Un poco de Historia...
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Sin ánimo de extendernos, sólo pretendemos presentar, en esta página, algunos de los retazos más importantes de la historia de nuestro pueblo; todo pueblo la tiene, y Forcall no podía ser menos.
A parte del mudo (hoy por hoy) testimonio de "La Moleta dels Frares" que nos habla de un asentamiento humano con más de 2.000 años de antigüedad, podemos decir que Forcall nace para la historia hacia el año 715, cuando los árabes culminan su pacífica ocupación de la zona, sustituyendo a la cultura visigoda que durante más de 300 años allí se había asentado y que desaparece sin apenas dejar rastro. La cultura árabe es la que inicia los abancalamientos junto al margen de los ríos y las primeras canalizaciones de agua; así, durante más de 500 años, hasta la fecha más segura que los textos nos han dejado: 1.235.
En ese año las tropas de D.Gil de Azagra y D.Benito de Torres, oficiales de D.Blasco de Alagón, caballero del Rey Jaime Iº, conquistan la zona a los árabes, junto con el bastión más importante de la zona: el castillo y la fortificada ciudad de Morella.
En Forcall parece ser que la población estaba más concentrada hacia la zona de La Moleta, y dispersa en caseríos por las faldas de la sierra de la Menadella. El actual casco urbano es conocido entonces como "Poyo Albo" o "Puig Blanc", sin duda una pequeña alquería mora asentada más hacia el valle que el resto de la zona.
Esta alquería, junto con las nuevas construcciones cristianas son elevadas el 2 de mayo 1.246 a la categoría de Villa con el actual nombre de Forcall, entrando a formar parte de la jurisdicción de Morella.
Durante muchos años Forcall, al igual que el resto de aldeas de la jurisdicción morellana, contribuyó con su "terçó" (tercera parte de los impuestos pagados a la diócesis de Tortosa), a sufragar los gastos de la metrópoli como fueron la construcción de la Basílica Arciprestal, el Convento de St.Francesc, el acueducto, etc... Como resultado negativo de esta presión, desde 1.291 en adelante se sucedieron los pleitos y demandas de independencia por parte de las aldeas frente al poder centralizado de Morella; hasta que en 1.358, durante el reinado de Pedro III, se consiguió del rey la ansiada libertad por la cantidad de 500 florines; pero 9 años más tarde Morella, desoyendo la orden real, puso sitio a Forcall causando graves daños tanto en cosechas como en las recién levantadas murallas y edificios del interior.
Igualmente, en 1.414 Forcall sufrió el bombardeo morellano efectuado desde la Mola de la Garumba, sobre la Roca de Mig-Día, (todavía hoy pueden contemplarse allí los restos del pequeño fortín que se construyó al efecto) cuando, como en tantas otras ocasiones, las aldeas se alienaban en el lado contrario al que lo hiciera Morella en cualquiera de las muchas luchas dinásticas que hubo en nuestro país; pero la elección fue siempre del lado de los vencidos y, al final de cada guerra pagaba caro nuestra población sus enfrentamientos con la metrópoli...
...Y así hasta febrero de 1.691 en que el Rey Carlos II concedió, por fin, la ansiada libertad del yugo morellano por el precio de 20.000 pesos. Así, bajo el mandato del primer alcalde, Pedro Calatayud, se fijan por ver primera los lindes del término.
Pese a todo, estos siglos, sobre todo el XVI, fueron de pujanza para Forcall; en estos años se levantaron los mejores palacios que la población aún conserva ( el de los Miró, conocido hoy como de los Osset y restaurado como hotel, el de los Fort, con vistas a la calle conocida hoy como "de la pelota", el de los Berga, ubicado a poca distancia de la población, en la conocida como Fábrica de Palos y el de los Maçaner, en la actual calle de los Dolores, así como el impresionante Molí Matalí, junto al camino real de Aragón).
Tiempos de relativa estabilidad se sucedieron hasta las guerras carlistas del 1.833 en adelante: Forcall sufre, al igual que muchos otros pueblos de la zona, las idas y venidas, reyertas y venganzas de carlistas y liberales, sirviendo de prisión a más de 3.000 hombres capturados a las tropas isabelinas por el General Cabrera ( el "Tigre del Maestrazgo") que tuvo sus cuarteles generales alternativamente en Cantavieja, Mirambel y Morella. A parte de las pérdidas humanas, Forcall tuvo que soportar el incendio de su Iglesia en 1.835 y, aún después de terminada la contienda, siguió sufriendo penalidades por el apoyo prestado a su hijo Tomás Peñarrocha, alias "El Groc", guerrillero que no se resignó a la derrota de la causa carlista y que mantuvo en jaque a las tropas reales hasta su captura y muerte en 1.844.
En 1.860 se reconstruyó la Iglesia (por cuya quema le quedó a nuestro pueblo el mote de "Forcall socarrat" y en los años sucesivos se procede lenta, pero imparablemente, a restaurar las heridas de tanta destrucción sufrida.
Forcall prospera a principios de nuestro siglo (más de 2.000 habitantes se censan en esa época), pero el estallido de la Guerra Civil del 36/39 con todas sus consecuencias vuelve a sumir a la población en el desorden y la miseria; concluida ésta, es la emigración (sobre todo a Cataluña) la solución mejor para asegurar la subsistencia, y así es como Forcall ve vaciarse progresivamente sus masías, calles y casas y partir a muchos de sus hijos en busca de una vida mejor.
Pese a todo, los que quedaron no perdieron el norte; y hoy Forcall es un pueblo pequeño, pero moderno; amante de sus tradiciones y a la vez proyectado al futuro. Lo podréis ver silencioso y austero en sus días de trabajo, pero también ruidoso y alegre en sus días de fiesta. Y, siempre, pacífico y hospitalario.
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Autor: Enrique POLO MOYA |