ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL
ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL ISS

AÑO 2000



  • Viernes, 19 de Mayo de 2000.
    En la tercera visita a la ISS los astronautas restituirán la redundancia de baterías en la ISS para que afronte con seguridad el acoplamiento automático del módulo Zvezda a mediados de julio. Transbordarán, además, una tonelada de víveres y equipo, y reimpulsarán a la estación hasta su altura original de 400 kilómetros.


    Después del paseo espacial llevado a cabo por Jim Voss y Jeff Williams, que tuvo una duración de 6 horas y 44 minutos, los astronautas se dedicaron a realizar diversas tareas de mantenimiento a bordo de la Estación Espacial.
    La entrada en el complejo no fue fácil, se necesitaron dos horas durante las cuales se abrieron un total de cinco escotillas. Siguiendo un protocolo bien establecido, el ruso Yuri Usachev y la estadounidense Susan Helms fueron los primeros en entrar en la Estación (23 de mayo). Ambos, junto a Voss, serán integrantes de la segunda expedición, el próximo año.
    El primer objetivo fue la colocación de un conducto de ventilación para mejorar ésta a lo largo de toda la estación. Después Helms y Usachev, reemplazaron dos de las seis baterías del Zarya, así como diverso material asociado. Se instalaron tres nuevos extintores en el Zarya, para sustituir los que ya habían caducado. En el módulo Unity, Horowitz y Voss cambiaron una caja de distribución del sistema de comunicaciones. Mientras, en el Atlantis, Weber preparaba para la transferencia casi una tonelada de materiales. Entre ellos, destaca una cámara Imax, bolsas de basura, una bicicleta ergonómica para hacer ejercicio, etc. Todo ello, así como bolsas llenas de agua, fué almacenado en el Zarya. Se realizaron mediciones del nivel de dióxido de carbono y de la velocidad de circulación del aire, confirmando la buena calidad de la atmósfera.

  • Miércoles, 12 de Julio 2000.
    El cohete Protón con el módulo Zvezda se eleva desde la plataforma 23 de Baikonur. La construcción en órbita de la gigantesca Estación Espacial Internacional (ISS), semiparalizada por las demoras de los rusos, cobró nuevos bríos esta madrugada cuando un cohete Protón se elevó sobre la estepa del Asia central llevando el largamente demorado módulo Zvezda (Estrella).

    El segmento, que proveerá a la ISS energía, propulsión y las primeras habitaciones para tripulantes permanentes, fue lanzado a las (4:56 GMT), exactamente 27 meses después de la fecha originalmente convenida entre las agencias espaciales de Rusia y de los Estados Unidos.
    Nueve minutos más tarde el Zvezda se separó de la última etapa del Protón y desplegó los paneles solares que lo alimentarán durante las críticas maniobras de los próximos días y que agregarán energía a la que ya aporta a la ISS el otro módulo ruso, el Zarya. El Zvezda, de 13 metros de largo, 30 entre extremos de los paneles solares y 19 toneladas de peso, irá acercándose lentamente a la ISS en una coreografía a alta velocidad (28.000 kilómetros por hora) que insumirá 13 días.

