Vigo, una Reconstruccion Visual e Historica: la Prehistoria, por Uxio Noceda
 

 

VICUS/VIGO -XX<XX

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Prólogo introducción

Oríxe xeográfica

Vigo na Prehistoria

Cultura castrexa. Idade dos metáis

¿Celtas en Galicia?

Vigo na romanización

Vigo na Idade Media

Vigo na Idade Moderna

Os fósiles urbáns de Vigo

    Anexos e curiosidades

Arquivo de noticias sobre este traballo

PREHISTORIA

Paleolítico

Mesolítico

Neolítico

Revolución Agrícola

Monumentos en el Vigo prehistórico

Vigueses a finales del Neolítico

 

nota: esta versión esta actualizada y es distinta a la versión en gallego

 

El ser humano accede a Europa a través del Medio Oriente, por el estrecho de Gibraltar y muy probablemente también por el estrecho que separa Africa y Sicilia.

Podemos suponer, sin temor a equivocarnos, que esto hace de esta zona del sur de España como de las primeras y más antiguamente habitada  del Viejo Continente. 

Sin duda fué el Homo Erectus el primero que pudo hollar lo que hoy es el espacio urbano de Vigo. Más adelante, el recientemente descrito Homo Antecesor de Atapuerca -precursor de los Neandertales-, pudo desarrollar su vida por estas laderas. 

Aspecto que presentaba O Castro, el Monte Feroso de los romanos visto desde el mar, en los tiempos en los que los primeros humanos recorrían nuestra ría. A la derecha el Berbés y a la izquierda Laxe y la Alameda. Según fuera época glacial o interglacial el aspecto de O Castro podría ser muy distinto, con unas laderas totalmente peladas e incluso con el nivel del mar muchísimo más bajo, pudiéndose llegar  andando hasta las montañas Cies.

El Homo Sapiens, especie a la cual pertenecemos, fué el heredero directo de la desaparición de otra rama humana extinta: los neandertales, el genuino humano europeo y descendiente del Antecesor. Desarrollado totalmente en la Europa de los glaciares esta rama humana fue extinguiéndose a la par que la Sapiens se expandía. El Homo Sapiens constituye la cultura de Cro-Magnón. Nuevas aportaciones humanas venidas desde Africa ocuparían el sur  y este de Iberia, dando lugar a las tribus íberas.   

El Monte Feroso o Castro desde el Areal. La playa debió proveer de mucha comida a los hombres que llegaban a ella en su busca.

 

Mucho más tarde llegarían a Iberia las primeras tribus indoeuropeas quienes se mezclaron o incluso destruyeron las autóctonas que pudieran existir, los últimos y escasos grupos neandertales, ocupando sus territorios, sobre todo los del norte,  Castilla la Vieja, la cuenca del Ebro....  Desde las lejanas llanuras rusas y siberianas constituyeron en centroeuropa la cultura do bronce y el hierro, llamada cultura Hallstat, y que serian la raíz de los pueblos celtas. Finalmente, y como cultura Hallstat bien identificada, aparecen, en la historia los griegos, fenicios y romanos, hará unos 500 anos aC, las tribus celtas modernas, obligadas a moverse en busca de nuevas tierras por sus  propios conflictos internos, cambios climáticos, empobrecimiento de las tierras y por la presión de los pueblos nórdicos y germánicos. 

Llegan a estas tierras griegos, fenicios y cartagineses. buscando nuevos yacimientos minerales, recursos y posibilidades comerciales. Pero serán de los griegos y romanos de quienes sepamos algunos de los usos y costumbres de los pueblos ibéricos prerromanos.      

Tras la romanización, y mas concretamente durante la decadencia político y militar del imperio, llegaron bruscamente elementos germánicos (suevos y godos). La herencia judía no es relevante en Vigo. Posteriormente, en el transcurso de la historia estas distintas aportaciones se verían mezcladas con las distintas migraciones peninsulares, especialmente durante los últimos siglos, como bien sabemos.

 

 

 

PALEOLÍTICO

La era de los instrumentos de piedra bastos

 

 LOS PRIMEROS VISITANTES

Los primeros humanos llegados a estas tierras y estuarios, hará unos 300.000 años, llegaron desde África. Seguramente lograron cruzar el estrecho durante la glaciación Mindel. Las glaciaciones producían una enorme retención y acumulo de agua en polos y glaciares, lo que hizo bajar el nivel del mar y por lo tanto hizo mas cortos los trayectos entre ambos continentes-. Buscaban un ambiente propicio a la subsistencia, ambiente que seguramente intuyan viendo las bandadas de aves que cruzaban el estrecho. En esta zona encontraron lo que buscaban; ríos, animales y refugios apropiados. Los ríos proporcionaban agua dulce, piedras para crear herramientas, el estuario atraía animales que poder carroñear o cazar y pesca y marisqueo. La visión del estuario del Guadalquivir debía ser la vista mas hermosa que un humano podría ver entonces: millones de aves criando y fauna abundante por los alrededores. Agua y alimento estables en grandes cantidades.

Un grupo neandertal se acerca por primera vez a explorar la playa de la Alameda en busca de marisco. La zona que se convertiría en el Casco Vello, con las Rúas Carral, Laxe en primer termino y A Pedra hundiéndose en el mar. El Casco Vello, en este hipotético momento, está cubierto por un espeso bosque de coníferas, aunque bien podría estar cubierto por una espesa capa de guano y aves, y la playa ser un ruidoso criadero de mamíferos marinos. Los neandertales fueron una especie humana autóctona de la Europa glacial, el más genuino europeo. 

 

tegra

Para situarnos estamos hablando de una población humana reducidísima, la primera que hoyaba Europa posiblemente, y compuesta inicialmente de muy pocos individuos -diez, veinte tal vez-, pero lo suficientemente listos, ambiciosos o desesperados como para afrontar el paso del estrecho con sus corrientes y lo que debería suponer una enormidad de agua (de 9 a 11 km) separándoles del otro lado.

Sin duda la existencia del estuario del Guadalquivir y del Guadalete, con su avifauna colosal enviando continuas señales al continente africano, fue el elemento decisivo que advirtió a aquellos humanos de que por ahí había futuro para ellos. El incesante paso de aves que veían ir y volver durante todo el año solo podía significar agua dulce y fauna en abundancia no mucho mas allá. Aun con la bajada del nivel del mar, que hizo aparecer islotes y estrechar a solo unos 9 u 11 km la separación marina a la costa europea, decidirse a dar el paso a una terra incognita merece la consideración de epopeya humana.

 

¿Qué usarían para flotar: troncos de árboles, pellejos o estómagos o tripas de animales inflados, balsas de juncos…?. Por que parece improbable que se animaran a adentrarse en un territorio desconocido con lo puesto o simplemente desnudos, sin saber si habría alimento accesible pronto. Seguramente llegarían provistos de alguna reserva de alimento y utensilios para proveérselo del subsuelo (raíces) y troncos (gusanos, animalillos y huevos), aunque en su versatilidad podrían fabricárselos rápidamente al llegar a la nueva costa, convencidos de que las señales que veian significaba y auguraban la obtención de todo tipo de recursos fácilmente o de poder soportar unos días sin ellos gracias a su fortaleza y aguante. Sin esa convicción y seguridades difícilmente se hubieran animado a exponer sus vidas en semejante aventura... Luego, la luz de fuegos avistados desde la costa africana serian las señales de que habían llegado con bien y de que era zona propicia. La invasión humana de Europa comenzaba. Si bien tal vez no en exclusiva y por primera vez por Gibraltar, ya que podría haberse producido por Sicilia o por Oriente Medio, pero es casi seguro que fue por Cádiz por donde el hombre comenzó a ser europeo dadas las condiciones y facilidades.

Zona de Orillamar hasta Bouzas.

 

El maravilloso espectáculo de miles, cientos de miles, quizás millones de aves volando, criando, comiendo y gritando en el estuario del Guadalete -luego repetido y aumentado en el del Guadalquivir-, debió compensar con creces la aventura. Si no un Paraíso, si desde luego el hábitat perfecto para usar como base de una futura expansión. Luego, sus descendientes seguirían ampliando sus territorios y recorridos, llegando hasta nuestras rías, que sin duda debieron encontrar muy apropiadas también para la supervivencia.

      

El Samil que conocieron los primeros hombres que la vieron. 

