Luchas del Siglo XVI en las Tierras Altas de Galicia. Batalla de Os Palleiros. 1568.

Las huellas de la Historia.

 

"Os Palleiros" 1568

Ultima batalla en la lucha por la posesión de la Sierra de Coba.

 

Para entender el desarrollo de esta narración, es conveniente que hayas leído previamente el capitulo anterior (lucha en Riodourelle):

Leer ahora el capítulo anterior

Como decíamos, el día 3 de Octubre de 1567, el Conde de Lemos, abochornado por la derrota de sus tropas en la batalla de Riodourelle y ante la evidencia de la fuerza militar que se había organizado en Coba, optó por utilizar la vía judicial presentando pleito en la Audiencia de La Coruña contra los vecinos de Coba (representados por el Monasterio de Ante Altares de Santiago). Pero aunque este paso pudiera entenderse como un abandono de la violencia por su parte, resultó ser simplemente una cortina de humo, el Conde de Lemos no podía olvidar la afrenta de la batalla de Julio, y preparó su siguiente movimiento, para ello se valió esta vez de Juan Asenxo que era escribano de Casteligo.

Juan, bajo la dirección de las gentes del Conde cogió unos se fue a la Sierra a una finca que tenía Juan Ledo de Coba sembrada con pan. El escribano no iba solo con su criado, sino que estaba acompañado por otros vecinos y gentes de armas del Conde de Lemos que permanecían ocultos esperando el momento de intervenir. Los bueyes entraron en la finca de Juan Ledo, y alguien que estaba en la Sierra fue a avisarle de que le estaban destrozando su cosecha de centeno. El tema no admitía demora y Juan Ledo salió a uña de caballo para la sierra. Allí se encontró a Juan Asenxo al que conocía bien y a su criado apacentando desvergonzadamente los bueyes en su pan.

Después de espantar a golpe de vara el ganado del pan, se bajó del caballo y se enfrentó con el escribano y con su criado. De acuerdo con la costumbre de las Tierras Altas, se preparó para llevarse dos bueyes a la Justicia de Coba como garantía hasta que no se le pagasen los daños que se le habían hecho en su pan. Pero cuando Juan Ledo montó en su caballo para llevarse los bueyes, el escribano dio la señal convenida que no era otra que un arrulo de los llamados "de desafío" y aparecieron los demás vecinos y tropas del Conde de Lemos que estaban emboscadas, atacando al pobre hombre. Le cogieron desprevenido, dice la crónica de Coba "..saltaron sobre el dicho Juan Ledo, le descalabraron y sacaron sangre..". Cuando un grupo de vecinos de Coba se acercaron allí fue para comprobar que estaba gravemente herido, tenía heridas abiertas y había perdido mucha sangre.

Después de esta violenta acción, no hubo demasiado tiempo para pensar, sino que la organización militar que se había montado en Coba con tanto éxito el año anterior se puso en marcha. Las campanas tocaron a Concello, y se reorganizaron las primeras guardias en la Sierra para evitar que pudieran enviar espías a Coba. Al mismo tiempo Xácome de Rey que era el máximo responsable de la organización militar del Concello, organizó un sistema de espías para ver donde estaban las fuerzas contrarias, lo que mas le preocupaba era saber el número de hombres de armas que el Conde de Lemos había enviado a la zona. Se discutió mucho en el Concello sobre la conveniencia de informar al Justicia de Sobrado, pero al final se decidió actuar primero e informar después.

El "Concello" decidió hacer una expedición armada para requisar ganado. La zona elegida para este golpe fue la de "A Mallada".

Asalto en "A Mallada".

Los vigías informaban que los vasallos del Conde enviaban grandes rebaños de bueyes bien escoltados por personal armado. La táctica que se decidió consistía básicamente en hacer una operación de distracción para concentrar las fuerzas contrarias en una zona y así poder atacar en la convenida. Xácome definió los detalles, un grupo a caballo se fue de noche a la sierra y se escondió en una de las grandes cavernas de hielo que todavía quedaban. A media mañana y según lo convenido, salieron de su escondite y simularon con grandes alaridos que cogían ganado para llevárselo. Los contrarios hicieron sonar sus cuernos para llamar a las tropas del Conde, que no tardaron en aparecer. Los vecinos de Coba se retiraron ostentosamente haciendo que las tropas les siguieran ya que esta era su misión. Mientras tanto Xácome y sus hombres atacaron el grueso de los rebaños ahora desprotegidos y como dice la crónica "...tomaron é llevaron quarente Bois y Bacas de a Mallada...".

