TRADICIONES DE LAS TIERRAS ALTAS. Peliqueiros.

TRADICIONES DE LAS TIERRAS ALTAS

 

Una tradición desaparecida durante la Guerra del 1936 de la mayor parte de las Tierras Altas, pero que ha sobrevivido en algunos reductos ...

 

 "Os Piliqueiros"

 

 

Cuando llegaban los carnavales ("O Entroido") a las Tierras Altas surgían unos personajes peculiares, temidos por los niños y regocijo de los mozos. Eran los Piliqueiros o Peliqueiros.

Se les reconocía fácilmente por llevar una enorme careta e ir armados con un palo con forma de mallo. Su misión era provocar miedo y la huida de los que con ellos se encontraban, por eso iban muy mal vestidos, con la peor ropa que se podía encontrar. Para acrecentar esta sensación de desarrapado, desaliñado y desastroso, incluso se ponían remiendos falsos, sin terminar de coserlos. Por encima de esta ropa zarrapastrosa solían ir cubiertos con una piel de oveja que aumentaba la sensación de tamaño y les daba un carácter de ser bravío.

La careta era muy alta y le daba una sensación de mayor tamaño al mozo que la portaba. Primitivamente estaba hecha de piel endurecida o vejiga de animal. En tiempos más recientes también se hacía de cartón.

Con el palo en forma de mallo golpeaban (se decía que "zoupaban" o "mallaban"), a todo aquel que encontraban en su camino. Intentaban golpear en las piernas para que sus víctimas se cayesen.

En honor a la verdad, no se puede decir que atacaran a traición, pues todos se enteraban de que venía un Piliqueiro por el ruido que hacían los cencerros (chocas) que llevaban en las piernas. El ruido que hacían al caminar servía para avisar de su presencia y que todo aquel que no quisiera recibir sus palos se apartara de su camino. Cuando el Piliqueiro corría para atacar, el sonido de los cencerros aumentaba la sensación de pavor que producía.

Como tantas otras tradiciones del carnaval, durante la Guerra Civil de 1936 fueron prohibidos y la persecución a la que fueron sometidos por la Guardia Civil hizo que desaparecieran. Sin embargo aun quedaron unos pequeños reductos en la zona mas al Sur de las Tierras Altas, que a pesar de la prohibición y por ser pueblos muy pequeños a los que la Guardia Civil no se molestaba en ir, pervivió y nunca ni siquiera durante la guerra dejaron de existir. Ahora en estos lugares, como Laza se pueden ver Piliqueiros evolucionados como el de la imagen.

 

 

 

Aviso a los curiosos que pretendan asistir:

Esta es una costumbre ancestral y con sus propias reglas.

No hay libro de reclamaciones.

Si no estás dispuesto a recibir algunos palos, o a sufrir las molestísimas mordeduras de las hormigas cabreadas que te van a tirar encima los Piliqueiros que tengas la mala suerte de encontrarte

... no te acerques.

 

En esta dirección encontrarás información actualizada sobre los peliqueiros del pueblo de Laza, merece la pena pues es uno de los lugares con más arraigo.

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Xan Barrigas de Pedrazás