El ambiente de la zona entonces debía corresponder a un clima cálido y húmedo con bosques abiertos, con una fauna no muy distinta a la que dejaban atrás en África o en el resto de Europa. Cualquier imagen que tengamos de África, sabana, bosque o selva, se reproducia aquí entonces, aunque eso también dependía del flujo y reflujo de las eras glaciales. La fauna mas habitual era, durante las épocas glaciares: mamuts, rinocerontes lanudos, leones de dientes de sable, hienas, oso, lobos, renos, grandes felinos, caballos, hipopótamos, uros (toros salvajes) bisontes…

Seguramente fué el Homo Erectus, que comenzó a usar el fuego de manera consciente desde hace 700.000 años, fué el primer humano que habitó estas costas. El control del fuego permitió a estos hombres abrir su campo de acción a zonas antes prohibidas por el frió y aumentó su aprovechamiento de la carne al asarla, lo que favorece su digestibilidad y aprovechamiento.  Estos humanos primitivos tenían ya cierto comportamiento protoreligioso y ritual, profesando devoción hacia los cráneos humanos de sus familiares o compañeros muertos y a establecer una relación mágica y espiritual-animista con ellos.

Hace unos 200.000 años los hombres se proveían de alimentos recolectando marisco en la costa, ríos y lagunas o zonas pantanosas aledañas. Existen vestigios de la presencia humana en Vigo desde épocas tempranas y remotas. Trabajaban piedras de cuarzo y cuarcita, huesos, madera y fibras vegetales. Percutían unas piedras contra otras, para de un núcleo inicial ir desgajando trozos de bordes afilados. En un principio se pensó que estos trozos grandes eran las herramientas buscadas, una suerte de martillo o hacha grande y demoledor. Luego se comprendió que en realidad ese era el remanente o núcleo obtenido tras percutir con el animo de conseguir piezas de bordes cortantes, usados para cortar, aunque el núcleo, ya con una cara también cortante, podía usarse para machacar y quebrar huesos grandes y duros e obtener el codiciado tuétano, la parte grasa y blanda de su interior, muy sabrosa y nutritiva.  

Foto: Tiedros. bloques de cuarzo que han sido percutidos para extraer lascas cortantes, dejando al final un núcleo picudo idóneo para machacar y romper huesos con el fin de extraer el tuétano, por ejemplo.

Fotografía del autor. (descargar para ampliarla)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Utiles hechos con huesos.

 

Puntas pétreas para flechas y lanzas

 

 

 

El PALEOLÍTICO MEDIO

El segundo período de fabricación de utensilios de piedra tallada 

Siguen viniendo gentes desde oriente y África vía Asia, y que entran en Iberia por los Pirineos. Esto acontece durante los períodos glaciares conocidos como príodos glaciares Würm I (hace 90.000 aC), y el Würm II.  El Homo Erectus, una línea extinta originaria de África, se adaptará a las nuevas y frias condiciones glaciares europeas y, como consecuencia de ese proceso de adaptacion, dará lugar al Homo Antecesor, cuyos restos aparecerán en Atapuerca (Burgos). De esta especie se derivará la de los Homo Sapiens Neanderthalensis, un espécimen autóctono europeo. Los neandertales son una humanidad perdida, y eran una especie distinta a la nuestra. Se discutió si Sapiens Sapiens y neandertales pudieron llegara fusionarse y dejar descendencia común por indicios de posible convivencia que existen, pero las ultimas investigaciones geneticas descartaron tal posibilidad. Nadie sobrevivió a su extinción. Lo que no es discutible es que fueran humanos y sintieran las mismas emociones e inquietudes que nosotros, pues proveníamos de una misma rama común a ambos. Se expandieron por Europa, dejando sus restos hasta el limite de los glaciares y morrenas de las llanuras centroeuropeas: Hará unos 35.000 años dejaron su sitio a la cultura Cro-magnon de los Sapiens Sapiens arcaicos, que venían de oriente y África, donde habían aprendido, al pasar por diversos entornos y dificultades. diversas técnicas y estrategias de supervivencia que al llegar a Europa les hicieron mas competitivos que los neandertales. Estos, los Sapiens Sapiens arcaicos, son los auténticos padres de la humanidad actual.

Cabañas en las laderas del Castro en un corto verano en una era glacial Würm. En primer plano unos diligentes neandertales. Al fondo los Montes Cies. Los hielos no alcanzaron nuestra área, pero el nivel del mar bajaba al quedar retenida el agua de lluvias y nevadas en los lejanos glaciares creados más al norte. La ria era entonces un amplio valle surcado por un mucho mas largo río Verdugo.  

 

De los neandertales se cree que podrían no haber llegado a desarrollar el lenguaje hablado completo, quedándose en un momento en el que se mezclaba gesto, sonidos no verbales y habla, tal y como hacen los bosquimanos o las tribus primitivas americanas. Seria este un sistema de comunicación propio de cazadores al acecho. Aunque su cerebro era mas grande que el nuestro -lo que podría hacer creer que eran mas inteligentes que los Sapiens-, esto se debía a que su masa corporal también lo era y necesitaba un cerebro mas grande para gestionarlo.

Vigo antes de que los hombres se asentáran en sus laderas y playas. Un espacio virgen y aún por explorar. Dependiendo de las glaciaciones el aspecto de la ría podíacambiar dramáticamente. El cabo de la derecha es el Casco Vello a la altura de Laxe, justo donde ahora se sitúa el edificio de VigoFoto. A su izquierda y justo debajo de lo poco que se ve de Toralla y las suaves laderas de Coia se sitúa la cumbre del Castro. El cabo más alejadoe a la derecha es Bouzas,. y justo debajo se sitúaría el nuevo ayuntamento. Al fondo las Cies, naturalmente.

 

Con la llegada de los Cro-magnones los neandertales van desapareciendo paulatinamente de sus territorios. Se especula si fue por confrontación directa entre especies, por mera decadencia propia o por un mayor éxito reproductivo de los recién llegados. Seguramente una mezcla de todas estas razones.

Iberia parece haber sido el último bastión neandertal en Europa y, concretamente, Gibraltar podría haber albergado a la última familia neandertal. Curiosa y paradójicamente desaparecería esta estirpe justo por donde llegaron sus antepasados.

Los neandertales practicaban un estilo de vida basado en crear zonas o puntos de reunión y refugio más o menos estables y explorar estacionalmente los alrededores. De esta manera su fuente de provisiones podía llegar a ser critico en determinadas circunstancias desfavorables. Tal vez eran algo menos versátiles que los Cro-magnones, que eran mas móviles, y estos últimos les ganaban las partidas de la obtención de recursos al final.

Finalmente, como hemos dicho, la línea Neandertal se extinguió y Sapiens Sapiens heredó la tierra.

La Alameda, Laxe y el pequeño saliente al mar, futuro primitivo puerto y base del Casco Vello de Vigo, hace unos 200.000 años. La línea de la playa estaba aproximadamente en la calle que hoy en día bordea Correos, la Cafetería Alameda y toda esa acera. La zona rocosa  de la derecha, rompiendo el mar, sería sobre la cual se construirían las murallas y por donde hay discurren las calles Carral y Laxe.  

 

 

 

 

¿Como era la vida diaria de un "vigués" del Mesolitico?

Nota: he situado la acción en un entorno geográfico semejante al actual para facilitar la situación con respecto a la ciudad, pero es preciso aclarar que hubo épocas en las que la ría no existía y que el mar comenzaba a la altura de las Cies, como queda descrito visualmente en alguna de mis imágenes. Muchas de los restos de estos primeros vigueses reposan bajo el mar, pues..

 

El Mesolítico es la época intermedia entre el paleolítico y el neolítico. En realidad estas épocas son puros convencionalismo, ya que se entremezclan y superponen continuamente y sus estilos de vida muy semejante. Imaginemos un grupo humano Sapiens  Sapiens caminando por entre la hierba alta de un paisaje muy semejante a la sabana africana con dirección hacia lo que en ese momento era la zona pantanosa de la Gándaras de Budiño. Han partido al salir el sol desde sus refugios temporales situados en una leve colina desde la que se divisaba la llanura encharcada por el Miño, y se dirigen hacia la ría de Vigo a empezar la campaña de marisqueo. Al día siguiente, tras pernoctar en Puxeiros, se disponen a bajar por Meixoeiro hacia la playas de Vigo. Podrían haber dado un rodeo mas llevadero por Redondela, pero atajando por Puxeiros reducen el trayecto, además de permitirles otear desde la altura que sucede en el valle, en previsión de que haya animales peligrosos u otra partida humana desconocida, de la que no sabrían las intenciones y habría que estudiar. La aparición de humaredas seria una señal inequívoca de presencia extraña, pero esta vez parece que han llegado los primeros. Esto les da ventaja a la hora de marcar el territorio y reclamar las mejores zonas de recolección, lo que a veces no impide encuentros mas o menos violentos o negociaciones con grupos rezagados inconformes o ambiciosos. No siempre se tiene la suerte de encontrase con parientes o  amigos. 