  • Jueves, 27 de julio de 2000.
    El módulo ruso se acopla con éxito a la Estación Espacial Internacional.
    En octubre partirá hacia el Zvezdá el primer equipo de astronautas.
    No hizo falta recurrir a un ensamblaje manual. El acoplamiento automático del módulo espacial ruso Zvezdá (que significa estrella) a los dos primeros segmentos que conformaban hasta ahora la Estación Espacial Internacional (ISS) hizo ayer definitivamente creíble el más ambicioso proyecto espacial imaginado por el hombre.
    El Zvezdá, que fue propulsado a órbita por un cohete Proton-K el pasado 12 de julio desde el cosmódromo kazajo de Biakonur, dota a la plataforma de un habitáculo de 13 metros de largo y 22 toneladas de peso en el que se alojará al primer equipo de astronautas de la ISS, que partirá hacia la estación el próximo 30 de octubre.
    El Zvezdá asumirá asimismo la función de guía del complejo espacial hasta que el módulo norteamericano Destiny sea añadido a la plataforma. El director de la Agencia Espacial Rusa, Yuri Koptev, manifestó su alegría pocos minutos después de que se realizara el acoplamiento. «Este es un gran día, porque estamos viendo que este proyecto en el que llevamos trabajando 10 años se desarrolla con éxito», afirmó. Koptev compartió su satisfacción por teléfono con Daniel Goldin, máximo responsable de la NASA.
    La agencia norteamericana mostró en el pasado reticencias a la participación rusa en el proyecto de la Estación Espacial Internacional debido a los aplazamientos suscitados por problemas de financiación. Por otra parte, se opone al proyecto ruso de «resurrección» de la estación orbital Mir, un lastre, según consideran los norteamericanos, para el desarrollo conjunto de la ISS. Los 320 millones de dólares (más de 60.000 millones de pesetas) que ha costado el módulo Zvezdá han sido sufragados en su totalidad por Rusia, a diferencia de Zaria, el primer segmento de la estación, financiado por EEUU. Hasta ayer, el módulo Zaria y el nodo de conexión norteamericano Unity constituían las dos únicas piezas de este inmenso laboratorio espacial.

  • Lunes, 7 de Agosto de 2000.
    Va hacia la ISS un carguero Progress.Fue lanzado ayer por la tarde desde Baikonur y debe acoplarse automáticamente mañana, a las (20:14 GMT).
    Un carguero automático Progress lanzado ayer con provisiones desde el Cosmódromo de Baikonur comenzó a maniobrar para acoplarse mañana a la Estación Espacial Internacional (ISS).

    El contenedor despegó a las (18:26 GMT) en un cohete Soyuz de tres etapas, y nueve minutos más tarde entró en una órbita elíptica de estacionamiento de 244 por 193 kilómetros de altura.
    Después de perseguir a la ISS y aproximársele lentamente en una cacería de 48 horas, la nave se unirá automáticamente al extremo libre del módulo Zvezda, el componente más reciente de la ISS, mañana martes, a las (20:14 GMT).
    El carguero lleva equipo de navegación, experimentos científicos, elementos de uso personal y una gran cantidad de componentes del sistema acondicionador de aire de la ISS.
    Estas provisiones --un total de 615 kilos-- serán descargadas por los tripulantes del Atlantis, que llegarán para una visita breve a principios de septiembre, y quedarán disponibles para los primeros ocupantes permanentes de la estación, cuya partida está prevista para el 30 de octubre próximo.
    Anoche el Progress inició una serie de tres ajustes de altitud de aproximación a la ISS que lo colocarán en una nueva trayectoria casi circular a 351 kilómetros de la Tierra en su paso más cercano (perigeo) por 368 kilómetros en su mayor alejamiento (apogeo), la órbita que describe la ISS.
    Una vez completado el acoplamiento, el Progress comenzará a trasvasar a la ISS 1.559 kilos de combustible para el sistema de posicionamiento y maniobras orbitales de la estación, que gobierna el Zvezda.
    Un carguero similar será lanzado antes de que llegue a la plataforma en construcción la primera tripulación estable.

