desde esas áreas geográficas hacia la capital de la Nueva España. Esa ruta se le conoce históricamente como “El Camino de la Plata.

 

EL CONTEXTO POLÍTICO Y SOCIAL.

 

Las primeras colonias establecidas a partir de 1540, no progresaban debido al constante ataque de los chichimecas por lo que al mestizo Miguel Caldera, quien fuera nombrado Justicia Mayor de la región, retomó la idea de mandar para allá, a indígenas tlaxcaltecas, que como ya sabemos, eran indios pacificados décadas atrás y aliados a los conquistadores.

 

Desde 1560 el Virrey Don Juan de Velasco I, pretendía enviar una colonia tlaxcalteca a San Miguel Copalan, hoy estado de Jalisco y exigió a los tlaxcaltecas la dotación de mil sujetos casados para que se fueran a habitar la Chichimecatlalpan, pero el reclutamiento debía ser voluntario, y como al parecer, nadie se interesó, el Cabildo Tlaxcalteca se disculpó ante el Virrey, argumentando que no hubo candidatos para el traslado, por lo que los españoles enviaron de manera negociada a los otomíes de Otumba y Xilotepec, actualmente en el Estado de México, solución momentánea que resultó a largo plazo insuficiente pues fracasó, pero que de momento, sacó de apuros a las autoridades tlaxcaltecas.

 

LA LABOR MISIONAL.

 

Además el planteamiento político, esta movilización masiva se justificaba ante el hecho de que la manutención de un presidio resultaba cara y traía más problemas que beneficios, mientras que establecer poblados cerca de las misiones sería más barato, argumentando que los indígenas belicosos se volverían mansos al ver la conducta de obediencia que les mostrarían los de Tlaxcala. Entre estas voces se encontraba la del Obispo de Guadalajara, Domingo de Alzola, que apoyó la catequización, pero en ello había un doble juego ya que, nuevamente se tomaba a la Fe Católica para justificar acciones donde realmente lo que estaba como prioridad era el interés económico, por lo que para 1584, se pensaba que era necesario manejar esta estrategia, la cual se utilizaría para el convencimiento de los indígenas que se enviarían a esa remota región, pocos años más adelante.

 

LA ORDEN VIRREINAL.

 

De esta manera, y después de que las autoridades religiosas e indígenas tlaxcaltecas negociaron una serie de privilegios con el gobierno español, los cuales se les conoce como "Capitulaciones" y, debido a las ventajas que ofrecían éstas, convencieron finalmente a sus aliados para marchar a un viaje sin retorno, estando de más mencionar que se enfrentarían a un destino “ignoto”.

 

Es el 14 de marzo de 1591 cuando el Virrey Don Luís de Velasco II, firma la Cédula Real por medio de la cual, se ordenaba que 400 familias tlaxcaltecas se trasladaran a “La Gran Chichimeca” para que colonizaran la región y además, enseñaran a los indígenas locales a establecer pueblos permanentes, a cultivar la tierra, criar animales de granja, elaborar cerámica, las técnicas textiles, entre otras actividades económicas y prácticas y desde luego, “…el santo temor de Dios…”.

 

LAS CAPITULACIONES.

 

Entre las Capitulaciones más importantes estaban las siguientes:

·         Los tlaxcaltecas que emigraran al norte estarían exentos de tributos y de dar servicios personales.

·         Les otorgarían tierras y los españoles no podrían residir en ellas.

·         Las granjas de ganado mayor deberían estar alejadas a cinco leguas de sus tierras.

·         No debería entrar tampoco ganado menor.

·         Los españoles no podrían ser despojados de sus tierras, tanto comunales como particulares.

·         Los mercados no pagarían impuestos.

·         Recibirían alimentos y ropa por dos años.

·         Los capitanes e indígenas pertenecientes a la nobleza tlaxcalteca podrían portar caballo y armas.

·         Estas prebendas serían heredables.

 

LA PARTIDA.

 

            Entre las partes se convino que cada uno de las cuatro Cabeceras o Altepeme en los que estaba dividida la Provincia Indígena de Tlaxcala, aportaría cien familias. La salida la efectuaron dos grupos de manera separada y los restantes dos partieron juntos. La fecha acordada se fijó para la primera semana del mes de junio y, por cuestiones prácticas, es muy factible que partiera cada contingente desde su cabecera, aunque todavía no hay acuerdo en ello debido a que no hay claridad en los datos que aportan las fuentes. Gracias al análisis que realizamos de los datos del censo levantado el 26 de julio de 1591, cerca del Río San Juan Totollan, sabemos con exactitud las personas que partieron de cada Altepetl:

 

  • Los habitantes del Altepetl de San Francisco Ocotelulco partieron el 6 de junio, estando organizada la partida por los Capitanes Lucas de Monte Alegre y Miguel Casas Ehcapitzactzin; se contaron 250 personas.

