Familia Cisterciense
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Familia Cisterciense
nº 15 (julio 2001)
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HEISTERBACH

                                                 Prelado Dr. Günter Assenmacher

Buscar a Dios, el cometido de todos los cristianos, o 
de todos los humanos, es el anhelo central de la vida
religiosa. Su beneficio no se encuentra primeramente 
en la prestación de determinados servicios, sino en el
hecho de su existencia: Que aquí, en medio de nosot-
ros, haya hombres y mujeres que desde la gracia de la
fe dedican su vida a Dios, tratando de perfeccionarse
en el seguimiento personal de Jesucristo, en la comu-
nidad de hermanas y hermanos y en un sinfín de tareas
al servicio de la Iglesia y del mundo.
Este planteamiento, en el transcurso de la historia y por
impulso de grandes personalidades, se ha plasmado en
muy diversas formas, dentro y fuera de los claustros.
A san Benito (480-547) comúnmente se le considera
padre del monacato occidental; la orden fundada por él,
es la más antigua de las aún hoy existentes en
occidente.
Su estatua vestida con la cogulla, el hábito ancho y
plisado que los monjes llevan en el oficio divino, ya ha
saludado a todos los que entraron en el recinto del
monasterio por el pórtico barroco.
En frente de Benito y con la cruz en la mano, vemos
una figura de san Bernardo de Claraval (1090-1153).
Ingresó por el año 1112 junto con otros treinta hombres
en el monasterio reformista Cîteaux, un lugar solitario >
.
.
en la región de Dijon que bajo su influencia llegó a ser
punto de partida de un movimiento renovador del
monacato occidental; nombrada según el lugar, la
orden cisterciense (a cuyos miembros también se les
llama "monjes blancos" o "grises", diferenciándolos
por su hábito no teñido de los negros benedictinos)
se extendió con una rapidez extraordinaria por toda
Europa.
Heisterbach fue una de las grandes abadías
cistercienses de Renania. Había sido fundada en 1189
por el monasterio Himmerod que por su parte era una
fundación de 1134 de la abadía de Claraval, la segunda
de las cuatro primeras hijas de la abadía madre Cîteaux.
El nombre "Heisterbach" procede de su ubicación junto
a un arroyo (en alemán: Bach) en medio de un bosque
de hayas (= Heister). Arbol y riachuelo se encuentran
por ello en el escudo (a la izquierda de la entrada)
coronado por el báculo y la mitra, insignias litúrgicas de
obispos y abades.
Al principio los monjes habitaban un monasterio
construido en 1142 encima del Petersberg [monte en el
sudeste de Bonn] y que había sido abandonado por los
clérigos agustinos (los fundamentos de la iglesia Sª
María han sido excavados y se pueden ver allí); en
1192, sin embargo, se trasladaron al valle protegido,
donde en 1202 colocaron la primera piedra de la iglesia
abacal que fue consagrada el 18 de octubre de 1237.
.
Esta iglesia tenía una nave principal de 88 m de
longitud [el DHGE se pasa en cien metros!] con una
transversal de 40 m, es decir 24 m más larga que la
abadía de Altenberg y superando todas y cada una de
las iglesias románicas de Colonia.
El hecho de que esta magnífica iglesia, después del
cierre de todos los conventos en la secularización de
1803, fuese vendida para derribo, junto con los demás
edificios de la abadía, en 1809 al empresario del Canal
Rin-Maas, lo que llevó hasta 1818 a su práctica
desaparición conservándose únicamente la ruina del
coro, partenece a las incomprensibles barbaridades de
la historia de aquel tiempo.
Cómo era esta imponente iglesia, lo sabemos por los >
.

dibujos exactos que Sulpiz Boisserée hizo en el 1810. 
Además de las ruinas del coro (1) y del edificio de
entrada (4) de 1750, hoy día solo quedan del antiguo
monasterio el antiguo patio de cocina (6) (1722/23,
ahora cafetería) con el granero de diezmo (5) así como
la antigua cervecería (7) (1711, hoy centro de congre-
sos), el muro (15) que rodea el recinto conventual de
una extensión de unos 40.000 m2 más unas esculturas
de piedra o bien unas piezas en bruto. Descontando
algún que otro rastro escondido, todo lo demás desa-
pareció irrevocablemente en el derribo; el mobiliario ha
sido vendido a precio tirado y se sabe solamente de
unaparte muy pequeña que está en museos o en manos
de particulares.


(4)

(15)
.
El dintel románico tardío del frontón del antiguo portal
oeste (cordero de Dios) se ha incorporado en el portal
de esta iglesia; en la pared de enfrente se han empo-
trado las lápidas de los abades Adam Pangh (+1728)
y Engelbert Schmits (+1747).
La abadía, desde donde se fundó en el 1212 la abadía
Marienstatt en la región de Westerwald,  llegó a su
máximo esplendor en el siglo XIII. En aquel entonces
vivía aquí Caesarius (1180-1249), conocido hasta
nuestros días por sus obras, que nos aportan muchos
conocimientos de su época. Ya en el 1897 se erigió un
monumento en memoria de él (2) cerca de las ruinas
del coro; en el pueblo cercano de Oberdollendorf hay
una calle que además de llevar su nombre tiene insta-
lada otra estatua en bronce, que le muestra inclinado
sobre su pupitre.                                                              >
.
En el año 1918, la Hermandad de las Celitas según la
Regla de San Agustín, fundada en 1838 y con la casa
madre en la calle de Severino en Colonia, adquirió todo
el recinto de los Duques de Lippe, que lo tenían en
propiedad desde 1820 y cuyo mausoleo (14) de estilo
neogótico se conserva en la entrada del cementerio. En
aquellos días, al lado de las ruinas, ya existía el Hotel
(3) construido en el siglo XIX y que después, a partir
de 1940, sirvió de hospital y entre 1970 y 1993 de resi-
dencia para la tercera edad. Durante los años 1953 a 
1956 (las Celitas contaban con más de 1000 hermanas;
en 1993 eran unas 250, más 120 en la India) se edifica-
ron la iglesia nueva (8) y las demás dependencias
conventuales (10) que bordean la antigua muralla; hoy
en día estas últimas albergan una residencia y un
geriátrico. Actualmente (~1995) en Heisterbach viven
alrededor de 30 religiosas y 60 personas mayores.

(7), (8)
se aprecia el dintel
.
A nuestros visitantes les deseamos de todo corazón lo que dice la inscripción encima de la salida de nuestro convento gravada
en una piedra traída en 1750 de los Lugares Santos en Roma:

PAX CUIQUE INTRANTI - RURSUM PAX HINC REDEUNTI
Paz al que entre aquí - paz al que vuelve de aquí!

Prelado Dr. Günter Assenmacher 
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