  • Viernes, 11 de Agosto de 2000
    Diez transbordadores viajarán a la ISS en un año El 8 de septiembre próximo comenzará una caravana espacial como jamás se vio en los 20 años de historia de los transbordadores. Habrá un lanzamiento cada 37 días.
    Una gran armada de diez transbordadores con 63 astronautas y las bodegas atestadas de módulos, herramientas y víveres, está siendo alistada febrilmente en la Florida para ganar los cielos en los próximos doce meses y reactivar la demorada construcción en órbita de la Estación Espacial internacional (ISS).
    A razón de un lanzamiento cada 37 días, la caravana cósmica protagonizará la más apretada secuencia de despegues y aterrizajes en los casi 20 años de historia del transbordador espacial.
    Este aluvión de lanzamientos, comparable sólo con los más intensos días de la carrera espacial, allá por 1965 a 1969, fue detonado por el acoplamiento hace 15 días del módulo ruso Zvezda, que se demoró casi dos años en agregarse a la ISS.
    El disparo de salida sonará el 8 de Septiembre próximo, cuando el Atlantis deje la plataforma 39-B hacia la estación con siete astronautas en la misión STS-106, segunda parte de una expedición logística que comenzó exitosamente a finales de Mayo último como STS-101.
    El Atlantis, que justamente hoy está siendo ensamblado con los impulsores de combustible sólido y el gran tanque externo en el Edificio de Montaje de Vehículos (VAB), comenzará a ser remolcado hacia la rampa de lanzamiento en los primeros minutos del lunes próximo.
    Sus siete tripulantes deberán transbordar los pertrechos que lleven en sus bodegas y también la carga que acaba de arribar a la ISS en un contenedor ruso Progress. Además, harán una caminata espacial para completar la unión externa entre la ISS y el recién llegado módulo Zvezda, que se acopló automáticamente hace 15 días.
    Menos de un mes más tarde, el 5 de Octubre, será lanzado el Discovery, también con siete tripulantes, para instalar en el módulo Unity de la ISS una estructura que sostendrá los primeros grandes paneles solares.
    A finales de octubre llegará en una Soyuz la primera tripulación permanente de la estación, y un mes más tarde, el 1 de diciembre, el Endeavour despegará con sólo cinco astronautas llevando el primer conjunto de grandes paneles solares que alimentarán de electricidad especialmente las instalaciones norteamericanas de la ISS.
    Sólo 18 días después de fin de año, el Atlantis volverá al espacio con siete tripulantes y una carga singularmente preciosa: el laboratorio norteamericano de la ISS, que se llamará Destiny (Destino).
    El 15 de febrero de 2001, el Discovery encarará el primer viaje casi exclusivamente dedicado a trasladar personal de la ISS.
    Partirá con componentes italianos de la estación y la segunda tripulación permanente, que integrarán dos norteamericanos, James Voss y Susan Helms, y un ruso, Yury Usachev. De regreso traerá a los primeros habitantes, Bill Shepherd, Sergei Krikalev y Yuri Gidzenko.
    El 19 de Abril el Endeavour se elevará con el módulo logístico italiano Rafael y el gigantesco brazo manipulador remoto de la ISS, fabricado por Canadá.
    El 17 de mayo el Atlantis cargará con la cámara de descompresión que usarán los futuros caminantes espaciales de la ISS y un equipo purificador de gases.
    El 21 de Junio otra vez el Endeavour hará de burro de carga con el módulo europeo multipropósito Donatello y el 23 de agosto el Atlantis dejará en la ISS un gabinete exterior para el depósito de repuestos y baterías.
    En medio de esta secuencia, entre Abril y Mayo de 2001, queda pendiente sin fecha de lanzamiento aún una misión científica del Columbia, la única no destinada a la ISS en todo un año.

  • Viernes, 8 de Septiembre de 2000.
    A los siete tripulantes del Atlantis les esperan nueve duras jornadas de labor en la Estación Espacial Internacional (ISS) como electricistas, mecánicos y changarines calificados.
    Después de haberse agregado a la construcción orbital el módulo ruso Zvezda el 25 de julio y, detrás de éste, un carguero Progress repleto, la principal tarea de los cinco astronautas norteamericanos y dos rusos será completar los detalles de la unión del nuevo segmento y seguir preparando la estación para sus primeros habitantes permanentes.


