TRATAMIENTOS |
TRATAMIENTO
MÉDICO
El lupus no se cura con
medicamentos, pero se puede controlar de forma que el enfermo no padezca
problemas durante años. Ello implica, que el paciente tendrá que tener
controles médicos periódicos, cuya frecuencia dependerá de su situación clínica.
Entre los medicamentos utilizados están:
Antiinflamatorios
Estos medicamentos alivian
el dolor de la artritis y pueden suprimir otros síntomas leves del lupus, como
los dolores musculares y algunas pleuritis o pericarditis. Muchos enfermos
pueden ser tratados en fases de su enfermedad exclusivamente con estos fármacos.
Existe una gran variedad de antiinflamatorios, pero no hay ninguno de ellos
especialmente indicado para esta enfermedad. Dado que el efecto secundario más
importante de estos medicamentos se da a nivel digestivo, será importante
encontrar uno que al paciente no le produzca molestias de estómago.
Corticoides
Popularmente conocidos como
"cortisona,', siguen siendo el medicamento más importante para controlar
muchos de los síntomas que aparecen en el lupus. Prácticamente todas las
complicaciones de esta enfermedad, especialmente cuando tienen cierta
importancia, son subsidiarias de ser tratadas con éxito con los corticoides.
La mala "reputación"
de estos medicamentos se debe a los efectos secundarios que producen: retención
de líquidos, hinchazón de la cara.(cara redonda
o de luna llena"), aumento del vello, etc. En cualquier caso, muchos de
estos efectos se minimizan administrando la dosis eficaz más baja posible. Una
vez que el paciente ha mejorado, el médico descenderá la dosis hasta, como
sucede en muchos casos, poderlos retirar por completo.
Hoy en día se utilizan a
dosis más bajas que antaño, especialmente porque se ha demostrado que para
muchas complicaciones del lupus no es necesario administrar dosis muy elevadas.
Antipalúdicos
Estos medicamentos se
emplean en el lupus para el tratamiento de la artritis, de algunas lesiones de
la piel y cuando existen síntomas pleurales y pericárdicos. Se ha mostrado
como un medicamento útil y además muy bien tolerado. Su problema principal
reside en que puede ser tóxico en la retina, por lo que es necesario que los
pacientes que lo toman sean vistos periódicamente por un oftalmólogo.
Inmunosupresores
Los más utilizados son la
Azatioprina y la Ciclofosfamida. Estos medicamentos se emplean únicamente
cuando hay complicaciones importantes de la enfermedad, especialmente en el riñón.
Su administración debe tener un estricto control médico, ya que son
medicamentos que pueden dar lugar a efectos secundarios importantes. A pesar de
ello, el beneficio que aportan en momentos "delicados" de la
enfermedad, es muy grande.
Desde hace algunos años,
la ciclofosfamida se suele administrar una vez al mes en un suero, en vez de
recurrir a darla en comprimidos y de forma diaria. Parece que esta forma de
administración es más segura e igual de efectiva.
Todo enfermo que tome
inmunosupresores debe hacerse análisis periódicos de sangre para determinar el
nivel de las distintas células de la sangre, ya que una de las complicaciones
de estos medicamentos es que bajen el nivel de leucocitos o el de plaquetas.
Otros medicamentos
Al ser el lupus una enfermedad que puede afectar a cualquier órgano, muchas veces habrá que recurrir a administrar medicamentos, que van dirigidos a tratar esas complicaciones de la enfermedad. Por ello, es posible que el enfermo con lupus tenga que tomar fármacos para la tensión arterial, para mejorar la circulación sanguínea, etc. Todos ellos destinados a mejorar la calidad de vida del paciente.
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