Como resultado de la operación los vecinos de Coba requisaron 40 cabezas de ganado. Ahora eran los vasallos del Conde los que tenían que negociar y no les fueron devueltas hasta que pagaron un rescate en compensación por los daños del pan a Juan Ledo. Además se hizo saber que si Juan Ledo (que seguía en cama) moría como consecuencia de las heridas sufridas, habría muertes.

Como suele ser habitual en esta rueda de ataques y contraataques esto no fue el final, ya que los vasallos del Conde, ofendidos, también se reorganizaron y empezaron a mandar a pacer a la Sierra todos sus ganados con una imponente escolta, lo que hacia imposible para los vecinos de Coba ir a la sierra por el miedo que tenían. Sorprendentemente, Coba había vencido en la ultima escaramuza, pero la sierra ahora era disfrutada solo por los vasallos del Conde.

Era peligroso intentar repetir el mismo tipo de acciones o hacer las cosas al viejo estilo, por lo que se tomó la decisión de reforzar a las tropas de Coba, para ello se adquirieron mas armas e incluso algunos caballos y siguiendo la tradición Xácome de Rey siguió con los entrenamientos en la zona de "A Trabe".

Se discutió mucho en Concello sobre el lugar mas ventajoso para librar lo que se quería que fuese la última gran batalla. Y es así como ocurrió la

 

Batalla de "Os Palleiros".

Los ánimos eran grandes, pero Xácome no estaba seguro, había ido varias veces a la sierra a espiar a las tropas del Conde. No confiaba en una victoria a pesar de las numerosas novenas que se estaban rezando. Fue así como a alguien se le ocurrió una treta. Se trataba de hacer creer a los espías del Conde que las tropas de Coba eran mucho mas numerosas y peligrosas de lo que realmente eran.

Los vigías de Coba descubrieron donde se escondían los espías del Conde cuando vigilaban a Coba, y Xácome decidió no apalearlos, sino aprovechar esta circunstancia. Se dio aviso a los vecinos de otros pueblos próximos del Coto de Sobrado y estos enviaron hombres a caballo armados con lo que podían. En el Campo de Coba, esa gran llanura que hay entre Coba y Pareisas se organizó una auténtica parada militar. Esta llanura es muy visible desde la Sierra. Se tocaron las campanas de todas la iglesia y capillas del pueblo, se hicieron sonar los cuernos de caza y de rebaño, se usó todo aquello que podía hacer ruido para llamar la atención de los espías y tropas del Conde apostadas en la Sierra sobre la gran fiesta que se iba a organizar.

En el Campo de Coba se reunió lo que parecía una feria, pero poco a poco los vecinos de Coba organizaron a los jinetes de los otros pueblos para que vistos desde la Sierra tuvieran el aspecto de estar colocados en formación militar. Incluso les dieron unos estandartes de distintos colores como si estuvieran bien estructurados. Los que vinieron de los pueblos vecinos, lo hacían a una fiesta, no en vano se les había prometido una gran comilona y vino en abundancia. La alegría era grande. Se hicieron a modo de desfiles y realmente el campo estaba como "...cosa nunca antes vista..." tan lleno de gente, colorido y estrépito.

Las mujeres de Coba que no tenían que trabajar en la preparación de la gran comida, ni que servir el vino de A Reguenga que corría generosamente, estaban disfrazadas de hombre y agrupadas como si de soldados de infantería de los tercios se tratara con largas varas a modo de lanzas. Cuando se supo que los hombres del Conde estaban espiando se produjo el momento cumbre que fue la demostración de la habilidad guerrera de los hombres que formaban la única tropa entrenada militarmente de todo el campo, la caballería de Coba. Hicieron simulacros de ataques, unos eran con todos los caballos en línea y otros en lo que Xácome llamaba "a cuña". Incluso saltaban por encima de las paredes de unas fincas cercanas (a las que previamente se le habían sacado piedras para rebajarla y para que no tuvieran problemas los caballos, pero ese truco desde la sierra no se veía), lo que nos imaginamos que vieron las sorprendidas gentes del Conde fue la presencia de cientos de personas armadas a pie y a caballo y que eran capaces de hacer ataques con escuadrones de caballería al galope sin que ni siquiera las paredes les detuvieran. Seguro que los soldados que el Conde envío como escolta supieron valorar bien lo que aquello significaba. Después de cada simulacro la caballería de Coba cambiaba los estandartes para dar la impresión de que eran todos los jinetes presentes los que tenían todas estas habilidades, aunque los demás asistían simplemente asombrados al espectáculo.

