Pequeñas historias ... reales.
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"El pote de las adormideras " |
No hay una tradición en las Tierras Altas de usar otro tipo de alucinógeno o euforizante que no sea el buen vino de la tierra, o la explosiva "augardente" bien tal cual o seducida y suavizada por el rito de la Queimada.
Pero en el pasado si se usaron otros métodos. Durante el Siglo XX, en un lugar (que no voy a descubrir) de las Tierras Altas vivía una familia que tenía permanentemente al fuego de la lareira un pote con un cocimiento de adormideras ("dormideiras" en gallego o "dormiñeiras" en el dialecto local) que se corresponde con la planta conocida como Papaver somniferum, aunque también podría tratarse de la Papaver setigerum, pero este detalle no viene al caso.
Las plantas, del tamaño de una persona, las cultivaban como si de repollos para el tradicional caldo gallego se tratara, en un huerto del mismo pueblo, y en su casa siempre estaba presente el aroma de este cocimiento. Lo bebían a modo de infusión como si de una manzanilla o de un te se tratase. Una vez efectuado el cocimiento en fuego vivo, se retiraba el pote a un lado de la lareira pero todavía próximo a la lumbre para que se mantuviera templado, de forma que se tomaba a placer y siempre tibio.
Es conocido que el tomar el cocimiento de esta planta es perjudicial, y así ocurrió también en este caso, con la aparición de problemas atribuibles al consumo continuado de este brebaje.
En las Tierras Altas, las dormiñeiras se utilizaban tradicionalmente en la medicina popular para provocar el sueño, para ello se colocaban simplemente debajo de la almohada.