Testimonios de otros pensadores
Leucipo y su compañero Demócrito sostuvieron
que los elementos son lo lleno y lo vacío, a los cuales llamaron
ser y no ser, respectivamente. El ser es lleno y sólido; el no ser
es vacío y sutil. Como el vacío existe no menos que el cuerpo,
se sigue que el no ser existe no menos que el ser. Juntos los dos, constituyen
las causas materiales de las cosas existentes. Y así como quienes
hacen una sola la sustancia fundamental, derivan las otras cosas de las
modificaciones sufridas por aquella, y postulan la rarefacción y
la condensación como origen de tales modificaciones, así
también estos hombres decían que las diferencias entre los
átomos son las causas que producen las otras cosas. Según
ellos, dichas diferencias son tres: forma, orden y posición; el
ser, dicen, sólo difiere en ritmo, contacto y revolución;
ritmo corresponde a la forma, contacto al orden y revolución a la
posición: porque A difiere de N en la forma, como AN de NA en el
orden y Z de N en la posición.
(Aristóteles, Metafísica A 4, 985b4)
Éstos (Leucipo, Demócrito y Epicuro) decían
que los primeros principios son innúmeros; creían que eran
átomos indivisibles e impasibles, debido a su naturaleza compacta
y su carencia de vacío, y afirmaban que su divisibilidad les viene
del vacío existente en los cuerpos compuestos...
Estos átomos se mueven en el vacío infinito,
separados unos de otros y diferentes entre sí en figuras, tamaños,
posición y orden; al sorprenderse unos a otros colisionan y algunos
son expulsados mediante sacudidas al azar en cualquier dirección,
mientras que otros, entrelazándose mutuamente en consonancia con
la congruencia de sus figuras, tamaños, posiciones y ordenamientos,
se mantienen unidos y así originan el nacimiento de los cuerpos
compuestos.
(Simplicio, De caelo, 242)
Demócrito afirma que el alma es un cierto tipo
de fuego o elemento caliente. A los átomos de forma esférica
se les llama fuego y alma como esas motas suspendidas en el aire y
que aparecen cuando los rayos de sol se filtran por las ventanas;
los átomos esféricos son alma porque por su estructura son
capaces de atravesarlo todo y de moverlo todo y ellos mismos están
en movimiento. […] De donde se supone que esa frontera del vivir está
en la respiración.
(Aristóteles: Del alma, I, 404a 1-10)
Leucipo de Elea o de Mileto pues de los dos sitios
se dice que era estuvo en contacto con la filosofía de Parménides,
pero no siguió, con respecto a los seres, su mismo camino, ni el
de Jenófanes, sino que, por lo que parece, más bien el contrario.
Pues mientras que aquéllos consideraban al todo, uno, inmóvil,
increado y limitado, y no consintieron la búsqueda de lo que no
es, Leucipo sostuvo que hay infinitos elementos los átomos
siempre en movimiento, añadiendo que sus formas son infinitas y
que no hay razón para que un átomo tenga una forma y no otra,
al darse cuenta de que la génesis y el cambio de los seres era incesante.
Afirmó además que el no-ser existe tanto como el ser y que
ambos son causa de las cosas que llegan a ser. Supuso que la naturaleza
de los átomos era compacta y plena y que eso era el ser. Esos átomos
se movían en el vacío, que llamaban el no-ser. De la misma
manera su compañero Demócrito de Abdera estableció
como principios lo lleno y lo vacío.
(Teofrasto, DK 67A8)
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