Bajan pues la ladera, atraviesan O Lagares y suben hacia la plaza de España. Ahí se toman un momento de descanso y observación. Otean la playa y hacia Samil y más allá. Buscan indicios de presencia humana, aunque bien podrían haber sido ellos mismos detectados por otros y estar acechándoles, ya fuere por fieras o por otros humanos. La experiencia les ha enseñado a no desestimar ninguna posibilidad. La prudencia ayuda a llegar a viejo.

Vista del Berbés cuando los primeros Homo Sapiens Sapiens acudían a recoger moluscos y crustáceos a su playa.

El jefe del clan se sitúa justo al inicio de la bajada de la Gran Via hacia el Corte Inglés. Desde este punto se controla casi toda la ladera tanto a derecha como a izquierda. La vegetación es dispersa, hierbas altas que pueden cubrir a un hombre y grupos de árboles formando bosquecillos. Las focas son perceptibles abajo en la playa y aves marinas de todo tipo y plumaje sobrevuelan por encima. El griterío es espectacular. A veces llega, llevado por el viento ascendente, un resto del acre olor a guano de la zona rocosa, repleta de gaviotas, frailecillos, cormoranes, araos y alcas que cubren el Casco Vello. Apenas si dejan ver el blanquecino deposito de excrementos que año tras año depositan allí. Podrán comer muchos huevos y crías, aunque habra que tener cuidado con los padres, que venderán caro sus ataques.

Aspecto que podría tener nuestra área viguesa en los períodos glaciares denominados Würm I y II (hace 90.000 años aC). Los montes que se ven a lo lejos podríamos llamarlos Montes Cíes. El monte más cercano es el Monte Feroso o Castro y donde se hizo la "foto" se llama hoy en día Monte Vixiador. A la derecha del Castro se ven dos pequeños promontorios, sobre los cuales se levantaría el Casco Vello de Vigo. Hipotéticamente cubiertos de vexetación auque seguramente tamén, dependiendo del rigor del momento de la glaciación, pudieran tener solamente hierbas y vexetación de tipo tundra o incluso estar totalmente pelados. Galicia quedo fuera de la accion directa de los glaciares. Es probable que grandes icebergs navegaran cerca de sus costas.

 

El jefe toma un sendero marcado en la ladera y que serpentea, esquivando rocas u promontorios, pendiente abajo. Estos senderos han sido formados por las pisadas constantes de hombres y animales y sus trayectos son obra de la practicidad y la comodidad, y constituyen por ello los mejores punto de paso en ese ambiente. Esto apenas cambiara con el tiempo y muchos de ellos serán en el futuro las líneas de diseño que formaran caminos, calles y finalmente avenidas, manzanas y barriadas. En este sentido las calles mas antiguas de hoy, aun existente, como el Callejón de Núñez, República Argentina, Roupeiro, el trazado Policarpo Sanz-García Barbón, como tantos otros... podrían ser fósiles de senderos prehistóricos.

A una señal del jefe hombres y mujeres recogen sus bolsos hechos de piel y avanzan lentamente, vigilando y parándose a recolectar cualquier cosa útil o comestible a su paso; brotes tiernos de trébol, alfalfa, diente de león, bayas y frutas silvestres. Ayudándose con un palo puntiagudo escarban en el suelo en busca de raíces, gusanos y pequeños vertebrados. Lo van haciendo casi sin detenerse, como una pura rutina, sin pensar, como cuando voltean un tronco podrido o una piedra. Con un ojo hacen el trabajo y con el otro vigilan la maleza.

Cabañas de uso estacional en la zona de Coia en pleno Calcolítico (Edad del Cobre).

Al llegar a la altura de donde miles de años después se instalará el Corte Inglés el grupo se desvía por Venezuela, suben una pequeña cuesta y luego bajan siguiendo un regato de agua cantarina (Simón Bolívar). Previendo, como cada año, que el guía y jefe elegirá la misma zona que los años anteriores para acampar, el encargado de llevar los carboncillos humeantes, preservados dentro de un cuerno que lleva con gran cuidado, se separa para ir recogiendo palitos y pajas secas con las que comenzar la hoguera tan pronto como lleguen. Busca la resinosa rama de un pino, que arderá muy bien y busca algún nido de pájaro pequeño, cuyo fino y sedoso material sería optimo para iniciar el fuego. El grupo hace un alto en el promontorio desde el que se contempla la gran playa que se abre ante ellos. Observan las señales del aire y los sonidos para asegurarse de la ausencia de predadores; hienas, leones y otros felinos, osos cavernarios, etc. Los gritos, aullidos y cantos son tranquilizadores, no dan muestras de alarma salvo por ellos mismos, que ya comienzan a ser detectados, y para las orcas que merodean las orillas tratando de capturar alguna cría de foca.

El grupo baja siguiendo a su guía, quien decide acampar a la altura del edificio Gracia Barbón, entre unas peñas, a la adecuada distancia del promontorio que forma el Casco Vello, demasiado escandaloso por el griterío de las aves pero lo suficientemente cercano para recurrir a sus huevos y pollos  y a cierta distancia de la manada de focas y leones marinos de la playa. El único problema serán las impertérritos pingüinos que como año tras años, suben cuesta arriba a dar de comer a sus pollos protegidos en sus apestosas cuevas escavadas en el suelo. En esta zona, un grupo de peñas proporciona un buen refugio natural. Preparan las cabañas, las camas, algunas defensas para las alimañas e inician un fuego que indique que ya están ahí y que toman posesión del territorio, a modo de bandera. Algunos se dispersan en grupos para hacer una toma de contacto de la zona y estudiar los recursos disponibles. Suponen que no habrá demasiados cambios con respecto a otros años; tal vez mas focas, menos aves, huellas de reciente presencia de algún felino y herbívoros, más marisco en las playas... Un grupo de ellos se interna en la playa, suben a las dunas mas altas, haciendo que los mamíferos marinos cercanos se dispersen o se refugien en el agua, aunque a prudente distancia de las orcas, y bajan a la playa a inspeccionar la arena con sus palos para buscar el deseado marisco. En la desembocadura de uno de los muchos regatos recogen pedernal, recorren un kilómetro bordeando la playa hasta la desembocadura del riachuelo de la calle Hospital y regresan al campamento por Pontevedra y Policarpo Sanz base a dar cuenta de sus hallazgos, como los otros grupos. Ya es un poco tarde para empezar las faenas recolectoras y solo cogen lo justo para el consumo del día, dedicándose a asegurar el campamento y dejar todo preparado para el día siguiente. Mientras se disponen a dormir los vigías ocupan sus puestos, desde donde se contemplan los surtidores que las ballenas lanzan al aire en medio de la ría y allá, a lo lejos, ya entrada la noche y al otro lado de la ría, muy separados el uno del otro, uno en Cangas y otro por Moaña, dos puntos brillantes de color amarillo: son fogatas de otros grupos humanos. Seguramente ellos también estén viendo el de nuestro grupo. Los exploradores indicaron que por Samil había otro grupo y es mas que probable que en Redondela y Arcade existan algún que otro grupo mas. En total y entre todos los grupos de estas rías serán unos cien o doscientos individuos.

El resto de la noche será solo negrura y el chirriante sonido de la aves y manadas de la playa y los resoplidos de las ballenas y orcas. Y algún pingüino, que impertérrito y estirado como un maitre de hotel de lujo, subiendo desde la playa con destino a su nido.

Al día siguiente, temprano, comienzan las labores de recolección en serio. se recogen huevos de las bandadas del Casco Vello, a cambio de algún picotazo en la cabeza, se captura una cría de foca y se recolectan raíces, bayas y marisco de la playa. Desde luego es difícil pasar hambre en este lugar. Es lo mas cercano al paraíso que pueda desearse, salvo si se presenta algún otro grupo, con los que habría que negociar los mejores puestos y recursos, aunque con suerte también podrían colaborar.

Al dia siguiente, las mujeres, una vez recogidos los primeros frutos del mar, preparan la comida.Asarán algunas lonchas de carne de foca al espeto o usando piedras calientes, aunque a veces, si no hay mucha prisa, se cocerá dentro de tierra, envuelto en hojas y carbones o piedras muy calientes, o encendiendo una fogata justo encima. Otros trozos de carne y ciertos mariscos se dejan secar en sitios expuestos al sol y al aire a modo de reserva de urgencia, aunque casi todo se consume inmediatamente y es poco lo que se guarda. La piel, tendones y las tripas se curtirán para diferentes usos, los huesos serán abiertos con los pesados triedros para extraer el tuétano, alimento muy apreciado. La grasa se recoge a parte para untársela por la piel y el pelo y el cráneo se conservará como recipiente. Los huesos serán usados para hacer utensilios, agujas, punzones, objetos de adorno e incluso los más largos, alguna flauta. La temporada acaba de empezar. Para cuando acabe irán hacia el Lagares a pescar salmones y regresarán hacia las Gándaras y al Miño bordeando por Nigrán y Baiona, e incluso, según el clima, como estén los recursos por aquí y las facilidades para pasar ríos tan anchos, podían bajar hacia el Duero o al estuario del Tajo, donde se reúnen a veces hasta dos o tres mil humanos, cuando coinciden las tribus y clanes de distintas zonas. El grupo de Vigo tuvo su origen, o el de su jefe y sus mujeres precisamente en un clan del estuario del Tajo, y ya hace unos 10 años que no han vuelto a sus orígenes. Tal vez ya nunca lo hagan. Solo si las circunstancias así lo exigieran. Aquí es posible sobrevivir con cierta holgura, y los niños están comenzando a ser numerosos.

