De comienzo frenético y final inusual, "El diablo viste de prada" nos devuelve a Meryl Streep en un papel un tanto inusual en su carrera (exceptuando la incomprendida "La muerte os sienta tan bien"). Y es que Meryl brilla en esta feroz crítica al mundo de la moda. Sus gestos, sus poses, todo está cuidado al más mínimo detalle. Y nada de sobreactuación, cosa por la que Meryl ha sido siempre criticada. Realiza la veterana actriz una interpretación magistral, de esas que se quedan en la memoria durante mucho tiempo. Y su joven compañera de reparto no se queda atrás. A un servidor ya le impresionó su corta pero eficaz aparición en Brokeback Mountain. Dejando a un lado Princesas por sorpresa, la actriz ha ido ganando puntos. Incluso Streep ha hablado maravillas de ella y le augura un futuro muy prometedor.
El film retrata el mundo de la moda de comienzos de siglo, el ritmo frenético de una gran ciudad como es Nueva York y el sinsentido de todo ello, la superficialidad vanal de todas las acciones llevadas a cabo en una burbuja comercial. Y nada de moralina barata aparece en la película, nada de finales felices en que la mala se convierte en buena y todos felices. Si bien es cierto que si el destino de la joven becaria no hubiera sido el que retrata el film, la película se hubiera convertido en una verdadera cinta de terror. Y esa es la única pega que puede ponerse a este festival de "mala leche" y de diálogos chispeantes y envenenados. En fin, una película que da que pensar, que no decae en ningún momento, que ofrece en la misma medida comedia y drama, no debe ser rechazada a la primera. Vayan a verla. |