Leyendas de las Tierras Altas de Galicia
Leyendas de tesoros.
|
"El tesoro del Papa" |
Era un monje que llegó montado en un caballo muy fuerte. Había cruzado la sierra por la zona mas alta. Estaba herido por una espada y desfallecido por el cansancio. Lo descubrió un pastor que estaba con las vacas en la Sierra de Coba. Al verlo el monje o lo que fuera, le pidió ayuda y ... se cayó del caballo.
Lo llevaron al pueblo y trataron de curarlo como mejor supieron. Nadie entendía lo que decía, pues hablaba una lengua que no era de aquí. Llamaron al cura que como sabía latín pensaron que si le comprendería. Por la cara que ponía el pobre párroco no parecía tarea fácil, pero el caso es que el extraño le dio una bolsita de cuero que traía muy escondida, y que era el motivo de que fuera perseguido y estuviera herido. Al verla cambió la cara del párroco, pues dejó de prestar atención al moribundo y arrodillándose levantaba la bolsita sobre su cabeza como hacía cuando decía misa. Los que allí estaban creyendo que eran las reliquias de algún santo también se arrodillaron. La abrió tembloroso y con mucho cuidado y apareció un pergamino escrito con muy buena letra. El párroco preguntó al extraño algo que nadie de los presentes entendió, y este respondió afirmativamente moviendo los ojos justo antes de morir.
El párroco seguía de rodillas mirando al pergamino como bloqueado. De pronto dijo "Es de nuestro señor de Roma. Es del Papa". Nadie sabía lo que ponía el pergamino, solamente el cura que lo leyó. Pero debía de ser algo muy importante pues dijo que había que esconderlo para que nadie lo encontrara de lo contrario, podrían matar a aquel que lo tuviera como habían matado al monje.
Estuvo toda la noche metido dentro de la iglesia, sin preocuparse ni siquiera de rezar por el muerto. Al día siguiente hizo enterrar al forastero en el Camposanto a escondidas y con orden de no poner ninguna indicación sobre su tumba, solamente una cruz. A los pocos días apareció un grupo de soldados a caballo y fuertemente armados preguntando por dos hombres extraños. Al verlos el cura le dio un ataque y se cayo muerto redondo.
Los soldados buscaron el documento durante todo un día y no lo encontraron, poco después vino un obispo acompañado de muchos monjes y estuvieron buscándolo mas de un mes por todas las iglesias de los alrededores, pero tampoco lo encontraron. Nadie sabe lo que decía el documento, pero uno de los acompañantes del obispo, una noche que había bebido mas de la cuenta contó que era un documento del Papa para el Rey que estaba en Santiago y que tenía que ser muy importante porque el pobre Papa había muerto poco después de haberlo escrito e inmediatamente enviaron de Roma nuevos mensajeros pero esta vez con la orden de que se destruyera para que el Rey no lo leyera.
Desde entonces se dice que el documento es un tesoro, "El tesoro del Papa". No hay rastro de él, y nadie sabe donde pudo esconderlo el cura.