Vigo desde Moaña. Entre el Galiñeiro y el Monte Alba. Los primeros grupos humanos obtenían marisco entre las arenas de las playas. El paisaje correspondía a una zona casi virgen. Es probable que los montes circundantes estuvieran entonces pelados.

 

Cuando decidieron volverse hacia el Miño pudieron percatarse de la presencia de un clan pescador de anguilas y truchas en el Lagares, cerca de su desembocadura. Eran unos 20 individuos, entre hombres, mujeres y niños. Habían creado algunos canales y represas con piedras, mimbre trenzado y estacas por donde pasaban los peces, que acababan atorados en sus extremos, donde era fácil asaetearlos o alancearlos o elevados con redes confeccionadas con pelo de caballo, fibra vegetal de nidos o esparto. Los peces capturados eran rápidamente abiertos en canal, vaciados y ensartados en espetos para secar al sol, al aire y ahumados por una fogata. Así podían conservarse mas tiempo, cubierta la superficie de una fina capa de ceniza y estando la carne reseca se impedía una más rápida descomposición. Otros miembros de ese mismo clan cazaban con precarias pero eficientes embarcaciones de cuero en la zona baja del rió, ya en su desembocadura patos de todo tipo. Seguramente recogerían huevos y miel, aparte de mariscos y mamíferos que vivían por esas zonas pantanosas. Esta gente estaban permanentemente cubiertos de una fina capa de arcilla y grasa para protegerse de las molestas nubes de mosquitos que proliferaban por esa aguas remansadas.

Al final de la temporada había que esta vigilante de la acción de algún grupo menos afortunado que buscaba acaparar alimentos de manera fácil, robándolos, y hacer asi mas llevadero su ida a otras zonas.

En el Mesolítico se constata la presencia de pobladores dedicados a la caza, pesca y recolección, con asentamientos fijos al aire libre; cabañas confeccionadas con huesos, ramas, barro y paja. El marisqueo produjo, a lo largo de siglos de explotación, concheros (acúmulos de restos de conchas) en el río Tajo. Esta costumbre, persistente hasta la época histórica, dará nombre a estos pueblos: los oestrymnios; los comedores de ostras, nombre dado por los griegos a estos pobladores descendientes de estos a los que nos estamos refiriendo. El marisqueo ha sido la base alimentaria de muchísimas generaciones y sin duda habrá contribuido a cierta selección natural sobre tales especies, como el sorprendente caso de un cangrejo japonés, cuya espalda semejaba vagamente a una cara humana, y que a base de ser rechazado y devuelto al mar acabó desarrollando una casi perfecta cara de samurai. 

En esta era, la caza  mayor se ha visto reducida bastante. Las trampas para mamuts y rinocerontes lanudos se han substituido por estrategias de acecho, persecución y ataque a ciervos, jabalíes, uros y manadas de caballos... Cambios climáticos, de vegetación y paisaje por un lado, y la propia acción humana irán modelando las estrategias de supervivencia. Las emigraciones no eran infrecuentes siguiendo a las manadas en su búsqueda de mejores hábitats. Solo aquellos que recurrían al marisqueo y a la caza de focas y aves en los estuarios o costas podían permanecer indefinidamente en esas áreas. Seguramente siendo defendido ese privilegio con ferocidad ante la llegada de otras tribus, o tal vez como resultado de la especialización.

Vigo era una zona fértil y rica en comida, y casi ningún grupo itinerante dejaría pasar la oportunidad de acercarse por nuestra zona a echar una mirada en busca de una ocasión de rapiña.

Pocos eran los que finalmente acababan viviendo en ésta área de manera estable. La mayoría preferían llevarse sus reservas consigo y buscar las propias de la temporada fría en latitudes mas bajas y con un clima más benigno. En dos o tres semanas estarían pescando,  marisqueando y  cazando patos en el estuario del Tajo y en un mes podían estar acampando en los alrededores de Doñana o en el estuario del Guadalquivir. Además, debido a las murallas rocosas que son los montes galaicos y los ríos anchos y profundos que hacían de barrera con la Meseta por el sur, los grandes rebaños de mamíferos pocas veces llegan hasta Vigo. Los cazadores y acechadores de grandes manadas debían irse hacia la Meseta o bajar hasta el Tajo para encontrarlos. Esto también hacía que hubiera pocos felinos realmente peligrosos en la zona, pero eso no hacía que hubiera que bajar la guardia con los osos y los irritables uros, el toro salvaje del pasado, y los búfalos, que si se sentían cómodos por estos parajes.

Grupo humano en el Berbés visto desde la futura ubicación del convento de Santa Marta. En la playa, a la derecha, un grupo prepara las artes de pesca mientras otros se ocupan en preparar el pescado y los mariscos recogidos para su transporte o conservación. Al fondo, en lo que será en el futuro la Rúa da Faixa e más modernamente la Rúa Real, existen algunas chozas de uso estacional.

Hará 10.000 anos, con el fin de la última gran glaciación, el clima se volverá más dulce y cálido. La fauna ya comienza a ser la que conocemos actualmente. Cambios climáticos cambiarán la vegetación, y con ello se alejaran las grandes manadas y sus depredadores naturales -los grandes felinos, lobo e hienas-. La acción del hombre, quemando pastos y bosques para manejar esas manadas y cazar, solo quedarán los ciervos, uros, algunos bisontes dispersos, caballos, jabalíes, aves, conejos y liebres y otros pequeños animales para cazar. El marisqueo seguirá siendo una segura fuente de alimentos en las rías. la recolección de grano salvaje se irá incrementando, lo que poco a poco ira derivando a nuevas técnicas y estrategias.

Zona del Berbés y Orillamar. La pequeña cala es la playa del Berdéz, el actual Berbés.
 

 

Este período se funde y mezcla con el neolítico, que aparece junto con una de los mas trascendentales descubrimientos del hombre: la agricultura.  La revolución agrícola, que significará un antes y un después en su evolución y consolidación como especie, al proporcionarle la base alimentaria para ascender tecnológica y socialmente, aunque también le traerá nuevos problemas higiénicos y sociales que resolver. .

 

 

 

 

   

 

El Neolítico

La  Era de la fabricación de herramientas de piedra pulida

La revolución agrícola

 

De este período tampoco hay muchos restos, lamentablemente. La manera de trabajar las piedras -de lo poco que no ha desaparecido por el paso del tiempo-, es lo que diferencia a esta época de las anteriores: ahora las piedra son redondeadas, no dentadas, y el trabajo son de mayor finura y detalle. Se nota un mayor interés por el resultado estético del instrumento, no solamente por su mera utilidad. Esto nos indica los cambios paulatinos en la sensibilidad de su cerebro y los cambios en su percepción de la realidad. También muestra que tenía más tiempo libre para dedicarse al detalle, lo que por otro lado indica que los recursos eran más abundantes o que las técnicas para obtenerlos más eficientes. 

El descubrimiento y desarrollo de la cerámica y de los metales debió ser por la observación: en las hogueras podían encontrar grumos de arcilla endurecida, el barro y arcilla de los charcos se resquebrajaba y dejaba las huellas de las pisadas endurecidas. La mente inquisitiva de estos hombres les llevó a la conclusión de que si esa arcilla se endurecía tanto era por el paso por el calor del fuego o por su sequedad. Alguno debió pensar que si le daba forma de baso a un poco de arcilla y la dejaba al fuego podría usarla para beber. El siguiente paso fue saber que arcilla endurecía mejor y permitía hacer los cacharros menos pesados, y que cantidad de fuego y tiempo debía manejar a la hora de cocer las piezas.

Restos de piedras no usuales, de aspecto distinto a lo que era una piedra común, encontrados junto a los grandes fuegos debió también llamar su atención. Pronto supieron saber que piedras producían aquellos restos modelables y, como en el caso de la arcilla, la experimentación y la observación, se irían dando cuenta donde encontrarlas, cuales elegir y como obtener las formas deseadas. eran los rudimentos de una nueva tecnología: la minería y la fundición de metales.