    También activarán dos máscaras de gas y tres extintores que quedarán en el Zvezda como elementos de porotección antiincendio y dejarán funcionando equipo para recargar las baterías de futuros transbordadores y cápsulas Soyuz.
    También descargar 2.000 kilos de suministros que llevará el Atlantis en su bodega. Finalmente, dejarán en el Zvezda el primer inodoro de la ISS para que lo instalen los tripulantes permanentes que llegarán a fines de octubre.

  • Miercoles, 11 de Octubre de 2000.
    5º vuelo de emsamblaje Estación Internacional. Z1 T, PMA3.
    Mañana día, 14 al mediodía la misión pasará por uno de sus más grandes compromisos cuando el japonés Koichi Wakata deba manipular el brazo remoto del Discovery para extraer de la bodega de carga el soporte Zenith-1 y colocarlo en una de las escotillas libres del Unity. El Zenith-1 o Z-1 es una estructura metálica de 273 millones de dólares diseñada para sostener los primeros grandes paneles solares que llegarán con el Endeavour en diciembre.


    El Z-1, además, aloja equipo de comunicaciones de banda ancha y un juego de giróscopos para mantener a la ISS en la posición adecuada. En una delicada operación de casi tres horas que puso a prueba su destreza con el brazo robotizado del Discovery, el astronauta japonés Koichi Wakata agregó esta tarde un nuevo componente a la Estación Espacial internacional (ISS).

  • Martes, 30 de Octubre de 2000.
    Krikalev, Gidzenko y Shepherd se embarcan hoy en un sueño de años.
    Antes del próximo amanecer, un norteamericano y dos rusos dejarán la Tierra por cuatro meses para inaugurar un ciclo de presencia humana continua en el espacio que quizá jamás termine.


    El buzo Bill Shepherd, el piloto militar Yuri Gidzenko y el ingeniero mecánico Sergei Krikalev, integrantes de la Expedición 1 a la Estación Espacial Internacional (ISS), despegarán a las (7:53 GMT) de mañana en una cápsula Soyuz y dos días más tarde se acoplarán a la plataforma en construcción para permanecer a bordo 117 días de trabajo y experimentación. Dos horas antes los astronautas abordarán la pequeña nave montada al tope de un cohete Soyuz de tres etapas que ayer temprano fue llevado al complejo de lanzamiento 254 del Cosmódromo de Baikonur, en la fría estepa de Kazakhstán, en Asia central, la misma plataforma desde la que hace casi 40 años partió Yuri Gagarin, el primer hombre que orbitó la Tierra.

