Memorias de un Actor Encadenado - Bitácora del Prisionero 626 en el Castillo de Zhor

Diario en el Reino de Zhor

Dia 8 del III Mes del año 534 en el Reino de Zhor

La puerta de la posada se abrió y entró un hombre vestido de bufón gritando.
- ¡Que los dioses bendigan este maravilloso día en el reino de zhor! - dijo el bufón.

Durante un segundo, la posada quedó en un absoluto silencio pese a que estaba a rebosar de pueblerinos. Al instante el silencio se rompió y todos los que allí estaban empezaron a gritar y a dar saltos.
- ¡Los comediantes de la compañía del Elfo Celeste, acaba de llegar a este bello pueblo, para haceros reír y danzar hasta que no podáis más!

Los pueblerinos no paraban de gritar y de animar al bufón mientras este, saltaba por encima de las mesas cantando y tocando un laúd.
- Y ahora, todos los que lo deseen… ¡que salgan fuera y observen que magnífico espectáculo!

Antes de poder siquiera volver a respirar, la posada quedó completamente vacía. Solo el posadero quedaba allí, colocando las mesas y taburetes en su sitio.
- ¡Vamos señor! Salga y disfrute del espectáculo caballero, que otros ya viejos como yo, no podemos.

Me levanté casi sin darme cuenta y me quedé en la misma puerta del Sapo Verde observando el puedo. No muy lejos estaba la plaza mayor, y allí los artistas hacían números de fuego y malabares sin parar, a un publico agradecido y enloquecido que no dejaba de arrojar monedas que el bufón, recogía hábilmente.

Durante un buen rato observe en la distancia el espectáculo circense de unos artistas tan peculiares, con rasgos raciales que solo había visto hacia ya muchos años, en aquellos dibujos de los libros de fantasía que tanto me gustaban. Mis ropas eran de lo más adecuadas pero no recordaba como la había conseguido. De mi cinturón colgaba una pequeña bolsa de tela y en ella había unas cincuenta monedas de plata. ¿Estaba soñado?... ¡Imposible! Todo era demasiado real. Empecé a recordar la función en París y como fui absorbido por el espejo. ¡Es imposible! Seguro que estaba soñando - pensé- pero en lo más profundo deseaba que nada de aquello que me estaba pasando fuese un sueño, pero aun estaba demasiado aterrado como para pensar con demasiada lucidez.

Continuará...