 

  • Los del Altepetl de San Esteban Tizatlan salieron el 7 de junio siendo responsables del grupo los Capitanes Buenaventura de Paz y Joaquín de Velasco, habiendo salido 245 indígenas.

 

El 7 de junio parieron los siguientes grupos:

 

  • El Altepetl de Los Reyes Quiahuiztlan juntó a 207 vecinos y partieron organizados por el Capitán Lucas Téllez y Rodrigo Muñoz.

 

  • A los que marcharían desde el Altepetl de Santiago Tepeticpac fueron comandados por los Capitanes Francisco Vázquez Coronado y Joaquín Paredes, que llevaban 231 habitantes de esa área.

 

 

En total, salieron 933 indígenas estando este grupo formado por 345 familias, es decir 670 personas casadas, 52 solteros, 2 viudos, 1 separado y 1 madre soltera, cuenta que nos proporciona la cantidad de 401 jefes de familia, además de 84 niñas y 103 niños entre los que se contaron 3 huérfanos de madre. En este numeroso grupo también se incluyó a un hombre que se encontraba preso por deudas a la Iglesia. Esta muchedumbre prácticamente se le forzó a emigrar ya entrada la temporada de lluvias.

 

El día 18 de junio los alcanzó el Virrey de la Nueva España, en donde hoy día se encuentra la población de Santa Maria Chiconauhtla, en el estado de México, para despedirlos y darles ánimos, según lo reportara él mismo en un informe que envió al Rey de España. Más tarde, el 6 de julio, se concentraron todos los emigrantes en el Río San Juan Totollan, actualmente en el estado de Querétaro, realizándose un censo para saber cuantos seres humanos habían partido de la Provincia de Tlaxcala. Para esa fecha, ya habían ocurrido tres defunciones de mujeres y la huida de una cuarta.

 

Posteriormente, en la primera semana del mes de agosto arribaron al Presidio El Cuisillo, situado en los límites geográficos entre los actuales estados de Aguascalientes y Zacatecas y, frente a autoridades de las Provincias de Nueva Vizcaya y Nueva Galicia, se les asignó su destino final.

 

·           Los de Ocotelulco, marcharon hacia las minas del Reino de Nueva Galicia, hoy Zacatecas.

·          Los de Tizatlan, irían a colonizar la Nueva Vizcaya; hoy Coahuila.

·          Los de Quiahuiztlan, fueron enviados al Reino de Nueva Galicia, hoy Jalisco.

·          Los de Tepeticpac, partieron con destino a las minas de San Miguel Mezquitic, en el Reino de Nueva Galicia, hoy San Luís Potosí.

 

LAS FUNDACIONES.

 

            Fueron muchos los poblados que fundaron, refundaron o habitaron los tlaxcaltecas desde su alianza con los conquistadores europeos a partir de 1521 en gran parte de lo que actualmente es la República Mexicana y Centroamérica, sin embargo en el siguiente listado únicamente se mencionan a los que fueron producto de esta importante emigración, la cual puede ser considerada como la más exitosa movilización masiva que tuvo lugar en los trescientos años de dominio español.

 

SAN LUIS POTOSÍ.

 

·         Santa María de Charcas. Poco tiempo después los movieron a San Sebastián Agua del Venado.

·         San Miguel Mezquitic de la Nueva Tlaxcala Tepeticpac.

·         Indígenas de San Miguel Mezquitic de la Nueva Tlaxcala Tepeticpac fueron llevados a La Asunción Tlaxcalilla y actualmente es el barrio tlaxcalteca de la ciudad de San Luís Potosí.

 

ZACATECAS.

 

·         San Andrés del Teúl.

·         San Francisco de Chalchihuites a donde fueron desplazados después de la matanza del 17 de abril de 1592 en San Andrés del Teúl.

·         Pinos.

·         Nombre de Dios.

·         Suchil.

 

JALISCO.

 

·         La Villa de San Luís de Colotlan de la Nueva Tlaxcala de Quiahuiztlan.

 

COAHUILA.

 

·         El Barrio de San Esteban de la Nueva Tlaxcala Tizatlan, cerca de la Villa de Saltillo.

·         Santa María de las Parras.

·         San Francisco Coahuila.

·         San Juan del Carrizal.

·         Cuatro Ciénagas.

·         San Buenaventura.

·         Santa Rosa.

·         San Bernardino de la Candela.

·         Arteaga.

 

 

NUEVO LEÓN.

 

·      San Miguel de Aguayo.

 

DURANGO.

 

·      Poanas.

 

AGUASCALIENTES.

 

·      El Barrio de San Marcos, actualmente parte de la ciudad de Aguascalientes.

