
AÑO 1999
Sábado, 30 de Enero de 1999.
Rusia retrasa la construcción de la ISS.
Rusia ha retrasado de julio a septiembre el lanzamiento de la próxima parte de la Estación Espacial Internacional (ISS), las habitaciones para la tripulación.
El aplazamiento, que llega días después de la decisión de mantener en órbita la estación espacial Mir hasta el 2002 en lugar de abandonarla a mediados de este año, como estaba previsto, ha incrementado la preocupación de EEUU y los otros socios del proyecto por el pago de la factura de la ISS, según afirma el diario.
Directivos de la NASA se reunirán con sus colegas rusos para conversar sobre diversos aspectos de la ISS. Pese a que un responsable de la NASA citado por el periódico afirma que la ISS aún constituye la «prioridad número uno» de Rusia, un representante de la agencia espacial rusa apunta que su país carece de fondos para satisfacer este compromiso.
Martes, 27 de Abril de 1999.
Rusia termina otro módulo de la Estación Internacional.
El módulo de servicio de la Estación Espacial Internacional (ISS) construido por Rusia ya está terminado y preparado para partir hacia el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán), según indicó ayer un portavoz de la sociedad RKK Energuia, encargada del ensamblaje del módulo. «Todas las pruebas han tenido éxito; el módulo está preparado para ser enviado al cosmódromo de Baikonur», desde donde será lanzado hacia la estación, añadió Serguei Gorbunov. El director de la Agencia Espacial Rusa (RKA), Iuri Koptev, indicó que el módulo será enviado de aquí a dos semanas, según fuentes oficiales. La fecha de su salida hacia el espacio se decidirá el próximo agosto tras las pruebas previas al lanzamiento, que duran unos cuatro meses. El módulo, que constituye el espacio de vida de los futuros cosmonautas que vivirán en la estación, debe juntarse con los dos elementos puestos en órbita en noviembre y diciembre de 1998.
Viernes, 27 de Mayo de 1999.
El Spacehab, un contenedor del tamaño de un ómnibus, es capaz de transportar abundate carga mediana. En la segunda visita a la naciente Estación Espacial Internacional (ISS), el transbordador Discovery llevará 2,5 toneladas de carga mediana (computadoras, impresoras, herramientas diversas, cámaras de video y ropa) para los futuros ocupantes de la mayor nave espacial jamás construida.
Por su peso y tamaño, esos elementos obligan a un viaje especial ya que serían imposibles de transportar junto con los futuros módulos de la ISS sin exceder los límites tolerados para el lanzamiento.
Esos equipos, que serán usados por posteriores tripulaciones de la ISS, viajarán en un contenedor especial llamado Spacehab, que ocupará casi la mitad de la bodega de carga del transbordador.
El Spacehab ocupará la parte posterior de la bodega de carga, y estará unido a la cabina de mando y a la ISS por un largo pasillo de comunicación.
El Spacehab, una especie de cilindro facetado del tamaño de un ómnibus mediano, tiene 61 compartimientos en forma de gavetas y otros amplios espacios en los que puede almacenarse carga que requiera presurización y alimentación eléctrica durante su traslado.
Una vez acoplado el Discovery a la ISS, los siete tripulantes mudarán gradualmente el contenido del Spacehab a la estación espacial en incontables viajes, sin salir de los ambientes presurizados.
Eso es posible porque el Spacehab, la ISS y la cabina del transbordador, quedarán conectados entre sí a través de una cámara de descompresión que habitualmente se usa para salir al exterior durante las caminatas espaciales.
Martes, 1 de Junio de 1999.
Mudanza en el «hotel de las estrellas»
La astronauta Tamara Jernigan se convierte en la heroína de la misión de acondicionamiento de la ISS.
La NASA ha comenzado a abastecer al hotel de las estrellas, la Estación Internacional Espacial (ISS), que será hasta el jueves el hogar de los siete tripulantes del Discovery. El comandante de la lanzadera, Kent Rominger, comparó ayer la entrada en la estación con la llegada a un «hotel fantástico, con un sólo inconveniente». «No tenemos un baño espacial, por lo que todavía no podemos decir que la vida en su interior sea totalmente confortable», explicó. La astronauta norteamericana Tamara Jernigan y el cosmonauta ruso Valery Tokarev fueron los primeros en entrar por las seis puertas que unen al módulo Unity con el Discovery.