De la misma manera que se observa hoy en día con restos primitivos o poblaciones indígenas a modo de fósiles humanos vivientes, estos grupos humanos, de aspecto físico absolutamente contemporáneo y numéricamente muy reducidos -tal vez de entre 5 a 20 personas-, se movían, de manera itinerante, al ritmo de las estaciones y de las necesidades de materiales, refugio o alimento.

La caza y la recolección era su estilo de vida, aunque a veces desarrollaban pequeñas industrias productivas estables como el marisqueo o la pesca, que periódica o permanentemente explotaban. Posiblemente en esas eras la totalidad de la población humana en la zona del Vigo actual y sus alrededores, de manera temporal o itinerante, no superase el medio centenar de individuos a un mismo tiempo. Podemos englobar les en el grupo cultural Azilliense que abarca la zona cantábrica e los Pirineos orientales y occidentales y que luego influenciarían las costas astures y atlánticas occidentales.

Estos contactos en el Duero y en el Tajo en todo su cauce, produce el intercambio con grupos humanos de origen mediterráneo que suben a la Meseta por los ríos que desembocan en la vertiente fluvial del Este ibérico, como el Ebro, Júcar o el Segura: así, objetos, ropas y técnicas hechas a mil kilómetros en el Mediterráneo acaban en Vigo o en el Cantábrico. Y a veces también grupos humanos enteros deciden pasar al otro lado del mundo ibérico, a explotar recursos desconocidos para elles, siguiendo el cursos de esos ríos o por los pasos litorales o interiores.

Acudían a las playas en busca de comida y las torrenteras y regatos, como los de la calle Carral, Isaac Peral o la calle Pontevedra y Hospital, o  bien del Lagares, a por agua potable y piedras para tallar. Por las laderas se proveerían de bayas, frutos y raíces comestíbles, y en las fragas que iban desde las laderas del Castro hasta Castrelos, Coia, Beade, Valadares, etc., de caza menor e tal vez mayor.                 

 

La pesca en la desembocadura del Lagares. Una amplia y espesa foresta podría haber cubierto  en algunas partes las orillas y aledaños del ríos. Se pescaban con trampas, redes o "tanza" lampreas, truchas, cangrejos de río, mejillones y otros peces y bivalvos diversos.  

 

Podemos imaginarnos a estos pequeños grupos humanos del Homo Sapiens Sapiens, de piel oscura y endurecida por la exposición al aire y al sol, como la de los campesinos y marineros actuales, pintados con colores rituales: puntos, círculos, rayas, espirales, y tatuados con motivos medicináis y mágicas y apenas cubiertos por algunas pieles curtidas con los dientes y con primitivas telas, caminando por e Areal y por el Berbés, adentrándose en las aguas y escarbando –y seguramente también buceando-, en busca de ostras, mejillones, vieiras, pulpos, almejas, navajas, cangrejos y otros animales que supondrían parte muy importante de su dieta diaria, ademáis de procurarles utensilios tales como cucharas, tazones, vasos. Algunas de esas capturas serían afumadas o secadas o sol para o su consumo posterior.   

Los refugios temporales solían construirlos en zonas soleadas y protegidas del viento del norte por árboles o por rocas. La zona del Berbés y la que es hoy en día la calle Elduayen, Poboadores, rúa Anguila, Rúa Alta, Chao y toda esa zona en general, protegida por el  montículo que es la base del Casco Vello, podría ser una zona idónea para el inverno auque que también es posible que lo hicieran por el lado de oriente, para recibir los primeros rayos del sol, simplemente protegidos del viento por los árboles, algunas rocas o promontorios ocasionales e tal vez acondicionados someramente para ello. Los que conozcan las playas de As Cíes o de Cabo Home se harán una buena idea del ambiente en el cual podrían mover estos grupos humanos: del bosque a la playa, y de la playa al bosque y de ahí a la fraga.

Debido a derrumbes, arrastre de tierra, torrenteras e desmoronamientos constantes no es probable que les inspirase mucha confianza instalarse por la zona de Carral y toda la vertiente de Rosalía de Castro y García Barbón, bastante empinadas entonces. La erosión de los siglos subsiguientes suavizó y aposentó esos terrenos que entonces eran inestables y más empinados que hoy en día. Algunas de estas zonas, en sus zonas más bajas, ya de por sí marismas muchas veces, eran ocasional pasto de las tormentas y de los temporales del mar, anegándose con las mareas vivas. Por el aporte de los regatos, éstas zonas bajas, embalsadas y sistemas dunares, constituían zonas amarismadas y semipantanosas, fijado su blando suelo solo por hierbas, bosque bajo y matorral, semejante a desembocadura del Lagares o a las Gándaras de Budiño.  

Una partida de caza en el Lagares neolítico (desde el puente de Samil, en la desembocadura). Los arqueros se repartían en pequeñas embarcaciones redondas hechas de madera y pieles impermeabilizadas con brea, y grasas animales, y que se deslizaban lentamente para no asustar a las bandadas. De súbito, cazadores, niños y ancianos, previamente distriuidos, gritaban y asustaban a las aves procurando que tomaran ciertas direcciones, donde les esperaban los arqueros y boleadores, siendo asi derribadas muchas al levantar el vuelo en masa. También las cazaban con redes, trampas y lazos  o bien recolectando los huevos. Esta zona, y sobre todo las Gándaras de Budiño debieron ser muy provechosas para los habitantes estables e itinerantes de estas áreas. En esta desembocadura aun es posible ver aves propias de esteros y humedales, palidisimo reflejo de lo que debio existir hace miles de años. .

Estos hombres cazaban con sus arcos y ondas pequeños mamíferos y aves: garzas y garcetas, patos y otras aves semejantes. Iban a cazarlos al curso del río Laganes en su zona baja, desde Lavadores, Sárdoma, Castrelos, Navia y Oia, aunque que muy especialmente, por sus favorables condiciones geográficas ideales, en la desembocadura del Lagares en Samil. Formaban pequeños grupos, unos a pié y otros sobre barcas circulares de estructura de madera y piel untada con brea y grasa para impermeabilizarlas o tal vez en canoas hechas quemando su interior con brasas y tallando hasta dejar vacío su interior o con sencillas balsas confeccionadas con troncos atados unos os otros y con bolsas de pieles hinchadas.  

Las flechas de punta de piedra eran pegadas a los palos con sabia de abedul o de otro a árbol adecuado para usar como pegamento, y que obtenían calentando las cortezas en pequeñas placas pétreas. Cuando querían capturas vivas usaban puntas romas de madera para solamente atontarlos o herirlos sin matarlos. 

El sistema de caza pudiera ser como la que a continuación se describe: los arqueros se situaban remando muy despacio y tumbados en las canoas o botes a los sitios estratégicos donde sabían que habrían de pasar las aves hasta acercarse suficientemente a las presas. Los elementos menos hábiles de la tribu en la caza, niños, tullidos y viejos, comenzarían a dar voces y a moverse para espantar a las aves y forzarlas a elevar o vuelo, momento en el que los arqueros y honderos se levantaban y tiraban casi que al bulto a las bandadas que elevaban el vuelo, si eran numerosas, o afinando su excelente puntería si había pocas presas. Los de las barcas recogían las piezas que caían en el agua.

Nuestros ancestros dominaba también ciertas artes de pesca con las que obtenían anguilas y otros peces, creando embudos con cestas de mimbre y colocadas en sitios estrechos, en donde los peces solían avanzar, donde las mareas o el flujo da agua del río arrastrase los peces. Desde luego recogían los crustáceos y ranas de agua dulce y todo tipo de marisco y crustáceos de las playas y rocas de la orilla del mar. Luego, mucho más tarde, desarrollarían artes de pesca más complejas.

También cazaban pequeños pájaros, perdices, codornices, urogallos y aves de ese porte. Recolectaban sus huevos en primavera y verano. Lagartos arnales, de buen tamaño, culebras, roedores, conejos, liebres, ratas de agua y otros pequeños animales se añadirían a su dieta. Sin duda todo tipo de insectos y gusanos complementaban el menú. La miel era muy apreciada y no escasearía por aquellos paisajes.  

 

La caza de jabalíes, puercos salvajes, venados, caballos y otros mamíferos grandes como osos, uros, bisonte, etc., mientras los hubieron, exigía una mejor planificación y el concurso de todos los miembros activos del grupo o grupos de la zona. En las etapas glaciares nuestras tierras pudieron ser testigo de la caza de mastodontes y rinocerontes lanudos, auque que estos hombres neoliticos procuraban no arriesgar su integridad en la caza de piezas tan peligrosas, procurando aprovecharse cuando estas morían de manera natural o cuando eran abatidas por otros depredadores. Entonces se aprovechaban de su carne -que secaban, ahumaban o consumían inmediatamente-, piel y pelo, cuernos, huesos -que solían aprovechar para hacer sus viviendas o instrumentos.

