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TRADICIONES DE LAS TIERRAS ALTAS |
Una tradición desaparecida
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" El cuerno de buey " |
Hace mucho tiempo, en las Tierras Altas de Galicia se tenía la creencia de que algunos bueyes tenían poderes mágicos que le permitían ver "más allá", o al menos recibir información del mundo que hay "delante de nosotros", de lo que todavía no ha sucedido per va a suceder. Este poder se manifestaba a través de sus cuernos.
Algunos campesinos, podían comprobar como en alguna ocasión uno de sus bueyes era capaz de adivinar peligros o sucesos que todavía no habían pasado pero que estaban a punto de ocurrir. Por ejemplo, cuando tirando de un carro de repente uno de los bueyes se negaba a continuar. Poco después se descubría que con esta actitud había evitado un grave accidente porque inmediatamente caía un árbol sobre el camino, o un peñasco, o un muro (una barronca). Pero siempre sucedía algo muy grave, que ni perros ni cabras ni por supuesto humanos habían podido prever.
Esta capacidad de saber lo que iba a suceder fue aprovechada para predecir el futuro, para ello, cuando un buey había tenido una de estas premoniciones y con ella salvado a los hombres de algún peligro, ese buey tenía un trato especial. Seguía trabajando como antes hasta que sus fuerzas se lo permitían, pero luego no se le mataba al final de su vida útil como animal de tiro sino que se le permitía morir según las leyes de la naturaleza, esto suponía un importante coste para el propietario pues comía pero no trabajaba, por eso el pueblo le ayudaba pues el beneficio sería para todos.
Estos cuernos por estar en la parte mas alta del animal, tenían las propiedades de transmitir lo que sentían a la cabeza del animal, no eran como los ojos que ven lo que ocurre ahora, sino que eran ojos del futuro, eran capaces de ver lo que iba a suceder próximamente y lo transmitían al buey, por eso era importante rescatar el poder de esos cuernos y aprovecharlo para los humanos.
Cuando por fin le llegaba la hora y moría el buey, se le quitaban los cuernos con unas ceremonias especiales. El rito comenzaba llevando el buey muerto en un carro a la sierra y allí quemarlo para evitar que ninguna alimaña pudiera comer su carne. Pero esta incineración no se podía hacer en un punto cualquiera sino en un lugar donde hubiera una buena visibilidad sobre la zona, pues se creía que la capacidad de adivinar se producía sobre el área que se podía ver desde el punto donde se quemaba el buey. Un punto donde se pudieron hacer estas cremaciones puede ser el "Penedo do Boi"(Peña del Buey) en La Escrita , aunque no tienen nada que ver con la tradición del "Lume da Escrita".
Ir a la página "Lume da Escrita" .Era necesario quemarlo para poder preservar una especie de unión mística entre los cuernos y cuerpo. Si el buey muerto perdía parte de su cuerpo porque lo comían las alimañas o los gusanos, ya no funcionaría su capacidad de predecir. Por eso era un drama, cuando uno de estos bueyes especiales moría cuando las Tierras Altas estaban cubiertas por una gran nevada, no era posible llevarlo a lugares altos. Se juntaban los vecinos para abrir un camino e intentar llevarlo a un lugar lo mas elevado posible para hacer los ritos de la incineración. El cuerno de buey era un bien para el pueblo pues su ayuda servía para todos. Por eso el traslado del cuerpo y su quema era una celebración en la que todos ayudaban y asistían.
Lo importante era que estos cuernos, tras el rito, mantenían su poder de premonición y eran capaces de seguir recibiendo la comunicación del "mas allá". Esta comunicación se hacía bebiendo vino mezclado con hojas de plantas especiales en el propio cuerno de buey. Pero no servia cualquiera para ello, de alguna forma la capacidad de entender el mensaje solo le era dado a algunas personas y era necesario saber a quién elegía el cuerno para ser su voz, quien sería la persona que era capaz de conectar con el cuerno y recibir sus mensajes. Esto también se hacía con un ritual, del cual por desgracia no nos ha llegado ninguna información.
Cuando moría la persona que había sido la portavoz del cuerno, este ya no servía, no se podía encontrar otro "médium" como les llamaríamos hoy, por eso a veces se enterraba el "corno de boi" con la persona que había sido su voz.