Esta es la segunda ocasión en la que la tripulación de un transbordador entra en la estación.
Jernigan se ha convertido en una de las estrellas de esta misión, y la confianza que deposita la NASA en ella demuestra que las mujeres tienen un gran futuro en el espacio. La agencia espacial prepara un golpe publicitario con un viaje de mujeres en un transbordador y Jernigan parece haberse ganado una plaza en esta futura misión. El domingo, estuvo en el exterior de la ISS y ayer fue la primera en atravesar las seis portezuelas del puente de conexión entre las dos naves.
«Sentíos como en vuestra casa», fue la bienvenida dispensada desde el Centro de Control cuando Jernigan y Tokarev entraron en el módulo Unity. «Estamos muy contentos de estar a bordo», respondió la mujer.
Inmediatamente, toda la tripulación comenzó a trabajar. El cosmonauta ruso y la astronauta canadiense Julie Payette levantaron el suelo del Módulo Zarya, de fabricación rusa, para cambiar 18 medidores de energía y baterías averiados. Los norteamericanos Rick Husband y Daniel Berry repararon los cables de dos sistemas de comunicaciones en el módulo estadounidense Unity, que habían dejado de funcionar a mediados de abril.
La tripulación también instaló varias placas de material aislante en la cámara Zarya para reducir el ruido de dos ventiladores que producían un molesto zumbido a 72 decibelios, un ruido similar al que hace un televisor con el volumen alto.
La NASA y los otros 15 socios que, con sus aportaciones económicas, han financiado la Estación Espacial Internacional quieren que la nave sirva como laboratorio, casa, centro de entrenamiento y hotel de carretera donde puedan descansar las tripulaciones de futuros viajes espaciales.
Precisamente, de esta multiplicidad de socios surge un problema: el de los sistemas de medida. Los norteamericanos siguen empeñados en oponerse a los tiempos modernos y, en plena era espacial, utilizan sus pulgadas y pies frente a los metros y centímetros del resto del mundo. Y cuando hay que realizar un acoplamiento o cambiar tornillos y abrir cerraduras, cualquier diferencia de tamaño es importante por pequeña que sea. Y como los trabajos se realizan a casi 400 kilómetros de la Tierra, las soluciones son más complicadas.
El domingo, los astronautas que realizaron el paseo espacial tuvieron muchas dificultades para desenroscar una grúa rusa de su base a bordo del Discovery. Finalmente y con mucho ingenio, se resolvió el problema al utilizar una llave inglesa que forzó el tornillo y permitió la instalación del brazo mecánico.
Durante los próximos tres días, los astronautas realizarán la mudanza de las dos toneladas de material que han llevado para aumentar la habitabilidad de la estación. Ropa, oxígeno, equipos de enfermería, bolsas de basura, componentes electrónicos, ordenadores, material de laboratorio y hasta carteles que indican las salidas de emergencia en caso de accidente.
También trasladarán cientos de litros de agua que debían haber transportado con anterioridad los rusos y que, debido a sus permanentes problemas económicos, no llegaron en diciembre del año pasado, cuando estaba previsto.
Todos pendientes de Rusia.
Antes de que la primera tripulación estadounidense llegue a la Estación Espacial Internacional en marzo para quedarse durante cuatro meses, la NASA y sus socios esperan que los rusos cumplan con el calendario inicial. En especial, con el envío en noviembre del módulo Central, una pieza en la que estarán las habitaciones de los astronautas.
Cuando esté terminada, la estación tendrá el tamaño de un campo de fútbol, con 12 módulos principales y un enorme dispositivo de antenas y paneles de energía solar.
Tamara Jernigan y Valery Tokarev tuvieron el honor de abrir todas las compuertas que comunican el Discovery con la estación y el módulo Unity con el Zarya , donde realizaron reparaciones. Después, junto al comandante Kent Rominger, ofrecieron una entrevista televisada.
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