
Recursos eólicos: En España se han venido realizando mediciones eólicas desde hace quince años, tanto por la administración central como por las autonómicas. Estas mediciones permiten el establecimiento de mapas eólicos, de las diferentes comunidades. Atendiendo al estado actual de la tecnología y las posibilidades reales de implantación de instalaciones eólicas, sería factible en primera aproximación instalar unos 10.800MW, a los que correspondería una producción de 21.600 GWh/año. La distribución de esta potencia por Comunidades Autónomas aparece reflejada en la figura, en donde se presentan las de mayor potencial, ya conocidas, se están estudiando nuevas áreas con posibilidades de parques eólicos u otros tipos de aplicaciones.
En los años noventa, los españoles adoptan los aerogeneradores más modernos como una forma sencilla y barata de generar energía limpia. La industria española de la energía eólica ha avanzado rápidamente en los últimos años con más éxito que cualquier otro país de Europa. El nivel de inversión es tal que en los años venideros es probable que el país desafíe incluso el excepcional ritmo de crecimiento rápido del líder del mercado; Alemania. En 1993, sólo 52 MW de potencia de energía eólica se estaban instalando en el territorio español, gran parte de los cuales se concentraban en las zonas ventosas de Tarifa frente a África a través del Estrecho de Gibraltar. A finales de 1998, el total se había multiplicado hasta llegar a 834 MW y casi la mitad fue instalado solamente en dicho año. Igualmente importante es que este desarrollo se esté realizando ahora en todas las regiones de este gran país, desde la rocosa costa atlántica en el noroeste, a las montañas de Navarra a la sombra de los Pirineos, hasta las soleadas llanuras de Cataluña que bordean el Mediterráneo. La primera parte de la legislación gubernamental que establece un considerable apoyo a las energías renovables se introdujo en 1994. Mediante este Real Decreto se obligaba a todas las compañías eléctricas a pagar una prima por la energía verde en un período de cinco años. En general, este sistema de apoyo al medio ambiente funcionaba de forma similar a la ley de Suministro Eléctrico de Alemania. A finales de 1998, el gobierno reafirmó su compromiso con las energías renovables mediante una nueva ley (Real Decreto 2818/ 1998) diseñada para armonizar este sistema con la apertura continua de los mercados energéticos europeos a la plena competencia. Como en otros países, todas las compañías involucradas en la producción eléctrica se privatizan y su actividad, en cuanto a generación y distribución de energía, estará claramente separada. En el decreto de 1998 se establecía un objetivo mínimo de al menos el 12% para que la energía del país procediera de fuentes renovables en el año 2010, de acuerdo con el objetivo de la Unión Europea, y se introducía una nueva normativa para facturar cada tipo de energía verde, que para los productores de energía eólica, por cada unidad de electricidad que producen, supone el pago de un precio equivalente al 88'5% del precio de venta a los consumidores.
Aunque estos precios se revisen cada cuatro años para considerar los de la electricidad general, el nivel de penetración de energía eólica y su rentabilidad relativa, la mayoría de los observadores creen que esta legislación aporta los criterios para una mayor expansión de la energía eólica.
Planes autonómicos: Mientras que en España las leyes nacionales son importantes, el impulso fundamental para el desarrollo de la energía eólica proviene de abajo a arriba, de los gobiernos autonómicos deseosos de ver que se construyen fábricas en su región y se crea puestos de trabajo locales. Las comunidades de mayor actividad son Galicia, Aragón y Navarra, seguidas de Cataluña y Castilla y León. El incentivo es sencillo:las empresas que deseen desarrollar recursos eólicos en la región deben garantizar que la inversión que se realice va a destinar parte a la economía y a los recursos locales y los fabricantes locales se van a encargar de la mayor infraestructura posible. Fabricación nacional Aunque España cuenta con un núcleo consolidado de tres fabricantes de aerogeneradores de capital totalmente nacional (Made, Ecotécnia y Desarrollos eólicos) se les han unido otros fabricantes que utilizan tecnología danesa o que tienen una parte de accionariado danés, entre las que se encuentran Gamesa Eólica (que utiliza tecnología Vestas), NEG Micon, Bazán-Bonus y Nordex. Las normas establecidas por los gobiernos autónomos como Galicia han mantenido la importación de aerogeneradores al mínimo.
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