  • Martes, 31 de Octubre de 2000.
    La 'Expedición Uno' parte a la ISS para colonizar el espacio.
    Tres astronautas vivirán cuatro meses en la Estación Espacial Internacional.
    Hoy son sólo tres hombres: el estadounidense William Shepherd de 47 años y los rusos Yuri Gidzenko, de 35 años y Sergei Krikalev, de 38. Pero quizá en el futuro sean tres héroes. Forman la Expedición Uno y ya es histórica: representa la avanzadilla de la futura colonización humana en el espacio.
    Si todo marcha según los planes previstos, cuando usted lea esta información ya habrán partido desde el cosmódromo ruso de Baikonur (Kazajistán), a bordo del cohete Soyuz, cuya hora prevista de salida eran las 6.53 GMT de hoy (las 7.53 en España), hacia la Estación Espacial Internacional (ISS). «Es la primera vez que lanzamos un cohete Soyuz para la ISS y es una gran responsabilidad.
    Pero estoy seguro de que será un éxito», comentó Evgueni Kuchnir, director del centro espacial ruso.
    Teóricamente, desde hoy siempre habrá alguien en el espacio. Dentro de cuatro meses serán relevados por la Expedición Dos.
    La NASA ha asegurado que ya están diseñadas las expediciones para que siempre viva alguien en la ISS, al menos en los próximos 15 años.
    El viaje durará dos días y, previsiblemente, el jueves llegarán a la ISS, que vuela a casi 400 kilómetros sobre la Tierra y con una velocidad de 28.000 kilómetros por hora. En este proyecto de la Estación Espacial participan 18 países, entre ellos España mediante la Agencia Espacial Europea.
    Durante el trayecto, en la nave Soyuz mandará el coronel de la fuerza aérea rusa Yuri Gidzenko, un piloto militar que siempre quiso «volar lo más alto posible», según sus palabras. Sin embargo, cuando entren en la Estación Espacial será el estadounidense Shepherd quien tome el mando. Será el primero que pise la ISS y aún no ha trascendido qué frase para la posteridad le tienen preparada para ese «histórico momento», según la NASA.
    Shepherd siempre había deseado ser piloto de la fuerza aérea estadounidense pero no superó las pruebas de vista. Se convirtió en buzo de la Marina americana pero, ironías de la vida, ahora va a ser el primer hombre que dirija una colonia espacial. «Se me hace extraño verme en esta misión. Sin embargo, siempre he pensado que hay gran similitud entre lo que se realiza en el espacio y el mar», ha declarado.
    El tercer tripulante, Sergei Krikalev, es ingeniero mecánico y miembro del equipo nacional ruso de vuelo acrobático.
  • Dos años de retraso.
    Estos tres hombres han estado entrenando durante casi 5 años para este momento. En principio, debió ser menos tiempo pero este vuelo se ha retrasado dos años porque los rusos se quedaron sin dinero para construir el módulo habitable Zvezda que, finalmente, fue lanzado el pasado julio.
    «El camino para llegar hasta aquí ha sido muy largo, pero estamos orgullosos», dijo Shepherd hace unos días. Y añadió: «La ventaja de haber estado tanto tiempo juntos es que nos conocemos perfectamente y sabemos de antemano cómo reacciona cada uno ante determinadas situaciones».
    Esta primera tripulación de la ISS no sólo está muy bien entrenada sino que cada uno de sus miembros tiene en su currículo una dilatada experiencia en el espacio. Shepherd está en el proyecto de la Estación desde 1993. Ha volado en cinco ocasiones y ha permanecido 440 horas en el espacio. Gidzenko ha vivido durante casi seis meses en la Mir. Una estación en la que su compañero Krikalev ha pasado 15 meses, en dos misiones diferentes.
    El primer día a bordo de la ISS no lo utilizarán para grandes actos que pasen a la posteridad sino todo lo contrario: «Tendrán que conectar el calentador de la comida, activar el sistema de reciclado del agua, poner en marcha la bomba de succión del retrete, encender el generador de oxígeno y reestablecer las comunicaciones con la Tierra», adelantó Jeff Hanley, codirector de la misión desde el Johnson Space Center de la NASA. Una vez instalados sí realizarán trabajos más importantes. En diciembre ayudarán a instalar el gigantesco panel solar que trasladará hasta allí el transbordador Endeavour. En enero, el Atlantis llevará el módulo científico estadounidense Destinity. A finales de febrero viajará en el Discovery la Expedición Dos, dirigida esta vez por un ruso, y que regresará a la Tierra con la primera tripulación. Así, el cohete Soyuz permanecerá atracado en la ISS por si surge un accidente y sus habitantes deben abandonarla rápidamente. ¿Qué idioma se hablará en esta primera expedición? El cosmonauta Krikalev lo desveló recientemente. «El runglish, como todos hablamos los dos idiomas, usamos la palabra más corta de cada lengua». Vaya aprendiéndolo por si decide algún día ir al espacio.

  • «Un gran hito» en España.
    La Estación de Villafranca, sede española de la Agencia Espacial Europea, habrá vivido esta madrugada en directo el lanzamiento de la primera tripulación a la Estación Espacial Internacional, un «gran hito que todos estábamos esperando», declaró ayer el director del centro madrileño, Valeriano Claros. «Estamos construyendo por primera vez un gran proyecto en el espacio en el que participa toda la humanidad y de cuyos frutos se beneficia toda ella», declaró Claros.

