Sandra J. Shaw, busto
en bronce de Aristóteles.
Aristóteles
nació en Estagira, en el norte de la Grecia actual, el año 384
a.C., en el seno de una familia de médicos.
Cuando tenía dieciocho
años se trasladó a Atenas para formarse como filósofo
en la Academia de Platón, donde permaneció durante los siguientes
veinte años.
Tras la muerte de Platón,
Aristóteles dejó Atenas y vivió durante algún
tiempo en Asia Menor, en la corte de un tirano que había sido condiscípulo
suyo, con cuya hija adoptiva se casó. Posteriormente Filipo, rey
de Macedonia, lo llamó a su corte y le encargó la educación
de su hijo Alejandro.
Poco después de
iniciar Alejandro su reinado, Aristóteles regresó a Atenas
y allí fundó su propia escuela, el Liceo, donde desplegó
una importante labor de investigación y enseñanza en las distintas
ramas del saber.
Con la temprana muerte
de Alejandro, Aristóteles, protegido suyo, tuvo que hacer frente al
sentimiento antimacedonio que estalló en Atenas. Acusado de ateísmo,
Aristóteles tuvo que exilarse y se refugió en Calcis, donde
moriría al año siguiente, el 322 a.C., a los 62 años
de edad.
Aristóteles siempre
conservó la influencia de su maestro, Platón, pero en su madurez
supo superar el platonismo hasta configurar su propio sistema de pensamiento,
que se separa del de Platón en un punto fundamental: Aristóteles
no acepta que las ideas sean entidades subsistentes en un mundo separado
de la realidad sensible; para él las ideas no son sino la esencia
de las cosas, que se halla en las cosas mismas, cuya constitución
explica mediante los conceptos de potencia y acto, materia y forma, o la
teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final).
En filosofía moral,
Aristóteles presenta una ética basada en la naturaleza humana,
cuyo fin es, según él, la felicidad, al cual debe estar dirigido
el ordenamiento de la sociedad política, es decir, del Estado.
Las obras de Aristóteles
pueden clasificarse, según su contenido, en distintos grupos:
— Obras de Lógica,
recopiladas en la antigüedad con el nombre de Órganon o «instrumento»
para pensar rectamente.
— Escritos sobre ciencias
de la naturaleza: Física, Del cielo, De la generación y
corrupción, Sobre el alma...
— Los ocho libros de
Política.
— Obras sobre literatura:
la Retórica y la Poética.
— Metafísica.
Escritos que tratan de las causas generales de las cosas. Se trata de una
colección de catorce libros, que recogen pequeños tratados
o cursos impartidos por Aristóteles en el Liceo. La palabra «metafísica»
no fue usada por Aristóteles, sino por un recopilador posterior, que
ordenó estos escritos «a continuación» o «más
allá» (significado de la preposición griega «meta»)
de los libros de física.
El texto propuesto abarca los capítulos 1-3
del libro I, en los que Aristóteles explica su concepción
de la sabiduría como conocimiento de los principios y las causas
primeras, que según él son cuatro: materia, forma, agente
y finalidad.
— Los diez libros de
la Ética a Nicómaco, así llamados por
ser éste el nombre del hijo de Aristóteles. De esta obra incluimos
dos fragmentos.
El primero de ellos reproduce el libro II,
en el que Aristóteles trata de las virtudes éticas, es decir,
aquellas que se refieren al carácter de las personas. Las virtudes
éticas tienen que ver con las acciones y pasiones, proporcionándonos
un justo término medio en la elección del camino a seguir.
El segundo texto pertenece al libro VI,
en el que se estudian las virtudes intelectuales o dianoéticas, disposiciones
que favorecen el logro de la verdad y que son cinco: intelecto, sabiduría,
ciencia, arte o técnica y prudencia
El tercer texto corresponde al libro X,
y abarca los cuatro últimos capítulos de esta obra, en los
que el filósofo presenta un resumen de su concepción de la
felicidad como fin último del ser humano. La vida feliz consiste en
realizar alguna actividad virtuosa (capítulo 6), pero no conforme
a cualquier virtud, sino a la virtud más excelsa y perfecta, que se
refiere a la actividad contemplativa del entendimiento (capítulo 7).
Para ello, es necesario que el hombre posea también bienes materiales
y otras virtudes, como la justicia (capítulo 8), lo cual sería
imposible sin la existencia de una organización política que
haga cumplir las leyes y facilite a los ciudadanos el ejercicio de la virtud
(capítulo 9).
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