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En algunos casos realmente parece que han sido sembradas dada la harmonía de su distribución. Así podemos disfrutar del hermoso contraste de una montaña donde la vegetación pugna por abrirse un camino hacia la luz ... entre las piedras. |
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Bien es cierto que impresionan mas los imponentes penedos (`peñascos). Son como faros en las cumbres, como vigías por todas partes. Permanecen majestuosos viendo como pasan las generaciones a su alrededor. Sus nombres nos transportan a tiempos tan lejanos que ya nadie lo recuerda. Penedo do tesouro, penedo do medo, penedo do demo ... |

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De dura piedra son también los caminos. |

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Muchos muestran las profundas huellas del paso de las ruedas de los carros durante generaciones. |
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De piedra son los puentes, como este sobre el Río Dourelle, cuyo nombre nos evoca las épocas doradas (D’ouro) de un pasado lejano, la era de la magia y de los magos. Esa época que llamamos "tempo de mouros". |
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De piedra son los cimientos y los muros de las casas. |
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De piedra son las escaleras |
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De piedra son los techos. |
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De piedra son las ventanas. |
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Hay piedras que nos hablan de un pasado lejano como estas en Chaguazoso, que con su orgulloso silencio y con su imponente presencia, nos cuentan un retazo de historia, una historia enigmática que solo algunos magos son capaces de comprender al verlas.
Estos magos nos dicen que el mensaje de las piedras narra como hace mucho, mucho tiempo, hacía frío, tanto que un río de hielo paseaba majestuoso y cansino por este territorio. Era un glaciar. Ellas ya estaban aquí.
El clima se hizo mas cálido, el hielo se fue, desapareció el glaciar, pero sus acompañantes, las piedras, siguen ahí ... y seguirán... contando esa historia, su historia. |
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Nadie vio nunca el glaciar de Cenza, pero sus huellas están aquí. |
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Este camino termina ante la imponente masa de rocas. |
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Las piedras forman parte del pueblo. |