  • Viernes, 3 de Noviembre de 2000.
    La «Expedición Uno» da vida a la Estación Espacial.
    «Ha sido un momento maravilloso para este planeta», dijo el director de la NASA.
    Todo transcurrió según lo planeado. Pero el ambiente era de expectación. A las 10.24 horas de ayer un técnico del Centro de Control de Vuelos Espaciales de Korolev, a las afueras de Moscú, decía en inglés las palabras mágicas: «Atención: faltan seis metros, cuatro, tres, dos... contacto». Y la cápsula Soyuz, que transportaba a la Expedición Uno, integrada por el estadounidense Bill Shepherd y los rusos Yuri Gidzenko y Sergei Krikalev, se acoplaba a la Estación Espacial Internacional (ISS) con éxito.
    Era la operación más delicada tras el lanzamiento y había salido bien. Un gran aplauso, que no fue tan espectacular como los que suelen realizar los estadounidenses, se escuchó, no obstante, en el centro de control. Todos aseguraban que la humanidad estaba viviendo una jornada histórica: se pretende que a partir de ahora siempre haya algún humano en el espacio.
    Pero el momento en el que el estadounidense Shepherd entraba en la ISS, tras desatascar las compuertas, no iba a ser transmitido en directo. No importaba. Había sonido. Una hora y media después del atraque, Shepherd se impulsaba desde la Soyuz hasta el interior del módulo Zvezda.
    Encendió las luces de la Estación, se restablecieron las comunicaciones con la Tierra y, con el corazón más calmado porque no habían ocurrido percances reseñables, llegó la hora de las declaraciones trascendentes. «Ha sido un momento maravilloso, no para América, ni para Rusia: lo ha sido para todos los que vivimos en este planeta», dijo el director de la NASA, Daniel Goldin.
    Goldin, eufórico, olvidó sus críticas a los rusos por sus retrasos en el proyecto y aseguró que ambas naciones erigirán ahora «bases en Marte, la Luna y los asteroides»: «En lugar de apuntar misiles uno contra el otro o de competir entre nosotros, aprenderemos de cada uno».
    El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó el acontecimiento, a través de un telegrama, como «un claro y convincente ejemplo de cooperación en el que se benefician todos mutuamente y que implica reunir gente de diferentes nacionalidades para que resuelvan los retos del progreso científico».
    Pero quien más se emocionó ante los periodistas fue el astronauta estadounidense Frank Culbertson, que dirigirá la Estación a partir del próximo año: «Esto es grandioso. Un acontecimiento grandioso. No puedo creer que después de tantos años finalmente estemos haciendo realidad aquello en lo que hemos trabajado durante tanto tiempo. La relevancia futura y el significado del hito que se ha conseguido ahora va a ser difícilmente digerido por la población».
    La ISS es el mayor proyecto espacial realizado por el hombre. Costará unos seis billones de pesetas y en su construcción participarán 17 países, entre los que está España que aportará 9.000 millones de pesetas en los próximos cuatro años. En estos momentos sólo cuenta con tres módulos, pero en enero se le acoplará el cuarto: el módulo Destinity, de fabricación estadounidense y que servirá de laboratorio de experimentación científica.
    El objetivo de la ISS consistirá en investigar si la especie humana, así como otros animales, pueden adaptarse a lugares con condiciones físicas diferentes a las de la Tierra. Por ello, el espíritu de esta Estación es el de crear una ciudad espacial (cuando esté terminada tendrá una superficie similar a la de un campo de fútbol) en la que no se eche de menos a la Tierra.
    «Un lugar cálido y confortable».
    El ambiente de la ISS recuerda al de un piso barato recién alquilado. Estos primeros días no tendrán calefacción ni comida caliente.
    El sistema de limpieza del aire no funcionará hasta dentro de tres días. Uno de los astronautas no podrá dormir en litera, porque sólo hay dos; tendrá que acurrucarse en algún «acogedor» hueco de la helada estructura metálica. La bomba de succión del retrete no funcionará hasta dentro de unos días. Pero tendrán que trabajar más de 12 horas diarias: la NASA quiere que conviertan aquel inhóspito módulo «en un acogedor hogar en el que las próximas tripulaciones encuentren un lugar cálido y confortable donde vivir y trabajar con alegría».