 

TAMAULIPAS.

 

·      San Francisco de Nueva Tlaxcala.

·      San Juan de Tlaxcala.

·      Nuestra Victoria de Casa Fuerte.

·      San Miguel de la Nueva Tlaxcala.

·      San Antonio de la Nueva Tlaxcala.

 

TEXAS.

 

·      Misión de San Antonio de Bexar.

·      Presidio de San Sabás.

·      Misión de La Santa Cruz.

·      Presidio Lipantitlan.

 

NUEVO MÉXICO.

 

·      Santa Fe.

·      Albuquerque.

·      Taos.

·      El Barrio de Santa Fe de Analco.

·      Las Cruces.

 

            Algunas de estas poblaciones formaron parte de una ruta de acceso hacia la capital de la Nueva España, que fuera una continuación del Camino de la Plata al que se le denominó “El Camino Real de Tierra Dentro”, actualmente considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la U.N.E.S.C.O.

 

LOS APORTES CULTURALES.

 

Como era de esperarse, los tlaxcaltecas, que eran un grupo de agricultores catequizados y en parte ya capacitados en diferentes oficios y actividades productivas permitidas en esa época por los conquistadores, las llevaron consigo a esas regiones, adaptándolas a las condiciones geográficas y climáticas del territorio que fueron a poblar, aplicando formas de explotación económica que iban logrando desarrollar y que les permitieron sobrevivir en el amplio semidesierto norteño. Entre estas actividades vale la pena destacar las siguientes:

 

La agricultura.- Esta actividad trae consigo la utilización de instrumentos de trabajo como los arados arrastrados por animales de tiro. Los cultivos serían principalmente de maíz, ayocote, calabaza, chayote, chilacayote, fríjol, jitomate, tomate, aguacate, variedad de chiles y agave para la extracción del aguamiel, entre muchos otros, dependiendo del clima y del suelo regionales. Por otra parte, debieron construir cuexcomates o trojes para almacenar los granos cosechados.

 

La ganadería.- Habrá que recordar que ya se había dado la llegada y crianza de diferentes especies animales de granja, que se emplearían en yuntas para en el trabajo agrícola y para la explotación de carnes, lácteos y pieles, tales como el ganado lanar, porcino, vacuno y caballar, principalmente y, ganado menor como gallinas, patos y gansos.

 

La cestería.- Esta es otra actividad determinada a partir de la necesidad de almacenar y trasportar semillas y alimentos procesados, entre los objetos elaborados tenemos los chiquipextles, chiquihuites, tenates, cestos y canastos de diferentes tamaños, además de otros objetos como los petates sobre los cuales dormían y con los que envolverían a los difuntos; estos objetos los elaborarían a partir de la utilización de carrizos, raíces, tules y varas.

 

El tallado de piedra.- Ante una producción agrícola de granos, se hace indispensable la molienda para hacer masa y harina para el aprovechamiento alimenticio, por lo que debieron seguir elaborando objetos de origen prehispánico como metates, molcajetes, sus respectivas manos y las muelas y morteros de tradición europea.

 

La cerámica.- Para el cocimiento y depósito de granos y semillas, se requirió llevar consigo la tradición cerámica para la elaboración de objetos de tipo utilitario como ollas, cajetes, comales, cucharas, platos, tecomates, jarras y cántaros, entre otros más.

 

Los textiles.- La tradición textilera prehispánica del telar de cintura debió ser importante para hacer pequeñas prendas de vestir, como ayates, quexquememe, tilmas, huipiles, fajillas, enaguas y taparrabos, pero también llevaron consigo el telar de pie de tradición europea, con el que elaboraban calzones largos, cobijas y sarapes, contando entre éstos los internacionalmente famosos sarapes y jorongos con la técnica conocida como “saltillo”, los cuales son ya tan característicos, que forman parte del actual traje tradicional de charro, conocido como “sarape veteado”. Esto requirió el cultivo del algodón y determinadas especies de agave para la extracción y producción de fibras naturales, que igualmente se utilizaron para fabricar mecates y cordelería en general.

 

Las fiestas tradicionales.- Lógicamente los contingentes viajaron con las recientemente adoptadas devociones católicas y así, trasladaron consigo las imágenes de San Esteban Mártir, San Miguel Arcángel, San Francisco de Asís, Señor Santiago, Nuestra Señora de la Asunción, entre muchos más, poniéndoles a los nuevos poblados los nombres de sus santos patrones.

 

Asimismo, para lograr la aceptación de la catequización por parte de los indígenas, los frailes emplearon la danza, la música, el canto y el teatro, habiendo sido actividades que se realizaban dentro del calendario litúrgico formando parte importante de las ceremonias religiosas, por lo que las danzas de “Moros y Cristianos” y especialmente la de “Los Matachines”, que se realizan durante el Carnaval y la celebración de las fiestas navideñas, entre otras más, son aun hoy en día en algunas poblaciones de esta área, parte importante de sus devotas fiestas y donde se aprecia aun la utilización de instrumentos musicales de origen prehispánico como son el tepanhuehuetl, el teponaztle y la chirimía.

