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Realizo
la presentación del acto, la Excma. Alcaldesa de Castellar,
doña Inmaculada Ortega Reyes. A su
derecha, en el estrado don Constantino Unghetti Álamo. Sentados
en la fila de la derecha reconocemos, al alcalde viejo, don Antonio Robledo Morales y la Presidenta de
los Amigos de los Iberos, doña Pilar Palazón Palazón. Ambos
fueron, con sus aportaciones decisivos, para que tanto el acto
del ingreso como el del nombramiento de Hijo Predilecto de
Castellar se llevaran a cabo.
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El
presidente del Instituto de Estudios Giennenses, don José
María Sillero Fernández Cañete, en la presentación del nuevo
consejero destacó que era un acto obligatorio y a la vez de
devoción, de obligación porque la aportación más importante
en la vida de un consejero es el discurso de ingreso y de
devoción porque en el se reflejaba el amor al Instituto, unido
en esta ocasión al amor a su pueblo Castellar, ya que Constantino
había elegido pronunciarlo en el, uniéndolo a su proclamación
de Hijo Predilecto de Castellar. Continuó afirmando que no
era la primera vez que este se pronunciaba fuera de la sede del
Instituto, ya que antes recordaba el del malogrado consejero
señor Sánchez Caballero, en Linares, y el de don Manuel Parras
López, en Torre del Campo. Terminó haciendo votos para que
aunque era la primera visita a Castellar, esta no fuera la
última.
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De
izquierda a derecha: El presidente del Instituto de Estudios
Giennenses, don José María Sillero Fernández Cañete, durante
el discurso-presentación del nuevo consejero; don Constantino Unghetti y
doña Inmaculada Ortega.
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En
su discurso de ingreso Constantino nos trasmitió una profunda
emoción que se hizo mas patente al no poder continuar con su
lectura, embargado por la importancia del momento y por su
dificultad lectora, como se explica más abajo. Comenzó relatando
sus primeros pasos en el Instituto, allá por los años 1955 en
que como becario realiza restauraciones arqueológicas en el Museo
Provincial de Jaén: agradeciendo al presidente del I.E.G. don
José María y al consejero don Vicente Olla, su colaboración en
el acto que nos ocupa.
"Toda
mi vida la he llenado con la inquietud en el ejercicio del arte, a través
del Instituto, con una singular emoción al crear una obra
escultórica y trasmitirla a los demás". Continuó
afirmando, que tanto en su escultura como en la restauración de
obras de arte y arqueología, se producía un dialogo que lleva a
la reflexión de que solo hay un arte, que como antorcha encendida
hay que mantener y saberlo trasmitir a las sucesivas generaciones.
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Constantino en un momento de su
intervención, comentando la talla del Cristo Yacente de la
Iglesia de San Ildefonso, en Jaén. (ampliar con las notas a sus
esculturas en el Curriculum
Vitae)
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Dividido
su discurso en apartados, el primero "La apreciación del
arte", que nace de la reflexión en un mundo aparte, para darse después
a los demás. Afirmación clara de nuestra sensibilidad e instrumento de
comunicación con los hombres. El segundo, "Consideraciones sobre
la obra escultórica", el arte en la escultura es fundamental, algo
que en el Renacimiento ganaba la pintura a la escultura, al no necesitar
la primera el esfuerzo físico de la segunda; a la escultura llegamos
por sustracción al tallar la piedra, por la adición al modelar el
barro y por el vaciado, en las obras de bronce. Arte este cambiante, al
variar el fondo y sobre todo la luz. En el tercero "Orden, verdad y
moralidad" Constantino relata la búsqueda de la belleza a través
del orden y en la acertada proporción. Verdadero, el arte no armoniza
con el error. Han existido artes moralizantes, aunque la verdadera
moralidad esta en la del artista consigo mismo.
Y
por último en el cuarto capítulo Constantino pasa a un intenso y bello
repaso a su escultura, comenzando por la imagineria, fruto de la Fé de
un pueblo, mediador y reproductor de su época, especialmente desde el
comienzo a finales del siglo XVi de la tradición de la Semana Santa. Imágenes
que nacen de un sentido cristiano, respetando a los que "solo
trabajan" esas esculturas sin el apoyo de la Fé. Pasó Constantino,
a acompañar al relato escultórico, con una amplia colección de
diapositivas sobre su obra, algunas de las cuales las hemos incluido en la
página del Curriculum
Vitae
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Constantino
en todo momento acompañado por su gentil hija Mª Paz, que se
encargó de sustituirle en la lectura del discurso, al tener, como
el mismo Constantino explicó, unas avanzadas cataratas que le
dificultaban la lectura del mismo.
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Bloque
de piedra de más de 10 toneladas en el estudio de Constantino en Jaén.
La niña es su
hija Mª Paz.
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