Los espías de Coba amagados durante todo el día en la "A Escrita" informaron de que casi todos los hombres del Conde que estaban en la sierra se acercaron y vieron lo que ocurría. Parecía que la artimaña había funcionado, al menos ahora los del Conde estarían sorprendidos y quizás temerosos de lo que habían visto. Pero los bueyes y vacas de los vasallos del Conde no se fueron de la Sierra, y al día siguiente tuvo lugar la ultima gran batalla.

No nos constan detalles del combate, pero lo que si sabemos fue el resultado. Las tropas de Coba asaltaron la Sierra y capturaron una enorme cantidad de ganado. Nunca antes habían conseguido tanto. Algunos de los hombres de armas que el Conde había enviado al principio hicieron amago de repeler la agresión, pero la caballería de Coba se lanzó contra ellos al galope en formación con gran estruendo y dando grandes arrulos de desafío, ante lo que la mayoría se asustaron y huyeron despavoridos temerosos de que el resto de las tropas que habían visto y que no estaban allí les cercaran cortándoles la retirada. Los pocos que quedaron combatiendo fueron totalmente derrotados. Toda la sierra quedo en manos de las tropas del Concello de Coba, que retomó ostentosa posesión de ella ante los prisioneros.

Nada menos que 90 cabezas de ganado fueron requisadas en esta batalla como sabemos por la denuncia que el abochornado Conde de Lemos presentó posteriormente. "... en los dichos Montes dos Palleyros ochenta ó noventa cabezas de Bueys y Bacas los susodichos por fuerza saltaron en los dichos Montes y le tomaron é prendaron todo el dicho ganado a mis vasallos y se lo llevaron á sus casas...".

Este combate tiene el discutible honor de ser la operación militar más importante desarrollada en toda la historia en la Sierra. No existe ninguna otra referencia, ni de tiempos de los romanos, ni de la reconquista, ni de la Independencia ni de ninguna otra guerra civil medieval que haya tenido semejante magnitud.

Como el Conde de Lemos hizo muchas denuncias sobre estos hechos, sabemos hoy los nombres de los vecinos de Coba que mas destacaron en esta batalla, varios de ellos ya tenían experiencia porque participaron en la batalla de Riodourelle como:

Xácome de Rey (comandante)

Juan Alonso do Monte,

Domingo do Monte,

Juan Fidalgo,

Pedro Yañes,

Martin Nuñez,

Alonso Yañes

Juan Gomez,

Juan Gonzalez

Mientras que otros son mencionados por primera vez en esta batalla como:

Antonio da Bela,

Bartolome Yanes do Castro,

Juan Sabugo,

Alvaro Macia,

Bartolome da Cabaña,

Sebastian Yañes,

Alciaro Ledo,

Alvaro de Cereixal,

Rui Ervella,

Alonso Nuñez.

A los mozos les hervía la sangre y no querían renunciar al uso de la fuerza para seguir manteniendo el control de la Sierra, pero no nos engañemos, no hay ninguna batalla sin dolor y también aquí hubo muertos y heridos, y aunque no disponemos de cifras debieron ser importantes pues esta batalla obligó a intervenir al rey de España.

Los viejos de Coba hicieron prevalecer su criterio en Concello y se obligó con amenazas a la Iglesia para que defendiera sus derechos con mas eficacia, y para que no tuvieran que ser los hijos de Coba los que arriesgaran la vida en la Sierra, sino que los responsables de la justicia real se encargaran de esta faena.

 

Esta narración esta basada en hechos reales. Los nombres de los participantes son auténticos. Los nombres de los lugares están tal y como están en los documentos. Los datos han sido tomados de la Crónica de Coba, que esta en el Libro del Pueblo, y en los documentos de los múltiples juicios que hubo a consecuencia de estos hechos.

Fue necesaria la intervención del rey Felipe II y entonces por fin se terminó el problema reconociéndose a Coba, no solo sus derechos históricos sobre la Sierra, que aun hoy disfruta, sino otros adicionales como el de Real Villa, título concedido por el valor de sus hombres.

 

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