Nuestra
aventura sigue su curso y ya es nuestro 6º día de pedaleo,que iniciamos
hacia las 9.30 h de la mañana con un buen desayuno en el albergue.
Es esta una
etapa que se presenta suave y tranquila, de nuevo con un perfil
completamente llano (que raro, no?).
En nuestro
viaje encontramos que en varias carreteras las bicis tenemos acceso restringido, y por lo tanto
no conviene circular pues como pudimos comprobar los daneses son muy
tajantes y cumplen a rajatabla sus normas.
Nos adentramos por despiste en
una de estas carreteras restringidas al tráfico de bicicletas y varios conductores
nos increparon ya que nuestra presencia en dicha vía estaba prohibida.
En
Dinamarca esto no es problema, y siempre hay una buena opción a mano:
tomamos vías secundarias que nos llevaron hacia la costa,
siguiendo la Ruta de la Margarita de nuevo.
Aprovechamos
para hacernos una foto al lado de uno de los postes que nos han ido
marcando el camino de la flor.
Pasamos
por Orbaek, hasta Sdvendvorj, donde comemos en un restaurante
pakistaní, que se convirtió en nuestra salvación.
Seguimos
nuestro camino y cruzamos un puente impresionante. Teníamos la sensación
de pedalear en
medio de las aguas.
Una vez hecha la
pertinente siesta reponedora de energías en Troense, nos dirigimos a
Spodsverj,
donde cogemos el último ferry "in extremis" tan solo 2
minutos antes de su salida a las 19.15.
Tenemos
reservado albergue en Nakskov donde llegamos ya de noche hacia las 21.00
tras recorrer unos 108 kms.
La recepción
del albergue ya está cerrada y buscamos la llave en el lugar acordado
en la conversación telefónica.
Una vez
instalados,
vamos a cenar pizza al pueblo que se encuentra a unos 2 kms.
Tanto el camino de ida
como el de venida del pueblo lo realizamos a oscuras, tan solo con la
luz de las bicis.
El albergue es muy bonito, tiene unas inmensas
cristaleras y madera por todas partes, pero de nuevo está muy solitario.
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