Heráclito nació en Éfeso hacia el
año 540 antes de Cristo.
Individualista, amigo de la soledad y enemigo de las masas
y de la democracia, Heráclito es un filósofo original y difícil,
que plasmó sus pensamientos en una obra sobre la naturaleza, de la
que sólo se conservan algunos fragmentos.
Esta obra esta escrita en un estilo aforístico, rico en imágenes
y comparaciones, semejante a la forma de expresarse de los oráculos,
por lo que Heráclito recibió el sobrenombre de «el oscuro».
Según se dice, en su vejez Heráclito se retiró
por completo de la vida en sociedad y llevó una vida de ermitaño
en las montañas, alimentándose de hierbas y plantas.
Heráclito afirma que todo cambia y que nada permanece,
que «no podemos bañarnos dos veces en el mismo río»,
que el universo no es sino un continuo devenir en el que todas las cosas
están sometidas a un cambio incesante. Pero este devenir no es algo
caótico o irracional, sino que está regido por ciertas leyes
internas, por el «logos» o razón, que constituye el principio
último de explicación del universo.
El pensamiento de Heráclito es de inspiración
milesia, al menos en parte. Como Tales de Mileto y sus sucesores, Heráclito
busca un principio originario del universo, que él considera que
es el fuego, sustancia sutil y casi incorpórea, que garantiza la unidad
primordial del universo.
El fuego es fuerza y vida, que impulsa un intercambio perpetuo
de materia entre los cuerpos celestes y los terrestres, intercambio que explica
la formación de todos los seres del mundo. Pero, por otra parte, todas
las cosas evolucionan hacia sus contrarios, y la lucha entre contrarios, característica
del eterno devenir, es la ley que rige los cambios en la naturaleza. Los
contrarios constituyen, en última instancia, una unidad profunda,
base de la armonía oculta que preside el universo, pero no de forma
estática, sino dinámica, en un equilibrio tenso, siempre rompiéndose
y siempre rehaciéndose.
Al buscar la inteligibilidad del mundo en sus aspectos dinámicos
más que en los estáticos, en la contradicción más
que en la identidad, en la lucha de contrarios más que en la anulación
de la diversidad, Heráclito puso las bases de la dialéctica,
que tanto juego habría de dar en el desarrollo posterior de la filosofía.
Fragmentos organizados por temas.
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