 

COMENTARIOS FINALES.

 

Las diferencias sociales entre los tlaxcaltecas emigrados y los nativos estuvieron siempre muy marcadas por la discriminación hacia los segundos y está por demás decir, que ello ocasionó rivalidades y enemistad entre ambos grupos en diferentes ocasiones, llegando a ser despectivamente llamados los tlaxcaltecas como “madrineros”. Este grupo étnico mantuvo la obediencia y sumisión ante los europeos, aun a pesar de sufrir constantemente abusos por parte de los éstos, viéndose obligados a realizar importantes protestas para recordarles lo pactado y mantener sus privilegios, pero siempre estuvieron dispuestos a apoyar a los conquistadores en lo que les fue solicitado, manteniendo su lealtad durante toda la etapa virreinal.

 

Por todo lo mencionado anteriormente, Tlaxcala debe considerarse como la fuerza bélica, colonizadora, evangelizadora y al mismo tiempo pacificadora, que estuvo al servicio de los intereses económicos de los españoles, ayudando así al Virreinato de la Nueva España a posicionarse en gran parte del norte del país, logrando obtener una eficiente explotación de los recursos naturales del la región, para mayor grandeza y riqueza de la Corona Española, aportando, por añadidura y de manera implícita, todo un estilo de vida afectando, de esta manera, la integridad, territorialidad y cultura de los grupos chichimecas que habitaban esa extensa área desde tiempos ancestrales.

                                                         

 

Mapa mostrando la ruta del “Camino de la Plata” y del

 “Camino Real de Tierra Dentro”

Fuente: s/f.  Una ruta con historia”. “El Camino Real de Tierra Dentro”.

Secretaría de Turismo/CONACULTA/INAH. México.

BIBLIOGRAFÍA

 

 

Delgadillo Torres, Rosalba. 2007. “The Great Indian Migration: Transferring Culture, Religion and Technology   in New Spain”. American Indian/Alaskan Native Employees Association for NRCS. Corpus Christi, Tex USA. 27–31 de agosto de 2007.

 

------------------- y Eduardo Herrera Lara. Los jóvenes emigrantes de la Provincia de Tlaxcala. Análisis del censo de 159. (en prensa). Tlaxcala, México.

 

Gibson, Charles. 1991. Tlaxcala en el siglo XVI. Gobierno del Estado de Tlaxcala/Fondo de Cultura Económica. México.

 

Martínez Baracs, Andrea. 2008. Un gobierno de indios: Tlaxcala, 1519-1750. Fondo de Cultura Económica. México.

 

Muñoz Camargo, Diego. 1948. Historia de Tlaxcala. Editorial. México.

 

Powell, Philip Wayne. 1980. Capitán mestizo: Miguel Caldera y la frontera norteña. La pacificación de los chichimecas (1548-1597). Fondo de Cultura Económica. México.

 

------------------- 1996. La Guerra Chichimeca. Fondo de Cultura Económica.19ª reimpresión. México.

 

Zapata y Mendoza, Juan Buenaventura. 1995. Historia cronológica de la Noble Ciudad de Tlaxcala. Luís Reyes García y Andrea Martínez Baracs (paleografía, traducción, presentación y notas de Luís Reyes). Universidad Autónoma de Tlaxcala/CIESAS. México.

 

Varios autores:

1998. La Tlaxcaltequidad: XIII Jornadas sobre la identidad del noreste.  Gobierno del  Estado de Tlaxcala. Tlaxcala, Tlax. México.

 

1999. Constructores de la nación. La migración tlaxcalteca en el norte de la Nueva España. Biblioteca Tlaxcalteca. El Colegio de San Luis/Gobierno del Estado de Tlaxcala. Tlaxcala, Tlax. México.

 

 2001. 400 Familias: un destino. Tlaxcaltecas en la gran Chichimeca. Gobierno del Estado de Tlaxcala/Instituto Tlaxcalteca de Cultura/Colegio de Historia de Tlaxcala. Tlaxcala, Tlax. México.

 

s/f. “Una ruta con historia”. “El Camino Real de Tierra Dentro”. Secretaría de Turismo/CONACULTA/INAH. México.

 

 

Páginas de internet:

"Census of Tlaxcalan Colonists 1591".2010. Colección de documentos para la Historia  de San Luís Potosí. The 1591 Migration of the 400 Tlaxcalan Families.

 www.lucerito.net/documents/The1591MigrationforMilpitasconference.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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