Cantemar/Protágoras

PROTÁGORAS

Protágoras nació en Abdera, en la costa norte del Mar Egeo, y vivió en Atenas y Sicilia entre los años 480 y 400 a. de C. aproximadamente. En Atenas se dedicó a la enseñanza de la retórica y la oratoria y ejerció una gran influencia sobre Pericles, del que era amigo, y sobre otros políticos de la época.

Protágoras fue uno de los primeros en enseñar las técnicas para defender las propias ideas de forma convincente en los pleitos y en la política y está considerado el primer filósofo sofista. De sus ideas poco se sabe, porque sus obras se han perdido y, además, porque las principales fuentes para su conocimiento son los escritos de Platón y Aristóteles, que no compartían sus opiniones.

Protágoras defendió un relativismo del conocimiento y de los valores, expresado en su célebre frase: «El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son, y de las que no son en cuanto que no son».

Con ello quiere decir que no hay una verdad objetiva, absoluta y universal, sino sólo verdades relativas y subjetivas, que dependen de la percepción de cada persona. La «medida de todas las cosas» no es el ser humano en general, como ente abstracto, sino cada individuo en particular.

El relativismo de Protágoras tiene aplicación en todos los ámbitos de nuestra existencia, en el plano del conocimiento y en el del comportamiento.

El relativismo del conocimiento impide que se pueda establecer un criterio único de verdad, por lo que todas las opiniones tienen la misma validez. Así, una misma afirmación puede ser verdadera en una ocasión y falsa en otra, según quién la pronuncie y en qué circunstancias. Protágoras basa esta tesis en el eterno fluir de Heráclito y en su ley de la unidad de los contrarios.

El relativismo de los valores implica que una misma acción puede ser buena para una persona y mala para otra e, incluso, buena o mala para una misma persona, dependiendo de las circunstancias y de su apreciación.

En el terreno de las creencias religiosas, Protágoras mantuvo una postura agnóstica y escéptica. En una obra suya, titulada Sobre los dioses, negaba la posibilidad de un conocimiento de la realidad que vaya más allá de las apariencias sensibles. Según Diógenes Laercio, este escrito comenzaba con las siguientes palabras:

«Sobre los dioses no puedo saber si existen o no existen. Tampoco la forma que tienen. Muchas son las cosas que me impiden saberlo: la oscuridad del asunto y la brevedad de la vida humana.»

Por las opiniones que expresa en ese libro, Protágoras fue acusado de impiedad y obligado a dejar Atenas. Murió ahogado en un naufragio cuando se dirigía a Sicilia camino del destierro.

Entre las obras desaparecidas de Protágoras se pueden citar las siguientes: Sobre el Estado, Sobre las ciencias, Sobre la ambición, Sobre las virtudes, Arte erística, Sobre los dioses, Sobre la verdad, Antilogías.

Reproducimos en estas páginas dos fragmentos del diálogo Protágoras, de Platón. En el primer texto, se presenta a Protágoras y se dice a qué se dedican los sofistas. En el segundo texto, el propio Protágoras explica qué persigue con sus enseñanzas.


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