...El escultor Eduardo Chillida que murió, en su tierra vasca, después de una larga enfermedad el pasado 19 de agosto a la edad de 78 años, ha sido uno de los artistas más celebres de nuestro tiempo. Una necrología publicada en la “Neue Zürcher Zeitung” por Matthias Bärmann reza en el título: “Arquitecto del vacío”. Pero aclara que este vacío no sería “un simple faltar de algo, sino pura fuerza”. Entre la materia y el espacio, tal como se nos presentan en sus obras, se hallará el “área intermedia”, se manifestará “el límite como lugar dinámico de mediación y encuentro”. Exactamente esto queda muy patente para los visitantes de la residencia del canciller alemán en Berlín cuando ven la gran escultura de hierro de Chillida que recuerda la reunificación de Alemania.
...Menos conocido es que Chillida creó su obra desde una profunda religiosidad. Cada domingo asistió a misa con su familia - tenía ocho hijos con su encantadora esposa Pilar. Para la iglesia de Sankt Peter en Colonia creó un magnífico altar de cruz. El padre jesuita Mennekes preguntó al artista en el librito “Chillida im geistlichen Raum”: “¿Hablaría Vd. de dimensiones religiosas como de una densidad colmada o de una presencia cósmica?” El escultor contestó: “Soy un hombre religioso. Las cuestiones de fe y mis problemas de artista están cerca unas a otras. Naturalmente mi concepción del espacio tiene una dimensión espiritual, igual como le es propia una filosofía. Mi continua rebeldía contra las leyes de la gravedad tiene un aspecto religioso ... Son cuestiones que me interesan, pero no les doy nombre. Como dije: Soy ciertamente un hombre religioso a pesar de tener mis dificultades con según que cosas dentro de la Iglesia. No cabe más que enfrentarse con ello y superarlo.” Pregunta: “¿También se ha preocupado por la literatura espiritual?” Respuesta: “Si, por supuesto. He leído bastante sobre la mística, la alemana, la hindú, la oriental y la cristiana en general. Y tengo que confesarle que creo que mi trabajo tiene mucho que ver con este pensamiento. Lo que uno siente en su interior, lo puede comunicar hacia fuera. De esto se trata en la mística: aguantar las fuerzas antagónicas que nos tiran hacia arriba y hacia abajo, darles una forma - y así trascender a toda frontera, superar los límites de espacio y de tiempo, los límites del momento que nadie sabe medir ...”
...En otro lugar se cita una palabra de Chillida de un catálogo del año 1981: “mejor una nube de pájaros en el cielo que uno solo en la mano.”dte.
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