El
Surrealismo, una de las grandes subversiones culturales del siglo XX,
trata de mostrar el mundo de los sueños, de descubrir la cara
oculta del subconsciente. Ya dijo en su momento Breton, defensor de
la ortodoxia surrealista: "Creo en el encuentro futuro de esos
dos estados, en apariencia tan contradictorios, como son el sueño
y la realidad, en una especie de realidad absoluta, de surrealidad".
Este fenómeno cultural no sólo afectó al mundo
de la pintura, sino también al cine, la fotografía, el
teatro y la poesía. El resultado es un mundo aparentemente absurdo,
ilógico, en el que los pensamientos escapan al dominio de la
razón.
Y aquí entra la que es considerada la primera filmación
surrealista:
"Un
perro andaluz". Este corto, de imágenes aparentemente
inconexas, fue firmado por Luis Buñuel,
en colaboración de su amigo Salvador
Dalí. En la cinta no se observa ningún perro y,
que se sepa, tampoco ningún andaluz, es más se desarrolla
en un espacio desconocido, no imprime ninguna connotación personal
a los protagonistas y tampoco ningún dato que nos muestre el
tiempo en que se desarrolla. He aquí otra de las bazas con las
que juega: no hay tiempo, hay saltos, zancadas abismales en las que
no se intenta ver a donde ha ido uno a parar, por ejemplo, el protagonista
vuelve a la infancia sin cambiar en apariencia cuando es castigado con
cargar los brazos con libros. las imágenes aparecen como en los
sueños: inconexas, representando miedos interiores, paisajes
imposibles y evocaciones sexuales, en fin, pulsiones freudianas.
Así
bien dijo Buñuel que esta mirada
loca nació de la confluencia de dos sueños, uno suyo y
otro de Dalí, una cuchilla de afeitar
que corta un ojo y una mano llena de hormigas, respectivamente. Si bien
la filmación dura bastante poco (como la fase REM de los sueños)
no son pocas las imágenes que se quedan grabadas en nuestro subconsciente:
- Un señor afila una navaja
y observa la luna llena.
- Las nubes tapan la luna. La navaja se hunde en el ojo de una mujer.
- Un personaje de aspecto andrógino es atropellado por un coche
y otro, después de observar la desgracia, agrede sexualmente
a una mujer.
- Dos curas (uno de ellos es Dalí)
aparecen atados a un piano sobre el que descansan dos burros putrefactos.
- Después de un paseo por la playa, dos amantes aparecen semienterrados
en la arena, cubiertos de insectos.
Estas
y otras escenas hacen que esta película se vea entre el asombro
y la carcajada, teniendo siempre en mente una pregunta: "pero...
¿qué estoy viendo?". Es que no hace falta dotar de
racionalismo a las imágenes, tan sólo hay que dejarse
llevar, esperar que afloren los sentimientos y, una vez visionada la
película, olvidarla, si es que uno puede.
¿Qué hay de surrealismo
en las imágenes? En primer lugar se observa la constante metamorfosis
de los objetos, un cambio de estado, lugar y forma (recuérdense
los famosos blandos relojes de la obra de Dalí
"La persistencia de la memoria"). En la película:
un hombre encuentra el vello de una axila suya en lugar de su boca.
¿Qué más? Las relaciones, las simbiosis, las continuas
catarsis: así, la luna se convierte en ojo y una nube en navaja
que corta la luna.
ROGELIO
PUJOL RODRÍGUEZ