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Recuerdos
Del Siglo 21
15 de abril de
2006
Un día, una compañera de
arte dramático "especializada" en danza contemporánea,
me hizo escuchar de su boca una de las mayores estupideces que he oído
referente a los distintos campos artísticos de las artes escénicas.
Me dijo: La realidad es que lo más
difícil y lo que más merito tiene es la danza. Ahí
no hay trampas, el que no sabe bailar no baila y punto. Lo mismo pasa
con la voz, el que no canta no canta y eso se nota
pero en interpretación
es donde mas te "meten la cabra" ya que está infectado
de gente inepta o sin preparación, y claro, eso también
es debido a que interpretar es lo más fácil que hay, lo
puede hacer cualquiera, el cine lo hace cualquiera
cualquiera puede
dar el pego. Si te fijas en el colegio se prepara siempre una obrita de
teatro por que interpretar lo pueden hacer hasta los niños, pero
¿cantar o bailar? Ni de coña.
Esta persona por la que no siento más
que repugnancia dijo esto y se quedó tan tranquila, porque ella
es bailarina, y se lo estaba escupiendo a la cara a un actor amante del
cine y el teatro como yo.
Sentí el impulso de hacerle ver
que estaba equivocada
pero no merecía la pena. Me limite
a mirar hacia otro lado mientras mi querida Paula (una bailarina de verdad)
captaba mi atención con sus ingeniosas respuestas.
Y yo me pregunto: ¿Se puede ser
más idiota?
Por favor. Estoy cansado de ver a "cantantes"
que no tienen ni mucho menos una voz espectacular, e incluso que no saben
cantar una mierda y están trabajando. Bailarinas de verdad solo
hay 5, las demás son primas de barbie y por eso precisamente están
ahí, por ser explosivas y no bailarinas
y me viene y me dice
a la cara que el cine lo hace cualquiera. Que alguien iguale a Marlon
Brando en un tranvía llamado deseo o en Apocalipsis Now. Que me
digan a la cara que cualquiera puede hacer el papelón de Robert
de niro en Toro Salvaje o taxi Drivers. ¿Quien tiene el talento
de Jack Nicholson para interpretar papeles como en Chinatown o El Resplandor?
Y eso sin hablar de actrices sublimes como Meryl Streep.
Que bonito sería todo, si aprendiéramos
a no criticar y a valorar las cosas buenas y los destellos de todas las
profesiones
¡Que lástima!
Martes 18 de
abril de 2006
El casting era a las 20 horas.
Yo llegué quince minutos antes. Siempre llego antes. Sobre todo
si para un casting.
Era la primera vez que me enfrentaba
a algo así, me refiero a que nunca había actuado en uno
de los mejores teatros de opera de Europa, y claro, aunque la prueba fuese
para figuración, la oportunidad de pisar ese escenario era única.
En la puerta, un hombre con una
lista, como en las películas. En la lista, mi nombre y el de 46
chicos más. La cosa no sería fácil
aunque yo
tampoco sabia a cuantos figurantes necesitarían para esta opera.
Ese número me daría las probabilidades que tenía
de poder trabajar en el espectáculo.
No lo hacia por dinero. Por suerte,
si me cogían, este seria mi tercer trabajo, es decir, tres trabajos
al mismo tiempo. No lo hacia por dinero, quería vivir esa experiencia.
Me quedé en la cafetería
del teatro sentado en una mesa observando a los demás. Todos eran
hombres y la mayoría ya se conocían. Era evidente que eran
fijos de figuración del teatro. Todos andaban de esa manera que
hace ver la confianza que tienes o no con el sitio en el que estás.
La cosa se complicaba para mí, aunque viendo el cuerpo y la edad
de algunos, sabía que tenia posibilidades.
De pronto, escuché la palabra
mágica
o más bien, el número mágico.
Cuarenta, esa era la clave. Necesitaban a cuarenta figurantes. Yo conté
en la lista 47 por lo cual tenía muchas probabilidades.
No hicieron pasar a una sala donde
con toda seguridad tendríamos que bailar o cantar, al menos eso
suponía yo. Nada más entrar ya me tranquilicé totalmente
al ver a un antiguo profesor mió entre los "directores del
casting". Nos saludamos y me coloqué donde no dijeron.
Empezaron directamente a explicar
en que consistía la ópera, los días de ensayo, las
funciones, los horarios, etc
y para mi sorpresa y la de todos en
general, ocho personas decidieron abandonar la sala y no hacer el casting.
Se ve que los horarios de esos chicos no eran compatibles con los de la
ópera.
Automáticamente nos contaron
y nos dijeron que todos estábamos en el espectáculo. No
me lo podía creer. ¿Así de fácil? Que pasada.
Estoy seguro que me encantará la experiencia.
El jueves tengo prueba de vestuario
y el lunes comenzamos. Parece ser que no pararemos ni un solo momento
y todos los pies de texto son en alemán. Estoy deseando de empezar.
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