A veces, si la geografía lo permitía, dirigían manadas de équidos salvajes con antorchas, fogatas y haciendo ruido, y tras rodearlos y espantarlos, los dirigían a barrancos o despeñaderos. Luego, en la  base de esas alturas estarían esperando las mujeres, viejos y niños para rematar  a los animales heridos y descuartizarlos, desgarrando las carnes y guardándolas para ser conservadas, y recogiendo los huesos para posterior consumo del tuétano, apreciadísimo majar, y como materia prima, como ya se ha explicado..  

La captura de una pieza grande era un asunto peligroso, aunque también suponía una extraordinaria fuente de alimento que compensaba el miedo y los esfuerzos realizados. También tenía, este tipo de actividades cinegéticas mayores, un componente de reforzamiento del grupo y de estructuramiento de los clanes e supondría, para el  que ejercía de guía o  para el  que realizaba algún lance de valor y astucia, la promoción social dentro de o su grupo. Tal vez incluso dirimía el derecho a la jefatura de la tribu...

La caza mayor no se realizaba a campo abierto si se podía evitar. El sentido común y la prevención de innecesarios riesgos aconsejaba tratar de llevar a la victima a una zóa arbolada, rocosa o pantanosa donde no pudiera maniobrar para ser allí atacado y abatido. También se procuraba llevar a la pieza, mediante fuego o griterío, al pánico y a una huida descontrolada para hacer que se despeñara por algún barranco o que se adentrara en una zona pantanosa donde seria fácilmente inmovilizada, atacada y abatida.

Partida de caza bajando Cabral abajo hacia Matama.

También se podía preparar una zona con trampas: agujeros o zanjas con troncos o estacas  puntiagudos en su fondo, donde se ensartase el animal al caer, o simplemente un agujero donde se fracturase una pata o el cuello, quedándose así inerme para ser fácilmente rematado, o bien se acondicionaba una zona donde se clavaban troncos puntiagudos para hacer que la victima, en su alocada huida, se destripara o ensartase al pasar en ella. El rematar la pieza podía ser un momento peligroso también, ya que exigía hacerlo a pedradas, golpes de mazo o hachas de piedra o a lanzazos de manera mas personal. Es muy posible que de vez en cuando se realizaran actos de temerario valor personal para ganar puntos en la promoción jerárquica y social del clan, o bien como paso de una etapa social a otra.

El clima y la acidez de nuestro suelo granítico eliminaron las pruebas hace ya mucho tiempo... si es que alguna vez las hubieron!..  

Algo que si está claro es que estas gentes cuidaban y protegían a los que desafortunadamente se fracturaban algún hueso en alguno de estos u otros lances de caza, o a los que simplemente enfermaban de malaria, disentería o por causa de comer alimentos en mal estado. Como en los grupos neolíticos aún supervivientes en la actualidad, su esperanza de vida no sería muy alta, consumidos y envejecidos prematuramente por una vida exigente, dura, llena de riesgos. Aún siendo conocedores de una extensa farmacopea natural y un profundo conocimiento de las hierbas y plantas medicinales y alucinógenas, no era -como aun ocurre en la actualidad-, suficiente para hacer frente ante las enfermedades mas sencillas y comunes de curar hoy en día y que es la grande diferencia con aquellos tempos. Una vida breve, pero intensa. Es necesario recordar que la naturaleza, por muy Madre nuestra que se la considere, solo tiene un objetivo: matarnos, y la medicina la inventó el hombre para retrasar lo mas posible ese irremediable desenlace.  

La partida de cazadores atraviesa el Lagares en la zona de Matamá.

Hay que tener en cuenta que estas gentes del paleo y neolítico eran gentes extraordinariamente fuertes y resistentes -mas cuanto mas lejos de la actualidad-, acostumbrados desde el nacimiento a la dureza de una vida casi que siempre a la intemperie, aún no reblandecidos por el confort y las tecnologías posteriores y a una ayuda grupal propia de especies gregarias exitosas. Duros y resistentes como animáis salvajes que eran. Los que sobrevivían a las enfermedades y a la dureza de una corta infancia paleo o neolítica quedaban bien preparados para afrontar, a partir de muy pocos edad, las responsabilidades de los adultos. Lo que no quita que también tuvieran tempo para o divertirse y disfrutar de las nuevas habilidades artísticas que iban apareciendo en ellos. Tal vez uno de aquellos artistas que hicieron las pinturas de Altamira o bien algún de sus antecesores o descendentes, acabara pasando, en una de sus andanzas e itinerarios, por nuestras tierras, donde desgraciadamente no abundan las cuevas grandes, más propio de un suelo como el de tipo Cantábrico, mas calcáreo y fácilmente diluíble, perfecto para crear cuevas y hasta sistemas de túneles naturales, y no el gallego, típicamente granítico o desde luego no propicio a las cavernas.  

Con el paso del tiempo y con mejoras y evoluciones técnicas adquiridas la vida de las gentes de nuestros alrededores podría ser semejante a como era la de los indios que se encontraron los europeos en Norteamérica: curtidos y fieros en la lucha, pero también muy humanos en su trato con sus familias y compañeros, aunque eso si: llenos de supersticiones, rituales, miedos y mitologías, y decorados mediante pinturas y tatuajes faciales y corporales, adornos de plumas y cuernos con significados medicinales, de protección o de estatus social.

En un principio los hombres que vivían por Vigo usaron los recovecos, cuevas y refugios naturales del Monte Feroso y su ladera para resguardarse de las inclemencias del tiempo. Eran refugios posiblemente fijos, adaptados a sus necesidades con palos, huesos, vegetación y peles, pero de uso temporal, estacional, ya que si bien existían abundancia de mariscos, crustáceos y peces es posible que viajaran en determinadas épocas a obtener otros recursos fuera. También pudieron, pues, desarrollar distintos tipos de cabañas fáciles de montar y desmontar. Combinaron sedentarismo y la trashumancia o nomadismo estacional con zonas de verano y zonas de invierno o bien zonas de caza, pesca y de recolección. En esta era neolítica se dice que el hombre estuvo idealmente integrado en su ambiente. Esto es relativo, claro, ya que el hombre casi siempre necesita agredir su entorno, transformándolo. Paradójicamente, como acabo de comentar más arriba, la relación del hombre con la naturaleza es de enemistad: la naturaleza trata de matarnos, y nosotros de sobrevivir. Siempre gana la naturaleza, por supuesto, pero cada vez tarda más en conseguirlo, aunque el hombre, sin caer en contradicción, debe tratar de ir también a favor de la naturaleza para mejorar sus posibilidades. Volviendo al tema, en esa época se extinguieron -o el hombre ayudó a una más rápida extinción, a los animales más grandes, como el mastodonte y el rinoceronte lanudo, o los uros, bisontes y los osos cavernarios. Si bien una parte de la culpa fueron ciertos cambios climáticos, otra causa no menos importante fué la caza humana. El aspecto geográfico y el ecosistema de Vigo estaba intacto ya que estos escasos representantes del género homo de la zona no incidían en ella de manera notable. Mas bien lo contrario: era la naturaleza la que condicionaba su devenir. Solamente cuando descubre y desarrolla una agricultura de producción y almacenamiento más masiva es cuando comienza a alterar  su ambiente de manera dramática. Comienzan a hacerse claros en los valles, a base de talar e incendiar bosques y florestas cerca de los ríos y en medio de las fragas.  

En estos tiempos es raro que tuvieran muchos problemas territoriales, luchas o guerras por los recursos, dado que si uno se sabia organizar había alimentos para todos, y hasta es posible que se unieran distintos clanes para afrontar las cacerías de mayor envergadura, o para la construcción de sepulcros comunales o de los más notables entre ellos, llamados dólmenes y mámoas. Pero también es muy posible que ya comenzaran a tener problemas de estilo de vida entre los que se habían asentado, y vivían pescando, mariscando, haciendo plantaciones o poseían una ganadería que era preciso estabular -y por lo tanto, hacerse sedentarios-, con los que seguían siendo nómadas, ya que podrían entrar en conflicto de intereses con los que comenzaban a tener excedentes de producción ganadería, pesquera o agrícola o por el uso de determinadas áreas de caza modificadas ahora por los que desarrollaban nuevas técnicas explotadoras. Ocasionalmente y tras una mala temporada de caza, los cazadores, mas aguerridos y salvajes que los ahora sedentarios, ejercían la rapiña, y el robo sobre los mas favorecidos. Pero esto solamente sucedería cuando los dos estilos de vida fueron asentándose y concretándose. Mientras, subsistieron ambos estilos de vida entremezclados y desenrollados por las mismas personas y de manera cíclico y estacional.