  • Jueves, 30 de Noviembre de 2000.
    El módulo P-6 ya es parte de la ISS en el 6º viaje.
    Con una facilidad que demuestra gran entrenamiento, Garneau, Noriega y Tanner acaban de integrar la estructura P-6, soporte de los grandes paneles solares, en forma permanente a la Estación Alfa.
    Ayudado por los caminantes espaciales, Garneau condujo el pesado módulo de 13 metros de largo con el brazo robot y sus compañeros lo fijaron firmemente a la ISS ajustando cuatro grandes tuercas.
    El canadiense soltará ahora el P-6 y Noriega y Tanner comenzarán a conectar cables entre el nuevo elemento y la estación, y a retirar trabas colocadas en tierra para proteger los paneles durante el transporte al espacio.
    Poco después de las (23 GMT), el comandante, Brent Jett, con una orden desde la cabina, comenzará a desenrollar los paneles, que alcanzarán un largo mayor que el de las alas de un avión Jumbo 747.

                                   Los paneles, de 73 metros de envergadura, forman parte de una estructura de 17 toneladas que incluye un soporte, elementos electrónicos y radiadores de refrigeración, de una potencia de 19,1 kilowatios.
    Con un coste de 600 millones de dólares (120.000 millones de pesetas). Tras el laborioso proceso de instalación, las tripulaciones del transbordador espacial 'Endeavour' y de la estación internacional 'Alfa' sufrieron un momento de gran tensión, ya que los paneles no obedecieron a la orden de despliegue.

