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FÉLIZ MARÍA CALLEJA DEL REY
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Al ocurrir la insurrección de Hidalgo puso sobre las armas a la tropa de su brigada, unos 4000 hombres, base de lo que se llamó después Ejército del Centro con el que llevó la campaña contra Hidalgo y Rayón e hizo frente a la formidable ofensiva lanzada por Morelos. Retirado Calleja a México después del sitio de Cuautla, en su casa recibía a los descontentos de Venegas, a quien tildaban de incapaz para terminar con la revolución. El 28 de enero de 1813 recibió Calleja el nombramiento de virrey, pero hasta el 4 de marzo siguiente tomó posesión del cargo.
Se ocupó inmediatamente de informarse sobre la situación hacendaria del Virreinato, encontrándose con deudas, desfalcos y las cajas vacías; a las tropas se les debía haberes por muchos millones de pesos, había unidades que no tenían ropa o estaban casi descalzas, el armamento se encontraba en muy mal estado. Con la actividad, energía y capacidad que caracterizaban a Calleja, puso manos a la obra; recogió los bienes de la Inquisición, abolida por a Constitución de 1812; pidió dinero prestado al comercio, hipotecó las alcabalas y con lo reunido, de lo que entregó cuentas completas, levantó un poderoso ejército bien equipado, pagado, armado y disciplinado; reorganizó la hacienda pública, restableció el tráfico mercantil por todo el reino y regularizó el servicio de correos; casi terminó con la revolución.
Era hombre resuelto y sin escrúpulos, cruel y sanguinario, se hacía temer; consecuentó los abusos y robos de sus comandantes, siempre y cuando sirvieran con efectividad a la causa realista. Fue amigo y protector de Iturbide, quien se hizo odioso en El Bajío por las depredaciones que cometió. Calleja, con las medidas brutales que dictó, se hizo también odioso, aun para los mismos realistas que lo acusaban de ser la causa principal por la que seguían en armas algunas partidas de insurgentes después de la muerte de Morelos. Las quejas contra el gobierno dictatorial de Calleja fueron escuchadas en Cádiz, por lo que fue relevado del gobierno virreinal el 20 de septiembre de 1816 y regresó a España, donde se le dió el título de conde de Calderón y las grandes cruces de Isabel la Católica y San Hermenegildo. Recibió el mando militar de Andalucía y fue gobernador de Cádiz, se encargó de organizar un ejército para una expedición a América. Le tocó la rebelión de Rafael Riego, que lo hizo prisionero. En Mallorca tuvo la ciudad por cárcel hasta 1823, en que volvió al servicio como comandante en Valencia hasta su muerte acaecida el 24 de julio de 1828.
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© Copyright Aimé - 03/08/1999