Estas gentes ya tenía convicciones mágico-religiosas animistas que había desarrollado a través de observar el fenómeno de la muerte y por su propia sensibilidad y emoción humana.  El Sol cegador y cálido que salía y moría cada día, un sol al cual debían el calor y los cambios estacionales, y una Luna pálida y fría que surgía cuando el Sol se ponía. El ciclo de luz y noche, de calor y frío, las estaciones... todo ello era una metáfora de la vida misma, el  ciclo de la vida. El sentimiento de precariedad ante los elementos de la naturaleza y sus atavismos jerárquicos de especie les llevó irremediablemente a elaborar propuestas coherentes que dieran respuestas a sus miedos y angustias vitales. También exigía explicación los fenómenos que veían en la naturaleza. La mera especulación y la imposibilidad de disponer de datos reales la suplían con imaginación, metáforas y analogías. Cada fenómeno, cada objeto tenía pues un doble metafísico que explicaba los acontecimientos. La vida se regía por desconocidos resortes invisibles y mágicos y los tabúes gobernarían la vida de estas gentes. Cuando uno se apercibía que llevando cierto objeto o realizando ciertos movimientos o actos sobreviviera o tuviera mejor suerte en un lance de caza o en un hecho peligroso enseguida lo relacionaban y lo consideraba esencial. Había que procurar repetirlo siempre para permanecerse protegido por él. Si a esto se le juntaba la experiencia de los locos, de los dos que sufrían ataques epilépticos o brotes psicóticos y los poseedores de toda suerte de desajustes mentales que se confundían con sobrenaturales del mundo espiritual más las tradiciones de los ancestros, pues ahí tienes ya un buen montón de material para crearte un rito y una base religiosa potente.

El uso de alucinógenos e estupefacientes por parte de los miembros de los clanes con los cuales alcanzar estados de conciencia alterados, creaba las emociones y experiencias mentales propicias para encontrar respuestas a los dilemas que hace ser a los hombres lo que somos: ¿quién soy?, ¿en dónde estaba antes de nacer? ¿a dónde iré cuando muera?.

Con respecto a sus muertos ya los neandertales habían comenzado a manifestar sus inquietudes y empatía por sus miembros del clan. Si bien también practicaron el canibalismo -a veces ritual, a veces gastronómico-,  también es verdad que con los miembros de su clan hicieron actos conscientes de duelo tras sus muertes, tomándose muchas molestias ala hora de enterrarlos, y hacerlo con cuidado y disposiciones concretas. dejándoles objetos u ofrendas, lo que demuestra sus sentimientos de respeto hacia el muerto. El canibalismo, como hasta hace bien poco tenemos documentado en algunas tribus casi o plenamente neolíticas supervivientes, podía ser una necesidad nutricional en un momento de escasez o un aprovechamiento oportunista, pero también podría ser un acto ritualizado: comer a un enemigo o a un hombre de la tribu muerto era poseer sus habilidades, su coraje. Los trozos y partes consideradas importantes (cerebro, corazón, hígado...) eran distribuidas y consumidas según el escalafón de autoridad y mando.   

 

 

 

La Revolución Agrícola del Neolítico

Hace unos 5.000 años llegó desde oriente el invento humano más determinante para su consolidación como especie y para su desarrollo poblacional por el mundo adelante: la agricultura. Es el invento que más cambios sociales nos ha provocado. Se puede decir que existe una humanidad antes y después de la agricultura. La agricultura nos fijó al suelo, creo el ahorro, las clases sociales, las ciudades, la masificación y permitió desarrollar toda la civilización que tenemos ahora. Nos hizo pasar de cazadores erráticos a ciudadanos. También significo el imparable uso de la naturaleza y su degradación ante la presión humana. Con la agricultura la naturaleza comienza a batirse en retirada ante un humano que necesitaba tierras de labor imperiosamente para alimentar a una cada vez mas abundante población. Aunque ya el hombre, siendo cazador errante y nómada, afectaba dramáticamente los parajes que descubría y pretendía usar mediante la quema de las praderas y bosques, tratando de crear un espacio apto para su estilo de caza, como fué el caso de Australia, cuya ecosistema cambió dramáticamente tras llegar el hombre, la agricultura ya significo el punto de no retorno.  Algunos tipos de animales, como los mamuts, rinocerontes lanudos, los osos cavernarios, uros, búfalos, y como no, sus felinos adheridos, lobos y demás predadores y competidores del hombre, fueron desapareciendo o extinguiéndose por estos cambios, demasiado veloces para que la evolución les diera una contestación. El versátil humano, con mucha menos herencia genética que seguir y con una cultura transmisible a las nuevas generaciones les ganó la partida en todos los frentes.

La agricultura hizo desaparecer bosques, eliminó praderas, secó lagunas, desvió ríos, aceleró la erosión y cegó estuarios y desembocaduras, cambiando el clima. El arado resulto ser un eficiente acelerador de la erosión y, si bien al principio proporcionaba mucho alimento, acababa empobreciendo los suelos, lo que exigía empezar de nuevo en otro lado. Otro nuevo bosque talado, otra pradera que debía ser quemada.  Europa, que un día fue un bosque compacto de este a oeste, se convirtió pronto en un tablero de ajedrez compuesto de zonas cultivadas y selvas cada vez mas aisladas unas de otras. Las especies supervivientes: lobos, bisontes, caballos, ciervos, aves no han dejado de ver su espacio cada vez mas reducido. El hombre se ha regido hasta hace bien poco por la idea de la inagotabilidad de los recursos y de que todo lo que existe esta ahí para ser usado. Ahora nos hemos dado cuenta que pese a todo formamos parte de esa misma naturaleza y que debemos saber usarla sin que sea sacrificada pese a todo. Nos jugamos nuestra propia supervivencia, al fin y al cabo. Si bien ella nos quiere matar, también es verdad que no podemos sobrevivir sin ella..

La agricultura neolítica era esencialmente cerealista, segándose primero con piedras afiladas, con palos armados con aquellas piedras afiladas a modo de hoz y luego con instrumentos de cobre e ferro que recreaban las hoces antiguas. Luego, con la domesticación de los vacunos, se introdujo el arado, lo que aumento notablemente las posibilidades de producción de cosechas. Había que almacenarlas, y para este fin aparecieron los grandes recientes de cerámica que substituían a los hechos con fibra vegetal. la ganadería, que surgiría de recoger crias supervivientes de las cacerías de los herbívoros y de que los mas mansos y confiados se acercasen a pastar a los cultivos de los humanos abrió la posibilidad de almacenar carne viva y leche fresca para las épocas menos provechosas. La leche significó una pequeña revolución también, ya que su uso significo un estupendo aporte de grasas, minerales y vitaminas. 

Aspecto que podria haber tenido la zona de Castrelos al inicio de la etapa de los asentamientos estables en nuestra área. En primer termino el ganado y una granja neolítica.

La agricultura cambiará la cultura y los modos de vivir de una manera brutal. De ser nómada, itinerante, se pasa a ser sedentario. La organización social, el orden jerárquico, los roles de los hombres y mujeres, de las clases sociales, todo iba a cambiar. Incluso los dioses y la religión tendría que adaptarse a los nuevos cambios traídos por la agricultura. Y también aparecerían nuevos conflictos con otros estilos de vida antagonistas, los tradicionales.

El nuevo sistema de producción de alimentos, los nuevos trabajos y especializaciones hace pasar a la mujer a un papel mas subordinado en algunos aspectos, y darle más protagonismo en otros, sin embargo. El matriarcado se diluye, parece ser, pasándose a una ideología mas machista. Aunque esto es muy discutible y esta en debate todavía. Como tantas cosas en realidad. Algunos sostienen que la cultura cazadora era matriarcal y que muchas de sus signos totémicos o religiosos están relacionados con la maternidad y la mujer y su gran secreto: la fertilidad.  Pero no es menos cierto que los signos masculinos, de fuerza, de poder, son masculinos. Si bien las culturas cazadoras son machistas, la mujer puede tener un peso grande al ser la cuidadora de los hijos y la que se encarga de lo domestico. El hombre, portador de las armas y proveedor de la caza y el alimento fuerte: la carne, tiene un estatus elevado, pero respetuoso ante la matriarca, la paridora, la que le ha mimado en su infancia. Cada cual se ocupa de su parcela, aunque el hombre tendrá un peso en los temas generales, ya sea por su propia naturaleza, ya sea por que ahí le ponen las circunstancias. A la postre, este tipo de realidades vendrán dadas mas que nada por la forma de la obtención de los recursos: los ganaderos se organizan de una manera, los agricultores de otra, los cazadores tienen sus roles y los mariscadores y pescadores las suyas. La base es que el hombre domina a la mujer según su mayor corpulencia, agresividad y fuerza física, y a la actitud mas expectante de la mujer, rasgos fruto de millones de años de evolución, pero según la importancia de cada cual a la hora de conseguir el sustento se ganan mas o menos parcela de poder y se redefinen los roles. Lo que sirvió en eras de cazadores y carroñeros erráticos no es útil en épocas de recolectas, agricultura, almacenamiento y sobreproducción. Y esto afecta a todas las áreas de la vida.  

