MOLINETE. ANTECEDENTES HISTORICOS

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EL CERRO DEL MOLINETE

ACRÓPOLIS DE CARTAGENA

 

Reconstrucción de las edificaciones púnico-romanas existentes en el Cerro del Molinete

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

    Es en el S. XV cuando el cerro empieza a ser conocido con el popular nombre de MOLINETE por la construcción en él de varios molinos de viento, dos de ellos hoy todavía en pie, que caracterizan la silueta de una de las cinco colinas de nuestra ciudad, sin duda, escenario de los principales momentos de la historia de Cartagena. Sin embargo, la mención más antigua y significativa a esta colina se remonta al S. II a.C., cuando Polibio describe la ciudad de Carthago-Nova como introducción a su narración acerca del ataque de Publio Cornelio Escipion a Qart-Hadast. En su Historia Universal (lib. 10, 9.8-12.1) Polibio dice: 

"El centro de la ciudad está en hondo. Por el lado de mediodía tiene una entrada llana viniendo del mar, pero por las partes restantes está rodeada de colinas, dos altas y escabrosas y las otras tres mucho más bajas, aunque están llenas de cavernas y malos pasos. De éstas, la mayor está al oriente, se extiende hasta el mar y sobre ella se extiende el monte de Esculapio. Hacia el occidente le corresponde otra de igual situación sobre el que está fundado un magnífico palacio, obra según dicen de Asdrúbal, cuando afectaba la monarquía".

    De esta manera, sabemos que en la antigüedad el cerro era conocido como ARX ASDRUBALIS, haciendo referencia a las importantes construcciones cartaginesas en él asentadas. Tal es el caso de los muros de opus africanum descubiertos bajo el podium del Templo Capitolino, o del santuario púnico provisto de una altar de terracotas descubierto en el transcurso de la campaña arqueológica 95-96 en la ladera sur. No debemos, sin embargo, olvidar que en la cima de la colina aparecen los que pueden ser los restos más antiguos de la ciudad. Se trata de una serie de muros perpendiculares a la muralla del Dean (por la que quedan cortados) y que nos pueden estar hablando de una ocupación del cerro con anterioridad a la llegada de los contingentes púnicos, de una población indígena, Iberos, que serían absorbidos por los sucesivos desembarcos de diversas culturas en nuestro estratégico puerto. 

    El MOLINETE en época romana se convirtió en la verdadera ACRÓPOLIS DE LA CIUDAD, punto más significativo de la religiosidad, economía y política de Carthago-Nova. En su cima se hallaban, al menos, dos templos de época republicana (S. II a.C.). Uno de ellos dedicado a la diosa siria Atargatis y, otro conocido como el Templo Negro. También encontramos el denominado Castellum aquae, base del suministro de aguas a la ciudad, situado estratégicamente, sobre las termas (calle Honda) y hoy a los pies del antiguo molino que en sus últimos días de utilización se convirtió en la ermita de San Cristóbal. Pero, sin duda, la construcción más importante y representativa del cerro está constituida por el Templo Capitolino que presidía el lado norte del foro de la ciudad, sito en la actual plaza de San Francisco. El Templo Capitolino fue construido con posterioridad al 133 a.C., probablemente en época cesariana, y, frente a él transcurría una calzada más antigua, ya que observamos como se termina introduciendo en la cuarta de las cinco capillas situadas entre las dos escalinatas de acceso al podium del templo. Ya en la fase augustea, el foro es ampliado y repavimentado y, con ello, quedan colmatados los dos primeros escalones de los accesos. En estos momentos es posible que las antiguas capillas dedicadas a dioses menores pasaran a ser utilizadas como tabernas. 

    Toda la ladera sur de la colina se constituye en época romana como un importante centro monumental. En ésta se han hallado restos de columnatas y distintas estructuras romanas pertenecientes tanto a obras de carácter público como privado. De hecho en estos momentos toda la colina estaba densamente poblada. Durante la época tardía romana, la colina sufre una importante despoblación que va a ser continuada durante las fases de presencia bizantina y visigoda en la ciudad. Dentro de la fase musulmana, parte de la escasa población de la ciudad es posible que se situara en las laderas norte y oeste del cerro, zonas más protegidas de los continuos ataques piratas propios del momento; de ahí el nombre de algunas calles, como Morería Alta o Morería Baja. A partir de la reconquista cristiana, la zona se va repoblando y se convierte en el barrio morisco de Qartayana, y, como ya se ha mencionado al principio, es en el S. XV, tras la construcción de varios molinos, cuando el cerro recibe su nombre actual. 

    A raíz de la construcción de la llamada "muralla del Dean", en el S.XVI, sus laderas y cumbre se van ocupando al resguardo de la obra defensiva. A finales de esta centuria era ya un barrio muy poblado, es por esto que, al construirse la nueva muralla por orden de Felipe II, a cargo de Antonelli en 1570, la colina queda incluida en su perímetro para proteger a las gentes de la zona. Así, de igual manera, también se mantiene el antiguo lienzo defensivo en la cumbre del cerro. 

En el S.XVII se construyen en las inmediaciones de la colina unos almacenes de pólvora, lo que no va a impedir que parte de la sociedad acomodada de la ciudad ocupe las zonas más favorables del cerro. No es hasta mediados del S. XVIII cuando se ocupa la cumbre y la ladera norte, se construyen nuevos edificios para la clase social más elevada en la zona de la plaza de la Aurora y también comienzan las obras de moradas más humildes en las laderas. Para finales de ese mismo siglo ya se documenta la existencia de mancebías en el barrio. 

Durante el S.XIX la ciudad crece a espaldas de la colina, donde se va agrupando un tipo de población marginal, pero es, sin embargo, en estos momentos, cuando alcanza su máximo esplendor como "barrio alegre" de Cartagena. Se trataba de un barrio pobre, caracterizado por calles estrechas y sinuosas donde proliferaban numerosas tabernas. 

Durante la Guerra Civil se construyeron en el cerro numerosos refugios para resguardarse de los bombardeos aéreos.

Desde esos momentos hasta hoy, la zona ha sufrido una continua degradación, sus casas han sido abandonadas y, la mayoría, ya demolidas. Es a partir de 1977 cuando comienzan las actuaciones arqueológicas en el cerro dirigidas por Don Pedro Antonio San Martín Moro, teniendo continuidad en las excavaciones y campañas de limpieza de los años 1985-86, 1989, 1995-96 y1998-99.

 

 

Escalinata del podium

Antigua litografía del Molinete donde se visualizan unos depósitos de agua

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