  • Sábado, 30 de Diciembre de 2000.
    Mi viaje a la Estación
    Entrar en la ISS constituye una experiencia única y que se resume en pocas palabras: ilusión, curiosidad y mucho trabajo por hacer MIGUEL LOPEZ ALEGRIA.
    La primera vez que vi la Estación Espacial Internacional (ISS) me pareció una estrella. Estábamos todavía a unos cuantos kilómetros, pero nos acercábamos rápidamente. Era nuestro tercer día en el espacio; la mayoría de la tripulación estaba involucrada en las maniobras de aproximación y atraque.
    Cuando nos acercamos más empecé a poder distinguir la forma de la ISS, la larga serie de módulos y los distintivos paneles solares del Módulo de Servicio (Zvezda), del Bloque Funcional de Carga (FGB/Zarya) y hasta del vehículo de carga Progress, que estaba atracado en el extremo opuesto al que nosotros apuntábamos.
    Nuestro comandante manejó el Discovery manualmente durante la parte final de la aproximación, usando los pequeños propulsores de maniobra. Hicimos contacto a pocos segundos del momento previsto. Hubo una pequeña sacudida cuando la nave, que pesaba 250 toneladas, se acopló a la estación de 80 toneladas.
    Después de llevar a cabo una secuencia automática para sellar herméticamente unidos los dos vehículos y de hacer una serie de pruebas para comprobar que no había ninguna fuga, estábamos listos para abrir la primera escotilla entre el transbordador y la estación inhabitada Alpha.
    La primera escotilla, que abría hacia el interior de la esclusa del Discovery, dio acceso a un pequeño vestíbulo entre las dos portillas de atraque. Una vez dentro, retiramos unas lámparas e hilos de retícula que usamos durante la aproximación. Luego abrí la segunda escotilla, la que daba paso al adaptador presurizado de atraque número dos (PMA-2).
    Este tipo de módulo, que tiene forma más o menos de cono (la apertura a un extremo mide aproximadamente un metro, la del otro mide dos), es el que se usará para todos los atraques del transbordador a la estación.
    Llevábamos en la bodega del Discovery el PMA-3, que instalaríamos en la Alpha más tarde, y que se utilizará en la misión siguiente a la nuestra.
    El PMA-2 no dispone de ningún equipo de mantenimiento de vida. Sin embargo, estaba a una temperatura cómoda, y, gracias a la lámpara intensiva que traíamos, nos sentíamos a gusto.
    La siguiente escotilla entre el PMA-2 y el módulo Unity representaba la verdadera frontera con la estación. Cuando la abría, todos sentíamos ilusión y curiosidad, entrando en un hogar en el que no vivía nadie. Una vez abierta la escotilla, entramos en la estación.
    El volumen habitable del Unity es muy grande comparado con el Discovery. Las luces ya estaban encendidas y la temperatura era cálida. Flotamos hacia dentro y aprovechamos su gran capacidad, volando de un extremo al otro y haciendo acrobacias. Aprendimos rápidamente que era muy fácil perder la orientación, debido a la simetría del módulo. Lo que parece en un momento el suelo precipitadamente se convierte en el techo o en una pared.
    Después de pasar la tarde moviendo algunas cargas que íbamos a dejar en la ISS, algunos tripulantes instalaron nuestros sacos para dormir en el Unity. Me pregunté cómo sería vivir en la estación, y no sólo visitarla.
    Al día siguiente, me encontraba dentro del Unity, mirando por la ventanilla de una de las escotillas que daban al espacio, mientras que otro tripulante movía con el brazo robótico el primero de dos módulos externos que íbamos a sacar de la bodega y acoplar a la estación, el armazón Z-1. Mi tarea era asegurar que las indicaciones de alineación que él recibía en la cabina coincidían con la realidad que sólo yo, mirando por la ventana, podía ver. Mi presencia era solamente un seguro, y como suele pasar, no fui necesario. Los sistemas que usamos para determinar con precisión la posición y orientación del armazón funcionaron perfectamente, y la acoplamos sin problemas a la portilla del Unity. Esa tarde invertimos el proceso de abrir todas las escotillas y salimos de la Alpha.
    Esto era necesario porque la esclusa del Discovery desde donde efectuaríamos cuatro salidas espaciales durante los cuatro días siguientes estaba ubicada entre los dos vehículos.
    Después de cuatro salidas con éxito para hacer conexiones externas entre el armazón Z-1 y la estación, y para instalar el PMA-3, estábamos listos para entrar de nuevo en la Alpha. Una vez más, efectuamos la ya familiar secuencia de abrir las escotillas y entramos en el Unity. Esta vez, sin embargo, continuamos abriendo más escotillas al otro lado del Unity, que daban al segmento ruso. Entramos en el Zarya una hora más tarde.
    Me pareció un sitio completamente distinto. Hay mucha carga atada a las paredes, techo y suelo, lo cual convirtió el pasaje de 15 metros de un extremo al otro como atravesar una pajita. Los colores y olores también eran muy distintos.
    Por fin cerramos las escotillas entre la Alpha y el Discovery en el décimo día de la misión, justo antes de separar los dos vehículos.
    Teníamos todos una sensación interesante, sabiendo que seríamos los últimos que cerrarían la escotilla dejando una estación inhabitada. Pocos días después fue lanzado, desde el desierto de Kazajistán, un cohete ruso con una carga muy importante: la primera tripulación permanente de la ISS.
    Miguel López Alegría, madrileño de 45 años, trabaja en la NASA desde 1992 y en 1995 realizó en el Columbia su primer viaje al espacio. En octubre de este año estuvo en la ISS preoarándola para la visita de sus primeros habitantes. En estos mommentos prepara en Rusia su próxima misión.



  • AÑO 1999

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