La sedentarización de los humanos es paulatina según aumenta su dominio de la agricultura. Cuando se hace cerealista sus aldeas aumentan de tamaño y de complejidad, creándose las estructuras urbanas: calles, casas, palacios, barrios, zonas defensivas, zonas de trabajo y zonas de habitación y almacenaje. Primero con palafitos, cabañas, construcciones precarias, luego con piedra, con barro y madera,, cada vez mas complejo y elaborado. Nuevos oficios para surtir de los nuevos servicios que rápidamente se van creando. Los jefes y herreros, los que poseen la magia de dar forma a los metales son la clase alta y poderosa. Los sacerdotes y curanderos les siguen, y pronto los escribas detrás, que han de organizar el almacenamiento de tantos nuevos recursos. Un ejercito estable y siempre entrenado y pertrechado habrá de proteger esta prosperidad, deseada y envidiada por los aun errantes cazadores y por vecinos ambiciosos. La mujer cobra importancia a la hora de confeccionar adornos de plata, oro y piedras preciosas, así como también la alfarería utilitaria. Los herreros se dedican mas a crear herramientas y armas y a trabajar los metales pesados y duros, su gran secreto.  La mujer, aunque en las épocas de caza también recolectaba, ahora, con la agricultura y la ganadería, ocupara mas tiempo a la producción de alimento y su elaboración, lo que realza su estatus, matizado todo ello por la tradición machista, claro. Todos los nuevos oficios y usos aún a escala rudimentaria, pero ya perciben claramente las bases de lo que será  la edad el cobre y de hierro que solo se diferencian con el final del neolítico en la calidad y complejidad de los productos, al alcanzar el dominio de las técnicas ahora descubiertas.

Esta nueva manera de producir y almacenar se deriva de nuestra capacidad para prevenir. Esta habilidad se desarrollará mas en aquellas zonas donde las estaciones son claras y definidas, con veranos caluroso y secos e inviernos helados. Las zonas geográficas  y sus climas generan que tipo de cultura y civilización habrá. Cuanto peor son las condiciones y mas dramáticos sus diferencias mas se exigirá del humano el  prever y resistir.  La agricultura depende totalmente de calcular el clima, de almacenar y de prever escasez. Su ahorro y acumulo, su prosperidad y estructuras serán un señuelo para los oportunistas y ladrones.

Azada neolitica

La gente armada y preparada para el combate defensivo de estos recursos serán el germen de los ejércitos del futuro. Y también reforzará el sentimiento de propiedad: aquellos que tanto han trabajado para tener asegurado su futuro no desearán entregar el fruto de su trabajo a nadie. Y habitualmente y casi de forma mecánica, pueblos en movimiento se dejaran caer sobre esta islas de abundancia, unas veces arrasándolas y otras integrarse en ellas como dominadores. Ello hará que los agricultores y ganaderos deban a veces emigrar a buscar nuevos territorios, expandiendo y dando a conocer sus técnicas a nuevos grupos humanos y en zonas mas y mas alejadas.

¿Alejadas... de donde?. Los primeros signos del neolítico se encuentran alrededor del Mar Negro, entre Ucrania y Turquía. De ahi se expande por todos lados. Existe un trabajo acerca de la posibilidad, bastante bien documentada al parecer, de que los agricultores de este mar, cuando aun era un gran lago de agua dulce feraz para la agricultura, fue cataclísmicamente, en el lapso de unos tres años, cubierto por las aguas del Mediterráneo, que finalmente habrían conseguido hacerse paso por el estrecho del Helesponto, tal vez a consecuencia de un terremoto que habría abierto primero una entrada somera de agua, para finalmente convertirse en catarata y en maremoto. Así, lo que había sido un lago interior acabo siendo un mar salado y toda aquella gente que había desarrollado técnicas d cultivo tuvo que emigrar hacia el Europa y hacia Asia, teniendo que cambiar técnicas y aprender nuevas para adaptarse a los nuevos vegetales que se encontraba. Esto aceleró el neolítico, y seguramente creo uno de los mitos humanos mas conspicuo: el del diluvio o gran inundación, presente en casi todas las culturas de alrededor y en muchas mas lejanas aun, que podrían haber heredado ese mito de pueblos en contacto con aquellos que lo sufrieron.

Los conflictos entre distintos estilos de vida debió ser frecuente. Los ganaderos odian a los agricultores, y viceversa. Lo que para uno es tierra libre para pasar y apacentar a sus animales para el otro es tierra de cultivo que no deben ser pisada por pezuñas que dejen el terreno en mal estado y erosionable. Aunque es mas probable que muchas veces los mismos que eran agricultores fueran también ganaderos, y pudieran preparar y delimitar sus tierras para ambas funciones, tan complementarias también: los deshechos de los animales son un excelente abono y este detalle debió ser pronto observado por los agricultores. Como el que también resulta un excelente material constructivo una vez mezclado con la paja y el barro.

 

Granja neolítica en el área de Vigo. La agricultura va a cambiar muchísimo el estilo de vida y la organización social de los pueblos, y de las luchas por las zonas de caza se pasaría a las guerras por los espacios fértiles y cultivables, cada vez mas escasos.

 

La hoz, una herramienta básica de los agricultores. Consiste en un palo hendido donde se incrustan piedras afiladas, creando un borde aserrado y muy cortante. Descargar la imagen para verla en detalle. .

    

Muela de piedra para moler grano. De muy pesado uso, la harina producida contenía fina arena, que producía dos efectos: micro erosión dental que eliminaba el caries producido por esta ahora más dulce dieta cerealista, y precisamente un desgaste dentario que aceleraba la perdida de las piezas por desgaste.

 

 

 

 

MONUMENTOS EN EL VIGO PREHISTORICO

(imágenes de las mámoas y restos arqueológicos de Javier Arribas desde www.vigoenfotos.com)

 

En el Neolítico, los hombres que vivieron en nuestra tierra realizaron dos tipos básicos de enterramientos: individual y comunitario. Predominaron los comunitarios, reservándose los individuales para los jefes y miembros distinguidos. La ubicación de estos monumentos y tumbas -en laderas o cumbres peladas-, indica una misión también totémica o de identidad ante otras comunidades, dado su tamaño y ubicación generalmente elevada, proclive a ser vista de lejos.

         

Aunque tampoco escasean los situados más abajo, en el llano, lo que refuerza el hecho de que pudieran ser tomados como indicadores de limites territoriales. Posiblemente se usarían indistintamente con una y otra función.

También abundan las inscripciones en piedras, conocidas como petroglifos, de significados difíciles de precisar. ¿Mapas territoriales?, ¿Símbolos religiosos o rituales? ¿Tableros de juegos y adivinación?. ¿Signos mnemotécnicos o jeroglíficos para recordar los mitos locales?...  Todas esas hipótesis pudieran ser ciertas, cada cual en su contexto..  

Los sacrificios con muerte no son descartables, y existen fundadas sospechas de que el sacrificio humano no era infrecuente en algunos rituales: existen surcos y pozas pequeñas labradas en la rocas por las que es posible que no solo agua corriera. Se conoce, de otras zonas, donde se mataba ritualmente a gente incluso de alto nivel social, para interceder ante los dioses en un asunto de importancia, estrangulando a la victima con una soga de esparto.

       

Los pueblos no sedentarios y los emigrantes tienen la suerte de encontrarse con otras culturas e irse unas y otras enriqueciéndose con nuevas técnicas e ideas. Mucho de lo que el hombree occidental adoptó venía de las paulatinas emigraciones desde Asia y el Caucaso con las tribus indoeuropeas. Así nuevas y mejores técnicas en cerámica, la irrigación artificial, el drenaje de los campos, sistemas de arado, el uso de abonos, desarrollo de artes de pesca y navegación a vela, la rueda y otras invenciones técnicas e ideológicas como religiones, sistemas sociales y las lenguas habladas vinieron con las culturas orientales que las descubrían y desarrollaban antes que nosotros.   

Con el uso del fuego y la cerámica en un principio, y de forma accidental y por la observación, el hombre se encontró un nuevo material:

Los metáles.